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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2009

Los errores de Almunia, Fernndez Ordez y el PPE

Vicen Navarro
Sistema Digital


La avalancha liberal en contra de las pensiones

Como era previsible, las voces conservadoras y liberales (desde el Partido Popular Europeo, del cual el PP espaol forma parte, al Sr. Almunia, Comisario de Asuntos Econmicos de la Comisin Europea, y el Sr. Miguel Angel Fernndez Ordez, Gobernador del Banco de Espaa) han propuesto, una vez ms, la reduccin de las pensiones en Espaa para garantizar su solvencia. Y los medios de informacin y persuasin del pas han promovido tal mensaje, haciendo suyas tales propuestas. As, El Pas, en su editorial del 23 de Abril de 2009 titulado Pensiones en Conflicto, apoyaba las propuestas del Gobernador del Banco de Espaa escribiendo Sobre la viabilidad de las pensiones, el gobernador tiene razn Nada ms lgico (para salvar la viabilidad de las pensiones) que subir la edad de la jubilacin y aumentar el nmero de aos de cotizacin para calcular la pensin. Y editoriales semejantes se han escrito en La Vanguardia, El Peridico, El Mundo, ABC, y en la gran mayora de rotativos del pas. La nica diferencia es el nfasis que se da a cada una de estas recomendaciones, en la intensidad del apoyo al gobernador del Banco de Espaa (y crtica, no carente de insultos, al Ministro Corbacho del gobierno espaol que ha cuestionado tanto el diagnstico de inviabilidad de las pensiones como las recomendaciones hechas por el Gobernador) y a las propuestas parecidas del Sr. Almunia, y en la rapidez con que se pronostica el colapso del sistema de Seguridad Social en caso de que no se lleven a cabo las reformas que unnimemente se estn proponiendo. Hay una avalancha ideolgica muy acentuada para, aprovechando las crisis financiera y econmica, hacer los cambios que las fuerzas conservadoras y liberales han deseado desde hace aos. En realidad, en cada crisis econmica, aparece una situacin semejante, utilizando los mismos argumentos y en ocasiones incluso los mismos datos y cifras. El informe que la Comisin Europea ha hecho sobre la viabilidad de las pensiones en Espaa, y que el Sr. Almunia utiliza en alguna de sus propuestas, es casi una copia del informe escrito por el Sr. David Taguas, entonces subdirector de estudios del Banco BBVA (y ms tarde director de la oficina econmica de La Moncloa durante el primer gobierno Zapatero), publicado en la revista Panorama Social de la Fundacin de Cajas de Ahorro. Tal informe, que utiliza los mismos argumentos y casi los mismos datos que los que aparecen en el informe de la Comisin Europea, motiv tambin una editorial favorable de El Pas, titulado entonces (12.02.07) Augurio de crisis.

Un anlisis detallado y riguroso de la evidencia emprica que tales informes y artculos presentan en apoyo de sus tesis y propuestas muestra que tienen problemas metodolgicos serios que cuestionan su credibilidad. En realidad, es sorprendente la pobreza intelectual de su contenido y laxitud y flexibilidad en la interpretacin de los datos. El hecho de que algunos de los errores que reproducen estos informes, artculos y editoriales estn ampliamente generalizados en el debate actual sobre las pensiones no excusa su aparicin en tales documentos. Veamos algunos errores que centran tales informes y argumentos.

No conocen como se calcula la esperanza de vida.

En todos estos informes se asume errneamente que el hecho de que la esperanza de vida promedio de Espaa haya pasado de ser 76 aos a 80 aos en veinticinco aos (1980-2005) quiere decir que el promedio espaol vive ahora cuatro aos ms. Ello no es cierto. Hay que saber qu quiere decir esperanza de vida y cmo se calcula. Supongamos que Espaa tuviera slo dos habitantes. Uno, Pepito, que muere al da siguiente de nacer, y el otro, la Sra. Mara que tiene 80 aos. La esperanza de vida promedio de Espaa sera 0 aos ms 80 aos, dividido entre dos, es decir, cuarenta aos. Pero supongamos que en un pas imaginario vecino, hay tambin dos ciudadanos, uno, Juan, que en lugar de morir al da siguiente de nacer, como Pepito en Espaa, vive veinte aos, y la otra persona es la Sra. Victoria que tiene tambin 80 aos como la Sra. Mara. En este pas imaginario, la esperanza promedio de vida es de 20 ms 80, dividido entre dos, es decir 50 aos, diez aos ms que en Espaa. Ello no quiere decir (como constantemente se malinterpreta este dato) que el ciudadano promedio de aquel pas viva diez aos ms que en Espaa: lo que el dato dice es que hay diez aos de vida ms en el promedio de aquel colectivo de dos personas sin clarificar que ello se deba a que la Sra. Victoria viva diez aos ms que la Sra. Mara (lo cual no es cierto), o que sea Juan el que vive veinte aos ms que Pepito. Todos los documentos que favorecen la reduccin de las pensiones concluyen que la Sra. Mara vive diez aos ms, lo cual, repito, no es as. Quiero aclarar que cuando digo no es cierto, no quiero decir que estn mintiendo. Para mentir hay que saber la verdad. Y es obvio que no la conocen. Son ignorantes, no mentirosos. No saben cmo se calcula la esperanza de vida e interpretan mal su significado.

