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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2009

A propsito de la regresin de la Italia de Berlusconi
Hasta cundo?

Jos Saramago
El cuaderno de Saramago


Har unos dos mil cincuenta aos, das ms da menos, a esta hora o a otra, estaba el bueno de Cicern clamando su indignacin en el senado romano o en el foro: Hasta cuando, Catilina, abusars de nuestra paciencia?, le preguntaba una vez y muchas al bellaco conspirador que haba querido matarlo y hacerse con un poder al que no tena ningn derecho. La Historia es tan prdiga, tan generosa, que adems de darnos excelentes lecciones sobre la actualidad de ciertos acontecidos de otrora, tambin nos ha legado, para nuestro gobierno, unas cuantas palabras, unas cuantas frases que, por esta o aquella razn, acabaron echando races en la memoria de los pueblos. La frase que dej ms arriba, fresca, vibrante, como si acabara de ser pronunciada en este instante, es sin duda una de esas. Cicern fue un gran orador, un tribuno de enormes recursos, pero es interesante observar como, en este caso, prefiri utilizar trminos de los ms comunes, que podran haber salido de la boca de una madre que reprende a un hijo inquieto. Con la enorme diferencia de que aquel hijo de Roma, el tal Catilina, era un mequetrefe de la peor especie, ya sea como hombre, o como poltico.

La Historia de Italia sorprende a cualquiera. Es un extenssimo rosario de genios, pintores, escultores o arquitectos, msicos o filsofos, escritores o poetas, iluminadores o artfices, un no acabar de gente sublime que representa lo mejor que la humanidad ha pensado, imaginado, hecho. Nunca le faltarn catilinas de mayor o menor envergadura, pero de eso ningn pas est exento, es lepra que a todos nos toca. El Catilina de hoy, en Italia, se llama Berlusconi. No necesita asaltar el poder porque ya es suyo, tiene suficiente dinero para comprar todos los cmplices que sean necesarios, incluyendo jueces, diputados y senadores. Ha conseguido la proeza de dividir la poblacin de Italia en dos partes: los que les gustara ser como l y los que ya lo son. Ahora promueve la aprobacin de leyes absolutamente discriminatorias contra la emigracin ilegal, saca patrullas de ciudadanos para colaborar con la polica en la represin fsica de los emigrantes sin papeles y, colmo de los colmos, prohbe que los nios de padres emigrantes sean inscritas en el registro civil. Catilina, el Catilina histrico, no lo hara mejor.

Dije antes que la Historia de Italia sorprende a cualquiera. Sorprende, por ejemplo, que ninguna voz italiana (al menos que yo sepa) haya retomado, con una ligera adaptacin, las palabras de Cicern: Hasta cuando, Berlusconi, abusars de nuestra paciencia? Experimntese, puede ocurrir que d resultado y que, por esta u otra razn, Italia vuelva a sorprendernos.



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