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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2009

El show de la abolicin de las armas nucleares

John Feffer
Foreign Policy In Focus (FPIF)

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


San Agustn se divirti mucho cuando joven. En un momento durante sus mariposeos, segn sus Confesiones, el futuro Padre de la Iglesia expres sus lneas inmortales: Dadme castidad. Pero todava no.

El presidente Obama ha emprendido un enfoque muy agustino hacia las armas nucleares. Identific un objetivo deseado. Pero al mismo tiempo, es renuente a renunciar a sus viejas costumbres. Dadme abolicin nuclear, proclama Obama en pblico. Pero con sus polticas de todos los das, el presidente enva un mensaje algo diferente: Pero todava no.

Comencemos por la declaracin de fe. Uno de los grandes momentos de los primeros 100 das del gobierno de Obama fue el discurso del presidente en Praga sobre poltica nuclear: Hoy declaro claramente y con conviccin el compromiso de EE.UU. de buscar la paz y la seguridad de un mundo sin armas nucleares. En la reciente charla en Nueva York para preparar para la revista del prximo ao del Tratado de No Proliferacin Nuclear, la Secretaria Adjunta de Estado, Rose Gottemoeller, reiter el apoyo del gobierno a la ratificacin por el Senado del Tratado de Prohibicin Completa de los Ensayos Nucleares y a un nuevo Tratado de Reduccin de Materiales de Fisin, pasos en el camino hacia la abolicin.

Obama no es un activista por la paz. Como Henry Kissinger y George P. Shultz en su tan citado ensayo en el

Wall Street Journal, Obama llega a la agenda de la abolicin nuclear a travs de clculos de realpolitik. Correspondientemente, la gran amenaza nuclear actual no son los arsenales que controlan Mosc o Beijing. El mayor riesgo es la proliferacin nuclear: los talibanes con misiles balsticos intercontinentales, al-Qaeda con una bomba en una maleta. Mientras ms bombas nucleares haya en el mundo, ms probable es que caigan en las manos equivocadas (aunque francamente, el que la pelota nuclear haya estado en las manos correctas de jugadores como George W. Bush y Ronald Reagan me hacen pensar que slo tuvimos suerte de que nunca hayan decidido lanzar una bomba hacia el arco del equipo opuesto). El riesgo de proliferacin ha convertido en abolicionistas a los ms duros de los guerreros de la Guerra Fra.

No todos estn en el carro banda de la abolicin. Algunos siguen adheridos a la nocin de que las armas nucleares han hecho menos probable la guerra y que drsticas reducciones en los arsenales ruso y estadounidense harn que cualquier arma nuclear dada sea mucho ms poderosa y deseable. Por lo pronto,

Michael Krepon, en la ltima edicin de Foreign Affairs, argumenta que la amenaza nuclear ha sido enormemente exagerada y que deberamos continuar con las mismas polticas contencin, diplomacia, disuasin, fuerza militar convencional, y acuerdos de control de armas que impidieron la guerra nuclear durante la Guerra Fra.

Despus de las deserciones de Shultz y Kissinger, muchos intelectuales de la defensa que se ganaron la vida produciendo teoras en la Guerra Fra se estn cerrando en banda. Rechazan la abolicin como peligrosamente desestabilizadora y prefieren el ritmo ms reconfortante de los tratados de control de armas que limiten pero no eliminen las armas nucleares. Y, para sentirse ms seguros, prefieren que EE.UU. equilibre los riesgos de su apuesta nuclear siguiendo adelante con proyectos como la defensa de misiles y la modernizacin de su complejo nuclear.

La influencia de esos retrgrados de la Guerra Fra puede ser detectada en el ltimo presupuesto del Departamento de Energa: colosales 6.400 millones de dlares para la Administracin Nacional de Seguridad Nuclear. Un presupuesto de ms de 6.000 millones de dlares para seguir adelante en la investigacin y desarrollo de armas nucleares mientras se negocia la no proliferacin y se promete un mundo libre de armas nucleares enva seales mixtas a los aliados, provee una cobertura poltica a los adversarios, y dificulta la tarea de persuadir a Irn y a Corea del Norte para que den marcha atrs con sus programas nucleares, escribe la columnista de Foreign Policy In Focus (FPIF), Frida Berrigan en The News on Nukes.