Lo que ha estado ocurriendo en Espaa (y en Europa) es que la mortalidad infantil ha ido disminuyendo de una manera muy marcada, con lo cual la esperanza de vida ha ido aumentando, pasando de 76 aos a 80 aos. Ello no quiere decir, como habitualmente se asume, que el ciudadano espaol medio viva cuatro aos ms ahora que hace veinticinco aos. La mortalidad por cada grupo etario ha ido descendiendo (incluyendo entre los ancianos), pero los aos de vida que el ciudadano medio vive ahora no es de cuatro aos ms que en 1980. Calcular las pensiones en base a esta lectura errnea de los datos penaliza a la poblacin pues asume que la gente vive ms aos de lo que en realidad vive.

Los promedios no son sensibles a las diferencias por clase social

Otro gran error es malinterpretar el significado de promedio Tenga en cuenta el lector que una persona se puede ahogar en un ro que tiene como promedio slo diez centmetros de profundidad. Tal ro puede ir seco a lo largo de muchos kilmetros pero en algunas zonas ste puede tener tres metros de profundidad, y es ah donde el lector se puede ahogar. Un promedio en s no nos dice mucho si no sabemos tambin las variaciones del promedio. Lo dicho tiene especial importancia en el clculo de la esperanza de vida y en la estimacin de la longevidad (los aos que una persona vive). Las diferencias en longevidad por clase social son enormes. As, la diferencia en los aos de vida existente entre una persona perteneciente a la decila de renta ms baja del pas (los ms pobres) y la decila superior (los ms ricos) en Espaa es nada menos que de diez aos (ha ledo bien, diez aos). En EE.UU. son quince y en el promedio de los pases de la UE-15 son siete. Estas diferencias en longevidad se deben a que el nivel de salud de la poblacin depende, sobre todo, de la clase social a la cual se pertenece. Un trabajador no cualificado (en paro frecuente durante ms de cinco aos) tiene, a los sesenta aos, el nivel de salud que un banquero tiene a los setenta aos. Este ltimo sobrevivir al primero diez aos. Es profundamente injusto pedirle al primero que contine trabajando dos (y algunos piden cinco) aos ms para pagar las pensiones del segundo que le sobrevivir diez aos. La insensibilidad hacia esta realidad mostrada por estos informes es abrumadora. Retrasar la edad de jubilacin a toda la poblacin trabajadora sin ms, es una medida que perjudica a las clases populares para beneficiar a las clases de mayores rentas que viven ms aos.

El error del argumento alarmista: el crecimiento del porcentaje del PIB gastado en pensiones es excesivo

Este es uno de los errores metodolgicos ms importantes y frecuentes que aparece en el informe Taguas y en el informe de la Comisin Europea, y que ha sido reproducido en gran nmero de artculos y editoriales. Tal argumento indica que el porcentaje del PIB en pensiones subir de un 8,4% en el ao 2007 a un 15,1% del PIB en el ao 2060, un porcentaje que estos informes sealan como excesivo, pues la sociedad en el ao 2060 no podr absorber tales gastos pues restarn recursos necesarios para otras actividades, programas o servicios a la poblacin no pensionista. El hecho de que el porcentaje de gasto en pensiones pblicas alcanzar el 15,1% en el 2060 se considera una noticia alarmante que requiere una intervencin ya ahora, disminuyendo los beneficios de los pensionistas.

