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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2009

Entrevista al escritor y editor Alberto Vital
La Fundacin Rulfo conserva fragmentos de La cordillera y Ozumacn, ambas novelas inconclusas

Mario Casass
El Clarn de Chile


El escritor Alberto Vital (1958) descubri una recndita perspectiva biogrfica de Juan Rulfo; alejado del lugar comn, document los pormenores creativos e intelectuales: Rulfo traductor de Rilke, lector de poesa afroamericana y literatura nrdica, autor de Retales y editor de 70 volmenes de antropologa. Alberto Vital es el nico fillogo e investigador con acceso total al archivo personal de Rulfo y en entrevista con Clarn habla de La cordillera y Ozumacn las dos novelas pstumas del creador de Pedro Pramo.

Autor de las biografas: Juan Rulfo (1998); Victoriano Salado lvarez. Un porfirista de siempre (UNAM, 2002) y Noticias sobre Juan Rulfo (RM/FCE, 2004); adems public los libros de ensayos: Lenguaje y poder en Pedro Pramo (1993); El arriero en el Danubio (UNAM, 1994); La cama de Procusto (1996) y El canon intangible (Terracota, 2008); simultneamente escribi las novelas: Teatro de ngeles (1984); El banquete del ms all (1996); Jardn errante (1998); Headhunters (2003); 1970-2002 (2004) y Escenas no incluidas (Editorial Terracota, 2008), entre otras antologas de cuento y poesa.

El 16 de mayo de 1917 naca Juan Rulfo en Sayula, Jalisco. A punto de cumplirse el primer siglo del ms importante escritor mexicano de todos los tiempos, todava queda mucho por decir, Alberto Vital comparte con los lectores de Clarn algunos hallazgos: Rulfo se entreg a otros proyectos de novela; dos son susceptibles de sustentarse en fragmentos conservados: La cordillera, situada en el siglo xviii, y Ozumacn o La Chinantla (ttulos meramente indicativos), situada en el siglo xx (se mencionan helicpteros, al Presidente de la Repblica, la unesco y la onu); el tema de esta ltima, basado en un hecho real, era el despojo de tierras ejidales a la orilla del mar para el levantamiento de un faranico complejo turstico. En aquel mismo 1955, Rulfo dio a las prensas La presencia [sic] de Matilde Arcngel y El da del derrumbe (revista mexicansimo, nmero 16).

MC.- En 1998 publicaste una breve biografa de Juan Rulfo (editada por Conaculta); en 2001, por invitacin de la seora Clara Aparicio iniciaste la investigacin de Noticias sobre Juan Rulfo (RM/FCE, 2004) y este ao reeditars tu biografa en un formato pequeo. Qu nuevos elementos bibliogrficos incluirs?, las versiones de Rulfo sobre las Elegas de Rilke?, los retales?

AV.- Efectivamente, es buen momento para actualizar la informacin bibliogrfica y biogrfica en torno a Juan Rulfo. Ha pasado justo un lustro de la aparicin de Noticias sobre Juan Rulfo, y la investigacin sobre vida y sobre todo obra de Rulfo avanza en diversos puntos del planeta. En cuanto se refiere a quienes trabajamos en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico y en la Fundacin Juan Rulfo, los rescates ms importantes en los ltimos cinco aos tienen que ver, s, con la recepcin ntima, esto es, no pblica, de Rainer Maria Rilke a cargo Rulfo en los aos cuarenta, as como con la columna Retales que Juan Rulfo dirigi en la ya legendaria revista El Cuento entre 1964 y 1966.

MC.- Con la publicacin de Retales (Terracota, 2008) nos recordaste la dimensin intelectual y universal de Rulfo. Abordaras de la misma forma un estudio sobre la coleccin de antropologa que dirigi Rulfo en el Instituto Nacional Indigenista?

AV.- Me parece que para que se realice una investigacin profunda del Rulfo editor de libros de antropologa y de historia (desde 1962 hasta su muerte trabaj primero como editor y luego como director editorial en el Instituto Nacional Indigenista y dio a la luz ms de 70 ttulos) se requerir del trabajo interdisciplinario de especialistas en literatura y antropologa. Tal vez a la prxima generacin le quedar la fascinante tarea de detectar cules prlogos, contraportadas, solapas, etctera, escribi Rulfo de su puo y letra para esos ms de 70 ttulos en que fungi como editor.