Obama no es el nico dirigente que se extasa al estilo agustino en su compromiso con la abstinencia nuclear. Kim Jong Il ha dedicado enormes recursos a un programa nuclear que ha funcionado como disuasivo y como carta de cambio. Recientemente, despus que EE.UU. logr imponer una declaracin del Consejo de Seguridad de la ONU condenando el lanzamiento en abril de un cohete por Corea del Norte, Pyongyang expuls a los inspectores nucleares internacionales, anunci que las Conversaciones a Seis Bandas haban sido una prdida de tiempo, y avis que un segundo ensayo nuclear podra tener lugar en el futuro inmediato.

De vuelta de un viaje a Pyongyang, el colaborador de FPIF Gyorgy Toloraya explica que las acciones de Corea del Norte no son slo truculencia. La dirigencia conserva sus armas nucleares porque se siente mal tratada en las recientes negociaciones. No llegaron mucho ms cerca a la obtencin de sustanciales garantas de seguridad, e incluso la remocin sobre todo simblica de Corea del Norte de la lista de los Estados terroristas caus mucha controversia en EE.UU. y otros sitios, y condujo a exigencias de nuevas concesiones a cambio, escribe en The New Korean Cold War. Los norcoreanos lo vieron como un abuso de confianza. Ciertamente se prometi una modesta ayuda econmica cuando se sell el acuerdo, pero slo Rusia cumpli sus obligaciones (200.000 toneladas de petrleo pesado), mientras otros pases se abstuvieron por completo (Japn) o dieron largas al asunto. Corea del Norte sinti que sus concesiones no fueron plenamente reconocidas y valorizadas.

El compromiso del gobierno de Obama con la abolicin nuclear es laudable y tambin lo son los pasos concretos que ha prometido hacia ese objetivo. Pero el nuevo presidente tiene que romper de modo ms claro con el pasado. EE.UU. debe emprender negociaciones sustanciales con Corea del Norte e Irn y suministrar un verdadero acuerdo que pueda sustituir el rechazo de la incorporacin al club nuclear. Y el gobierno de Obama no debera seguir prodigando dinero a la investigacin y construccin de las mismas armas cuya eliminacin est negociando en conversaciones con los rusos.

Tampoco debiera EE.UU. sustituir cualesquiera reducciones de armas nucleares por un aumento en otras capacidades ofensivas. La superioridad militar sera un obstculo insuperable para librar al mundo de armas nucleares, argument recientemente Mikhail Gorbachov. A menos que discutamos la desmilitarizacin de la poltica internacional, la reduccin de los presupuestos militares, que se impida la militarizacin del espacio exterior, sera slo retrico hablar de una mundo libre de armas nucleares.

Es un gran alivio que, despus de ocho aos de polticas nucleares irresponsables en Washington, el control de armas vuelva a estar en el orden del da. An ms reconfortante es que el gobierno de Obama haya expresado una palabra que antes era tab: abolicin. Tenemos que mantener la presin sobre el presidente para que resista las evasivas agustinas. Cuando se trata de armas nucleares, es hora de simplemente decir no.

Peligros de la ocupacin

Podra parecer una paradoja. El presidente Obama ha anunciado una lnea de tiempo para retirar las tropas de EE.UU. de Iraq para fines de 2011. Pero la cantidad de atentados suicidas en el pas ha aumentado vertiginosamente: 25 en los dos ltimos meses, en comparacin con slo seis de diciembre a marzo.

No se trata en nada de una paradoja, explica el colaborador de FPIF Steve Niva. Los atentados son una reaccin ante las brechas en el plan de Obama: la redefinicin de tropas de combate, la falta de claridad sobre contratistas y mercenarios de EE.UU., y la gestin desconocida de las bases estadounidenses. Los atentados suicidas no pueden ganar guerras, pero tampoco pueden los atacantes expulsar a las fuerzas de EE.UU. de Iraq, escribe Niva en Martyrdom's Strategy. Pero lo que pueden lograr es un sentimiento dominante de pnico, inseguridad, y miedo en la poblacin de tal importancia que la batalla de las autoridades estatales de Iraq y de las fuerzas occidentales por atraerla ser eternamente ftil. Los atentados suicidas crean anarqua poltica, y esa clase de guerra puede durar mientras a los insurgentes no se les acaben los atacantes suicidas, lo que no aparece en ningn sitio en el horizonte.

En los Territorios Ocupados, mientras tanto, los palestinos se renen en la ciudad Bilin cada viernes para protestar contra la ocupacin israel. La colaboradora de FPIF nos enva una tarjeta postal desde Bilin: Las marchas de protesta de los viernes son no violentas, pero siempre terminan de la misma manera: las fuerzas de seguridad israeles utilizan granadas de gas lacrimgeno y balas de goma para dispersar a los manifestantes. Muchas de las mujeres y nios se repliegan y terminan por retirarse para no ser alcanzados, y los inquietos jvenes palestinos responden lanzando piedras a los soldados. Hay frecuentes bajas, y del lado palestino, las protestas no violentas a veces terminan en heridos graves o muertos.

