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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-05-2009

Aprendizajes sobre la epidemia de influenza en Mxico

COLMENA
Rebelin


Las ltimas semanas los mexicanos hemos vivido una situacin especial, una alerta de crisis sanitaria que trajo consigo una serie de circunstancias sobre las cuales vale la pena reflexionar. Pensamos que la emergencia sanitaria que acaba de ocurrir mostr sin velo algunas de las manifestaciones que suelen aparecer encubiertas. Una de ellas, desde luego, es la situacin del sistema de salud mexicano, y otra es la actuacin del Estado.

En este texto nos referiremos principalmente a tres aspectos: la realidad sobre el sistema de salud, el papel del Estado y los mecanismos de respuesta con los que ste cuenta para enfrentar lo que se considera situaciones crticas. Ahora nos queda ms claro lo que significa para el Estado la salud de la clase trabajadora, reflejada en las condiciones de los sistemas de salud y, aunado a ello, la situacin de subsistencia precaria en que se encuentra la mayora de los mexicanos. Podemos observar que las medidas tomadas por el gobierno para tratar de salir del problema se basan en promover incentivos para la burguesa y en ignorar las complicaciones que una contingencia sanitaria trae para el resto del pueblo.

Es importante reconocer que esta situacin nos tom a todos por sorpresa, incluyendo al conjunto de la izquierda, que ha tenido una gama muy amplia de opiniones, cayendo en muchos casos en el terreno de la especulacin. Cabe sealar que la poca informacin disponible dificulta an ms un anlisis completo. Esta informacin est incompleta porque, por un lado, se trata de un virus nuevo y todava falta mucho por investigar, y por otro, el gobierno se ha reservado muchos datos y los pocos que ha hecho pblicos han sido contradictorios y sesgados.

Por todo esto, nos dimos a la tarea de hacer una recopilacin de la informacin pblica actual y con ello hacer un anlisis que ayude al entendimiento de los efectos que se han causado y los aprendizajes del proceso de esta crisis. Por supuesto, conforme pase el tiempo y se tenga acceso a ms informacin fidedigna, ser necesario formular nuevas reflexiones.



La epidemia de Influenza

Como ocurre naturalmente en estos casos, han surgido varias hiptesis que intentan dar respuesta al fenmeno de la Influenza, todas ellas marcadas por el inters y caractersticas de quienes las promueven, las mismas van desde los aplausos celebrados por los distintos actores polticos en el poder, con el alabamiento al pas y sus autoridades por su acertada y oportuna respuesta en las medidas tomadas, hasta la incredulidad total y la negacin de la existencia del virus por diversos factores polticos y econmicos que incluyen los intereses del Fondo Monetario Internacional (FMI), las farmacuticas, los partidos polticos, la reactivacin de la economa y un largo etctera.

La postura desde la izquierda debe ser crtica y es correcto que sta desconfe de la informacin oficial, sin embargo, su actitud ha de destacarse por la bsqueda de la verdad. En este caso se ha demostrado por instituciones cientficas reconocidas nacional e internacionalmente (Organizacin Mundial de la Salud, Universidad Nacional Autnoma de Mxico, dependencias y ministerios de los gobiernos de Cuba y China, por ejemplo1) que existe un nuevo virus, se trata de una recombinacin de segmentos con la capacidad de transmitirse de humano a humano y con esto el aumento en el nmero de casos de enfermos. La existencia del virus no debera estar en la mesa de discusin, lo que s se debe apuntalar es lo que se evidencia con esta situacin: las viejas problemticas soslayadas, presentes en el sistema capitalista, as como sus consecuencias; a quines afectan y por lo tanto quin paga el costo; el papel del Estado; el sistema de salud tardo, ineficiente, dependiente e insuficiente por el desmantelamiento progresivo debido a la aplicacin de las polticas de salud de corte neoliberal.

La aparicin de una epidemia con alcance nacional o bien de una pandemia no es tampoco un acontecimiento indito, hay registros de pandemias importantes a travs de la historia como el virus de la influenza espaola 1918-1919, cuyas muertes se reportaron sobre los cincuenta millones. Las pandemias posteriores de gripe (la gripe asitica y la de 1968 o gripe de Hong Kong) no han sido tan devastadoras, pero tambin provocaron millones de defunciones. En las ltimas pandemias, la disponibilidad de antibiticos ha servido para controlar las infecciones oportunistas y esto ayud a reducir la tasa de mortalidad con respecto a la de la gripe espaola del dieciocho.

Diversos estudios nacionales e internacionales mostraban la posibilidad de una epidemia, por ello en 2003 se cre un Comit Nacional para la Seguridad en Salud (CNSS) que estara preparado para responder ante una alarma sanitaria. Entonces, cmo se explica que, como se muestra en la grfica, aunque existe un claro y alarmante aumento en el nmero de casos y empieza a haber un comportamiento diferente a partir de la semana seis del 2009, se ordena tipificar el virus hasta la semana diecisiete, en abril. Cules son los motivos por lo cuales se envan algunas muestras al CDC (Control Disease Center) en Estados Unidos y Canad? Porque no se podan hacer en nuestro pas debido a que no existe la capacidad tcnica para ello. Nuevamente las crticas al sistema de salud que devienen del desmantelamiento de los laboratorios en Mxico, y la falta de presupuesto a investigacin cientfica y desarrollo de tecnologa2 .

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.Fuente: Boletn epidemiolgico del CENAVECE.

Grfica realizada por el COLMENA.

Hasta el momento, las cifras oficiales acerca de los casos confirmados y fallecimientos por el nuevo virus de la influenza (se han entregado el 30% de los resultados de las pruebas) se encuentran en 3646 casos confirmados y 70 fallecimientos confirmados3. Cabe mencionar que estas cifras han sido muy inconstantes, en un principio se habl de 213 muertes por cuadros respiratorios similares a la influenza y de ellos slo se ha confirmado los 70 mencionados, esto en vez de calmarnos, nos alarma ms: Cmo es posible que se mueran 143 personas, la mayora de ellos jvenes, de enfermedades respiratorias que son curables?

En el desarrollo de esta epidemia se pudo observar que en los primeros casos la gente acudi al mdico al quinto da de presentar los primeros signos, incluso se relacion que en los casos de la gente que muri acudieron hasta el sexto da. La muerte de las vctimas de la influenza se explica ms por factores socioeconmicos que mdicos. Habra que ver por qu la gente no se present oportunamente a los hospitales. En primer lugar, sabemos que la mayora no cuenta con derecho a servicio en clnicas del Instituto Mexicano del Seguro Social o Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, o bien con ingresos suficientes para pagarle a un mdico particular, y aunque existen hospitales pblicos como el Hospital General en donde se debe atender a la poblacin en general, cualquiera sabe que la demanda de servicio es tan saturada que a nadie en su sano juicio se le ocurre ir a hacer una fila interminable en dichos hospitales para ser atendido por un caso de aparente gripa. Por otra parte, hay que considerar que los trabajadores sujetos a contratos por honorarios o subcontratados tienen ms difcil la situacin, pues para poder ir al mdico deben dejar de percibir el salario de ese da.

Toda esta situacin nos obliga a hacer muchas preguntas, algunas que ya se han mencionado y muchas otras que seguirn surgiendo, una de ellas engloba de manera general una preocupacin constante: Por qu, aunque las enfermedades podran afectar a todos por igual, en realidad se presentan en mayor nmero y afectan en mayor medida a las clases ms desprotegidas y con peores condiciones de vida?.

Realidad del sistema de salud

La situacin actual, en lo que se refiere a la alerta epidemiolgica por el nuevo virus de la influenza, ha dejado an ms al descubierto que el sistema de seguridad social en salud no corresponde a las necesidades de los mexicanos y mucho menos al de las clases trabajadoras.

Cotidianamente, nuestro pueblo enfrenta diferentes problemas referentes al cuidado y atencin de su salud, los cuales van directamente relacionados con la marginacin y la pobreza, es decir, con la condicin como trabajadores separados de sus medios de produccin.

Un primer problema es contar con condiciones de vida dignas, que pueden incluir desde el acceso a la vivienda (techo, paredes y piso, con materiales de construccin), servicios bsicos (como agua potable), una buena alimentacin, o inclusive el acceso a informacin clara y oportuna sobre el cuidado de la salud, y la posibilidad real de poder ejercer esos derechos como personas y como trabajadores.

