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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2009

El Leviatn porcino o los albores del capitalismo verde

John Brown
iohannesmaurus.blogspot.com


En todos los discursos del catastrofismo cientfico, se percibe con claridad un mismo deleite en detallarnos las necesidades implacables a que se ve sometida desde ahora nuestra supervivencia. Los tcnicos de la administracin de las cosas se apresuran para anunciarnos triunfalmente la mala nueva, la que hace por fin ociosa cualquier disputa sobre el gobierno de los hombres. El catastrofismo de Estado no es, de manera descarada, sino una infatigable propaganda en favor de la supervivencia planificada, es decir de una versin ms autoritariamente planificada de lo que ya existe. (Ren Riesel, Jaime Semprn, Catastrophisme, administration du dsastre et soumission durable, Encyclopdie des nuisances, Paris 2008)

I.

Sabemos desde Hobbes que el Estado moderno emblematizado por el monstruo bblico Leviatn se caracteriza por fundar su legitimidad en un intercambio de proteccin por obediencia. En este sentido muy poco es lo que lo diferencia de la Mafia, organizacin que suele proponer el mismo tipo de canje a las poblaciones que controla. A diferencia de otras formas de organizacin poltica, el Estado no est basado en un mando y un orden absolutos y trascendentes -divinos- que sirven de fundamento a la sociedad as como a la naturaleza, si no en una transaccin, un contrato, entre los integrantes de la multitud por el cual todos aceptan la proteccin de un poder comn a cambio de la obediencia a ste. La existencia y la accin del nuevo soberano fundado en y por esa transaccin son garanta de la paz pblica. Coherentemente con ello, la legitimidad, el fundamento de la obediencia al soberano, se basar en el riesgo siempre presente de recaer en el desorden y el conflicto civil que motivara el pacto poltico inicial.

De ah el inters de todo soberano por mantener en sus sbditos la conciencia ms o menos clara o difusa de este riesgo y el del propio Hobbes al recordarnos en defensa de sus tesis que, aun existiendo un soberano que garantiza la paz pblica cerramos nuestras puertas y nuestros cajones con llave por temor a que nos roben o nos asalten los dems. Qu haramos si no existiera? El soberano protege frente al miedo ocasionado por la mera existencia de otros individuos. Esta existencia se ve asociada a toda suerte de peligros de agresin, opresin o contagio. El otro es quien puede matarnos, robarnos o transmitirnos su enfermedad. Del otro procede en general el mal del que nos protege el poder soberano. Concretamente, en lo que afecta a la vida y la salud de los sbditos, es el soberano quien se encarga de proteger a todos y cada uno de sus sbditos de todos y cada uno de los dems mortales, as como de las posibles catstrofes naturales que ponen en peligro la existencia. El poder moderno es abiertamente inmunitario.

El brote de gripe inicialmente llamada "porcina" ha venido de nuevo a ilustrar el funcionamiento de este mecanismo de sujecin al poder y a engrasar algo ms sus engranajes. La campaa de prensa desatada en Europa y en los Estados Unidos as como en el propio Mxico sirve entre otras cosas para hacer olvidar la crisis del capitalismo y sus consecuencias para la mayora de la poblacin, pero tambin para crear mecanismos de obediencia en momentos que pareceran propicios a la revuelta. El mecanismo parece funcionar pues ha podido comprobarse, sobre todo en los pases ms cercanos al foco inicial, Mxico y los Estados Unidos, el apresuramiento de la poblacin por seguir las recomendaciones e incluso las rdenes y prohibiciones de las autoridades sin plantearse en ningn caso si estn justificadas. Los cierres de colegios y medios de transporte, el ridculo carnaval de mscaras en Mxico DF y las medidas de cierre de fronteras o de conexiones areas son, ms que medidas de profilaxis mdica, elementos de un ritual de revitalizacin de una soberana estatal ltimamente bastante desacreditada. De este modo, mediante este particular happening entre teatral y circense, vemos cmo se genera el aumento correlativo de la demanda de poder y de la oferta de obediencia tan ansiado por los Estados y los centros de poder del capital.