MC.- El arquitecto Vctor Jimnez organiz la exposicin Homenaje a Rulfo durante el Congreso Internacional de Americanistas, participars en el libro con las fotografas oaxaqueas de Rulfo?, cuntos negativos componen la creacin fotogrfica de Rulfo?

AV.- No participar en el libro. Con respecto al acervo fotogrfico, te comento que en 2001 dirig dos seminarios de investigacin sobre la fotografa de Juan Rulfo en el posgrado de la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico y que apenas nos dimos abasto con tantos temas dignos de mencin. Analizamos un corpus de 30 fotos, que, aunque significativo en trminos de calidad y de temas, apenas representa alrededor de un 0.5 % del total de unos 6,000 negativos (o ms) que se conservan en la Fundacin Juan Rulfo. En los seminarios haba una fotgrafa, y fue muy interesante contrastar puntos de vista.

MC.- A pesar de ser coautor de una versin flmica, Carlos Fuentes dijo: Pedro Pramo no se puede adaptar al cine porque es un evento puramente verbal Qu sucedi con lo que s estaba escrito en formato cinematogrfico? Eres autor del ensayo El gallo de oro, hoy Por qu la nica nouvelle de Rulfo no es valorada en Mxico? Has conversado estos temas con el cineasta Juan Carlos Rulfo?

AV.- La capacidad de comprensin de los seres humanos tiene sus inevitables lmites, y con respecto a Rulfo la inmensa mayora de la gente ya se da por satisfecha si mide la magnitud de El Llano en llamas y de Pedro Pramo. El sistema literario mexicano no dio para ms: sin proponrselo, Rulfo amenaz con hacerlo saltar en pedazos con sus cuentos y su novela. Rulfo adems era un outsider, un marginado en los medios locales pese a sus dimensiones universales. Para ser ms claro: no era para nada un poltico dentro de las letras, poltico en el sentido de que transigiera y se sometiera a las nuevas leyes del poder cultural y del mercado que se consolidaron justo en esos aos cincuenta y sesenta en que Rulfo public sus cuentos y su novela y tuvo lista su nouvelle, El gallo de oro. Esta ltima representaba para l la posibilidad de seguir escribiendo con cierta periodicidad. Contra esta periodicidad se confabularon dos factores: uno intrnseco y otro sistmico. El intrnseco era que el propio Rulfo traa consigo una formacin de artista en extremo exigente, rilkeano en parte, mallarmeano en parte, y el artista con esas caractersticas abjura de una produccin ms o menos peridica; la prueba est en que l mismo trat con cierto desdn El gallo de oro. El sistmico es el que ya suger: al consolidarse el medio literario local como una repblica de las letras (una repblica a la mexicana, por cierto, con un dictador ms o menos filantrpico a la cabeza), Rulfo no se habra avenido (y no se avino nunca) a vivir la literatura como un sistema de relaciones pblicas perfectamente aceitado. Este esquema tuvo y tiene desde luego muchos matices, pero en esencia El gallo de oro representaba un Rulfo de transicin hacia otras cumbres, que ya nunca llegaron por desgracia para la literatura. No he conversado sobre el tema con Juan Carlos Rulfo. De hecho, hay que empezar por decir que El gallo de oro merecera otra edicin en el propio Mxico, por completo libre de la falacia de que era un texto para cine.

MC.- En entrevista con Clarn.cl Jorge Zepeda declar que t investigas la novela de Rulfo que muchos juzgaron inexistente Encontraste captulos inditos de la novela pstuma? O La cordillera seguir siendo una novela nonata?

AV.- Por el momento no he avanzado ms all de participar en el deslinde de las dos posibles novelas en que Rulfo trabaj durante el segundo lustro de los cincuenta, despus de Pedro Pramo: La cordillera una novela situada en el siglo xviii y Ozumacn o La Chinantla situada en el siglo xx. Lo que s se puede reconstruir con toda certeza es la preocupacin en l por seguir trabajando sus grandes temas sociales (la explotacin, los despojos, la continuidad lamentable de los peores defectos de los sistemas de vida econmica y poltica en Amrica latina) sin hacer ni una sola concesin a la literatura panfletaria.

