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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2009

Y cuando todo se corrompe?

Enrique Dussel
La Jornada


Los ltimos acontecimientos, con testimonios de los actores polticos del ms alto nivel, nos muestran, sean cuales fueren las explicaciones o excusas de los que denuncian y los denunciados, todos sin excepcin, actos que expresan una enorme corrupcin poltica que deja a la sociedad civil desconcertada y con una pregunta en los labios: no tendrn razn aquellos que en manifestaciones multitudinarias exclamaron: "Qu se vayan todos!"? O como expresaba el gran poeta poltico E. Galeano recientemente: "Es justa la justicia? Est parada sobre sus pies la justicia del mundo al revs" (La Jornada, 9/05/09, p. 38). Es posible que un pas resista tanta corrupcin de su clase poltica como para sobrevivir? No han acaso desaparecido sociedades en la historia que no pudieron alcanzar al menos cierta conciencia crtica para poder evitar la direccin de su caminar que los llevaba al precipicio? Cules podran ser las motivaciones que habra que despertar para impedir que el sonmbulo se destroce?

Pienso que para comenzar habra que preguntarse cundo se origina la corrupcin poltica, ya que pareciera que no se tiene conciencia del huevo donde nace esa serpiente venenosa que termina por comerse a s misma. Qu es la corrupcin poltica? Dnde nace? Cules son sus primeros pasos? La respuesta, por ser simple (aunque no superficial), har rer a carcajadas al cnico corrupto desde su pedestal, al realista poltico sin principios y sin escrpulos.

Como indica el poeta, la "justicia" est parada sobre su cabeza porque el mundo est "al revs". De manera muy precisa usa una metfora para indicar un hecho fundamental: hay cierta inversin despus de la cual todo queda "patas arriba" en lenguaje cotidiano. Esta inversin es un fenmeno cognitivo que se denomina "fetichismo" (en referencia a dioses hechos por hombres a los cuales despus se rinde culto como si fueran divinos: se trata de una inversin donde por un espejismo aparecen como dioses meros objetos vulgares).

Bien, la corrupcin comienza por una inversin, por un fetichismo que oculta el fenmeno al que invierte el mundo en su provecho, pero permanece igualmente invisible a las vctimas de la inversin. Pasa por ser "justicia" la justicia de un "mundo al revs". Qu se invierte, quin se aprovecha de la inversin y quin la sufre?

La comunidad poltica, y en ltima instancia el pueblo, la totalidad de la poblacin histrica que habita un territorio dentro de cuyo horizonte se han organizado instituciones polticas, es la nica sede del poder poltico, de la soberana2. Digo la nica instancia, es decir, la exclusiva. Todas las instituciones3 son slo el lugar del ejercicio delegado de dicho poder poltico del pueblo. El Estado no es soberano; el soberano es el pueblo que otorga soberana a las instituciones polticas que ha constituido para su servicio.

Si quien ejerce el poder participativo tiene presente que, ocupando la sede de alguna institucin (sea, por ejemplo, el Poder Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial o el poder ciudadano el cuarto poder de la Constitucin Bolivariana de Venezuela), lo hace en nombre del pueblo, en aquello de que "los que mandan mandan obedeciendo" (que Evo Morales plasm con la frmula del "poder obediencial"), dicho ejercicio del poder no es dominacin sino servicio, y el poltico en cuestin ejerce un acto de justicia en un mundo sobre sus pies.

El mundo se pone "al revs" (se invierte) cuando el que ejerce el poder representativo olvida que est al servicio del pueblo, y se desliza el contenido semntico de la sede del poder: desde la comunidad poltica o el pueblo el poder pareciera ahora tener a la institucin como su sede (el Estado se declara soberano, an con respecto a su propio pueblo). Es cuando, por ejemplo, un presidente cree que tiene el "monopolio del poder", o que el legislador piensa que es la fuente creadora "de la ley" (siendo que ese Poder Legislativo le ha sido otorgado por el pueblo). En ese momento se corta la comunicacin con la fuente, con el fundamento del poder poltico que es la comunidad poltica o el pueblo, y ste deja de alimentar, regenerar, dar potencia a la institucin y al que ejerce la funcin institucional. El funcionario, el poltico, de mero representante, pone ahora su voluntad como el fundamento del ejercicio del poder. Dicho poltico (y la respectiva institucin) se ha fetichizado, se ha invertido, est "al revs".

Desde ese momento todo ejercicio del poder por el poltico se ha corrompido. La corrupcin originaria consiste en esta simple inversin: el pueblo deja de ser la sede del poder; la institucin, que es una mediacin al servicio del pueblo, se pone ahora como la sede del poder mismo, y coloca al pueblo como obediente (es la definicin de Max Weber de poder poltico)4. Desde este momento la "justicia" del "mundo al revs" es injusta. El poeta pregunta: "Es justa [esta] justicia?" Respondemos: en el mundo corrupto la justicia del sistema es injusta. Miguel Hidalgo no cumpli con la justicia de la Recopilacin de las Leyes de Indias que ordenaba a los colonos de la Nueva Espaa obedecer al rey. Hidalgo consider esa justicia injusta y no cumpli esas leyes ilegtimas para los patriotas. Pudo haber dicho: "Que se vayan todos!" (virrey, oidores, etctera), al menos luch y muri para que eso aconteciera. Tampoco E. Zapata acept las leyes que pretendan robar las tierras a las comunidades.

Como nos enseaba el filme La ley de Herodes, el presidente municipal se corrompi cuando aprendi a usar la violencia (el revlver) para hacer cumplir la constitucin (que en verdad era slo, en su cinismo, su propia voluntad fetichizada, corrupta, ltima referencia del ejercicio de su poder). Se entiende entonces aquello de que "los que mandan mandan mandando" y as comienzan a ocultar sus intenciones, a mentir sistemticamente al pueblo por la mediocracia (televisiva, radial, etctera.); a robar ellos, sus familiares y sus cmplices; a asesinar en casos extremos; es decir, a compartir con otros su propia corrupcin, que se expande como el virus de las epidemias y se hace sistema, cultura poltica, donde todos estn podridos, hasta ciertos sectores de partidos de izquierda que nunca han atendido al clamor del soberano: el pueblo (que Antonio Gramsci defina como "el bloque social de los oprimidos").

La corrupcin corroe al sistema hasta los huesos; es enfermedad gravsima, exige una terapia urgente y profunda, pero: qu hacer? se preguntara Lenin, en quin confiar? no sera caer en liderazgos nuevamente? por dnde comenzar?

En un discurso famoso Fidel Castro exclam: "Cuando el pueblo crea en el pueblo!" En eso consiste la conciencia crtica como consenso de las mayoras, de los oprimidos, de los excluidos. Los nuevos movimientos sociales antisistmicos, los ciudadanos de buena voluntad, los sindicalistas que se oponen a los charros, las feministas, los pueblos originarios que nos recuerdan una poltica nueva, en fin, la poblacin que no ha dejado de luchar por la vida y por rescatar a la Patria de los corruptos, deberan comprometerse en poner al "mundo sobre sus pies", en participar en la poltica obediencial de los que todava tienen esperanza (como la defina Ernst Bloch).

1 Filsofo

2 Vase mi reciente obra Poltica de la Liberacin. Arquitectnica, Trotta, Madrid, 2009, vol. II, pp. 46ss.

3 En la misma obra, pp. 179ss.

4 Vase en la obra citada, pp. 110ss.



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