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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2009

Michael Moore, la sanidad estadounidense y la respuesta de los medios

Vicen Navarro
El Plural


Cuando el Ejrcito de EE.UU. invadi Irak, todos los medios de informacin y persuasin estadounidenses (desde el The New York Times hasta el canal televisivo CNN) as como la gran mayora de intelectuales de aquel pas apoyaron tal invasin aceptando las tesis del presidente Bush de que el rgimen de Sadam Hussein en Irak representaba una amenaza para el mundo debido a su produccin de armas de destruccin masiva. Slo un nmero muy limitado de intelectuales (como Noam Chomsky, que a pesar de ser el intelectual estadounidense ms conocido fuera de EE.UU. est vetado en los mayores medios de informacin de aquel pas) cuestionaron los argumentos y la evidencia que la Administracin Bush utiliz para justificar tal invasin. Otro fue Michael Moore que en su documental Fahrenheit 9/11 cuestion la evidencia mostrada por el gobierno Bush para apoyar la invasin de Irak, documentando adems las conexiones que la familia Bush tena con las compaas petrolferas y otros intereses econmicos que estaban detrs de aquella invasin.

La predecible respuesta del establishment poltico, meditico e intelectual ante aquel documental fue el intentar desacreditarlo por todos los medios. A pesar del gran xito de taquilla que fue, la gran mayora de los medios de informacin y persuasin ridiculizaron el documental definindolo como demaggico, trmino que las derechas suelen utilizar para desmerecer los argumentos de sus crticos. La guerra de Irak ha costado la vida de 4.226 estadounidenses y 654.965 iraks (y continan muriendo). Y, por fin, se ha visto y reconocido que no haba ni se estaban produciendo armas de destruccin masiva en Irak. Y sin embargo, ninguno de aquellos medios que apoyaron a Bush ha pedido perdn al pueblo estadounidense o al pueblo irak. Noam Chomsky, por cierto, contina vetado en aquellos medios.

Michael Moore se ha centrado ahora en otro conflicto (no extranjero esta vez, sino domstico) en el que tambin hay muertos. Cada ao 18.000 estadounidenses (segn el profesor David Himmerstein, de Harvard University, esta cifra es mucho mayor: ms de 100.000 muertos) mueren por falta de atencin mdica. 18.000 muertos (seis veces el nmero de muertos que hubo en el atentado a las Torres Gemelas) son las vctimas de un conflicto domstico en el que tambin hay vencedores y perdedores. Entre estos ltimos estn 46 millones de estadounidenses que no tienen ninguna cobertura sanitaria, y 102 millones que tienen una cobertura sanitaria insuficiente. La imposibilidad de pagar facturas mdicas y plizas de seguro mdico privado es una de las causas mayores de bancarrota familiar. Y el 44% de las personas que se estn muriendo declaran estar preocupadas por cmo ellas o sus familiares podrn pagar sus facturas mdicas. No es sorprendente, por lo tanto, que la gran mayora de la poblacin estadounidense (64%) seale su descontento con el sistema de financiacin privada de la sanidad. El sistema pblico cubre al Presidente, a los miembros del Congreso y a los miembros de las Fuerzas Armadas, as como al 52% del gasto incurrido por los ancianos (el programa Medicare). El Gobierno federal y el estatal (autonmico) pagan las facturas mdicas de los muy pobres (que en realidad cubre slo el 12% de la poblacin pobre). La gran mayora de la poblacin tiene una cobertura privada e insuficiente.

El hecho de que no se haya cambiado tal sistema se debe al enorme poder de los vencedores en esta lucha domstica. La privatizacin del sistema electoral estadounidense, implica que la financiacin de las campaas electorales proviene de aportaciones de grandes grupos financieros y empresariales que pagan las campaas de los polticos. As, las compaas de seguros sanitarios privados (que son las que dominan y gestionan el sistema sanitario) y la industria farmacutica (que son las compaas que tienen mayores beneficios al ao, 40.000 millones de dlares) pagaron respectivamente 2.185.722 dlares y 1.927.159 dlares al candidato Obama. Sicko, de Michael Moore, se centra en este conflicto domstico, documentando esta realidad dramtica para la mayora del pueblo estadounidense, mostrando claramente las enormes deficiencias del sistema de financiacin sanitario, las cuales son consecuencia del maridaje entre los poderes econmicos y la clase poltica centrada en Washington.

Moore seala que el problema no es que EE.UU. no pueda resolver este problema por falta de dinero (el gasto sanitario es un 17% del PIB). No es un problema econmico, sino un problema poltico. Son las conexiones polticas entre el mundo empresarial (las compaas de seguros y el complejo mdico-industrial) y Washington. Y lo que ha irritado enormemente a la clase poltica de Washington es que Moore muestra como Cuba, un pas muchsimo ms pobre que EE.UU., ofrece cobertura universal a sus ciudadanos, cuando el gobierno federal la niega a los suyos. Esta referencia favorable a Cuba es ms de lo que el establishment poltico-financiero y meditico puede tolerar. De ah la enorme hostilidad del establishment (la pelcula ha sido aplaudida en miles y miles de salas de proyeccin de barrios populares) hacia el documental. La CNN hizo un documental muy crtico, acusando a Moore de falsear y manipular los datos. En realidad, y tal como seal Paul Krugman, fue el director del programa de la CNN, el Dr. Sanjay Gupta (prximo a la industria farmacutica), el que manipul los datos en su intento de desacreditar Sicko. El Sr. Gupta fue inicialmente propuesto por el Presidente Obama para que dirigiera los servicios federales de salud pblica. El escndalo y protesta popular a aquel programa de la CNN (que manipul los datos para desacreditar a Moore) forz a que el Dr. Gupta debiera retirarse y que el Presidente Obama aceptara su renuncia a que fuera nombrado para tal cargo.

La crtica de la prensa espaola hacia el ltimo documental de Moore ha sido predecible con notables excepciones. En su mayora ha reproducido los comentarios del establishment meditico estadounidense calificndolo de demagogo, exagerado, aburrido y un largo etctera. El estilo Moore es tpicamente estadounidense. Va directamente al grano, y habla con el lenguaje de la gente normal y corriente. De ah su enorme popularidad entre las clases populares. No se acobarda frente a las estructuras de poder y no permite claroscuros. Es comprensible que el documental sorprenda en muchos crculos espaoles que han idealizado EE.UU. y lo consideren muy duro. Y no hay duda de que su estilo es provocador y crea escndalo. Pero el espectador espaol tiene que ser consciente de que, an cuando hay centros sanitarios de gran excelencia en EE.UU., el sistema de financiacin de la sanidad estadounidense, basado en el aseguramiento privado (que las derechas en Espaa quieren imitar) ha fracasado. Y el hecho de que la poblacin desee un cambio en este sistema de financiacin privada es prueba de ello. El documental de Moore debe entenderse en este contexto.

Una ltima observacin: no ira mal que hubiera tambin un Michael Moore espaol que documentara, por ejemplo, el enorme poder que tienen en Espaa las Mutuas Patronales que no pagan lo que se les debe a los familiares de los fallecidos por enfermedades laborales; o la excesiva influencia que la Banca tiene en la vida poltica de este pas. Dnde est el Michael Moore espaol?

Vicen Navarro es catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Estudios Polticos y Polticas Pblicas de la the Johns Hopkins University

(www.vnavarro.org)



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