Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2009

Legitimando a Netanyahu?
El peregrinaje del Papa

Jonathan Cook
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


El Papa Benedicto XVI desbarat el programa en su primer da en Israel al abandonar en la noche del lunes un encuentro entre las diversas confesiones en Jerusaln, despus de que un importante clrigo musulmn le pidiera que condenara la matanza de mujeres y nios en la reciente masacre contra Gaza.

El pontfice se march, segn seal un portavoz, porque el discurso del Sheij Taysir Tamimi representaba un rechazo directo al dilogo y perjudicaba los esfuerzos del Papa para promover la paz.

Antes de que llegara a la regin, el Papa declar que vena como peregrino de la paz, mientras su equipo trataba de acentuar que su papel iba a ser ms espiritual que poltico.

Sin embargo, en realidad, la visita del Papa Benedicto iba envuelta en poltica desde el momento en que manifest su aceptacin, a invitacin de Shimon Peres, el presidente israel, a presentarse en esta regin asolada por los conflictos.

Los dos papas que le precedieron en sus visitas a Tierra Santa parecan tener mucho ms claro ese aspecto.

El primero, Pablo VI, hizo un apresurada visita de doce horas en 1964, antes de que el Vaticano e Israel hubieran establecido relaciones diplomticas, para celebrar una misa en Nazaret. Durante aquellas horas no pronunci la palabra Israel ni se reuni formalmente con ningn funcionario israel.

El segundo, Juan Pablo II, lleg a Tierra Santa en circunstancias radicalmente distintas: para las celebraciones del milenio, cuando todava haba esperanzas en el proceso de paz. El Vaticano haba reconocido a Israel unos aos antes y el pontfice trabaj duro para suavizar las viejas quejas judas contra la iglesia catlica.

Pero tambin es recordado por los palestinos por su audaz accin al reunirse con Yaser Arafat, el dirigente palestino, en una visita al campo de refugiados de Deheisheh, cerca de Beln, donde cit las resoluciones de Naciones Unidas contra Israel y describi grficamente las condiciones degradantes en las que los palestinos vivan.

Pasada una dcada, las condiciones degradantes han empeorado considerablemente y las esperanzas de paz se esfumaron. En las actuales circunstancias, algunos palestinos se preguntan de qu ha servido la visita papal.

El propio acto de venir aqu es un acto poltico que acta en beneficio de Israel, observ Mazin Qumsiyeh, un importante activista por la paz que ensea en la nica universidad catlica en Cisjordania, en Beln.

Esta visita del papa, a diferencia de la de su antecesor, no aporta novedad alguna, adems de su decisin de colocarse al lado del primer ministro israel Benjamn Netanyahu y legitimar un gobierno de extrema derecha.

Tampoco los funcionarios israeles estn muy convencidos de la afirmacin del Papa de que poda evitar que le implicaran en la poltica local. O, como un asesor gubernamental, declar al peridico Haaretz: Nos hemos convertido en parias en muchos lugares por todo el planeta. Promover la visita del Papa a nuestro Estado es una forma de cambiar eso.

Israel estableci el mayor centro de prensa en la historia del pas para esta visita, mientras la polica disolva los intentos de las organizaciones palestinas en Jerusaln para presentar una foto a los periodistas que pudiera competir con la visita.

Las tentativas en la cuidadosa puesta en escena empezaron desde el momento en que el avin aterriz en Tel Aviv el pasado lunes. En la recepcin, el Papa Benedicto se situ entre el Sr. Netanyahu y el Sr. Peres para escuchar no slo el himno nacional israel sino tambin Jerusaln, la Dorada, una cancin popularizada por los soldados durante la toma de Jerusaln Este en la guerra de 1967.

De forma similar, el alcalde de Jerusaln, Nir Barkat, le dio la bienvenida a la capital de Israel y del pueblo judo, una descripcin de Jerusaln que no est reconocida por el derecho internacional.

