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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2009

De vctimas a agresores: la identidad juda a la luz de la obra de teatro "Siete nios judos", de Caryl Churchill

Gilad Atzmon
Palestine Think Tank

Traduccin de Manuel Talens


La identidad es un concepto difcil. Puede significar muchas cosas opuestas a la vez, pero tambin puede que no signifique nada. A veces uno empieza a preguntarse por la propia identidad nicamente cuando corre el peligro de perderla. El caso de la identidad juda es un buen ejemplo de esto. A tenor de lo que dicen los libros de literatura e historia, los judos empezaron a explorar la nocin de su identidad una vez emancipados, asimilados y tras el colapso de la autoridad de los rabinos. Dicho con pocas palabras, los judos empezaron a preguntarse quines eran una vez que la nocin que tenan de s mismos como colectivo se estaba disolviendo. Todo indica que la nocin de identidad juda naci para reemplazar la otra nocin racialmente orientada, tribal y rabnica de lo judo por un discurso liberal aceptable y tolerante que aspirase a una conciencia universal.

Mientras que la poltica de la identidad se centra en una celebracin imaginaria de diferencias dentro de un mundo que se considera a s mismo como una aldea cosmopolita y global, la identidad juda (sea cual sea su posicin poltica, de izquierda, centro o derecha) es un escenario nico que est ah para disfrutar de todo sin ofrecer nada a cambio. La poltica de la identidad juda busca legitimidad para su pretensin de que se acepte y respete a los judos por lo que son: su historia, su sufrimiento, sus creencias religiosas y su cultura, pero mientras exigen reconocimiento se olvidan sorprendentemente de asimilar cualquier nocin de tolerancia con los dems. Todas las tendencias de la poltica de la identidad juda mantienen un cdigo de pertenencia elemental y fundamentalmente tribal. Ya se trate de sionistas de derechas que celebran la identidad juda a expensas del pueblo palestino, o de los izquierdosos Judos por la Justicia que, por alguna razn, celebran sus ansias de paz en el interior de un club exclusivo para judos, parece como si el espectro completo de la identidad poltica juda sea una prctica exclusivista tribalmente orientada y carezca de una autntica conciencia de que vivir entre los dems exige la aceptacin de actitudes universales.

Un repaso retrospectivo de la historia permite descubrir este patrn de comportamiento. Teniendo en cuenta que el discurso de la identidad se inici como reaccin a la desastrosa realidad nacionalista del siglo XX, permiti un sentido de pertenencia en el interior de una realidad cvica tolerante de nuevo cuo. Sin embargo, el curso de la poltica de la identidad juda fue muy distinto. Dentro del concepto de identidad juda, el sufrimiento y el victimismo estn establecidos como sntomas exclusivamente judos. Para un judo, celebrar su identidad significa celebrar el dolor judo, volver una y otra vez a la agona. Ser judo es creer religiosamente en el holocausto. Ser judo significa persecucin. Ser judo es ser capaz de encontrar antisemitas debajo de cada piedra y detrs de cada esquina. Ser judo es perseguir a nazis seniles hasta debajo de sus tumbas. El perdn no parece existir entre los proponentes de la poltica de la identidad juda.

Si permanecemos en el interior de dicha nocin y, teniendo en cuenta el proyecto expansionista del sionismo, no resulta sorprendente que la ideologa colectiva juda se haya convertido en un vaivn esquizofrnico y bipolar entre victimismo y agresin.


Vdeo de Siete nios judos (versin original con subttulos en espaol; vase el texto completo de esta obra en espaol: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=85103)

 


Mentiras podridas

La obra de teatro Siete nios judos, de Caryl Churchill (http://royalcourttheatre.com), escrita y representada durante la devastadora campaa militar israel en Gaza, arroja luz sobre la confusin existente en la identidad juda. Se trata de un viaje histrico desde el victimismo a la agresin. En slo nueve minutos asistimos a una trayectoria que se inicia durante el horror del holocausto,

No le digas que la van a matar
Dile que es importante que no haga ruido
[]
Dile que se acurruque en la cama

para terminar, en un momento dado, con los israeles adoptando el papel de los nazis:

dile que son animales que ahora viven entre escombros, dile que no me importara nada si los exterminsemos, [] dile que cuando miro a una de sus nias cubierta de sangre me siento feliz porque esa nia cubierta de sangre no es ella

Incluso si la lectura que hace Churchill de la historia reciente juda como transformacin desde la inocencia hasta la barbarie ms despiadada no es ninguna novedad, el mensaje est expresado de una forma tremendamente profunda y sensible.

