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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2009

La ley de inmigracin en Italia
El derecho a la vida

Danilo Zolo
Il Manifesto

Traducido para Rebelin por S. Segu


El parlamento italiano est votando la propuesta de transformar en criminales a los emigrantes en situacin irregular. El xito de la mayora gubernamental, a las rdenes de su seductor y riqusimo sultn, se da por descontado. El ministro del Interior, Roberto Maroni, gran inspirador de la idea, destaca por su egocentrismo xenfobo y su cinismo intelectualmente miserable a la vez que moralmente deplorable. Es el triunfo, una vez ms, de la vacuidad jurdica y la ferocidad social de la idea de seguridad e identidad tnica propia del presidente del Consejo. Berlusconi, como se sabe, ama a su prjimo como a s mismo, sobre todo cuando se trata de mujeres jvenes. Ya nada nos puede sorprender en el contexto de la deriva racista y la indigencia intelectual que asola Italia.

El asunto que merece profundizarse es, sin embargo, otro: qu sentido tiene proclamar a los cuatro vientos como han hecho ya, entre muchos otros, el presidente del Parlamento, Fini, y el romano pontfice que Italia tiene el deber de respetar el derecho de asilo poltico de los inmigrantes, en lugar de expulsarlos, tout court, y enviarlos a Libia? Qu sentido tiene pedir a Italia que respete los Convenios de Ginebra, cuando en realidad hace tiempo que nadie los respeta, empezando por las grandes potencias occidentales y el Estado de Israel? Y qu sentido tiene invocar el artculo 10 de la Constitucin italiana sobre el derecho de asilo, si es una normativa otra ms que el Gobierno puede ignorar sin problemas, exactamente como ignora el artculo 11 que obligara a Italia a no ser cmplice de Estados Unidos en la guerra de agresin contra Afganistn?

Tambin el prestigioso jurista especialista en Derecho Internacional Antonio Cassese, en su artculo publicado en La Repubblica (12.5.2009), lo nico que ha sabido hacer es repetir el estribillo del derecho al asilo poltico, pero despus de haber afirmado, errneamente, que la inmigracin clandestina est aumentando a ritmo vertiginoso y que los flujos migratorios inciden seriamente en nuestro mercado laboral. Como se sabe, la presin migratoria hacia los pases euromediterrneos est decreciendo. Y tambin se sabe que cerca del 10% de la riqueza producida en nuestro pas es fruto de la actividad de empresarios y trabajadores provenientes de pases extracomunitarios, en primer lugar de Marruecos, Albania, Senegal y Tnez.

La cuestin crucial es pues muy diferente, si es cierto que el derecho a la vida es el derecho fundamental que proclama la Declaracin Universal de Derechos Humanos de 1948. Es una verdad difcil de negar, tras la avalancha de retrica utilizada con ocasin del sexagsimo aniversario de la Declaracin. Pero entonces, por qu se ignora el derecho a la vida en las normas nacionales e internacionales que atribuyen a los extranjeros el derecho al asilo poltico? Hay lugares en este planeta donde centenares de miles de personas parten abandonando sus familias, sus afectos, sus tradiciones, su universo simblico, sus creencias religiosas, sus cantos Salvo raras excepciones, no lo hacen por ir en busca de las libertades democrticas garantizadas en el asilo poltico de los pases occidentales. Lo hacen porque mueren de hambre.

Se calcula, por ejemplo, que ya alcanzan la cifra de dos millones los emigrantes que, en direccin Sur-Norte, atraviesan los desiertos africanos, entran en Libia por las fronteras de Sudn y Nger y se dirigen a las costas del Mediterrneo. Los desiertos africanos, entre otros los libios, estn sembrados de cadveres, como lo est el fondo del Mediterrneo.

La amplitud del fenmeno migratorio no es slo consecuencia del carcter desptico de muchos regmenes polticos no occidentales, de sangrientas guerras civiles o de condiciones generales de atraso civil, como nos quieren hacer creer con la retrica del asilo poltico. Las migraciones estn estrechamente vinculadas a la creciente discriminacin global entre pases ricos y ponentes, por una parte, y pases dbiles y pauprrimos, por otra.

El 20% ms rico de la poblacin mundial dispone de un porcentaje de riqueza ms de 160 veces mayor que el destinado al 20% ms pobre. Y la diferencia sigue aumentando gracias a las decisiones arbitrarias e incontrolables de sujetos internacionales dotados de gran poder econmico-financiero, poltico y militar. Las causas de la discriminacin global son, adems de la pobreza, las enfermedades epidmicas, la ausencia de agua potable, la devastacin medioambiental, las turbulencias ecolgicas y la deuda exterior. El fenmeno es particularmente grave en los pases en vas de desarrollo, tal como ha sealado Luciano Gallino: en India, desde 1996 a 2007 se han suicidado 250.000 campesinos, debido a la opresin del hambre y las deudas. Para todos ellos, no ha habido ningn tipo de derecho de asilo ni ha sido necesario patrullar el Mediterrneo.

Qu se puede hacer? Qu estrategia es posible adoptar, en particular por parte de la izquierda europea, para lograr la convivencia de los valores de la ciudadana democrtica con la apertura hacia otras culturas y civilizaciones? Cmo hacer del Mediterrneo un espacio de cooperacin econmica entre Europa y los pases rabe-islmicos? Cmo acoger y dar cobijo a los emigrantes, sin explotarlos, discriminarlos o perseguirlos? Cmo controlar los flujos migratorios en presencia de una diferencia abismal y creciente entre el mundo de los ricos y el mundo de los pobres? He aqu los problemas que hemos de hacer frente si queremos que el derecho a la vida no sea una innoble impostura global.

Danilo Zolo (Fiume, 1936) es un distinguido jurista y filsofo del Derecho italiano. Ensea filosofa en la Universidad de Florencia y ha sido profesor asociado en Cambridge, Harvard, Princeton, entre otras. Es fundador del Centro Jura Gentium para el estudio de la filosofa del Derecho Internacional y las polticas globalizadoras. (N. del t.)

S. Segu pertenece a los colectivos de Rebelin, Tlaxcala y Cubadebate. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente.

http://www.ilmanifesto.it/il-manifesto/in-edicola/numero/20090514/pagina/01/pezzo/249795/



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