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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2009

Sobre "La marcha de 150.000.000" de Enrique Falcn
El pasadizo que hay de un cuerpo a otro

Jorge Riechmann
Rebelin


 

Ref.:

Enrique Falcn: "La marcha de 150.000.000".

(Ediciones Eclipsados, Zaragoza, 2009:

http://www.editorialeclipsados.bigcartel.com/).

272 pgs. Cantos completos. Poesa.



1

En los aos ochenta y noventa, algunos sabamos que un libro como ste poda escribirse entre nosotros: pero alguien tena que demostrarlo. Un libro entre la alucinacin y el llanto, entre el salmo y la insurreccin; un libro a horcajadas entre la compasin y la ira, un altar de resistencia y esperanza; un libro que se atreve a intentar acoger toda la miseria del mundo, un grito proftico sin una gota de demagogia; un libro quiz excesivo, si la Espaa de BMW y Tele5 resulta ser a la postre el pas que prevalezca (pero hay que creer que no, esperar que no). Enrique Falcn ha escrito este libro.

Esto no es poesa, dicen los registradores mercantiles del espritu. Es esto poesa? A la poesa no se le da un ardite. (Pero ella se acuesta aqu, desayuna aqu, lava su ropa aqu, amamanta aqu, agoniza aqu).

Apertura radical: ste es un libro vuelto del revs, que muestra a un tiempo el adentro y el afuera, es un libro trgicamente volcado. Nos habla de lo que no queremos ver, lo que preferramos no escuchar, lo que somos.

Si tuviera que detener una imagen de este libro rpido y torrencial, frtil en ellas, quiz sta: las manos con agujeros por donde asoma el hombre. No nos dejemos arrebatar estas manos horadadas.

2

Este extenssimo poema da una mano al Canto general de Pablo Neruda, y otra mano al Cntico csmico de Ernesto Cardenal. Y todava le quedan varias manos libres para orar, empuar herramientas, enlazarse con manos de compaeros, acariciar animales, decir no y s, pedir silencio; y una boca dislocada para morder y para besar. A este libro, como en las pinturas de Picasso o Francis Bacon, le salen bocas y miembros en lugares anatmicamente imposibles: creo que sa es la prueba de su veracidad.

Los poderes hoy dominantes desean que tu mente sea un tebeo; algunos contrapoderes desean que se parezca a un catecismo. Pero tu mente puede ser una sinfona, un palacio blanco, un volcn submarino. Fue Jos Bergamn quien escribi: "A veces, no comprometerse es lo que suele comprometer. Por eso, la mejor manera de no comprometerse es estar ya comprometido. En arte, como en todo, hay que empezar por comprometerse".

La forma ms bsica de compromiso es el estar juntos duraderamente: esto tiene ms que ver con el "arte de amar" que con las polticas de partido.

El problema que se planteaba a comienzos del siglo XX era el hombre sin atributos. El que se nos plantea a comienzos del XXI es el ser humano sin vinculaciones.

En una poca en que el descompromiso, la evasin de responsabilidades, la extraterritorialidad de los poderes dominantes y el "arte de la fuga" se han convertido en el arma principal para ejercer el dominio, una potica resistente es, antes que nada, una potica de la vinculacin.

"En las distancias cortas es donde el hombre se la juega", omos en un anuncio publicitario. Tommonos la licencia de entender "hombre" como "ser humano" y aparecer una verdad: es en el encuentro cara a cara con el otro la situacin tica por excelencia, dira Levinas donde nos la jugamos. Falcn escribe poemas cara a cara.

Poesa del vnculo. Quiz no hay mejor formulacin que el verso de Quevedo: poesa que busca "el pasadizo que hay de un cuerpo a otro", que no desespera de hallarlo, aunque todas las evidencias estn en contra.

Construir una sociedad mundial basada en el cuidado del otro, y en la hospitalidad hacia las diferencias (y no grupos fundados sobre la aniquilacin del otro): se es el envite de la historia humana.