II.

Respecto de la gripe A -inicialmente denominada "porcina"- existen dos hiptesis aparentemente contradictorias planteadas ambas desde posiciones anticapitalistas. La primera es la que se ve reflejada en el artculo de Mike Davis La gripe porcina y el monstruoso poder de la gran industria pecuaria publicado inicialmente en The Guardian y traducido al castellano en Rebelin. Constata Davis en este texto, que considera real el riesgo de pandemia:

En 1965, por ejemplo, haba en los EEUU 53 millones de cerdos repartidos entre ms de un milln de granjas; hoy, 65 millones de cerdos se concentran en 65.000 instalaciones. Eso ha significado pasar de las anticuadas pocilgas a ciclpeos infiernos fecales en los que, entre estircol y bajo un calor sofocante, prestos a intercambiar agentes patgenos a la velocidad del rayo, se hacinan decenas de millares de animales con ms que debilitados sistemas inmunitarios.

Se trata de una descripcin del modo en que la evolucin capitalista de la agricultura ha conducido, concretamente en el terreno de la cra industrial de ganado porcino, a una enorme concentracin de las explotaciones y al correspondiente hacinamiento de los animales. La concentracin de los cerdos ha seguido el mismo ritmo que las de los seres humanos, pues como ya resaltara el propio Davis en otro artculo que diera pi a uno de sus ltimos libros, nuestro planeta cuenta desde hace poco con una mayora de poblacin urbana, la mayor parte de la cual se hacina en suburbios de chabolas. Nuestro planeta se ha convertido as en un planeta de ciudades miseria o en el ms elocuente ttulo brasileo del libro de Davis, en un planeta favela. Ciertamente, todo esto no puede no entraar un grave riesgo para la salud de la especia humana, pues en los lugares en que se hacinan sin higiene tanto los miembros de nuestra especie como los de las que le sirven de alimento se forman focos de contagio de enfermedades infecciosas y de evolucin acelerada de los agentes patgenos.

Frente a este nuevo brote de gripe, la respuesta de las autoridades de los pases ricos es la misma que ante los brotes de miseria: cerrar las fronteras, erigiendo lo que denomina Davis una lnea Maginot biolgica aludiendo a la lnea de fortificaciones -que result perfectamente intil- con la que Francia intent precaverse de una invasin alemana despus de la primera guerra mundial. La utilidad de este tipo de medidas es ms que discutible en un mundo como el nuestro, pero ello no les impide tener una fuerte carga simblica a nivel poltico como afirma Wendy Brown a propsito de los distintos muros que recorren tramos cada vez mayores de nuestro planeta. La amenaza de pandemia es real y en cualquier momento la situacin sanitaria de las zonas de miseria que van expandindose en el tercer mundo, pero tambin en el tercer mundo interno de los pases ricos, puede tener consecuencias catastrficas a nivel mundial. Con todo, no es el aspecto real de la amenaza lo fundamental, sino la manipulacin de esta como medio de restablecimiento de la autoridad estatal.

En este sentido, resulta esclarecedor el artculo de Michel Chossudovsky Mentiras polticas y desinformacin meditica en relacin a la pandemia de gripe porcina tambin publicado en Rebelin en el que este muestra las proporciones reales de la pandemia mediante datos de diversas fuentes mdicas oficiales. La gripe es una enfermedad comn. Anualmente hay millones de casos de gripe por toda Amrica. Segn el Diario de la Asociacin Mdica Canadiense, = afirma Chossudovsky= la gripe mata al ao hasta a 2.500 canadienses y a unos 36.000 estadounidenses. En todo el mundo, la cifra de muertes atribuidas anualmente a la gripe es de entre 250.000 y 500.000 (Thomas Walkom,The Toronto Star, 1 de mayo de 2009, http://www.latimes.com/features/health/la-sci-swine-reality30-2009apr30,0,3606923.story). En otras palabras, el centenar de muertos por gripe porcina que ha habido a nivel mundial en el ltimo mes contrasta con las 20.000 a 50.000 vctimas de la gripe comn que ha habido en el planeta durante el mismo perodo. Resultan as grotescamente exageradas las dantescas previsiones de la OMS segn la cual ms de un tercio de la poblacin mundial enfermara de este nuevo brote gripal. De ah la conclusin de Chossudovsky:

