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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2009

De regreso de Iraq: la opinin interna sobre la frgil situacin interna
La falsa mejora de la seguridad en Iraq

Pedro Rojo Prez
IraqSolidaridad


La irreal mejora de la seguridad en Iraq, publicitada durante los ltimos meses por los ocupantes, se ha demostrado frgil, basada en factores coyunturales y expuesta a las diferencias polticas de los grupos implantados por la ocupacin para conducir el pas. En el mejor de los casos, se trata de una relativa mejora de la situacin, relativa si se compara con el momento en el que las milicias de los partidos del gobierno, principalmente las Brigadas Badr del Consejo Supremo Islmico de Iraq y el Ejrcito del Imn al-Mehdi, vinculadas a la corriente as-Sder, campaban a sus anchas por amplias zonas de la ciudad para cumplir con sus objetivos de expulsar a los sunnes de las reas mixtas y exterminar a todos los componentes civiles del campo anti-ocupacin [1]. La seguridad es relativa porque se elige el infierno de esos aos como parmetro de comparacin, pero en los medios de comunicacin occidentales no se compara, como hacen a diario los iraques, con la situacin previa a la ocupacin.

Lo que no se ha registrado, ni siquiera en los dos peores aos de matanzas sectarias (2005-2007), ha sido un enfrentamiento entre la poblacin. En la inmensa mayora de los casos se trata de ataques llevados a cabo por grupos armados, que no abandonaban las zonas que controlaban, sino que era el ciudadano iraqu de a pie quien corra el peligro de ser secuestrado y de que su cadver apareciese tirado al da siguiente en cualquier cuneta si tena que circular por un barrio de otra confesin. El objetivo de dividir fsicamente a sunnes y chies en la capital iraqu se ha logrado en numerosos barrios, aunque no se ha conseguido dividir a la sociedad iraqu, lo que queda patente porque en ninguna de las entrevistas que hemos realizadas en la semana pasada en Bagdad [finales de abril], los entrevistados han asumido el discurso sectario de los responsables polticos colaboracionistas.

La sensacin al circular por Bagdad es la de estar en una ciudad en guerra. Los controles de polica, establecidos cada 500 metros, dejan pasar a los vehculos sin apenas mirar en su interior, y raramente abren siquiera el maletero. Los soldados se justifican por la utilizacin de un aparato, con forma de antena de radio, que utilizan cual zahores en busca de agua, y que pasan por el costado del coche para detectar productos qumicos explosivos. No slo son el hazmerrer de los bagdades que aseguran que lo nico que detectan son los perfumes de los pasajeros sino que un oficial de la Guardia Nacional [ejrcito iraqu] reconoci ante nosotros que saben que no funcionan y que, de hecho, aunque han sido los estadounidenses quienes se los han suministrado, ellos no los usan.

El ejrcito y la polica se reparten los puestos de control. Desde hace poco ms de un ao, los bagdades pueden ir y venir a los distintos barrios sin temor a que esos mismos puestos de polica sean su tumba, como ocurra entre 2005 y 2007. Las milicias se han retirado de la vida pblica. Unas, las Brigadas Badr, porque controlan la polica y actan bajo esa cobertura cuando lo necesitan; otras, como el Ejrcito del Mehdi, porque ha sido congeladas por su lder, Muqtada as-Sder, tras los duros enfrentamientos, en abril de 2008, de Basora y Ciudad Sder con las fuerzas ocupantes y el ejrcito iraqu, en los que perdieron el control de todas sus zonas de hegemona incluido el mencionado barrio bagdad y buena parte de su influencia poltica.