En este argumento se ignora el impacto del crecimiento de la productividad sobre el PIB del ao 2060. Supongamos que el crecimiento anual de la productividad es un 1,5%, un crecimiento que incluso el Banco de Espaa admite como razonable. En este caso, el valor del PIB espaol ser 2,25 veces mayor que el PIB del ao 2007. Ello quiere decir que si consideramos el valor del PIB del ao 2007 como 100, el del ao 2060 ser de 223. Pues bien, el nmero de recursos para los no pensionistas en el ao 2007 fue de 100 menos 8,4 (8,4 es la cantidad que nos gastamos aquel ao en pensionistas), es decir, 91,6. En el ao 2060 los recursos a los pensionistas sern el 15,1% de 223, es decir 33, y para los no pensionistas ser 223 menos 33, es decir, 192, una cantidad que es ms del doble de la existente en el ao 2007, 91,6. Debido al crecimiento de la productividad, en el ao 2060 habr ms recursos para los no pensionistas que hoy, y ello a pesar de que el porcentaje del PIB dedicado a pensiones es superior en el ao 2060 que en el 2007. Los que alarman innecesariamente a la poblacin olvidan un hecho muy elemental. Hace cincuenta aos, Espaa dedicaba a las pensiones slo un 3% del PIB. Hoy es un 8%, ms del doble que cincuenta aos atrs. Y la sociedad tiene muchos ms fondos para los no pensionistas de los que haba entonces, an cuando el porcentaje del PIB en pensiones sea mucho mayor ahora que entonces.

El Ministro Corbacho y el Secretario General Octavio Granados llevan razn

Quisiera sealar que estos errores son mayores. Si los hace un estudiante en el programa de Polticas Pblicas en la Universidad Pompeu Fabra que yo dirijo, se le suspende. Pues bien, grandes instituciones como el Banco de Espaa o la Comisin Europea los cometen y tienen una gran resonancia, convirtindose inmediatamente en dogmas de la nueva sabidura convencional liberal. El problema es que, como cualquier dogma, se reproduce ms por fe (la fe en la doctrina liberal) que no en la evidencia cientfica. El Sr. Almunia, el Sr. Fernndez Ordez, el Banco de Espaa, el BBVA, la Comisin Europea, El Pas, La Vanguardia, El Peridico, El Mundo, o el ABC estn equivocados, y el Sr. Corbacho, Ministro de Trabajo y el Sr. Octavio Granados (que han negado que la Seguridad Social est en peligro), llevan razn. No hay un problema grave de viabilidad en el sistema de pensiones en Espaa, lo cual no quiere decir que no haga falta hacer cambios (como la flexibilizacin voluntaria en la edad de jubilacin) que mejoren no slo las cuentas sino la equidad del sistema. Pero, entre estos cambios, no debieran incluirse los sugeridos por la sabidura convencional liberal que ha mostrado ser lo que es: la mera defensa de intereses de clase.

 

La causa mayor por la que varios pases hayan retrasado la edad de jubilacin a los 67 aos no ha sido tanto el intento de retrasar tal edad legal, sino la de retrasar la edad real de jubilacin, edad que en Espaa es ya, 62,5 aos, la ms alta existente en la UE. Lo que debe hacerse es precisamente acercar la real a la legal, imposibilitando la prctica generalizada del mundo empresarial de utilizar las prejubilaciones como mecanismo de reducir las plantillas, hecho que afecta negativamente el tamao de las pensiones de las personas prejubiladas. Este debiera ser el centro del debate sobre las pensiones; la utilizacin por el mundo empresarial (incluido en un lugar destacado la banca, la mayor promotora de que se recorten las pensiones en Espaa) de la temprana jubilacin como manera de aumentar sus beneficios. El hecho de que los medios de informacin y persuasin estn enfatizando lo primero la reduccin de las pensiones- y no lo segundo el perjuicio que se hace a los trabajadores para mejorar los beneficios de empresarios- es un indicador ms de que ciertos grupos y clases sociales en Espaa tienen una influencia dominante en tales medios de persuasin.

Una ltima observacin. Voces crticas tienen escasa accesibilidad a tales medios. De ah que le ruego al lector que me ayude a distribuir ampliamente este artculo para que la poblacin conozca que lo que se le dice por aquellos medios no se basa en evidencia emprica, sino en mera ideologa, la ideologa liberal que asfixia a nuestro pas y domina el debate, dominio que se explica no por la fortaleza de los argumentos (que es muy floja y fcilmente demostrable que es errnea) sino por las enormes cajas de resonancia que tales voces tienen en unos forums que se caracterizan por su escasa diversidad en los puntos de vista expuestos. La democracia en Espaa es muy, muy limitada. Y el debate sobre las pensiones lo demuestra.



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