Declaraciones de esta naturaleza sobre la inevitable propagacin de la enfermedad crean, bastante deliberadamente, una atmsfera de temor, inseguridad y pnico. Tambin sirven para distraer la atencin de la gente de la devastadora crisis econmica global que est llevando al mundo a la pobreza y al paro generalizados, por no mencionar la guerra en Oriente Medio y el tema ms general de los crmenes de guerra de la OTAN-EEUU. La Verdadera Crisis Global est marcada por la pobreza, el colapso econmico, los conflictos tnicos, la muerte y la destruccin , la derogacin de los derechos civiles y la desaparicin de los programas sociales del Estado. El anuncio por parte del UE de la pandemia de gripe porcina inevitablemente sirve para debilitar el movimiento de protesta social que se ha extendido por Europa. En Mxico las medidas de emergencia contra la gripe porcina que han cerrado zonas urbanas enteras se consideran en general un pretexto del gobierno de Felipe Caldern para frenar la creciente desconformidad social con una de las administraciones ms corruptas de la historia mexicana. En Mxico se suspendi el desfile del 1 de mayo, que iba dirigido contra el gobierno de Caldern.

III.

Aparentemente, las posiciones de Mike Davis y de Michel Chossudovsky parecen contradecirse. Para Mike Davis, la epidemia constituye una amenaza real y la accin de los poderes pblicos tanto mdicos como polticos parece perfectamente intil pues no ataca las causas reales del nuevo brote viral. Para Chossudovsky la pandemia es una exageracin propagandstica que busca distraer la atencin de los problemas reales. Muchos se dirn: con tal de atacar al sistema, estos radicales no temen contradecirse y decir a la vez que la pandemia es un mito y una realidad. Pero, y si en lugar de contradecirse, ambas posturas estuvieran mostrando dos lados de una misma realidad o mejor dicho, una realidad y la apariencia que esta necesariamente genera? La realidad de un capitalismo que, mediante la miseria y el hacinamiento humano y animal prepara las condiciones del desastre y la apariencia de un poder estatal que siempre est dispuesto a gestionar el desastre y sus posibles consecuencias? El capitalismo nos sita ya en la catstrofe o en su inminencia. Como buen heredero ideolgico del cristianismo espera el fin de los tiempos y lo anticipa a la vez. Espera la catstrofe que es su horizonte y la gobierna o, ms bien gobierna a los hombres en nombre del gobierno de la catstrofe. Este cristianismo sin Mesas ni salvacin produce sistemticamente la catstrofe y legitima su poder por la propia catstrofe. Tal es el sentido del capitalismo verde con el que los progresistas Obama y Zapatero esperan hacernos salir de la crisis o incluso refundar el capitalismo. El sentido de esta curiosa empresa consiste en hacer de la crisis ecolgica y sanitaria producida por el desarrollo capitalista el punto de partida de un nuevo ciclo de acumulacin centrado en una serie de actividades econmicas que se destinan a corregir o cuando menos paliar los efectos de una crisis que el propio sistema hace inevitable. Las nuevas fuentes de energa, el automvil verde, la vivienda y la alimentacin ecolgica son respuestas cosmticas al despilfarro energtico, a la invasin del espacio humano por el automvil, al consumo desmedido de energa en la vivienda y en la industria y al envenenamiento de la poblacin por unos productos alimenticios en cuya produccin slo se ha tenido en cuenta la mxima real de una economa de mercado: producir al menor coste unitario para vender lo ms caro posible. En otros trminos, producir lo peor posible para extraer de la venta de basura el mximo beneficio, independientemente de las externalidades negativas para el trabajador, el consumidor o su entorno natural o social.