Al Qaeda y la resistencia

El control de las zonas sunnes de Bagdad y de la provincia occidental de al-Anbar por los Consejos al-Sahua (Consejos del Despertar), creados con dinero y armamento aportado por Estados Unidos en septiembre de 2006, erradic las clulas de Al Qaeda de los barrios que dominaban, pero tambin frenaron las acciones de la resistencia desde sus reas en un pacto tcito de no agresin entre ambos. Los distintos interlocutores de la resistencia poltica (baazistas, islamistas moderados, nacionalistas, etc.) con los que ha hablado la CEOSI en los ltimos meses coinciden en sealar que las fuerzas de la resistencia iraqu decidieron no caer en la trampa de la lucha sectaria, tendida tanto por los ocupantes como por Irn.

Por eso, cuando en Iraq se hablaba a diario del riesgo de guerra civil los grupos de la resistencia se mantuvieron fuera de las batallas que no fueran estrictamente contra el ocupante. Sus objetivos siguieron siendo slo las tropas de ocupacin. Sus enfrentamientos con el ejrcito iraqu, la polica o los Consejos al-Sahua slo se circunscriben a la legtima defensa en las operaciones que estos cuerpos emprenden contra ellos. Aseguran que en ningn caso cometieron asesinatos sectarios ni de civiles. Las distintas facciones de la resistencia coinciden en el mismo anlisis: luchar contra los propios iraques significara la ruptura definitiva de la sociedad iraqu. Esta visin de Estado, esta clara estrategia a largo plazo, dignifica el proyecto resistente iraqu y contribuye a incrementar su base popular, que en parte perdi tras la masiva campaa meditica que intentaba vincular a la resistencia con las acciones terroristas y la lucha sectaria.

Los grupos vinculados a Al Qaeda no adoptaron esta misma postura, ya sea bien porque como dicen muchos iraques estn infiltrados por Irn y Estados Unidos, bien por su propia miopa ideolgica o porque en su estrategia particular el objetivo no es la liberacin de Iraq sino una ms difusa e incoherente lucha contra el Mal. As, estos grupos se convirtieron en la perfecta contraparte que tanto necesitaban las milicias chies para continuar con su sangrienta limpieza interna, apoyando as el proyecto de divisin sectaria del pas puesto en marcha desde el primer da de la ocupacin.

Sin embargo, la campaa de purificacin de Iraq llevada a cabo por Al Qaeda no se limit a la anatematizacin de los chies, ya que despus tambin consideraron hereje (kafir) a todo sunn que no se sumase a su Estado Islmico de Iraq. Esta estrategia de luchar exclusivamente contra las tropas ocupantes quizs llev a la resistencia a tolerar en ciertas zonas una excesiva presencia de Al Qaeda y a no combatirla directamente ni siquiera en los momentos ms difciles, cuando incluso llegaron a asesinar a miembros de la resistencia. Pero entonces, al igual que ahora, la resistencia acus a la ocupacin de provocar un enfrentamiento inter-iraqu para desviar la presin que la resistencia ejerca contra su proyecto.

Esta permisividad con los extremistas favoreci la creacin de los Consejos al-Sahua, formados en parte por miembros y dirigentes de las tribus y por ex resistentes del Ejrcito Islmico en Iraq o de las Brigadas de la Revolucin de 1920 (lo que gener escisiones en su seno en varias provincias), que consideraron ms urgente luchar contra Al Qaeda y asegurar las zonas donde vivan que luchar contra los ocupantes.

Una vez limpias las zonas de clulas de Al Qaeda, los miembros de los Consejos al-Sahua impidieron a las fuerzas de la resistencia actuar desde sus reas, en lo que, de hecho, ha significado la prdida de amplias zonas de Iraq que antes controlaba la resistencia. El proyecto de Consejos al-Sahua slo ha fracasado en la provincia de Diyala y la regin de Mosul, convirtindose en la actualidad en los feudos ms seguros de la resistencia.

