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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2004

Dos tercios estn en China; 42 millones de personas cumplen jornadas exhaustivas
Salarios de miseria, el reverso de las marcas producidas en zonas francas

La Jornada

Violaciones a los derechos de los trabajadores en Bangladesh y Honduras, entre otros pases


Salarios de miseria, jornadas exhaustivas, acoso y amenazas: es la vida cotidiana de los 42 millones de trabajadores, a menudo mujeres y nios, empleados en las 3 mil zonas francas del planeta, de ellas dos tercios en China, segn el movimiento sindical mundial.

La Confederacin Independiente de Sindicatos Libres (CISL), primera organizacin sindical mundial con 148 millones de afiliados, denuncia esta situacin en un informe titulado El reverso de las marcas: condiciones de trabajo y derechos de los trabajadores en las zonas francas de exportacin.

Desde los aos 70, estas zonas atraen a inversionistas extranjeros gracias a ventajosos regmenes fiscales y a una regulacin flexible.

Pero los sindicatos se interrogan sobre la "contribucin real" de estas inversiones a corto plazo a pases como Bangladesh, Repblica Dominicana, Honduras, Madagascar o Sri Lanka, donde se han constatado graves violaciones de los derechos de los trabajadores.

Segn un recuento de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT), hay 3 mil zonas francas de exportacin en el mundo, de las que dos tercios se encuentran en China.

La mayora de las zonas francas se encuentra en pases que han ratificado las ocho convenciones de la OIT, aunque muchas empresas estn exentas de aplicar el derecho del trabajo.

Por ejemplo en Bangladesh, ningn sindicato est autorizado a penetrar en ninguna de las seis zonas francas de exportacin, donde el trabajo infantil y el acoso sexual son moneda corriente, no se pagan las horas extraordinarias y el chantaje del despido se enarbola constantemente, denuncia la CISL, reunido en congreso en Japn.

En Filipinas, las tres zonas francas de Luzn, cerca de Manila, albergan a empresas asiticas, estadunidenses y europeas que pagan menos de 250 pesos, o cinco dlares por da.

"Los sindicatos no logran entrar. Es un gran problema. Llegamos a organizar estos trabajadores, pero es muy lento", denuncia Demcrito Tolo Mendoza, del Trade Union Congress of the Philippines , que cuenta con un milln de miembros.

En septiembre de 2003, la CISL difundi un video con ocasin de la Conferencia de la Organizacin Mundial de Comercio en Cancn (Mxico), en el que mostraba malos tratos fsicos a los asalariados de la empresa Corazn de Honduras.



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