Una sociedad donde el lobo descanse junto al cordero, en efecto. El lobo no puede dejar de ser lobo, pero el ser humano (de quien se dijo aquello de homo homini lupus) puede dejar de ser asesino.

3

Elias Canetti ha relacionado la fascinacin del poder, en su manifestacin ms desnuda, con el nmero creciente de vctimas que amontona. Frente a este poder como nuda violencia desatada la poesa, claro est, nada puede.

O quiz s? Acaso no puede la poesa hacerse voz de un infatigable desconsuelo sin desesperanza, y recoger y acunar, tierna y obstinadamente, los nombres de las vctimas? Como en estas pginas de Quique Falcn?

Por qu ha de estar organizado el mundo bajo el principio del beneficio? y por qu ha de ser la belleza una excepcin? siguen siendo las preguntas. Las dos grandes preguntas.

Qu puede la poesa?, les preguntamos una y otra vez a los poetas. La poesa puede recordarnos que somos mortales, y que sabemos de resurrecciones; que la frgil lumbre de la conciencia est entretejida de palabras, y que stas son material inflamable; que no tenemos que aceptar las definiciones de lo nombrable y lo innombrable impuestas por el Amo; que la belleza siempre est ah, dispuesta o posible; que la tragedia forma parte de nuestra condicin, que el ser humano aspira a lo abierto y merece superar los espacios de reclusin y oclusin.

La poesa (en su doble funcin celebratoria y crtica) puede mantener abierto el mundo, en positivo, o al menos en negativo oponer resistencia a su oclusin. Desde esta perspectiva, arte y poesa son imprescindibles e insustituibles.

4

Los mecanismos del ruido meditico que aborrece como ninguna otra cosa la dimensin trgica de la vida humana se orientan en primer lugar a igualar y trivializar todo lo que nos sucede. El pensamiento crtico necesita, en esa misma medida, dispositivos para destrivializar, si es que quiere llegar a incidir sobre la realidad que necesita ser transformada. En esto es sabia la prctica potica de Enrique Falcn.

Somos lo que somos. Pero de eso que somos que cambia, claro est, y que nunca es idntico a s mismo puede tirarse hacia arriba o hacia abajo. Hoy, la demediada poltica establecida y el estomagante tinglado de los mass-media estiran sistemticamente hacia abajo: y los resultados son devastadores.

Cuanto ms se generaliza un consenso, cualquier consenso, es cuando ms falta hacen escritores, pintores, msicos, poetas que como Enrique Falcn digan la otra verdad.

Nuestra condicin crecientemente paradjica: nos sobra arte, al mismo tiempo que la fealdad nos abruma. Rebosamos de poesa la poesa escrita, premiada, publicada, al mismo tiempo que la palabra nos abandona. Y lo que falta casi siempre es accin: el encuentro con el otro para la transformacin de la realidad.

5

En ltima instancia, son las elecciones humanas las que distinguen lo humano de lo inhumano. Frente al "no hay alternativa", prcticamente siempre puedes contestar: cabe optar entre el s y el no. Que no nos vengan con cuentos...

A comienzos del siglo XXI est en riesgo la humanidad, el seguir siendo humanos (o el llegar a ser humanos, quiz); y est en riesgo la habitabilidad de este planeta para los seres humanos. Es decir, nos amenazan casi los mximos daos imaginables. En una situacin as, resulta sorprendente la insensibilidad con que la cultura dominante en un pas como el mo intenta proseguir el business as usual.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. No son tiempos normales, sino tiempos excepcionales; y lo que necesitamos no es autocomplacencia ni apologa de la normalidad, sino conciencia de lo insoportable. A una prctica cultural que no olvide esto llamadla, si queris, compromiso. Compromiso con la suerte de la humanidad y con el destino de la biosfera.

Si el sentido principal de la cultura humana es no clausurar, entonces a la poesa le corresponde un lugar central en esa cultura.

Mientras nos queden territorios para la retirada y espacios de resistencia, nada est perdido. Y estoy seguro de que esos espacios persistirn.

-Ms informacin: http://marchade150000000.blogsome.com/



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