Un pas de taifas

El nuevo proyecto de al-Maliki, que circula en torno a su particular idea de reconciliacin nacional, es ahora apoyado con fuerza por EEUU, que hace poco ms de un ao jugaba con la posibilidad de sustituirle. El cambio del discurso sectario de al-Maliki por uno de integracin nacional ha permitido que al menos las apariencias se mantengan en la polica, que sigue controlada por las milicias chies del Consejo Supremo Islmico de Iraq (CSII), socios en el gobierno de al-Maliki pero rivales polticos por el favor de Irn y Washington, as como por la lucha por el poder que deviene del proceso poltico tutelado por los ocupantes. La realidad es que el primer ministro iraqu no controla ni el pas ni siquiera las estructuras del Estado colaboracionista, compartimentado en taifas de poder.

Hay sucesos que retratan de forma meridiana la falta de capacidad de accin del primer ministro iraqu:

- La supuesta depuracin de las fuerzas de seguridad iraques de elementos corruptos y sectarios lejos de aplicarse simplemente se ha traducido en una menor actuacin sectaria de dichos cuerpos. Sin embargo, en edificios militares de Bagdad todava se pueden ver grandes banderolas con los lderes chies e incluso murales con sus referentes como Mohamed Baqr al Hakim o el gran ayatol Ali Sistani. Segn inform el pasado 7 de abril el diario Al Quds al Arabi [2], los 62.000 policas cuya separacin del cuerpo haba anunciado el ministro de Interior por corrupcin siguen en sus puestos. (Iraq es el tercer pas ms corrupto del mundo.)

- Los crmenes de la polica y el ejrcito iraques contra sus propios conciudadanos son constantes: violaciones, torturas, detenciones ilegales o extorsiones estn a la orden del da [3].

- El pasado da 29 de abril, las fuerzas de seguridad del ministerio de Comercio repelieron a tiros a un destacamento del ejrcito iraqu que se diriga a detener a un alto responsable de dicho ministerio, segn inform la agencia Asuat al Iraq el pasado 30 de abril [4]. En la actualidad, todos los altos cargos del ministerio se encuentran en el extranjero.

- Otro ejemplo del reino de taifas en que se ha convertido Iraq ha sido lo sucedido en la Universidad de al-Mustansiriya de Bagdad, que lleva el nombre de la que es considerada la universidad ms antigua del mundo. En marzo de 2009 el gobierno iraqu orden el cese de Ahmed al-Kanduri, rector de dicha universidad, acusado de corrupcin hasta tal extremo que el clamor popular oblig al ministro de Educacin Superior a destituirlo. Pero esta universidad es parte de la cuota sectaria de la corriente de as-Sder, que se ha negado a aceptar la destitucin por lo que hasta da de hoy el rector sigue en su cargo.

- No es slo la poblacin iraqu la que no confa en las nuevas fuerzas de seguridad. Las delegaciones diplomticas extranjeras no cuentan con proteccin oficial por lo que han desplazado a Iraq personal propio y han contratado mercenarios para su seguridad. Ni siquiera en sus escasos desplazamientos por la ciudad comunican sus movimientos a las fuerzas de seguridad iraques, llevando consigo sus propias escoltas.

Este es el precario marco en el que hay que situar la llamada mejora de la seguridad. Una mejora sostenida por unos cimientos de barro. No se puede hablar en ningn caso de una fuerza de seguridad basada en principios nacionales y profesionales, respetada y eficaz a ojos del pueblo iraqu. En su lugar, la actual mejora depende de los mismos actores responsables de la creacin del infierno iraqu durante 2006, 2007 y parte de 2008, quienes siguen impunemente en sus cargos, y de los ejecutores de crmenes, quienes siguen apostados en los mismos lugares que durante esos aos funcionaron como centros de secuestros y torturas.

 

La guerra de al-Maliki contra los Consejos al-Sahua

Una vez cumplidos los objetivos a corto plazo de los Consejos al-Sahua, el gobierno de al-Maliki los considera esencialmente adversarios polticos que pueden restarle poder, especialmente tras los xitos de algunos de los lderes de las tribus que componen dichos Consejos en las elecciones regionales del pasado 31 de enero de 2009.