Casi once millones de personas no cuentan con agua entubada en el pas4, es decir, el 87.1% de las personas contaron con agua potable en el 20065, y el 11% de la poblacin (en el 2005) cuenta con pisos de tierra en sus viviendas.

El no contar con estos servicios bsicos ocasiona que la poblacin sea expuesta cotidianamente a fuentes de enfermedades infecciosas totalmente prevenibles, como afecciones respiratorias y enfermedades infecciosas gastrointestinales, las cuales bajaran su tasa de incidencia si la poblacin contara con una vivienda con materiales de construccin, servicios bsicos como el agua, y fuentes de energa como la luz y el gas.

Las condiciones de alimentacin de la mayora de las familias mexicanas es deficiente, lo cual complica el problema. De acuerdo con un estudio de la Universidad Obrera de Mxico, en la actualidad un salario mnimo alcanza para comprar solamente el 20.2 por ciento de una Canasta Obrera Indispensable integrada por cuarenta productos. Si somos conservadores en nuestros clculos y fijamos en tres los salarios mnimos necesarios para comprar una canasta bsica, el sesenta y cuatro por ciento de la poblacin ocupada recibe ingresos insuficientes para acceder al mnimo de consumo. Esta situacin hace ms factible la recurrencia de otras enfermedades por deficiencias calricas o nutrimentales. Como ejemplo, la gran cantidad de enfermedades que ocasionan la muerte o enfermedad en nuestra poblacin infantil6 estn relacionadas con deficiencias en la alimentacin, tal es el caso de las primeras cinco causas de muerte infantil en nuestro pas.

Aunado a esto tenemos las enfermedades y lesiones relacionadas directamente con los procesos de trabajo, muchas de las cuales tienen su causa fundamental en la relacin de las personas con su trabajo (en nuestro pas no existen estadsticas acerca de las enfermedades y lesiones en el trabajo). Cuando hablamos de estas relaciones, nos referimos no slo a los accidentes laborales sino a toda la gama de enfermedades que tienen su base en las relaciones sociales de produccin, enmascaradas en las frases que indican que dichas enfermedades se deben a: que ahora se tiene una vida ajetreada, la poblacin vulnerable, capas desprotegidas, la productividad, los incentivos, etc. para evitar llamarlas por las categoras como explotacin, despojo, etc. que nos ayudaran ms a entender los procesos de salud-enfermedad-atencin.

Es decir que, an con los avances tecnolgicos y cientficos en nuestro pas y en el mundo, la poblacin sigue enfermando de patologas totalmente prevenibles y de fcil diagnstico, y muriendo de enfermedades totalmente curables.

El segundo problema se refiere a cuando las personas ya han enfermado y se encuentran en la clase trabajadora, pues los trabajadores principalmente tienen que recurrir al sistema de seguridad social en salud del gobierno mexicano.

La poblacin mexicana que no tiene acceso a la cobertura de salud (por ninguna institucin o programa pblico) est cercana a las doce millones de familias7. En nuestro pas, para poder obtener acceso a travs de la afiliacin a los servicios pblicos de salud, principalmente es necesario que la persona necesitada venda su fuerza de trabajo y se vuelva un trabajador asalariado, es decir, el acceso a la salud por medio de la afiliacin (que es el principal mecanismo de seguimiento de la salud de una persona por parte del Estado) est condicionado a las relaciones de produccin capitalistas.

Esto implica que despus de no poder prevenir de manera adecuada las enfermedades, por las condiciones materiales y objetivas de la poblacin, una persona puede quedar incapacitada, enferma de por vida, o fallecer por la falta o la ineficiencia en los servicios de salud, que pueden incluir problemas para el diagnstico oportuno, dificultad para la obtencin de medicamentos y/u hospitalizacin, seguimiento adecuado de la enfermedad, etctera.

