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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2009

Objeciones al desarrollo: Una mirada crtica al concepto de progreso

Yayo Herrero
Pueblos


La mayor parte de la sociedad podra estar de acuerdo con la idea de que en los ltimos dos siglos, y sobre todo en las ltimas dcadas, el conocimiento cientfico ha avanzado de una forma impresionante. En todas las reas del pensamiento: fsica, matemticas, qumica, biologa, economa, sociologa, etc. han sido descubiertas nuevas teoras, leyes o postulados cuya aplicacin ha creado una enorme variedad de artefactos, mquinas, compuestos qumicos, medicamentos, instituciones, nuevos negocios, etc. que han cambiado aspectos sustanciales de la vida.

Curiosamente, a la vez, vemos cmo casi todo lo imprescindible va a peor. Las reservas pesqueras en todo el mundo disminuyen rpidamente debido a las extracciones masivas; los suelos pierden paulatinamente la capacidad de producir alimentos; el petrleo, imprescindible para mantener nuestra organizacin productiva y econmica, se agota; el cemento y el hormign fraccionan y deterioran los ecosistemas; el agua, el aire y el suelo se envenenan debido a la contaminacin qumica; las desigualdades sociales se profundizan porque existe una apropiacin obscena de bienes y riqueza por parte de una minora; la articulacin social que garantizaba los cuidados en la infancia, en la vejez o a las personas enfermas se est destruyendo, entre otras cosas, porque hombres y mujeres dedican la mayor parte de su tiempo a trabajar para el mercado; lo que se llama democracia se ha convertido en un sistema hegemnico que dispone de medios de difusin masivos, y una enorme maquinaria tecno-militar capaces de convencer por las buenas o por las malas...

Cmo es posible que de forma paralela a la generacin de tanto conocimiento, a la vez que se han ido descubriendo tantas cosas que antes permanecan ocultas, y al mismo tiempo que nacan ms y ms universidades, laboratorios o centros de investigacin, las variables que explican la vida se hayan ido deteriorando progresivamente? Por qu el agua, el aire, los territorios, la fertilidad del suelo, los mares, la biodiversidad o la vida comunitaria se han ido destruyendo al mismo ritmo acelerado con que aparentemente aprendamos sobre ellos? Por qu en esta situacin de crisis global la ciudadana contina creyendo firmemente que nuestra sociedad sigue un camino lineal desde un pasado de atraso y supersticin hacia un futuro emancipador de mayor bienestar?

Para virar esta trayectoria que conduce al colapso es preciso reflexionar sobre la nocin de progreso que tienen las sociedades occidentales, una nocin que se basa en la separacin entre cultura y naturaleza, y que ha contribuido a construir una esfera social, tecnolgica y econmica que ignora el funcionamiento de los sistemas naturales y crece, como un tumor, a costa de ellos.

Saber de dnde venimos para poder cambiar

La gnesis del modelo de pensamiento occidental hunde sus races en la Modernidad. Este perodo, poca de indudables avances, en la que se consigue desvincular el pensamiento del poder religioso, se proclaman los Derechos del Hombre y el concepto de ciudadana (masculina) comienza a abrirse paso, es tambin el momento en el que se consolida el modo de relacin entre los seres humanos y la naturaleza que han dado lugar a la actual crisis ecolgica.

En efecto, es en este momento histrico cuando se ponen las bases del actual sistema tecnocientfico que se desarroll a unas velocidades incompatibles con los procesos de la Biosfera que sostienen la vida, y al servicio de un modelo socioeconmico que slo considera riqueza lo traducible a valor monetario y que necesitaba crecer de forma exponencial.

La ciencia moderna se constituy en el supuesto de que el pensador poda sustraerse del mundo y contemplarlo como algo independiente de s mismo, siendo el conocimiento generado absolutamente objetivo y, supuestamente, neutral y universal. La revolucin cientfica condujo a conceptuar la naturaleza como una enorme maquinaria que poda ser diseccionada y estudiada en partes. La naturaleza pasaba as a ser considerada un autmata sujeto a unas leyes matemticas eternas e inmutables que determinan su futuro y explican su pasado.