La mejora de la seguridad y, por lo tanto, su publicitada propuesta de reconciliacin nacional fueron las principales bazas que granjearon al primer ministro al-Maliki unos resultados electorales aceptables. Para ambas estrategias necesit la colaboracin de los Consejos al-Sahua, que dependen del gobierno iraqu desde que fueran traspasados por los estadounidenses en octubre de 2009. Pero una vez transcurridas las elecciones, la poltica del gobierno hacia estos grupos ha cambiado, procurando recortando su presencia armada: slo 20.000 de los 100.000 miembros de los Consejos al-Sahua mantendrn su actividad armada de control de la seguridad. A pesar de que se supona que lo haran desde las filas de la polica, esta prometida incorporacin no se ha producido.

Hay dos posibles explicaciones para este cambio: la oficial, que expres el pasado 5 de abril en el canal de televisin Al Yazira, Kamal al-Saadi, miembro de la Alianza chi en el Parlamento:

 

No hay un rechazo a esta incorporacin, es un problema tcnico, no una postura poltica o una decisin premeditada. Es un asunto que requiere mucho tiempo porque tenemos cien mil casos. Tambin tiene que ver con una cuestin presupuestaria.

Estas declaraciones son contradictorias con la carrera contrarreloj que est disputando el ministerio de Interior para reclutar a un mayor nmero de policas para hacer frente a la nueva fecha de retirada anunciada por Barack Obama. La intencin poltica del gobierno de deshacerse de gran parte de los Consejos al-Sahua es clara ya que no existe en los presupuestos del Estado una partida para los Sahua que cubra todos los gastos derivados de este plan. Se ha propuesto ante el Parlamento pero hasta el da de hoy slo se han pagado cerca del 50% de los sueldos a los miembros del Sahua, asegur Abu Azzam al-Tamimi, consejero general de los Consejos en la cadena Al Arabiya el pasado 4 de abril. Parte de los dirigentes de los Consejos al-Sahua respaldan esta versin. No obstante, Mustafa Kamal al Shabib, lder de los Consejos al-Sahua en el barrio de Dora de la capital nos asegur en Bagdad que estos problemas se estn solucionando. La colaboracin con el gobierno es buena. Hay quien va ms lejos todava y se aventura a plantear una alianza poltica entre al-Maliki y los Consejos al-Sahua con vistas a las prximas elecciones generales de diciembre de este ao. Abu Risha, considerado el dirigente de los Consejos al-Sahua de Iraq, asegur: Estamos dispuesto a aliarnos con al-Maliki ante las prximas elecciones parlamentarias [] tenemos ideas y puntos de vista muy prximos a las propuestas del primer ministro [5], a lo que otros cuatro lderes de al-Sahua contestaron con un comunicado desvinculndose de esta postura [6]. Precisamente ah es donde parece estar la quiebra del proyecto de los Consejos al-Sahua, entre los que defienden su independencia y su papel estabilizador en las zonas que controlan y quienes quieren seguir escalando en la carrera poltica.

La detencin de Adel Mashhadani, dirigente del Consejo de al-Sahua del barrio al-Fadel en Bagdad, el pasado 28 de marzo, tras una batalla callejera contra fuerzas de la seguridad iraqu respaldadas por helicpteros y efectivos estadounidenses, tiene que ver con su independizacin del gobierno iraqu, que dej de pagar sus salarios hace meses, por lo que sus miembros haban pasado a exigir un pago a los comerciantes de la zona a cambio de la proteccin que les brindaban. Acusado oficialmente de extorsionar ms de 160.000 dlares a los ciudadanos del barrio y de tener vnculos a un tiempo con Al Qaeda y con los baazistas, distintas personas en Bagdad nos mostraron en sus mviles el vdeo del discurso antiocupacin y contrario a la injerencia iran que pronunci Mashhadani pocos das antes de su detencin en plena calle del barrio [7]. A pesar de que tanto los estadounidenses como el gobierno iraqu aseguran que se trata de un incidente aislado, la lista de delitos es mucho ms larga y la sensacin de persecucin para aquellos que no son polticamente aprovechables es clara: Mohamed al-Kartani, mximo representante de los Consejos al-Sahua de Bagdad denunci que han sido traicionados por el gobierno y las fuerzas de ocupacin [8]. Estamos siendo perseguidos por el gobierno declar Ihab Zubai, portavoz de al-Sahua del barrio de Amiriya [9]. El 31 de marzo fue detenido Maher Sarhn, lder del Sahua de Hur, al sur de Bagdad; el 4 de abril fue detenido Hasam al Azawi, alias Abu Iraq, conocido como el dirigente de las fuerzas de los Consejos al-Sahua en la provincia de Diyala. Antes fue detenido Hasam Alun, lder de al-Sahua en al-Mahdadiya. Tambin pesa una orden de detencin contra Saad Aribi, alias Abu al-Abd, lder de al-Sahua de Amriya.