Adems, en las ltimas dcadas hemos enfrentado el desmantelamiento de los servicios sociales de salud, como ejemplos del desmantelamiento de la infraestructura podemos mencionar la desaparicin de facto de los Institutos Nacionales de Higiene y Virologa, creados en 1956 y 1960 respectivamente, los cuales, aunque producan el noventa por ciento de las vacunas requeridas por nuestro pas, a partir de 1977 fueron fusionados con otras dependencias del sector salud y en 1999 quedaron reducidos a dos reas de una paraestatal llamada Laboratorios de Biolgicos y Reactivos de Mxico, S.A. de C.V. (Birmex). Esta empresa, de acuerdo con su pgina de internet, produce slo dos de las doce vacunas que incluye el esquema bsico de vacunacin. Como otro ejemplo, en diciembre del 2007 fue desaparecido el Fondo de Fomento a la investigacin del Instituto Mexicano del Seguro Social, est rea tena una capacidad en investigacin superior a muchas universidades.

Por ltimo, podemos agregar algunos datos que nos pueden ayudar a entender la salud de los mexicanos en trminos de indicadores internacionales referentes a la salud (acceso a los servicios de salud, indicadores del estado de salud, contexto socioeconmico y gasto en salud), para esto utilizaremos la comparacin de Mxico con dos pases que son paradigmas contrastantes en lo que se refiere al cuidado de la salud.8

Tasa de mortalidad en infantes menores de 5 aos de edad (2003) por cada 1000 nacidos vivos*

*Se entiende como la probabilidad de morir (despus de nacer) antes de los 5 aos de edad.

LUGAR PAS AMBOS SEXOS
14 Mxico 28.0
33 Estados Unidos 8.0
34 Cuba 7.0

Mdicos por cada 100 000 habitantes (2003)

LUGAR PAS Nmero
1 Cuba 596
4 Estados Unidos 279
11 Mxico 156

Camas de hospital por cada 1000 habitantes*

*Dato con el ao ms reciente durante el periodo 1995-2002.

LUGAR PAS AMBOS SEXOS
3 Cuba 5.1
11 Estados Unidos 3.6
33 Mxico 1.1

Poblacin con acceso sostenible a medicamentos esenciales*

* Los medicamentos esenciales se definen como aqullos de importancia vital que deben estar disponibles, en todo momento, en las dosis adecuadas y en cantidades suficientes para satisfacer las necesidades fundamentales de salud de todos los segmentos de la poblacin.

PAS Porcentaje Nivel
Cuba 95%-100% ptimo
Estados Unidos 95%-100% ptimo
Mxico 80%-94% Medio

Gasto en salud como porcentaje del PIB (2002)*

* El PIB es el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos por una economa en un perodo determinado.

Pas Porcentaje Pblico Porcentaje Privado
Estados Unidos 6.6 8.0
Cuba 6.5 1.0
Mxico 2.7 3.4

Con estos cinco indicadores se evidencia la gran diferencia que existe entre los sistemas de salud cubanos y estadounidenses con respecto al mexicano. Es muy importante resaltar que el pueblo de Cuba cuenta con un sistema social en salud sobresaliente, an con el bloqueo econmico instaurado por el imperialismo norteamericano, el cual evita de una manera muy importante la compra de medicamentos, equipos, insumos y tecnologa de otros pases.

An con el gran porcentaje de gasto en salud (sumando el gasto pblico y privado) por parte de EUA, los cubanos se encuentran en mejores condiciones generales de salud que la poblacin estadounidense, lo que refleja que aumentar el gasto pblico en salud mejora las condiciones de vida de la poblacin, y que la poltica neoliberal de privatizaciones repercute de manera directa sobre la calidad de vida de nuestro pueblo. Sin embargo, no siempre un mayor gasto en salud implica un mejor servicio para la poblacin, resulta muy significativo el enfoque y la orientacin que se da al presupuesto destinado a la salud; pueden destinarse, por ejemplo, a comprar equipo y medicamentos costosos a las grandes farmacuticas y sin embargo no resolver ningn problema de salud significativo; por ello hablar de una poltica integral de salud tiene que ver con alimentacin, atencin mdica, deporte, desarrollo cientfico propio, etc. Por esto hemos puesto el ejemplo cubano, cuyo pueblo cuenta con una cobertura de salud pblica que constantemente intenta romper con las formas capitalistas. Los avances en salud, vinculados a su poltica educativa, deportiva, de reduccin de impactos de los desastres, ciencia y tecnologa, etc., estn directamente relacionados con la construccin del socialismo.