En la actualidad sabemos que este modelo diseccionador, que ha sido tan til para aplicar en la industria, ha resultado enormemente daino para la vida sobre la Tierra. La lgica de las cosas muertas no sirve para entender el mundo vivo. En un ecosistema, vegetales, animales y microorganismos cooperan intensamente y, por ello, no puede ser comprendido estudiando cada parte por separado.

La visin atomizada y dispersa de la realidad tiene importantes repercusiones en nuestro entorno. Muchas decisiones en temas de ordenacin del territorio, de creacin de infraestructuras o de lanzamiento de productos qumicos o transgnicos al medio, alteran una compleja maraa de relaciones con consecuencias imprevisibles. Estas actuaciones basadas en un conocimiento fragmentado, en muchas ocasiones ignoran la densa red de relaciones que conecta todo lo vivo y la emergencia de fenmenos que no tienen explicacin y ni siquiera son visibles para una mirada reduccionista.

A pesar de que la propia ciencia desautoriz hace muchos aos la mecnica clsica o la separacin entre cultura y naturaleza como visiones que pudiesen explicar la complejidad del mundo, estas miradas siguen fuertemente arraigadas en los esquemas mentales de nuestra sociedad y continan estando presentes en muchas de las aplicaciones tecnolgicas e industriales de vanguardia.

Una concepcin del saber como objetivo y universal, la oportunidad de difundirlo que ofrecieron los procesos colonizadores y la tecnologa adecuada para poder hacerlo, han hecho de la ciencia occidental el sistema de conocimiento hegemnico, ante el que cualquier otro es considerado tradicin o, a lo peor, supersticin. De este modo, se olvida que ha habido, y hay, otras muchas formas de aproximarse al conocimiento que han demostrado su utilidad y cuya validez es equiparable a la de la ciencia "oficial" (pensemos en la conservacin de los bosques de muchos pueblos indgenas o la eficacia energtica de muchos tipos de arquitectura verncula).

Un progreso lineal e ilimitado

La revolucin cientfica e ideolgica que instaura el proyecto de la Modernidad se ampla y se asienta en el Siglo de Las Luces, momento en el que se afianza la cultura occidental como visin generalizada del mundo. En este perodo, por una parte aparecen los ideales de la Ilustracin basados en la libertad intelectual y el desarrollo del conocimiento emancipado de la Iglesia; por otro, surgen dos fenmenos asociados: el capitalismo y la Revolucin Industrial. Fundamentalmente en manos de la economa liberal, la ciencia y su aplicacin, desvinculadas de la tica gracias a su halo de objetividad y neutralidad, se ponen al servicio de la industria incipiente y del capitalismo, consiguiendo unos aumentos enormes en las escalas de produccin, gracias a la disponibilidad de la energa fsil, primero el carbn, y posteriormente, y hasta hoy, el petrleo. El capitalismo y la Revolucin Industrial, con la poderosa tecnociencia a su servicio, terminaron instrumentalizando los ideales de la Ilustracin e imponiendo unas relaciones entre las personas y tambin entre los seres humanos y la Naturaleza, guiadas por la utilidad y la maximizacin de beneficios a cualquier coste.

El concepto de progreso humano se fue construyendo, por tanto, basado en el alejamiento de la naturaleza, de espaldas a sus lmites y dinmicas. El desarrollo tecnolgico fue considerado como el motor del progreso, al servicio de una idea simplificadora que asociaba consumo con bienestar, sobre todo en las ltimas dcadas, en las que la sociedad de consumo se ha autoproclamado como la solucin para todos los problemas humanos. El lema "si puede hacerse, hgase" se impuso, sin que importasen los para qu o para quin de las diferentes aplicaciones. La ocultacin de los deterioros sociales y ambientales que acompaaban a la creciente extraccin de materiales y generacin de residuos, hicieron que se desease aumentar indefinidamente la produccin industrial, creando el mito del crecimiento continuo.

