Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2004

El pianista de Palestina

Omar Barghouti
CounterPunch


Cuando vi la cinta El Pianista, premiada con el Oscar, tuve tres reacciones diferentes, incmodas. No me impresion particularmente la pelcula, desde un ngulo puramente artstico; me horroriz el retrato en la pelcula de la deshumanizacin de los judos polacos y la impunidad de los ocupantes alemanes; y no pude dejar de comparar el muro del gueto de Varsovia con el ominoso muro de Israel que enjaula a 3,5 millones de palestinos en Cisjordania y Gaza en prisiones fragmentadas, descontroladas.

 

En la pelcula, cuando soldados alemanes obligaban a msicos judos a que tocaran para ellos en un punto de control, pens: es algo que los soldados israeles no han hecho todava a los palestinos. Habl demasiado pronto, parece: el principal peridico de Israel, Ha'aretz inform la semana pasada que una organizacin de derechos humanos israel que observaba un intimidante bloque de ruta militar cerca de Nablus pudo grabar en vdeo a soldados israeles que obligaban a un violinista palestino a que tocara para ellos. La misma organizacin confirm que abusos similares haban ocurrido meses antes en otro punto de control cerca de Jerusaln.

 

En un blanqueo tpicamente israel, el incidente fue desechado por un portavoz del ejrcito como poco ms que insensibilidad, sin intencin malevolente de humillar a los palestinos involucrados. Y desde luego nos volvieron a servir el mantra acostumbrado de que los soldados tienen que enfrentar una realidad compleja y peligrosa, una excusa prefabricada, para todos los usos. Me pregunto si lo mismo se dira o sera aceptado al describir la prctica original nazi ante las puertas del gueto de Varsovia en los aos 40.

 

Lamentablemente, la analoga entre las dos ocupaciones ilegales no termina ah. Muchos de los mtodos de castigo colectivo e individual impuesto a civiles palestinos a manos de soldados israeles jvenes, racistas, a menudo sadistas y siempre insensibles en los cientos de puestos de control que mancillan los territorios palestinos ocupados recuerdan prcticas nazis comunes contra los judos. Despus de una visita a los territorios palestinos ocupados en 2003, Oona King, miembro juda del parlamento britnico, lo atestigu, al escribir: Los fundadores originales del Estado judo seguramente no podan imaginar la irona que confronta Israel en la actualidad: al escapar a las cenizas del Holocausto, han encarcelado a otro pueblo en un infierno similar en su naturaleza aunque no en su extensin al gueto de Varsovia.

 

Incluso Tommy Lapid, ministro de justicia de Israel y l mismo superviviente del Holocausto, provoc una tormenta poltica el ao pasado cuando declar a la radio Israel que una foto de una anciana palestina buscando su medicina en los escombros le record a su abuela que muri en Auschwitz. Adems, coment sobre la destruccin irresponsable e indiscriminada de casas, negocios y granjas palestinos en Gaza en esa poca, diciendo: Si continuamos as, seremos expulsados de Naciones Unidas y los responsables sern sometidos a juicio en La Haya.

 

Algunos de los crmenes de guerra que preocupan a gente como Lapid han sido recientemente revelados en relatos de testigos oculares de antiguos soldados, que ya no podan seguir reconciliando los valores morales que puedan haber tenido con su complicidad en la humillacin, abuso y dao fsico diarios de inocentes civiles. Esos crmenes se haban normalizado en sus mentes como actos aceptables, incluso necesarios, para meter en cintura a nativos indmitos, como una medida para mantener la seguridad.

 

Segn un informe reciente en los medios israeles, un comandante del ejrcito fue acusado de golpear sin motivo alguno a palestinos en el tristemente clebre punto de control Hawwara. Es peculiar que la evidencia ms irrecusable presentada en su contra haya sido una cinta de vdeo filmada por el departamento de educacin del ejrcito. En ese episodio en particular, el oficial superior en ese bloque de ruta, al saber que un equipo de cine del ejrcito se encontraba cerca, y sin provocacin alguna, golpe a un palestino rodeado por su mujer y sus nios, pegndole en la cara, e incluso patendolo en la parte inferior de su cuerpo, deca el informe.

 

Una reciente exposicin llamada Rompiendo el silencio organizada en Tel Aviv por una serie de soldados israeles conscientes que sirvieron en Hebron ocupado, mostraron en fotografas y objetos una beligerancia ms seria contra palestinos indefensos. Inspirados por graffiti de colonos judos como rabes a las cmaras de gas; rabes una raza inferior; derramad sangre rabe; y, por cierto, el tan popular muerte a los rabes, los soldados utilizaron una mirada de mtodos para hacer intolerable las vidas de palestinos de la calle. Una fotografa muestra una pegatina sobre un parachoques en un coche de paso, explicando, tal vez, el objetivo final de semejante abuso: La penitencia religiosa da fuerza para expulsar a los rabes. El director principal de la exposicin describi una poltica particularmente espantosa de ametrallar al azar durante horas vecindarios palestinos residenciales, como Abu Sneina, con ametralladoras pesadas y lanzagranadas en respuesta a todo disparo de unas pocas balas de cualquier casa contra las colonias judas dentro de la ciudad.

 

Los horrores de Hebron palidecen, sin embargo, en comparacin con lo que unidades del ejrcito israel han hecho en Gaza. En una entrevista inquietante con Ha'aretz en noviembre del ao pasado, por ejemplo, Liran Ron Furer, sargento primero (reserva) del ejrcito israel y graduado de una escuela de arte, describi la transformacin gradual de cada soldado hasta llegar a ser un animal cuando acta en un bloque de ruta, no importa en qu valores haya credo al llegar. Desde su perspectiva, esos soldados se infectan con lo que llama sndrome de punto de control, un ejemplo manifiesto del cual es actuar violentamente hacia palestinos de la manera ms primitiva e impulsiva, sin temor a ser castigado. En el punto de control, explica, los jvenes tienen la oportunidad de ser amos y el uso de la fuerza y la violencia se hace legtimo.