Pero hay otro aspecto mucho ms escondido en la obra de Churchill que raramente suele discutirse o comentarse. Churchill, al igual que otros autores implicados en el anlisis de la identidad juda, ha detectado muy bien las cualidades elsticas inherentes a la identidad juda, la historia y la realidad. Los judos pueden ser lo que deseen siempre que eso sirva para una u otra causa. Eso hace que su discurso no sea ni coherente ni constante

Dile que es un juego (como si los judos estuvisemos por encima de todo)
Dile que es grave (como si ahora nos fuese mal)
Pero no la asustes (como si de nuevo estuvisemos por encima de todo)
No le digas que la van a matar (como si todo estuviese a punto de terminar)

El historiador israel Shlomo Sand analiz las cualidades fantasmticas del discurso histrico judo en su reciente libro When and How the Jewish People Was Invented. Sand logra demostrar fuera de cualquier duda razonable que el pueblo judo nunca existi como una raza-nacin ni comparti un origen comn. Al contrario, son una vistosa mezcla de grupos que en diversos momentos de la historia se convirtieron a la religin juda. Igualmente, en un momento dado se inventaron una identidad nacional. La triste realidad es que las cualidades fantasmticas inherentes a la poltica de la identidad juda no impiden que los judos celebren sus aspiraciones a expensas del pueblo palestino. La razn es muy sencilla, tal como Sand demuestra con virtuosismo acadmico y como Churchill trasmite desde el punto de vista teatral: la identidad juda es enormemente flexible.

Dile que sus tos murieron
No le digas que los mataron
Dile que los mataron
No la asustes.

El discurso judo es el arte de crear una historia ajena por completo a los hechos o a la verdad. En tal sentido, hay que asegurarse de no decirle a la nia que los mataron para que pueda mantener el sueo cosmopolita. O quiz sea mejor que le digas que los mataron para que regrese al gueto con nosotros. Otra posibilidad es que ella pueda aprender la necesaria leccin y se aliste en el ejrcito para matar a los enemigos de Israel. En cualquiera de ambos casos, hay que asegurarse de que no la asustes, como si ya no estuviese lo bastante asustada.

La identidad juda es una especie de insensibilidad tctica. Se trata de una estrategia metodolgica que crea un orden simblico imaginario con un programa claramente pragmtico,

Dile que tienen kilmetros y kilmetros de tierras que son suyas, pero fuera de aqu

con el cual se le hace creer a la nia que los palestinos y los rabes son literalmente la misma cosa.

Dile otra vez que sta es nuestra tierra prometida

como si los judos fuesen colectivamente un pueblo, como si su origen estuviera en Sin, como si la promesa bblica tuviese validez notarial, como si creyesen de verdad en la Tor.

dile que no me importa si el mundo nos odia,
dile que nosotros odiamos mejor,
dile que somos el pueblo elegido,

Al igual que Sand, Churchill expone de forma elocuente la ausencia de integridad en el ncleo, en el discurso y en los bulos sobre la causa nacional juda. El argumento histrico judo no busca decir la verdad. Al contrario, lo que busca es crear una verdad que se acomode a sus necesidades tribales de hoy en da. Hay un viejo chiste que se burla de los idelogos marxistas. Refiere que si los hechos no cuadran con el determinismo marxista de los libros de texto, lo que se debe hacer es cambiar los hechos. El discurso de la identidad juda utiliza exactamente la misma estrategia. Hechos y mentiras se van fabricando sobre la marcha. Dicho en pocas palabras, lo que tienes que hacer es decirle que unas veces necesitamos ser vctimas inocentes y otras saquear, matar o arrojar armas de destruccin masiva. Todo depender de lo que sea ms conveniente en un momento dado para nuestros intereses tribales.

 

Victimismo: el nacimiento de una colectividad

Churchill parece ser extremadamente observadora cuando describe los demoledores efectos de la poltica de la identidad juda al convertir el Estado judo en una mquina de matar a sangre fra:

dile que no me importa si el mundo nos odia
dile que nosotros odiamos mejor (como si ya no lo supiera tras la destruccin de Gaza)
dile que somos el pueblo elegido (como si no se hubiese dado cuenta todava)

Pero cabe preguntarse por la identidad de esa nia inocente a la que se refiere Caryl Churchill. Quin es la protagonista receptora de todos los mensajes del texto, cul es la identidad oculta tras cada lnea de esta fascinante obra de teatro?