Como el Papa no tuvo nada que objetar, los medios israeles concluyeron felizmente que la ocupacin del pas de Jerusaln contaba con la bendicin papal.

Adems, los palestinos, incluidos los 100.000 que tienen lazos con Roma, se han sentido indignados por el encuentro oficial del Papa con los padres del soldado israel capturado Gilad Shalit, un gesto humanitario lleno de contenido poltico para ellos por el hecho de que no ha ampliado la misma cortesa a ninguno de los padres de los miles de palestinos en las crceles israeles.

Muchos palestinos aprecian que el Papa con sus desafortunadas, aunque aparentemente involuntarias, conexiones con la Alemania nazi- haya sido especialmente cuidadoso para no ofender las sensibilidades israeles, aunque su discurso en Yad Vashem no lograra satisfacer las grandes expectativas del pas.

Pero algunos tambin dedujeron que ha hecho demasiado poco para que el mundo pueda conocer su propia y terrible situacin.

Bajo presiones de Israel, rehus visitar Gaza, a pesar de los ruegos de la diminuta y asediada comunidad de catlicos que all existe.

Ayer, para minimizar el bochorno de Israel, los funcionarios vaticanos hicieron cuanto pudieron para mantenerle fuera de la vista del opresivo muro que rodea Beln. Pero finalmente se dirigi a la prensa en el exterior de un colegio de Naciones Unidas situado en un campo de refugiados, a unos cuantos metros del muro.

Y hoy, cuando se dirige a Nazaret para celebrar misa, no se reunir con Mazin Ghanaim, alcalde de la ciudad galilea de Sajnin, tras tildar Israel al Sr. Ghanaim de partidario del terror por criticar su ofensiva contra Gaza.

Al menos en privado, algunos dirigentes cristianos palestinos admiten que hay determinadas presiones sobre el papa, aparte de su propia historia personal, que pueden estar haciendo que tenga mucha cautela a la hora de enfrentarse a Israel.

Ms importante es que el Vaticano necesita desesperadamente quedar exento de los impuestos que Israel le cobra por las extensas posesiones territoriales de la Iglesia. Se ha informado que los impuestos sobre las propiedades de la iglesia no pagados alcanzan los 70 millones de dlares.

La Santa Sede quiere tambin que se mejoren las polticas israeles que deniegan el visado a muchos funcionarios de la iglesia y bloquean el movimiento de clrigos por los territorios ocupados.

Como Fuad Twal, el patriarca latino de Jerusaln, se lament recientemente: En los bloqueos de carreteras, ni siquiera el atuendo sacerdotal ayuda.

Y finalmente, el Vaticano ha estado buscando durante ms de una dcada el acuerdo de Israel para volver a controlar los lugares ms importantes de peregrinaje, incluido el Monte Tabor y la Baslica de la Anunciacin en Nazaret.

Pero Israel no ha podido controlar totalmente los mensajes. En su viaje de un da de ayer a Beln y al campo de refugiados Aida, el Papa reconoci el sufrimiento palestino y la destruccin de Gaza, incluso aunque se refiriera vagamente al caos que ha afligido durante dcadas a esta tierra.

Lament las dificultades que enfrentan los palestinos para poder llegar a los santos lugares en Jerusaln, aunque pareci justificar las restricciones por las serias preocupaciones israeles sobre la seguridad.

Y critic la construccin del muro alrededor de Beln, mientras atribua su construccin al punto muerto en las relaciones entre israeles y palestinos.

Jonathan Cook es escritor y periodista. Vive en Nazaret, Israel. Sus libros ms recientes son Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East (Pluto Press) y Disappearing Palestine: Israels Experiments in Human Despair (Zed Books). Su pgina en Internet es: www.jkcook.net.

La primera versin de este artculo apareci en The National (www.thenational.ae), publicado en Abu Dhabi.

Enlace con texto original:

http://www.counterpunch.org/cook05142009.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter