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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2009

Ayudas al automvil

Juan Francisco Martn Seco
La Estrella Digital


Soy de los que piensan que el papel del Estado es fundamental a la hora de contrapesar al poder econmico. Tengo que reconocer, sin embargo, que a veces estoy tentado de admitir que ste termina controlando el poder poltico y que, tal como afirmaba O'Connor en un libro que fue clsico en su poca, La crisis fiscal del Estado, el sector pblico se convierte en una mquina de subvenciones para los empresarios, tesis que, por otra parte, ya mantuvo Adam Smith en parecidos trminos.

Con esto de la crisis, todos los empresarios, con la CEOE a la cabeza, se han vuelto intervencionistas. Pretenden sacar tajada. Eso s, nunca dirn que persiguen su beneficio, se presentan como benefactores y afirman que las medidas que proponen van orientadas al bien de la comunidad.

El sector del automvil lleva tiempo detrs de que el Gobierno subvencione la compra de vehculos. Cinco Autonomas se han mostrado ya receptivas. La primera fue Navarra, que goza de una situacin privilegiada en materia fiscal y puede permitirse toda clase de lujos. Recientemente, estn en proceso de incorporarse a la pedrea de ayudas Valencia, Aragn y Castilla y Len. Madrid, fiel a su lnea de bajar los impuestos y de ayudar ms a quien ms gana, ha reducido un 20% el impuesto de matriculacin. Todas ellas irn despus a extender la mano al pap Estado. Parece que el ministro de Industria se muestra convencido y, puesto que ya no est Solbes, no sera extrao que en el debate sobre el estado de la nacin se anunciasen medidas en este sentido. Ms tarde se dir que no hay recursos para las pensiones, la sanidad, la educacin, el seguro de desempleo ni para financiar la Ley de Dependencia.

Los empresarios del sector argumentan que se pretende salvar puestos de trabajo, pero, si de empleo se trata, pocas polticas como las sealadas anteriormente -y en general todos los servicios pblicos- para crearlo. Adems, dado el rgimen de libre comercio en el que estn insertas las economas, los automviles que compren los espaoles pueden estar fabricados en Alemania o en EEUU, y viceversa. Ocho de cada diez vehculos que fabricamos se dirigen a la exportacin. En todo caso, si lo que se quiere primar es la creacin de empleo habra que proteger la fabricacin y no el consumo.

Pero es que, por otra parte, la verdadera cuestin que se debera plantear es si, entre todos los bienes y actividades que se pueden subvencionar, es el sector del automvil el ms adecuado. No es precisa demasiada reflexin para llegar a la conclusin de que, desde la ptica social, ecolgica y en general del bien comn, resulta ms conveniente incentivar el consumo de multitud de bienes, tanto pblicos como privados, que el del automvil, y que incluso pueden crear mucho ms empleo. Slo los intereses y la presin de un lobby tan poderoso como ste pueden explicar que el sector pblico de muchos pases desarrollados, entre ellos el espaol, incite al consumo del automvil. Mientras Solbes se opuso a que se incrementasen los gastos sociales, fue un buen ministro; dej de serlo cuando tambin se opuso a las ayudas a los empresarios.

www.telefonica.net/web2/martin-seco



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