La imagen de una joven inocente victimizada es uno de los pilares de la identidad juda y de la imagen victimista del judo posterior al holocausto. Anna Frank es probablemente el personaje literario ms famoso de este gnero. Pero al mismo tiempo que vctima inocente, Frank es extraordinariamente eficaz como objeto culpabilizador de los gentiles.



Representacin de Siete nios judos en Londres

Como todo el mundo sabe, Anna Frank muri trgicamente al final de la Segunda Guerra Mundial. No pudo gozar del recin nacido Estado slo para judos. Sin embargo, en el contexto de la poltica identitaria juda, Anna Frank ha sido adoptada como icono cultural judo mediante un proceso de transferencia colectiva. En la prctica, est perfectamente integrada en el corazn de todo individuo que se identifica como judo. Quienes sucumben a la nocin de identidad juda insisten en considerarse inocentes y sin tacha. Desde la perspectiva poltica identitaria juda, la nacin juda es una tribu poblada por millones de inocentes Anna Frank.

Me permito sugerir que la niita de Churchill se refiere metafricamente al pueblo de Israel. La recin nacida nacin juda es un concepto muy joven abrumado por la rectitud y la inocencia. La nia receptora de la accin de la obra est ah para dar una imagen de inocencia sin tacha. Pero esa metafrica inocencia de la nia es tambin lo que convierte los crmenes de Israel en algo tan siniestro. A la luz de la propaganda israel, que presenta al Estado judo como una entidad ntegra, inocente y vulnerable, la horrorosa realidad de la barbarie que practica conduce a una inevitable disonancia cognitiva.

La realidad de la racista limpieza tnica del Estado slo para judos, junto con las imgenes de la mquina de guerra israel lanzando toneladas de fsforo blanco sobre los gazanos no deja mucho lugar para la duda. Israel no tienen nada que ver con la autoimagen fantasmtica de una niita inocente, la cual deja en muy mal lugar el proyecto publicitario de la hasbar israel, pues se trata de una nia horriblemente traviesa que se transform de vctima en verdugo y poco despus dio pruebas de una fiereza, un sadismo y una monstruosidad sin parangn.

Dile que ahora el puo de hierro lo tenemos nosotros, dile que es la niebla de la guerra, dile que no vamos a dejar de matarlos hasta que nos sintamos seguros, dile que me dio risa cuando vi a los policas muertos, dile que son animales que ahora viven entre escombros, dile que no me importara nada si los exterminsemos,

Todo hace suponer que estamos ante una nacin inmadura y gravemente trastornada, ante una nia narcisista que se adora a s misma y vive aterrorizada ante su propia crueldad. Es como la joven sdica amedrentada por sus demonios interiores. Cuanto ms se aman a s mismos los israeles y ms creen en su fantasmtica inocencia, ms temen que los no judos sean tan sdicos como ellos han dado pruebas de ser. Este modo de comportamiento es lo que la psiquiatra denomina proyeccin.

Dile que la amamos.
No la asustes.

As termina la obra de Caryl Churchill. Todo hace suponer que los judos tienen una buena razn para estar asustados: su Estado nacional es una entidad genocida y racista.

Tras el holocausto, los judos tuvieron la oportunidad de transformar su destino, de pasar pgina. Podran incluso haber explorado colectivamente la nocin de perdn y misericordia. Unos cuantos de sus intelectuales insistieron en que deberan situarse en la vanguardia de la lucha contra el racismo y la opresin. Pero slo han necesitado seis dcadas para que el Estado nacional judo se establezca como el Estado nacional racista por antonomasia, que hace uso de las tcticas ms sdicas, despiadadas y opresoras. No la asustes, dice Churchill. Francamente, la niita tiene toda la razn del mundo para asustarse. Si alguna vez tuviese el coraje de mirarse en el espejo, el resultado sera mentalmente demoledor.


Fuente: Palestine Think Tank - From Victimhood to Aggression: Jewish Identity in the light of Caryl Churchills Seven Jewish Children

Artculo original publicado el 4 de mayo de 2009

Sobre el autor

Manuel Talens es miembro de Rebelin y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

Subttulos en espaol insertados por Manuela Vittorelli, de Tlaxcala.


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