MC.- En el citado dilogo, Jorge Zepeda destac: Lo mejor del archivo personal de Rulfo est por venir A qu se refera?, cartas inditas?, apuntes fotogrficos?, ensayos literarios?, hojas dispersas sobre El cacicazgo en el siglo XX?

AV.- Sigue habiendo un poco de todo en el archivo personal. Ahora bien, las nuevas generaciones de investigadores ya podran trabajar con todo lo que se ha descubierto y entregado a la opinin pblica en los ms de diez aos que tiene la Fundacin Juan Rulfo de estar ordenando y presentando los documentos del escritor y fotgrafo. Hay por ejemplo un texto, Castillo de Teayo, que merecera un anlisis por su posible imbricacin de ficcin y hecho realmente sucedido. El propio Retales proporciona mucho material para que nos metamos subrepticiamente en el taller ntimo del narrador. Igual pasa con Trptico para Juan Rulfo. Ya hay materiales disponibles para comparar la fotografa y la narrativa de Rulfo, sin caer en el simplismo de que aqulla slo ilustra a sta: hay diferencias tan notorias como la posibilidad de descubrir vasos comunicantes.

MC.- Entre 1969 y 1982 Rulfo colabor en el Centro Mexicano de Escritores. Qu tipo de asesoras imparta a los becarios del CME?

AV.- Daniel Sada ya dej su testimonio al respecto en una entrevista que se incluye en Trptico. Rulfo no pensaba en discpulos, concepto que remite a escuela, y escuela remite a repblica de las letras en el sentido sugerido: control piramidal (las pirmides son muy influyentes en Mxico). Rulfo quera que los jvenes narradores fueran narradores plenos, no experimentadores por la pura experimentacin ni autores de panfletos. Sus observaciones y consejos apuntaban a cuestiones muy concretas. Una ancdota: un joven narrador se atrevi a discutir con Rulfo insistiendo en que los gallos slo cantan al amanecer. Rulfo le insisti en que no escribiera semejante mentira, la cual slo pona en evidencia que el joven no conoca de qu estaba hablando. Un lema de Rulfo para los jvenes: documentarse muy a fondo; slo escribir de aquello que se conoce bien. Otro lema: seguir al personaje, no para escribir todo lo que se sabe sobre el personaje, sino para tener de dnde elegir lo esencial, lo representativo. Otro: una vida tiene largos aos sin que le pase nada, y de repente la vida entera se resume y dramatiza en unos minutos, en una tarde, en una noche: eso es lo que hay que narrar.

MC.- Con el Bicentenario en la puerta, qu revisionismo literario se podra hacer del fracaso de la Revolucin mexicana en torno a Pedro Pramo y El Llano en llamas?

AV.- Leamos El Llano en llamas y desde luego Pedro Pramo como una crtica punto por punto del fracaso de la Revolucin en cada una de sus promesas: la falta de buenas tierras en Nos han dado la tierra, la falta de mdicos en No oyes ladrar los perros, la falta de un buen sistema de justicia en El hombre, etctera. Ahora bien, en este 2009 y en 2010 me gustara preguntarle a don Juan lo siguiente: No ser que muchos marginados se cansaron no slo de los gobernantes sino de los tericos de las revoluciones y hasta de las revoluciones clsicas (a la manera de la de 1910) y ahora regresan al primitivismo de la justicia por propia mano y la riqueza por propia mano mediante el narcotrfico, los secuestros y dems violencias terribles del Mxico actual? Me encantara escuchar su respuesta y luego preguntarle cmo se le ocurrira afrontar la cambiante correlacin de fuerzas entre sus distintos personajes, hoy ms variados y mviles que hace cincuenta aos: hay ms caciques, hay ms fluidez y movilidad social que entonces, hay ms riqueza distribuida y paradjicamente hay ms mexicanos y latinoamericanos y seres humanos pobres, hay ms desigualdad, hay ms frustracin ante actos de barbarie como la represin en Atenco hace justos tres aos. Pongamos un solo ejemplo: Bartolom San Juan hoy no dependera de la muy improbable buena fe de Pedro Pramo para iniciar un negocio al alimn (una de las poqusimas alternativas de Bartolom, padre de Susana, en el afn de capitalizarse por medios legtimos). Bartolom podra pedir dinero a bancos, incluso al banco oficial. Tal vez a la larga quedara tan arrinconado como qued bajo el cacicazgo totalitario de Pedro Pramo, pero su dinmica sera diferente. Digamos que hoy muchos viven el destino de Bartolom como lo vivi el personaje de Rulfo, muchos lo viven con matices de diferencia y con final igualmente trgico y muchos salen adelante. En todo caso, las noticias en los peridicos nos revelan tragedias que Rulfo capt en su dimensin arquetpica: ese mundo sigue vivo. De hecho, los dos polos climticos del mundo rulfiano, la sequa extrema y la inundacin devastadora, se yerguen como amenazas para regiones enteras del planeta.