El ltimo episodio de arrestos de lderes de al-Sahua ha sido la detencin llevada a cabo por la polica iraqu de Tikrit el pasado 2 de mayo de Mul Nadem al Yaburi, mximo representante de al-Sahua en Duluguiya (ciudad situada a 70 kilmetros al norte de Bagdad), acusado de terrorismo. Esto ocurre despus de que un suicida sello de las acciones de Al Qaeda intentase asesinarle en una mezquita de Duluguiya el pasado da 12 de abril. Segn denuncia el detenido se trata de un ajuste de cuentas que se remonta a ms de dos aos atrs cuando un helicptero estadounidense cay en Duluguiya. Segn declar al-Yaburi dos das despus de su detencin, antes de dejar las filas de la resistencia para sumarse a los Consejos al-Sahua: Firmamos un acuerdo de alto el fuego con las fuerzas estadounidenses. Tambin firmamos un pacto por el cual se nos aseguraba que no bamos a sufrir persecucin judicial por haber combatido al ejrcito estadounidense [10].

Coincidiendo con la entrega del dossier de los Consejos al-Sahua al gobierno iraqu distintos grupos de la resistencia, tanto poltica como armada, lanzaron llamamientos para que se vuelva al sendero de la razn [11]. Aunque segn asegur en abril de 2009 el sheij Harez al Dari, secretario general de la Asociacin de Ulemas Musulmanes de Iraq en una entrevista con la CEOSI [12], estos llamamientos han tenido escaso calado, aunque s han supuesto una mayor facilidad de movimientos para los grupos de la resistencia en las zonas controladas por estas fuerzas. Para analistas como Adel al Bayati [13], estos grupos podran empezar a transformarse en organizaciones armadas enfrentadas tanto al gobierno como a las fuerzas estadounidenses.

De momento, empiezan a llegar noticias sobre esta transformacin as como sobre la detencin, a finales de abril de 2009 al norte de Babilonia, de tres miembros de los Consejos al-Sahua mientras colocaban un artefacto de fabricacin casera [14], o las declaraciones de Abu Omar, lder de al-Sahua en el norte de Bagdad al peridico Times el pasado 3 de mayo en las que asegura que ms de 50 de sus 175 combatientes han abandonado su milicia. Segn fuentes de la resistencia citadas por este mismo peridico, hay Sahuas que han perdido hasta la mitad de sus combatientes porque han vuelto a la resistencia [15]. Un miembro de las fuerzas de al- Sahua de Addamiya nos habl abiertamente de la situacin: Ms de la mitad de nuestros compaeros no han recibido el salario, as que se tienen que buscarse la vida, buscarse otro trabajo. Por supuesto, no han entregado sus armas.

La situacin actual de los miembros de los Consejos al-Sahua la resume, en el mismo artculo arriba citado de Times, Jalaf Ibrahim, que ha dimitido recientemente como lder del Consejo de al-Sahua en Huwaiya, cerca de Kirkuk: Nuestros miembros se han convertido en objetivo de Al Qaeda y de las fuerzas de seguridad del gobierno al mismo tiempo. Segn datos oficiales estadounidenses, 125 miembros de al-Sahua han muerto por ataques contra ellos en los ltimos seis meses [16], adems de los 200 muertos en los primeros 18 meses de actividad [17].