La palabra progreso dotaba de un sentido de satisfaccin moral a esta tendencia de la evolucin sociocultural. Se consider que todas las sociedades, de una forma lineal, evolucionaban de unos estadios de mayor "atraso" caza y recoleccin o ausencia de propiedad privada hacia nuevas etapas ms racionales civilizacin industrial o economa de mercado y que en esta evolucin tan inexorable y universal como las leyes de la mecnica, las sociedades europeas se encontraban en el punto ms avanzado. Al concebir la historia de los pueblos como un hilo de secuencias que transitaba del salvajismo a la barbarie, para llegar finalmente a la civilizacin, los europeos, empapados de la conviccin etnocntrica de constituir la "civilizacin por excelencia", expoliaron los recursos de los territorios colonizados para alimentar su sistema econmico basado en el crecimiento. Sometieron mediante la violencia (posibilitada por la aplicacin cientfica a la tecnologa militar) y el dominio cultural a los pueblos colonizados, a los que se consideraba "salvajes" y en un estado muy cercano a la naturaleza.

Esta concepcin de progreso, vigente en el presente, ha sido nefasta para los intereses de los pueblos empobrecidos y para los sistemas naturales. La idea de que ms es siempre mejor, la desvalorizacin de los saberes tradicionales, la concepcin de la naturaleza como una fuente infinita de recursos, la reduccin de la riqueza a lo estrictamente monetario y la fe en que la tecnociencia ser capaz de salvarnos en el ltimo momento de cualquier problema, incluso de los que ella misma ha creado, suponen una rmora en un momento en el que resulta urgente un cambio de paradigma civilizatorio.

Cambiar no es una opcin

En un planeta con los recursos finitos, es absolutamente imposible extender el estilo de vida occidental, con su enorme consumo de energa, minerales, agua y alimentos. El deterioro social y ambiental no son subproductos del modelo de desarrollo, sino que son una parte insoslayable de ese tipo de desarrollo. Nos encontramos, entonces, ante una crisis civilizatoria, que exige un cambio en la forma de estar en el mundo. Los modos de produccin de bienes y necesidades de la sociedad industrial, han colaborado en la configuracin de las relaciones entre las personas. Si la dinmica consumista y la obtencin del beneficio en el menor plazo dirigen la organizacin econmica, esta misma lgica se instala en los procesos de socializacin y educacin, determinando finalmente que las metas a alcanzar por cada individuo se orienten hacia la acumulacin, olvidndose de poner en el centro el propio mantenimiento de la vida.

Hoy, el progreso es afrontar la incompatibilidad esencial que existe entre un planeta Tierra con recursos limitados y finitos, y un sistema socioeconmico, el capitalismo, que impulsado por la dinmica de la acumulacin del capital, se basa en la expansin continua y conlleva de forma indisoluble la generacin de enormes desigualdades. Se trata de establecer un "nuevo contrato social" que involucre a hombres y mujeres como parte de la naturaleza y seres interdependientes.

Progresar ser, por tanto, transitar de una lgica de guerra contra las personas, los pueblos y los territorios a una cultura de paz que celebre la diversidad de todo lo vivo, que permita a todas las personas el acceso a los bienes materiales en condiciones de equidad y que se ajuste a los lmites y ritmos de los sistemas naturales. Vivir con menos es una exigencia fsica que impondr la limitacin de los recursos materiales. Vivir bien con menos y en condiciones de justicia y equidad, es un camino que hay que sealar, sumando mayoras que puedan resistir, exigir e impulsar un cambio. Esta nueva visin permitir establecer alternativas, recuperar lo valioso que perdimos y explorar caminos inditos que permitan vivir en armona social y en paz con el planeta. Muchas personas, en todos los continentes, lo estn haciendo ya.

Yayo Herrero forma parte de Ecologistas en Accin


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