Esto implica que los problemas que tenemos en lo que se refiere a salud estn directamente relacionados con que nuestro pueblo no cuenta con condiciones de vida dignas y justas, estas condiciones han sido creadas fundamentalmente por las relaciones de produccin existentes en el capitalismo y agudizadas en las ltimas dcadas por las polticas neoliberales capitalistas de la clase dominante y sus representantes del Estado Mexicano.

El papel del Estado

Las crisis agudas reclaman la inmediata actuacin del Estado, lo que impide la planeacin y por lo tanto el enmascaramiento total de sus acciones. Es de suma relevancia destacar las acciones econmicas emprendidas por el estado con respecto a la epidemia y el evidente carcter de clase que manifiesta con ellas.

Desde hace varios aos el nivel de vida de la clase trabajadora se ha venido deteriorando, y con la actual crisis econmica esta situacin se ha acentuado. Ante esta situacin, la burguesa siempre opta por la conservacin del capital an a costa del deterioro de la fuerza de trabajo; ante la imposibilidad de alcanzar la tasa de ganancia deseada, los capitalistas prefieren congelar su capital y despedir a una parte importante de los trabajadores sin importar lo que esto represente para ellos y sus familias. Conservar el valor y el buen estado de maquinaria, equipo e insumos resulta ms importante para los capitalistas quienes confan en la capacidad de la clase trabajadora de sobrevivir an sin que ellos se preocupen en garantizar las condiciones de su conservacin, para ellos es preferible la muerte de un trabajador al colapso de una mquina. La epidemia ha hecho notorio el estado de desproteccin en materia de salud en la que se encuentra el pueblo, si bien es posible detectar en la cotidianeidad que un sin nmero de enfermos no son atendidos correctamente, la condensacin en tiempo y lugar de la demanda de servicios de salud ante una epidemia como la actual ha mostrado lo grave de la situacin.

Las medidas sanitarias han dificultado la acumulacin de riqueza de algunos sectores de la burguesa que se vieron afectados por las disposiciones extremas que el gobierno se vio forzado a tomar, como los dueos de restaurantes, bares, cines y hoteles; incluso se lleg a parar la produccin de algunas fbricas. Ante esta situacin, el gobierno resolvi aprobar medidas para contrarrestar esos efectos, que al final de cuentas son slo a favor del capital. Por ejemplo, la STPS plante que los das que por disposicin oficial no se laboraron, podra pagarse o no a los trabajadores dependiendo del acuerdo sostenido entre patrones y empleados, dejando en realidad completamente el asunto al criterio del patrn, caso que se agrava en los trabajadores por da o por obra determinada, a los cuales definitivamente no se les pagar nada9, mientras tanto la Secretaria de Hacienda anuncia varios incentivos, extensiones y exenciones fiscales para los empresarios. El tope para el beneficio bimestral implica que ms del 95 por ciento de las empresas del pas, recibiran el descuento completo de 20 por ciento, con un beneficio total para todas las empresas, cercano a dos mil 200 millones de pesos10por citar slo un ejemplo de las numerosas medidas tomadas a favor de los empresarios, quienes adems de todo se han inconformado, argumentando que es muy poco para ellos. Los dueos de hospitales privados tambin resultaron beneficiados y no slo por el aumento de demanda de servicio sino porque el gobierno los dot gratuitamente de los antivirales necesarios para tratar la influenza11, mismos que obviamente no fueron otorgados gratuitamente por dichos hospitales, los cuales cobraron por lo que no haban pagado.

En otros casos, como ha optado el gobierno del Distrito Federal, se elige la simulacin del apoyo a los trabajadores. Como ejemplo est el anunciado subsidio de cincuenta pesos a meseros y empleados cuyo ingreso depende en buena medida de propinas; decimos que es una simulacin porque en nada cambia la situacin de esos meseros el recibir cincuenta pesos por cada da que cerr su centro de trabajo, aunado a esto, es preocupante que la propina se ha vuelto un mecanismo muy a modo de los empresarios del sector servicios para evadir su responsabilidad de asignar un salario digno a sus trabajadores, pasando la cuenta directa al consumidor. Medidas como esta no slo no alivian la situacin de esos trabajadores sino que representan ms bien un espaldarazo para sus patrones. Adems, dichos subsidios, provenientes del gasto pblico, aunque aparentemente se otorgan al trabajador, en realidad se les estn dando a los mismos empresarios quienes as se ahorran la necesidad de pagar a sus empleados por los das en que no laboraron por razones ajenas a su voluntad.