 

Al-Maliki y su reconciliacin con los baasistas

En un encomiable ejercicio de malabarismo poltico, al-Maliki ha conseguido salir reforzado de la retrica de la vuelta de los baazistas a Iraq, un asunto inaceptable para los iranes y, por lo tanto, para sus actores en la escena iraqu, entre los que tiene un papel destacado el propio al-Maliki. En sus momentos ms bajos, hace poco ms de un ao, recibi fuertes presiones de EEUU para que incorporase a antiguos miembros del rgimen baazista en las fuerzas de seguridad y en la vida poltica de cara a dar credibilidad al nuevo discurso sobre la reconciliacin nacional que se intentaba vender desde Washington y cuyo principal artfice deba ser el propio al-Maliki.

El 13 de enero de 2008, el Parlamento iraqu aprob la ley que anulaba parcialmente la llamada ley de desbaazificacin impuesta por el procnsul Paul Bremer y en la cual se impeda al Estado contratar a ningn afiliado al Partido Baaz. En la prctica, esta medida signific dejar sin empleo a cinco millones de personas, pues en el Iraq destruido, de fronteras abiertas y sin aranceles para las importaciones, no hay posibilidades de trabajo ms all de la administracin y, ms concretamente, de las fuerzas de seguridad. Casi un ao y medio despus, la implantacin real de la ley es, en el ms optimista de los anlisis, muy limitada. En realidad ha quedado circunscrita a la galera de los actos simblicos que no tienen aplicacin en la prctica.

En el da a da, la administracin iraqu, dominada por los partidos proiranes que incluyen en sus lneas rojas cualquier vuelta de los baazistas, se ha asegurado de que su aplicacin fuese mnima. Se supona que esta ley facilitara la incorporacin a la administracin pblica a parte del 80% de los miembros de los Consejos al-Sahua a los que, una vez desmovilizados, se les deba dar un puesto de funcionario. Tampoco ha sido el caso. A cambio de esta ley, los partidos proiranes consiguieron aprobar una ley de amnista que les ha permitido liberar a numerosos miembros de sus milicias encarcelados por diversos crmenes.

Los posteriores intentos de acercamiento de al-Maliki a sectores baazistas ms o menos representativos han tenido una respuesta contundentemente negativa. Tanto la rama mayoritaria del Baaz, dirigida desde el interior por Izzat Ibrahim al Duri, como la escisin dirigida desde Damasco por Mohamed Yunes al Ahmed, han rechazado la propuesta de al-Maliki por considerarla una mera maniobra de distraccin. Lo cierto es que la intencin de EEU de encontrar otros compaeros de viaje para el partido de al-Maliki (principalmente elementos de los Consejos al-Sahua y antiguos baazistas) para no tener que depender del CSII, ms cercano a Irn, para formar el prximo gobierno, se est encontrando con un vaco general si exceptuamos el caso de Abu Risha, entre los Consejos al-Sahua, y del antiguo miembro del Baaz sirio y opositor al rgimen de Saddam Husen, Mohamed Rashad al-Sheij Radi, quien la semana pasada vol unos das desde su exilio en Londres para reunirse en Iraq con el primer ministro Nuri al-Maliki, con el ministro para el Dilogo Nacional y con el vicepresidente de la Repblica, Adel Abdelmehdi, encuentro en el que asegur: Hemos tomado la decisin oficial de retornar a la vida poltica [18].

