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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2009

Benedicto XVI en Jerusaln

Jos Steinsleger
La Jornada


Septiembre de 1944. Desde el seminario clandestino de Cracovia, Karol Wojtyla colabora con la resistencia polaca antinazi y, en las afueras de Munich, el adolescente Joseph Ratzinger sirve como ayudante de artillera del ejrcito alemn. Lejos de all, en la colonia britnica de Palestina, dos jvenes judos, Shimon Peres (1923) y Ariel Sharon (1928), luchan contra ingleses y rabes en las filas de Hagan (organizacin paramilitar sionista.

Llamados a realizar sus ideales religiosos, los cuatro jvenes entrecruzaron y modelaron el mundo poltico de finales del siglo XX. Ratzinger (Benedicto XVI), enemigo declarado de la "teologa de la liberacin", ocup el trono de San Pedro a la muerte de Wojtyla (Juan Pablo II, 1978-2005).

Sharon, autor intelectual de Sabra y Chatila (aldeas palestinas diezmadas por las falanges cristianas libanesas, 1982), lleg a ser primer ministro de la entidad sionista (2001-06) y Peres, actual presidente de Israel, desempe igual cargo en dos ocasiones (1984-86 y 1995-96).

En 1964, Paulo VI se convirti en el primer prelado romano que visit Jerusaln. Pero como entonces el Vaticano an no reconoca el Estado sionista, el Papa omiti toda referencia al trmino "Israel". Los vicarios de Cristo continuaban debatiendo si los judos eran los "asesinos de Dios" (Deicidio), obsesin que el Concilio Vaticano II repudi explcitamente en 1965. Ambos estados formalizaron sus relaciones en 1993.

Al dar inicio el segundo alzamiento palestino (Intifada, septiembre 2000), Juan Pablo II visit Jerusaln con el velado propsito de contener la insolencia provocadora de Sharon cuando lderaba el Likud, partido de la extrema derecha israel. Sharon se haba paseado por los recintos religiosos islmicos de la ciudad que alumbr los tres grandes credos monotestas, en franco desafo a lo dispuesto por Naciones Unidas en la particin de Palestina: la neutralidad de Jerusaln (1947).

Retomando el otro cuento, el de la "capital eterna e indivisible de Israel" (cuyo sector este permanece ocupado desde la guerra de 1967), Sharon estuvo a punto de ir ms all del bien y el mal. Inspiracin y precursores no le faltaban. En The Iron Wall: Israel and the Arab World, el historiador israel Avi Shlaim cuenta que durante la guerra de 1967, el general Shlomo Goren, rabino jefe del ejrcito israel, le propuso al general Uzi Narkis acabar "de una vez por todas" con la mezquita de Omar.

En ese contexto, y con motivo de su peregrinacin a "tierra santa", cabe preguntarse qu busca Benedicto XVI: estrechar "nexos entre catlicos y judos", como asegura el deliberadamente confusionista aparato meditico occidental? Llevar su solidaridad frente al lento y sostenido holocausto de los palestinos, que Israel ejecuta desde hace 62 aos a ojos vistas de todo mundo? Disuadir al nuevo gobierno de Tel Aviv de su explcita y mesinica vocacin genocida?

En Tel Aviv, el presidente Peres (rostro "amable" del genocidio israel) dijo al pontfice: "En ti vemos a un promotor de la paz, un gran lder espiritual". Y acto seguido, regal al Papa una pequea partcula de silicio en la cual, gracias a la nanotecnologa, estaban inscriptas las 300 mil palabras hebreas de la Torah.

Como ex miembro de las Juventudes Hitlerianas (cosa de la que el prelado asegura haber sido "obligado") y celoso vigilante de las corrientes ms conservadoras del catolicismo, Benedicto XVI no ha sido muy delicado que digamos. Con respecto a los musulmanes, est alineado con la "islamofobia" reinante en Europa, en tanto que a los judos result desconcertante la rehabilitacin de cuatro obispos pertenecientes a la ultraconservadora Sociedad de San Pio X, negacionista del holocausto.

La presencia de Benedicto XVI en Israel es vista con un ojo cerrado. En enero pasado, el cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Vaticano de Justicia y Paz, calific el territorio de Gaza de "inmenso campo de concentracin". Y, por otro lado, el pontfice cree que Pio XII (cuya beatificacin sigue en proceso por iniciativa de Juan Pablo II), "trabaj para salvar a los judos".

En el museo Yad Vasehm, que conmemora a las vctimas de la "solucin final", el llamado Papa nazi, es recordado por haber negado el exterminio de los judos.

Quienes sientan confusn frente la maraa poltica de Israel, Palestina y el Medio Oriente, bien haran en dar crdito a un chiste (no se sabe si rabe o judo), que circula en los pasillos de Naciones Unidas, donde el representante palestino dijo:

Antes de empezar a hablar quiero contarles algo sobre Moiss. Cuando golpe la roca y sac el agua, pensaba: Qu buena oportunidad para darme un bao! Moiss se quit la ropa, la puso al lado de la roca y entr al agua. Cuando sali y quiso vestirse, sus ropas haban desaparecido. Un israel se las haba robado.

El representante de Israel salt de su banca y grit furiosamente: "De qu est hablando usted? Los israeles no estaban all entonces!" El representante palestino, sonriente, dijo: "Ahora que hemos dejado claro esto, voy a empezar mi discurso".



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