 

Furer cita cmo sus colegas humillaron y golpearon implacablemente a un enano palestino slo por diversin; cmo se sacaron una foto de recuerdo con civiles atados y ensangrentados, a los que haban azotado; cmo un soldado orin sobre la cabeza de un palestino porque tuvo el descaro de sonrer a un soldado; cmo obligaron a otro palestino a ponerse sobre pies y manos y ladrar como un perro; y cmo otro soldado pidi cigarrillos a palestinos y cuando se negaron le quebr la mano a uno y acuchill sus neumticos.

 

El ms horrendo de todos los incidentes fue su propia confesin personal. Corr hacia [un grupo de palestinos] y golpe a un rabe directamente en la cara, admiti. Le corra la sangre del labio hacia su mentn. Lo llev detrs del jeep y lo tir al interior. Sus rodillas golpearon contra el bal y cay adentro. Luego describe en detalles horripilantes cmo l y sus compaeros pisaron sobre el cautivo fuertemente esposado, llamado el rabe; cmo lo golpearon hasta que estaba sangrando y formando una especie de charco de sangre y saliva; cmo lo agarr por el pelo y di vuelta su cabeza a un lado, hasta que grit fuerte, y cmo los soldados entonces lo pisaron ms y ms duro sobre su espalda, para que se dejara de gritar.

 

Furer revela luego que el comandante de la compaa los alent: Buen trabajo, tigres!. Despus llevaron a su vctima a su campo, y continuaron con el abuso de diferentes maneras. Todos los dems soldados estaban esperando all para ver lo que habamos cazado. Cuando llegamos con el jeep, silbaron y aplaudieron como locos. Uno de los soldados, dijo Furer, se le acerc y lo pate en el estmago. El rabe se dobl y gru, y todos nos remos. Era divertido... Lo pate bien duro en el trasero y vol hacia adelante, tal como lo esperaba. Gritaron y se rieron... y me sent feliz. Nuestro rabe era slo un muchacho atrasado mental de 16 aos.

 

Por salvaje que sea, el abuso en los puntos de control no es especial en ningn sentido. Se ajusta perfectamente al cuadro general en el que se ve a los palestinos como slo relativamente humanos que no tienen derecho a la dignidad y el respeto que merecen los humanos a parte entera. En el clmax de la masiva reocupacin de ciudades palestinas por Israel en 2002, por ejemplo, soldados utilizaron sus cuchillos para grabar la estrella de David sobre los brazos de una serie de hombres y adolescentes palestinos detenidos. Las horribles fotos de las vctimas fueron primero mostradas en canales rabes de televisin y ms tarde expuestas en Internet.

 

El mismo ao, en el campo de refugiados al-Amari, durante una redada masiva de hombres, adolescentes y ancianos palestinos, los soldados israeles inscribieron nmeros de identificacin sobre las frentes y los antebrazos de detenidos palestinos que esperaban a ser interrogados. El difunto lder palestino Yasir Arafat compar el acto con las conocidas prcticas nazis en los campos de concentracin. Tommy Lapid se enfureci y dijo: Como refugiado del Holocausto considero que un acto semejante es inaguantable. Sin embargo, Raanan Gissin, portavoz del primer ministro israel Ariel Sharon, se preocup slo de que podra perjudicarse la imagen de Israel: evidentemente est en conflicto con el deseo de presentar un mensaje de relaciones pblicas, declar a la Radio del Ejrcito de Israel. Repitiendo esa lnea, los medios dominantes en Israel, tambin, estuvieron demasiado preocupados del desastre de relaciones pblicas como para expresar algn tipo de repugnancia o protesta ante la inmoralidad del acto y la irona de todo el asunto.

 

Yoram Peri, profesor de poltica y medios en la Universidad Tel Aviv, ve las relaciones pblicas como un tema fundamental en la vida israel. No pensamos que hacemos algo mal aclara en una entrevista con el Guardian, sino que pensamos que nos explicamos mal y que los medios internacionales son antisemitas. Obsesionados por cmo se ve a Israel en lugar de lo que hace en realidad, los israeles, segn Peri, estn preocupados sobre todo de que no nos explicamos bien. Cuando discutimos las horribles cosas que ocurren en Cisjordania, no hablamos del tema sino de cmo ser visto.

 

Reconociendo este cinismo, la apata y la anuencia prevalecientes entre la mayora de los israeles en la criminal opresin de los palestinos, la ex miembro del Knesset [parlamento israel] Shulamit Aloni declar en una reciente entrevista con la publicacin irlandesa the Handstand que una insensibilidad brutal estaba amenazando una desintegracin moral de la sociedad israel. Refirindose a los alemanes durante el rgimen nazi, agreg: Estoy comenzando a comprender por qu toda una nacin pudo decir: No lo sabamos.

 

Me pregunto cundo llegar el momento en el que un glamoroso director premiado se enfrente a tcticas predecibles de terror e intimidacin intelectual para denunciar el venenoso cctel israel de racismo e impunidad haciendo una versin palestina de El Pianista.

 

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Omar Barghouti es un analista poltico palestino independiente. Su artculo: "9.11 Putting the Moment on Human Terms" fue escogido entre Lo mejor de 2002 por el Guardian. Su correo es: [email protected]

CounterPunch, 29 de noviembre de 2004
Traducido para Rebelin por Germn Leyens
http://www.counterpunch.org/barghouti11292004.html



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