La idea de atraer a otros baazistas con ms peso dentro del pueblo iraqu, para as restar apoyo al Baaz dirigido por al-Duri y a su brazo armado, ha fracasado rotundamente. El ltimo intento se produjo el pasado 18 de abril en Amn con la reunin de oficiales britnicos y estadounidenses pertenecientes a la Clula de las Fuerzas Estratgicas de Accin con el teniente general Raad Mayid al-Hamdani, responsable de la defensa final de Bagdad en 2003. Al-Hamdani rechaz la propuesta de volver a Iraq para incorporarse al actual proceso poltico y asegur que el primer ministro no est interesado en la reconciliacin [19]. La resistencia iraqu tambin ha denunciado el proyecto de reconciliacin de al-Maliki en diversos comunicados y declaraciones [20].

Coches-bomba y enfrentamientos polticos

La reaccin de Abdelaziz al-Hakim, lder del CSII, se ha plasmado en furibundas declaraciones contra la vuelta de cualquier organizacin que lleve el nombre del Baaz, asegurando que no lo tolerar. Esta ha sido la gota que ha colmado el vaso de la creciente tensin entre los dos partidos principales de la Alianza chi en el gobierno (una vez aniquilada la corriente de as-Sder por la va de las armas en abril de 2008) al-Dawa de Maliki y el CSII de al-Hakim como consecuencia del mayor peso que ha logrando el primer ministro iraqu, de quien decan que fue nombrado en su puesto en 2005 porque no tena peso dentro de una corte de personajes polticos con muchas aspiraciones y, por lo tanto, que no representaba una amenaza para ninguno de ellos.

Pero al-Maliki ha sabido nadar entre dos aguas satisfaciendo tanto a iranes que controlan su partido como a estadounidenses que amenazaron con destituirlo. Las recientes elecciones regionales depararon mejores resultados al partido de al-Maliki que al de al-Hakim, principalmente por dos factores, segn algunos analistas: en primer lugar por el uso del aparato del Estado y de sus fondos a favor propio y, en segundo lugar, por su renovado discurso antisectario y contrario al federalismo que defiende al-Hakim.

Tal y como nos han comentado varias personas con las que nos hemos entrevistado en Iraq, las discrepancias en el Parlamento iraqu se trasladan a la calle en forma de muertos. Tanto los seis coches bomba que sacudieron Bagdad el pasado 6 de abril, como los atentados de los ltimos 10 das plantean numerosos interrogantes. En el primer caso, y a la vista del nmero de controles que hay en la ciudad de Bagdad, se antoja muy complicado, sino imposible, perpetrar en el mismo da tantos atentados en una ciudad sin libertad de movimientos debido a los numerosos controles militares, movimiento que slo les est permitido a los miembros de las milicias chies proiranes y a los sospechosos Toyotas Landcruisers blancos con lunas tintadas que no se detienen en los controles y que nadie sabe quin viaja dentro. Concretamente, respecto al atentado de Kaddamiya del pasado viernes 25 de abril, estamos ante una situacin similar, pues las dos suicidas se inmolaron en una plaza cuyos accesos estn controlados por las fuerzas de seguridad que no slo registran las bolsas sino que cachean a las personas, como estaban haciendo con nosotros en el momento del atentado [21]. Por lo tanto, es de suponer que nadie podra pasar al interior con bolsas repletas de explosivos.

Los anlisis que se escuchaban en Bagdad sobre estos atentados tienen un denominador comn: se trata de un toque de atencin de los miembros del partido de al-Hakim al primer ministro al-Maliki para recordarle quin maneja la seguridad en el pas, que a pesar de su euforia electoral sigue dependiendo de las milicias Badr para mantener la precaria mejora de la seguridad y que pueden reactivar los asesinatos sectarios en cualquier momento. Tambin salen reforzados los estadounidenses, que pueden con ello justificar retrasar la retirada en cualquier caso limitadade sus tropas por la incapacidad de las fuerzas iraques de mantener el orden y, de esta manera, prolongar su presencia en Iraq ms all de las fechas propuestas su retirada.

