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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2004

Ucrania

ngel Guerra
La Jornada


Los inusuales y continuados dardos de Vladimir Putin y su canciller en los ltimos das contra Occidente, y en particular Estados Unidos, tienen su explicacin en la situacin creada en Ucrania despus de la segunda vuelta electoral. Mientras las autoridades ucranianas y Mosc daban ganador a Viktor Yakunovych, en Estados Unidos y la Unin Europea se denunciaba el fraude electoral contra el candidato opositor Viktor Yshenkov y se proclamaba a l y sus seguidores campeones de la democracia. Como es usual, las cuestiones que se ventilan en este caso poco tienen que ver con la democracia o el respeto a la voluntad popular y mucho con la lucha de las potencias capitalistas por espacio y mercados. En particular, es de rigor encontrar la mano de Washington tras estas movidas.

Ha habido una explotacin por los dos bandos de los sentimientos mayoritarios de la poblacin, pero Estados Unidos se lleva las palmas con la organizacin y el financiamiento millonario de la oposicin, como ya hizo en Servia y ms tarde Georgia. A semejanza de los Balcanes, Ucrania es un mosaico que se presta para agitar los demonios tnicos nacidos de distintas tradiciones culturales. En la parte oriental y sur los de tradicin rusfila, afiliados a la iglesia ortodoxa rusa; en la parte occidental, los que nunca se han sentido inclinados a Mosc, feligreses de la iglesia ortodoxa, pero griega y supeditada al papa. Manipulando este cuadro dos grupos de oligarcas en pugna y de lealtades poco probables, uno por inclinar a Kiev hacia Estados Unidos y Europa occidental y otro por anclarlo en la rbita tradicional rusa, como ha sido a lo largo de los ltimos siglos. La conducta de estos grupos no puede leerse, prescindiendo de las potencias que estn detrs, tirando de los hilos. Se trata tambin del control de gasoductos y oleoductos y de nuevos mercados para occidente en un pas que forma parte del Espacio Econmico Comn creado conjuntamente por la Rusia exsovitica su principal socio comercial- y Bielorrusia. No debe sorprender, pues, que Mosc hable de dobles raseros en el monitoreo electoral y exija la no intervencin en la que considera su esfera natural de influencia. Mientras la CNN y comparsa en el mundo occidental despliegan los actos opositores en Kiev, soslayan enormes movilizaciones en apoyo a Yakunovych en las regiones del este, que comienzan a invocar la autonoma. Al parecer hubo fraude de ambos lados. Por su parte, es risible la encendida arenga de Powell sobre la defensa de la democracia en Ucrania cuando an no se ha apagado el eco del escandaloso fraude electoral de 2000 en Florida.

La creacin del difrendo ucraniano es fruto de la disputa a Rusia por Estados Unidos del control de su tradicional esfera de influencia, puja en la que Mosc ha perdido ya mucho terreno desde el desmembramiento de la ex Yugoslavia y la irrupcin yanqui en Asia Central, y Estados Unidos ganado creciente influencia. En esta ocasin, investigadores serios han seguido la pista hasta Kiev al dinero procedente de la USAID y los institutos de los Partidos Republicano y Demcrata as como al tejido de la madeja conspirativa con grupos como los estudiantes. Las mayoras en los ex pases socialistas tienen un alto grado de desesperanza por la miseria y la desproteccin a que los lanz la aplicacin de las recetas de la economa de mercado. Como se vio ya en Yugoslavia y Georgia en ese caldo de cultivo no es difcil reclutar desesperados y manipulables, sobre todo cuando las masas estn sujetas impunemente a la accin de grupos aventureros teledirigidos desde el exterior. En la cspide de estos grupos estn los multienriquecidos con las privatizaciones, procedentes casi siempre de la antigua nomenklatura, cuyo dinero fue depositado en bancos estadunidenses o europeos, cordn de dependencia muy difcil de cortar.

Ahora se trata de encaminar una solucin negociada cuya base es la repeticin de lo comicios el prximo 26 de diciembre, verbalmente aceptada por todos los actores internos y externos. Pero de all a un acuerdo y una solucin de fondo en serio puede haber un largo trecho. Mientras tanto, el peligro mayor parecer ser la posibilidad del desmembramiento de Ucrania como Estado. Algo que no conviene a casi nadie, pero que como se ha visto es altamente probable cuando se inflaman las pasiones tnicas, religiosas y el nacionalismo chovinista.

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