Otra consecuencia es el aumento en la explotacin de los trabajadores de la salud (mdicos, enfermeras, personal de limpieza y administrativos), quienes en muchos casos han tenido que laborar horas extras o en condiciones inseguras, estos das su jornada de trabajo se vio alargada e intensificada sin que esto haya representado para ellos algn cambio en su percepcin salarial12. Lo mismo se puede decir de los empleados de limpieza de algunos servicios pblicos y privados; como los trabajadores de limpieza del Servicio de Transporte Colectivo-Metro, quienes son contratados indirectamente a travs de una empresa de trabajo temporal, cuyos dueos ganan una cantidad por cada trabajador que el metro contrata. En cambio, ni el gobierno federal ni alguno de los estatales o del Distrito Federal han considerado, cuando menos pblicamente, la posibilidad de abrir nuevas plazas para personal de base en materia de servicios pblicos de salud o de limpieza.

Estas semanas, las familias trabajadoras tuvieron que agregar nuevos gastos a su consumo bsico, pues el consumo de artculos tales como el gel antibacterial, los tapabocas y dems artculos de limpieza se volvieron indispensables, incluso para poder enviar a los nios a la escuela. Esto no significara algn problema si es que la mayora de las familias tuvieran cubierto el consumo de la canasta bsica, pero resulta que la mayora no lo tiene resuelto sino que por el contrario, suele prescindir da algunos artculos de la misma, por lo que estas semanas tuvieron que escoger entre adquirir los artculos de proteccin ante la posibilidad de contagio, o bien seguir consumiendo lo que hasta ahora podan consumir. Indudablemente quienes hicieron el gasto de los tapabocas, gel, vitaminas, etc. tuvieron que sacrificar el consumo de otros artculos indispensables.

En otras palabras, el desmantelamiento de un sinnmero de dependencias y empresas estatales y paraestatales hacen que ante una situacin crtica como sta, el gobierno carezca de instrumentos para enfrentarla y que tenga que contratar servicios privados para hacerlo, transfiriendo as, una vez ms, dinero y recursos pblicos al capital privado, esto porque el precio que paga el gobierno por artculos y servicios incluye las ganancias de las empresas privadas a quienes se los compra.

As pues, podemos ver cmo el Estado ha desnudado una vez ms su carcter de clase, en todo momento su preocupacin ha sido mantener su capacidad de control de la situacin social, por un lado, y por el otro, el reducir al mnimo los costos para el capital. Mientras tanto, los trabajadores siguen en el sacrificio cotidiano y nunca reconocido, con mayores prdidas y la desesperanza de que el Estado no se preocupar por sus condiciones de vida o de salud si no hay una situacin extraordinaria que lo indique y nicamente en lo estrictamente indispensable.

La respuesta del Estado

El Estado en su conjunto reaccion ante la alarma de un peligro real que pona en juego su estabilidad. Analizar esta reaccin es muy importante porque nos muestra de manera ms transparente cmo es que puede responder el Estado ante otras situaciones que se considere vulneran la Seguridad Nacional o, mejor dicho, su seguridad.

La aparicin de una epidemia est considerada un asunto de seguridad nacional y por lo tanto se atiende como un asunto de Estado, y no porque le preocupe si viven o mueren personas del pueblo, sino porque puede presentarse una serie de circunstancias que dificulten el control social, puede provocar inconformidad, ira masiva, o cualquier otra situacin que lleve a una parte importante del pueblo al lmite de su paciencia, pues al verse completamente desprotegido puede caer en actos desesperados y violentos.

