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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2009

La tenaza

Antonio Maira
Insurgente


La maniobra ha sido muy clara y ha demostrado la naturaleza real de los partidos democrticos: ejercen y sostienen el monopolio de la representacin poltica distribuido de manera desigual entre ellos-, entregando al mercado electoral la gestin del derecho de sufragio activo y bloqueando el derecho al sufragio pasivo.

Izquierda Unida ha dedicado sus esfuerzos a promover la retirada de avales, mientras Rubalcaba vigilaba la limpieza de sangre de los avales nuevos. Muchos de los que formamos parte, consideramos necesaria, o apoyamos esa candidatura, jams olvidaremos el juego sucio, el juego puerco, de la izquierda institucional de este pas. Alimenta nuestro derecho de resistencia, el derecho de resistencia ante el tirano que tienen, que han tenido siempre, los ciudadanos.

Los argumentos de Zapatero-Rubalcaba son totalmente indignos.

La candidatura est contaminada porque alguno de sus miembros form parte de candidaturas legales de partidos posteriormente ilegalizados. El juego de las exclusiones contina colocando a ciudadanos y ciudadanas al otro lado de la delgada lnea roja que seala la frontera entre la integracin y la exclusin.

La candidatura est contaminada porque alguno de sus avales nuevos ha sido firmado por concejales del ANV. Los avales son o no son legales de acuerdo con las leyes electorales, pueden ser firmados por determinadas personas cargos pblicos electos-, y no por otras. La calidad contaminatoria de los avales es una idea nueva que engrosa la ya vasta enciclopedia de los conceptos que definen las democracias del Washington consensus.

En el fondo se maneja un criterio nico: quedan fuera del juego poltico de la democracia formal todos aquellos que cuestionen el sistema econmico, social o poltico vigente.

La candidatura Iniciativa Internacionalista ha proclamado, en voz de sus candidatas y candidatos, ideas altamente subversivas, especialmente cuando el sistema est cuarteado por una corrupcin galopante y amenazado por la indignacin y la rebelda que est provocando la crisis econmica catastrfica que estamos viviendo.

La relacin con Batasuna no es ms que una coartada que le permite a los representantes de la oligarqua que gobierna este pas y que es responsable de la crisis econmica, bloquear el debate ciudadano sobre algunas cuestiones fundamentales:

-La Transicin ha fracasado. El sistema de la transicin est caracterizado por una corrupcin econmica y poltica extrema.

-Es necesario abrir un proceso constituyente para devolver la soberana al pueblo.

-La ruptura democrtica requiere de una enorme movilizacin ciudadana que rompa con uno de los sistemas constitucionales ms rgidos que hay en el mundo. Esa movilizacin ser el inicio de una revitalizacin democrtica que no puede surgir dentro de unas instituciones representativas y electorales totalmente corruptas.

-La crisis econmica seala responsabilidades muy graves: la de todos aquellos que apostaron por un sistema econmico basado en la multiplicacin ficticia y en concentracin cada vez ms rpida de la riqueza, en la liquidacin de los derechos de los trabajadores, en la progresiva exclusin econmica y social de la mayora, y en la concentracin del poder econmico y poltico en pocas manos.

-La crisis econmica no puede ser resuelta por aquellos que crearon sus condiciones. Las medias anticrisis no pueden aplicarse con el objetivo de mantener y consolidar el mismo sistema econmico que nos ha conducido a ella.

-La Repblica la III- aparece en el horizonte poltico, ya no como la nostalgia de una esperanza rota por el fascismo, sino como el nacimiento de una esperanza nueva.


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