MC.- En 2004 titulaste una novela: 1970-2002 Por qu los captulos de Noticias sobre Rulfo van de 1784-2003? Por qu tu fijacin con las fechas en los subttulos?

AV.- Los nmeros en los ttulos se multiplicaron a partir de las vanguardias de los aos diez y veinte del xx. All estn los Veinte poemas de amor y una cancin desesperada, ttulo a la vez romntico y con un cierto toque vanguardista. Cien aos de soledad es un ttulo muy del siglo xx. Desde luego tenemos 1984. A m siempre me han gustado las fechas alfa y omega: la primera y la ltima. Por algo soy bigrafo y novelista. Un ttulo como 1970-2002, vindolo bien, era inevitable en m. Con respecto a 1784-2003, tom la fecha ms antigua y la fecha ms reciente para aquel momento en cuanto se refera a noticias en torno a Juan Rulfo, a sus antepasados, a su vida y su obra.

MC.- Todo inici en la UNAM, con tu tesis de doctorado El arriero en el Danubio (1994), en realidad mucho tiempo atrs, desde la educacin bsica y la lectura de El Llano en llamas, a los 13 aos. Cmo irrumpi Rulfo tu canon intangible?

AV.- Rulfo fue mi influencia ms importante. Recuerdo la casona adaptada en la colonia Narvarte de la ciudad de Mxico donde hice la secundaria: era la secundaria 62, con nombre ms que significativo: Miguel de Cervantes Saavedra. All lemos a Rulfo esos muchachos y muchachas de unos 12, 13 aos. Me aferr a l. Lo sent mi espacio propio. Hasta ese momento la buena literatura juvenil que lea (Verne, Dumas) no me hablaba de m. De pronto nada juvenil y todo hablando de lo ms cercano: las narraciones de nimas en pena que todos oamos en el centro del pas como asuntos verdaderamente vividos (lo eran, desde la percepcin de quien los juraba como hechos reales). El descubrimiento de la lectura se volvi algo ms personal, ms mo, ms de todo lo que mis hermanos y yo vivamos. Adems, era la primera vez que estaba en escuela mixta, y compartir lecturas y comentarios con mujeres era tambin una experiencia nica, que en m qued ntimamente ligada. Mi canon intangible naci con Rulfo: yo pondra sus libros y desde luego El Quijote en cualquier lista y en cualquier bagaje para isla desierta (la vida cotidiana puede ser ya de por s una isla desierta, sobre todo ahora que en Mxico nos recomiendan que no salgamos de casa para no encontrarnos con el ngel exterminador o con el ejrcito persiguiendo secuestradores).

MC.- Finalmente, la narrativa de Rulfo ha vivido altibajos dentro del canon oficial? O el desprestigio que tratan de hacer en su contra slo atae a los bigrafos no autorizados?

AV.- Ms de once lustros despus de El Llano en llamas y casi once lustros despus de Pedro Pramo la asimilacin de Rulfo dista mucho de ser completa para el canon oficial mexicano. Fuera del pas es otra cosa: el reconocimiento es absoluto. Ac mismo en Mxico, fuera del canon oficial, hay un respeto inmenso. Mi hiptesis con respecto a cualesquiera biografas no autorizadas es que la nica autorizacin para una biografa la da el autor (auctoritas), no la familia: la proporcionan el rigor, la humildad, la seriedad, el empeo en ser objetivo, la buena prosa. No hay biografas autorizadas y no autorizadas: hay biografas buenas y malas. El concepto biografa no autorizada es puramente comercial: deja buenos dividendos a quienes lo usan (redactor y editor) porque contribuye a atrapar a lectores poco avisados.



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