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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2009

Las devoluciones de inmigrantes en Italia, arma electoral
Por fin, viles: el precio del odio de la buena gente italiana

Gennaro Carotenuto
Giornalismo Partecipativo

Traducido para Rebelin por S. Segu


El duce del fascismo, Benito Mussolini, cuando el 10 de junio de 1940 asest la famosa pualada por la espalda a una Francia ya derrotada por Alemania, coment con sus ms cercanos colaboradores que necesitaba poner sobre la mesa de la paz unos cuantos miles de muertos.

Es imposible que no nos vuelva a la mente aquel vil episodio de la historia italiana hacia Francia y hacia los militares del propio ejrcito real italiano cuyas vidas fueron sacrificadas por Mussolini (las primeras de cientos de miles), en relacin con la poltica del llamado respingimento (rechazo) de los inmigrantes que nuestro gobierno manda al matadero, a despecho de las Naciones Unidas, el Derecho Internacional y la Humanidad.

La vergonzosa gestin de Roberto Maroni (y de Silvio Berlusconi), defendida y justificada en estos das por una caterva de corifeos (entre otros, Fassino, Rutelli, Chiamparino), es imposible que no nos recuerde la del criminal de guerra Mario Roatta, el general fascista que hace 69 aos llev a cabo la ruinosa agresin en el frente noroccidental.

La realidad es, de hecho, que con el pack de seguridad y rechazo, la Liga Norte y el Gobierno han querido conseguir sus miles de muertos, carne negra de matadero (alguno de los cuales quizs hasta sea biznieto de los scaris somales o eritreos utilizados por el fascismo en Etiopa), para arrojarlos sobre la mesa de la campaa electoral. Y los han conseguido.

Los han obtenido, y dentro de un mes, ms o menos, pasadas las elecciones, probablemente regresaremos a otras polticas menos inhumanas, obligados por Bruselas o inducidos por algn obispo. Lo ms repulsivo, sin embargo, no es la cnica capacidad de los polticos de fomentar los ms bajos instintos del pas que ellos mismos han alimentado con una desinformacin sistemtica. Es aborrecible la emergencia de nuevo de la fuerza del odio, la verdadera fiebre italiana, la que llenaba las plazas para aplaudir la guerra mundial y la que hace popular y rentable electoralmente una poltica contraria a la integracin de los trabajadores inmigrantes.

Los italianos que se autodefinen como buena gente demuestran una vez ms (y nuestra clase dirigente es su expresin fotogrfica) ser un pueblo extraordinariamente sumiso ante los fuertes y vergonzosamente violento con los dbiles, sean stos la Francia ya derrotada de ayer o los inmigrantes de hoy. El racismo es pues slo una expresin del carcter de una nacin que, siempre indulgente hacia s misma lo demuestra la ilegalidad difusa, cree poder salvarse mostrndose inflexible con los ms dbiles, hasta el punto de violar los derechos ms elementales de stos.

No solo esto: los italianos que se consideran ms listos que el hambre demuestran una inslita capacidad para dejarse tomar el pelo. La dureza criminal hacia el que se juega la vida atravesando el canal de Sicilia es un simulacro de dureza, teniendo en cuenta que slo un inmigrante de cada veinte (los ms desesperados) utiliza esta va. Del mismo modo, la intencin de crear rondas de ciudadanos (con la consiguiente abdicacin del Estado de Derecho de ejercer el monopolio del uso de la fuerza), esconde a una polica y unos carabinieri que no disponen de gasolina para combatir la verdadera delincuencia.

Por fin, viles es el cutre titular del diario Libero de hoy. Y viles quieren sentirse por un da los italianos. Impotentes contra los negocios ilegales, las mafias, la evasin fiscal y las castas, se contentan con imponer su vileza a los inmigrantes. Es nuestra fotografa de la nacin, y Papi Silvio y las rondas de la Padania somos en realidad todos nosotros.



Gennaro Carotenuto, licenciado y doctor en Historia, ensea Historia del Periodismo en la Universidad de Macerata (Italia). Estudioso de la poltica internacional, los regmenes dictatoriales y la Historia Contempornea de Amrica Latina, ensea tambin Geopoltica e Historia Oral en la misma universidad, y ha sido profesor invitado en la Universidad de Montevideo, (Uruguay). En 2005 public Franco e Mussolini, la guerra vista dal Mediterraneo, Miln, y en 2007 fue editor del cuarto volumen de Storia e comunicazione. Un rapporto in evoluzione, EUM.

S. Segu pertenece a los colectivos de Rebelin, Tlaxcala y Cubadebate. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente.

http://www.gennarocarotenuto.it/7888-finalmente-cattivi-il-prezzo-dellodio-degli-italiani-brava-gente/


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