En el Pacfico, EE.UU., est solidificando de modo muy sutil su ocupacin de islas cruciales. El gobierno de Bush determin que tres grandes sectores del Pacfico son reas de proteccin marina. Es pura casualidad que esas reas incluyan instalaciones militares clave de EE.UU. en la Isla Wake, Guam y Saipn.

Muchos en Guam se oponen a la expansin de la presencia de los militares, preocupados por el aumento del crimen, accidentes, violencia contra mujeres, dao sanitario y ecolgico, y otras formas de trastornos sociales y culturales, escribe el colaborador de FPIF David Vine y la editora de Paz y Seguridad de FPIF,

Miriam Pemberton en Marine Protection as Empire Expansion. Y hay que recordar tambin que las islas involucradas son efectivamente colonias de EE.UU. sin plenos derechos de voto y de representacin en el Congreso y que siguen en la lista de la ONU de territorios programados para descolonizacin. Si no logra otra cosa, la designacin como monumento marino agregar un sesgo ecolgico positivo a la permanente pretensin de EE.UU. de utilizar esos territorios como puestos militares avanzados.

Finalmente, un ltimo despacho del frente de la gripe porcina. El colaborador de FPIF argumenta que el reciente estallido muestra que ahora se necesita ms que nunca cooperacin internacional. Tambin tenemos que considerar con ms amplitud las debilidades en el sistema sanitario pblico internacional y cmo solucionarlas, ya que ms epidemias son inevitables, escribe en The Case for an International Food Safety Agency. Aunque los productores de cerdos estadounidenses se apresuran a difundir la noticia: la gripe porcina no es transmitida por el consumo de cerdo! la alimentacin tambin es cada vez ms globalizada. Y las instituciones internacionales de seguridad alimentaria no estn actualmente a la altura de la tarea de asegurar la seguridad del suministro de alimentos.

Enlaces (en ingls):

"Obama Prague Speech on Nuclear Weapons," The Huffington Post, April 5, 2009; http://www.huffingtonpost.com/2009/04/05/obama-prague-speech-on-nu_n_183219.html

Rose Gottemoeller, "Opening Statement at the Third Session of the Preparatory Committee for the 2010 Nuclear Non-Proliferation Treaty Review Conference," U.S. Department of State, May 5, 2009; http://www.state.gov/t/vci/rls/122672.htm

George P. Shultz, William J. Perry, Henry A. Kissinger and Sam Nunn, "A World Free of Nuclear Weapons," The Wall Street Journal, January 4, 2007; http://www.fcnl.org/issues/item.php?item_id=2252&issue_id=54

Philip Taubman, "The Trouble with Zero," The New York Times, May 10, 2009; http://www.nytimes.com/2009/05/10/weekinreview/10taubman.html

Michael Krepon, "The Mushroom Cloud That Wasn't," Foreign Affairs, May/June 2009; http://www.cfr.org/publication/19212/mushroom_cloud_that_wasnt.html

Frida Berrigan, "The News on Nukes," Foreign Policy In Focus (http://www.fpif.org/fpiftxt/6106); The good, the bad, and the mixed news on the campaign to abolish nuclear weapons.

Gyorgy Toloraya, "The New Korean Cold War," Foreign Policy In Focus (http://www.fpif.org/fpiftxt/6104); Relations with North Korea have taken a turn for the worse, but there is also opportunity in this crisis.

Charles Hanley, "Gorbachev: U.S. Military Power Blocks 'No Nukes,'" Associated Press, April 16, 2009; http://www.wtop.com/?nid=383&sid=1651432

Steve Niva, "Martyrdom's Strategy," Foreign Policy In Focus (http://www.fpif.org/fpiftxt/6100);

Vanessa Ortiz, "Postcard fromBi'lin," Foreign Policy In Focus (http://www.fpif.org/fpiftxt/6097);

David Vine and Miriam Pemberton, "Marine Protection as Empire Expansion," Foreign Policy In Focus (http://www.fpif.org/fpiftxt/6103).

Gerald Moy, "The Case for an International Food Safety Agency," Foreign Policy In Focus (http://www.fpif.org/fpiftxt/6105).

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Published by Foreign Policy In Focus (FPIF), proyecto del Institute for Policy Studies (IPS)

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