Por esto hay que entender que, en el lenguaje del Estado, la seguridad Nacional no es la seguridad de la poblacin sino del Estado mismo, lo cual implica al mismo tiempo la seguridad de la clase dominante. Es por ello que, ante situaciones similares, el Estado responde de manera unvoca, como lo hizo en este caso: Fue evidente el perfecto alineamiento de los gobiernos estatales y municipales con el gobierno federal, el ejrcito, las secretaras de estado, los partidos polticos, los medios de comunicacin; todos ellos se presentan como un todo unido en defensa de un inters comn: mantener las ganancias del capital y evitar que los sectores populares se organicen y rebasen a las instituciones. Es por ello que evitan exhibir las contradicciones que existen entre ellos, y aprovechan para presentarse como los nicos garantes de la seguridad, el orden y la paz social. Incluso podemos decir que, en esta ocasin, los componentes bsicos del Estado que son la burocracia poltica y el aparato represivo (ejrcito y polica) fueron claramente los llamados a asumir el control total de la situacin, de hecho, el ejrcito desempe funciones desde el patrullaje de calles y vigilancia, hasta labores propagandsticas de su institucin como la reparticin de cubrebocas. Se ensay la situacin de facultar al ejecutivo con poderes extraordinarios e incluso con la posibilidad de suspender las garantas individuales e incluso se le confirieron al Secretario de Salud poderes extraordinarios mediante decreto presidencial, con lo que, como varios grupos atinaron a advertir, el Secretario de Salud quedaba facultado para disolver manifestaciones, allanar casas, aislar gente, etctera.

Estos das, el Estado mexicano no slo evidenci muchos de sus procedimientos y mecanismos, sino tambin algunas de sus debilidades, las cuales se han hecho notorias en puntos importantes. Un buen ejemplo es la prdida de credibilidad que tienen sus instituciones, entre ellas las de comunicacin social y los medios de comunicacin, pues ni con todo su actuar conjunto, los cortes informativos, conferencias de prensa diarias de los secretarios, mensajes a la Nacin, ni la carencia de contraste de la informacin oficial, evit la desconfianza de la gente y de los gobiernos extranjeros que no creen que la informacin que est dando el gobierno mexicano sea cierta. Una reciente publicacin en Science13 afirma que en Mxico son diez veces ms el nmero de enfermos que lo que reportan las cifras oficiales de la Secretara de Salud y presenta datos que pblicamente ponen en duda el oportuno actuar de las autoridades mexicanas.

Reflexin para los compaeros de izquierda

Indudablemente la situacin nos tom por sorpresa a la mayora de nosotros y esto no deba ocurrir, esto significa que muchas de nuestras organizaciones no contbamos con informacin de primera mano que nos permitiera adelantarnos a lo anunciado por el gobierno. Asimismo, seguimos careciendo de fuentes propias de informacin que nos permitan contrastar, cuando menos en parte, la informacin oficial.

Ante la falta de informacin, reina la especulacin, es lgico que presintamos desconfianza de la informacin oficial, pero hace falta tener mecanismos concretos para verificarla, revisarla y discutirla, debemos evitar caer en elevar suposiciones al grado de verdades descubiertas.

Por esta vez, todo indica que el estado de emergencia sanitaria no fue utilizado, cuando menos en general, para aumentar el nmero de hechos represivos, o bien, no se han documentado hasta ahora casos en que se hayan allanado domicilios de luchadores sociales o se les haya detenido con el pretexto de la contingencia sanitaria.14. Sin embargo, si as hubiera sido, lo ms probable es que nuestras condiciones actuales de coordinacin y organizacin nos hubieran complicado significativamente hacer frente a tal situacin. Esto es claro porque an en situaciones normales hemos podido valorar que an tenemos carencias en nuestra capacidad de frenar los actos represivos del Estado.

Es muy importante analizar detenidamente este tipo de coyunturas, pues esto nos permitir tener una idea ms clara de cmo puede y piensa responder el Estado ante una contingencia de carcter social, entendida por ejemplo, como una oleada de protestas y movilizaciones sociales que empiecen a afectar efectivamente las ganancias del capital y amenacen con desestabilizar su poder.

El Estado prob muchos de sus mecanismos y sus fuerzas, y seguramente hacen un balance de lo hecho; nosotros debemos hacer lo mismo.

Comit de Lucha por el Movimiento de Emancipacin Nacional

COLMENA

[email protected]mx



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