 


Notas del autor y de IraqSolidaridad:

1. Vase en IraqSolidaridad: Carlos Varea - Muerte y xodo: la ocupacin y la violencia sectaria en Iraq .

2. Adel al-Bayati, Los secretos del golpe de Estado de al-Maliki contra al-Sahua, Al Quds al Arabi, 7 de abril de 2009.

3. Enfrentamientos entre el ejrcito y la seguridad del Ministerio de Comercio en un intento de detencin de un alto responsable, Asuat al-Iraq, 30 de abril de 2009.

4. James Hider, Rape, beatings and bribery: Iraqi police out of control, Times on line, 24 de abril de 2009. Disponible en ingls en: http://www.timesonline.co.uk/ .

5. Malaf Press , 9 de abril de 2009.

6. Los cuatro lderes son: Abdelkarim Yusuf al-Asal, hermano del general Tareq Yusuf al-Asal, jefe de la polica de al-Anbar; Hakmat Suleiman, miembro del Consejo provincial de al-Anbar; Awad Ali Husein y Abdu Mohamed Zauni.

7. Discurso disponible en vdeo disponible en ingls en YouTube en: http://www.youtube.com/ . 8. Yaqen News Agency , 4 de abril de 2005.

 

9. Sudarsan Raghavan y Anthony Shadid, In Iraq, 2 Key U.S. Allies Face Off, The Washington Post , 30 de marzo de 2009.

10. AFP, Un lder del Sahua detenido asegura haber firmado un documento que impeda detenerle, Elaf, 04 de mayo de 2009. Traducido del rabe en el Boletn de Prensa rabe, www.boletin.org. Disponible en rabe: http://www.elaph.com/ 11. En palabras del comunicado del Frente de la Yihad y el cambio sobre este tema: Llamamiento para retornar al sendero de la razn, disponible en rabe: http://www.jhadfront.com/. Tambin vase la carta abierta de la Asociacin de los Ulemas Musulmanes traducida al espaol en Los Consejos al-Sahua, otra herramienta de los ocupantes de Iraq 12. Vase entrevista con Harez al-Dari : La seguridad en Iraq es temporal y falsa, impuesta por el fuego y el dlar 13. Adel al Bayati, Los secretos del golpe de Estado de al-Maliki contr Al Sahua, Al Quds al Arabi, 7 de abril de 2009. Traducido del rabe en Boletn de Prensa rabe, www.boletin.org

14. Dahr Jamail, And so it goes, Truthout, 4 de mayo de 2009.

15. Ali Rifat, Hala Jaber y Sarah Baxter , Iraq bloodshed rises as US allies defect, Times on line, 3 de mayo de 2009. 16. Segn una encuesta oficial, 125 miembros de Al Sahua han sido asesinados en seis meses, Al Zamn, 04.05.09, Traducido del rabe en el Boletn de Prensa rabe, www.boletin.org . 17. Doscientos muertos de los Consejos de Al Sahua de Al Anbar en 18 meses, az-Zamn, 24 de marzo de 2008, traducido del rabe en Boletn de Prensa rabe, www.boletin.org . 18. Un responsable de Al Baaz en Iraq: "hemos tomado la decisin de forma oficial de participar en la vida poltica", Al Quds al Arabi, 30.04.09, Traducido del rabe en el Boletn de Prensa rabe, www.boletin.org . 19. Sam Dagher, Iraq Resists Pleas by US to Placate Baath Party, New York Times, 25 de abril de 2009.

20 . La resistencia iraqu rechaza la reconciliacin propuesta por el gobierno de al-Maliki Al Arab, 09.03.09, Traducido del rabe en el Boletn de Prensa rabe, www.boletin.org . Disponible en rabe: http://www.alarab.co.uk/. 21. No todos los atentados masivos de las ltimas semanas en Bagdad se ha llevado a cabo por medido de suicidas. Ernesto Londoo y Aziz Alwan, Two Car Bombings Kill at Least 12 in Baghdad, The Washington Post , 7 de mayo de 2009.

http://www.iraqsolidaridad.org/2009/docs/13_05_09_Pedro.html

 



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