El capitalismo juega siempre al borde del desastre: por un lado no puede dejar de producirlo, pues la acumulacin indefinida de ganancia se basa en un aumento indefinido de la produccin y, en ltimo trmino tiene por horizonte necesario la destruccin del planeta; pero, por otro lado, al no poder regenerar enteramente las "externalidades" en que se basa, concretamente, el entorno natural y social, debe controlar su destruccin productivista y consumista. Debe convencernos de que la catstrofe es necesaria, pues est inscrita en esa nueva naturaleza que es la esfera econmica, pero que, adems de esta esfera existe un poder poltico sin el cual todo sera peor y la destruccin ya se habra producido. De lo que se trata es de acercarnos asintticamente a la catstrofe final, sin llegar nunca a ella. Para eso basta declarar que la verdadera catstrofe final es siempre otra, distinta y ms grave de la que antes temamos y en la que nos vemos instalados. Se trata de la lgica suicida practicada por los "Judenrte", los consejos judos que en la Europa oriental ocupada por los nazis gestionaban los ghettos en concertacin con el ocupante. Sus dirigentes, miembros prominentes de sus comunidades, justificaban su colaboracin con los nazis ejercan , incluso la entrega de personas para su exterminio en los campos, y el poder que ejercan sobre las comunidades judas, afirmando que, sin los consejos judos todos seran exterminados y que gracias a ellos se evitara lo peor. Lo que ocurri es que lo peor se fue redefiniendo cada vez en trminos ms oscuros, hasta que los propios integrantes de los consejos tuvieron que reconocer su complicidad en el exterminio. Cuando se produjo la digna y racionalsima revuelta del ghetto de Varsovia contra los nazis y sus cmplices, ya era demasiado tarde. Algo parecido es lo que se nos propone hoy ante la catstrofe generada por el capitalismo: confiar en los gobiernos y las autoridades que promueven este sistema para evitar as lo peor. Hoy, la evitacin de lo peor se denomina "capitalismo verde".

Con este procedimiento pretenden salvar el capitalismo o incluso refundarlo. Sabiendo por Dickens y Marx cmo se fund el capitalismo, ms vale andarse con cuidado. Lo que se avecina, si los progresistas que promueven un capitalismo verde logran sus objetivos es sumamente inquietante. Si lo hacen tendrn en sus manos un dispositivo de sumisin prcticamente ilimitado, pues ellos mismos podrn, al igual que la Mafia o el Leviatn, generar la amenaza frente a la cual nos ofrecern proteccin a cambio de obediencia. Slo la desactivacin del mecanismo capitalista que produce y reproduce la catstrofe ecolgica y sanitaria que amenaza hoy a la especie humana puede impedir que se verifique la peor de las hiptesis. Sin una salida del capitalismo, la agravacin tendencialmente ilimitada del desastre que ya existe se asociar a una profundizacin de la sumisin de los individuos y las sociedades a un poder legitimado por su promesa siempre insuficientemente cumplida de paliar los efectos catastrficos de su propia actuacin. La "doctrina del shock" de Naomi Klein parece un diagnstico optimista de nuestra situacin. Segn ella, el capitalismo aprovechara los desastres naturales y blicos para establecer nuevas condiciones de explotacin. Sin embargo, el capitalismo no slo aprovecha los desastres como "externalidades positivas", sino que es perfectamente capaz de producirlas por s mismo en el marco de su funcionamiento normal. La situacin normal y la catstrofe resultan inseparables, al igual que en el terreno poltico son indisociables el Estado de derecho y la dictadura basada en el estado de excepcin. Esperemos que la necesaria insurreccin no llegue demasiado tarde.



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