Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2009

Primavera de zombis

Joseph Stiglitz
The Guatemala Times


A despecho de algunos brotes primaverales exagerados y celebrados con un insensato optimismo digno de mejor causa, deberamos prepararnos para otro invierno sombro. Lleg la hora del Plan B para reestructurar la banca. Y de otra dosis de medicinas keynesianas.

A medida que va entrando la primavera en los EEUU, los optimistas ya ven brotes verdes de recuperacin de la crisis financiera y de la recesin. El mundo es muy distinto de lo que era la primavera pasada, cuando la administracin Bush, una vez ms, deca ver la luz al final del tnel. Las metforas y las administraciones han cambiado. No, por lo visto, el optimismo.

La buena noticia es que podramos estar al final de una cada en picado. La tasa de declive se ha desacelerado. El fondo puede que est cerca; tal vez se toque a fines de ao. Pero eso no significa que la economa global se halle en situacin de recuperarse de manera robusta en un tiempo cercano. Tocar fondo no es razn para abandonar las drsticas medidas tomadas para revivir la economa global.

Este desplome es complejo: una crisis econmica combinada con una crisis financiera. Antes de que se produjera, los endeudados consumidores norteamericanos eran el motor del crecimiento global. Ese modelo ha quebrado, y no se hallar substituto de un da para otro. Porque, aun si los bancos norteamericanos gozaran de buena salud, lo cierto es que la riqueza de los hogares ha sufrido daos devastadores, y los norteamericanos se hipotecaban y consuman suponiendo que los precios de sus casas seguiran subiendo eternamente.

El colapso del crdito empeor las cosas; y las empresas, enfrentadas a unos costes crediticios al alza y a unos mercados a la baja, respondieron al punto recortando inventarios. Los pedidos cayeron abruptamente proporcionalmente, mucho ms de lo que cay el PIB, y los pases que dependan de bienes de inversin y duraderos desembolsos postergables recibieron un correctivo particularmente duro.

Es probable que asistamos a una recuperacin en algunas de las reas que tocaron fondo entre fines de 2008 y comienzos de este ao. Pero hay que percatarse de lo que ocurre en los fundamentos de la economa: en EEUU, los precios de los bienes races siguen cayendo, millones de hogares estn con el agua al cuello, con unas hipotecas que valen ms que el precio de mercado de la vivienda y un desempleo al alza, con centenares de miles acercndose al final de las 39 semanas de cobertura del paro. Los estados se ven forzados a despedir trabajadores, a medida que se desploman sus ingresos fiscales.

El sistema bancario acaba de ser sometido a un test para averiguar su grado de capitalizacin un test de stress nada estresante, y algunos no pudieron pasar la prueba. Pero, en vez de dar por bienvenida la ocasin de recapitalizarse (tal vez con ayuda pblica), los bancos parecen preferir una respuesta a la japonesa: saldremos, mal que bien, del paso.

Los bancos zombis muertos, pero todava circulando entre los vivos estn, conforme a las inmortales palabras de Ed Kane, apostando a la resurreccin. Repitiendo la debacle de Savings&Loan en los 80, los bancos recurren a la contabilidad tramposa (se les permiti, por ejemplo, mantener en sus libros activos problemticos sin obligarles a la depreciacin, en la ficcin de que esos activos podran llegar a madurar y, de uno u otro modo, sanearse). Peor an: se les permite tomar prstamos baratos de la Reserva federal estadounidenses, respaldados por un colateral nfimo, para, simultneamente, adoptar posiciones de riesgo.

Algunos bancos declararon ingresos en el primer trimestre de este ao, la mayora dimanantes de la prestidigitacin contable y de los beneficios comerciales (lase: especulacin). Pero eso no har que la economa vuelva a funcionar rpidamente. Y, si las apuestas salen mal, el coste para el contribuyente norteamericano ser todava mayor.

El gobierno estadounidense tambin est apostando a salir, mal que bien, del paso: las medidas de la Fed y las garantas del gobierno entraan el acceso de los bancos a fondos baratos y unos tipos de inters altos para los crditos. Si no pasa nada desagradable prdidas con las hipotecas, con los bienes races comerciales, con los prstamos a las empresas y con las tarjetas de crdito, los bancos podran llegar a ser capaces de levantar cabeza sin verse sumidos en otra crisis. En unos cuantos aos, los bancos estaran recapitalizados, y la economa regresara a una senda de normalidad. Este es el escenario de color de rosa.

Pero las distintas experiencias hechas en todo el mundo sugieren que esta es una perspectiva erizada de riesgos. Aun con unos bancos saneados, el proceso de desapalancamiento y la consiguiente prdida de riqueza significan que, muy probablemente, la economa ser dbil. Y una economa dbil significa, muy probablemente, ms prdidas bancarias.

Los problemas no se limitan a los EEUU. Otros pases, como Espaa, tienen sus propias crisis inmobiliarias. La Europa oriental tiene sus problemas, que repercutirn probablemente en unos bancos europeo-occidentales muy apalancados. En un mundo globalizado, los problemas en una parte del sistema reverberan al punto por doquiera.

En anteriores crisis, como la que se ceb con el Este asitico en la dcada pasada, la recuperacin fue rpida, porque los pases afectados pudieron hacer de la exportacin su va hacia una renovada prosperidad. Pero ahora se trata de una cada sincrnica global. Norteamrica y Europa no pueden hacer de la exportacin la va de salida de sus tribulaciones.

La estabilizacin del sistema financiero es una condicin necesaria, pero no suficiente, para la recuperacin. La estrategia norteamericana para estabilizar el sistema financiero es costosa e injusta, porque pasa por recompensar a quienes causaron la catstrofe econmica. Pero hay una alternativa que, en substancia, significa jugar con las reglas de una economa normal de mercado: trocar deudas por acciones.

Con un trueque tal, la confianza regresara al sistema bancario, y se reiniciara el prstamo sin apenas costes para el contribuyente. Ni es particularmente complicada la cosa, ni es novedosa. Obviamente, a los tenedores de obligaciones y bonos no les gusta nada: preferiran un regalo del gobierno. Pero hay usos del dinero pblico harto mejores que eso, incluida una nueva ronda de estmulos.

Toda cada tiene un final. La cuestin es la duracin y la profundidad de esa cada. A despecho de algunos brotes primaverales, deberamos prepararnos para otro invierno sombro: lleg la hora del Plan B para reestructurar la banca. Y de otra dosis de medicinas keynesianas.

Joseph Stiglitz es profesor de teora econmica en la Universidad de Columbia, fue presidente del Council of Economic Advisers entre 1995 y 1997, y gan el Premio Nobel de Economa en 2001. Actualmente, preside la Comisin de Expertos nombrada por el Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas para el estudio de reformas en el sistema monetario y financiero internacional.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Roc F. Nyerro

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2562


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