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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-05-2009

Blog irnico del enviado de The Guardian a la caza de la cbala ms poderosa del mundo
Nuestro hombre en Bilderberg

Charlie Skelton
Guardian co. uk

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


No s exactamente por qu voy en un vuelo a Atenas, excepto que parece ser la mejor cosa que poda haber hecho. Voy volando en un capricho de ltimo minuto para merodear alrededor de una conferencia que puede, o no, tener lugar y a la cual no he sido invitado. No han invitado a ninguno de vosotros.

No habris ledo al respecto. No habris visto una lista de invitados, no veris fotografas del evento. No sucede. No existe. Voy volando a Atenas sin motivo alguno. A pasar unas vacaciones que no me merezco y que en realidad no me puedo permitir. Tal vez a cogerme una insolacin, a intoxicarme con comida, y volver a casa. No tiene sentido.

A menos, claro est, que los rumores sean verdad. A menos, como dice alguna gente, que este fin de semana tenga lugar la reunin del grupo Bilderberg . La alineacin anual de las estrellas distantes que conforman nuestro destino. Un largo fin de semana en un hotel de lujo, donde la elite mundial se junta para darse las manos, brindar, ajustar en detalle su agenda global y reir por quin obtiene las mejores tumbonas. Supongo que Henry Kissinger trae las suyas, las enva por helicptero y las protege durante las veinticuatro horas un equipo especial de la CIA. Capitanes de compaas petroleras, magnates de los medios, la Reina de Holanda y Peter Mandelson. Probablemente Ben Bernanke, posiblemente David Cameron. Polticos y financistas de los cinco rincones del globo (no dejis que os digan que son cuatro). Y yo.

Llegu anoche, al amparo de la oscuridad. Dije al taxista que se detuviera a 50 metros del hotel. Pregunt por qu. No le pude decir que era para poder cubrir la entrada a la busca de lentes del FBI. Simplemente murmur que no poda explicrselo. Sus ojos se iluminaron. Ah! Ya veo! Ya s! Qu saba? Y quin es ese que nos sigue? Un hombre en un BMW. Definitivamente, un espa.

Ya ves de qu se trata.

El conductor me deja en un rincn oscuro de la Riviera Ateniense, me da una palmadita en la espalda y dice: "Quieres fumar un poco de hierba? Declino. No puedo dejar que se duerman mis sentidos. Voy a toda prisa al hotel, mirando los coches aparcados, buscando furgones con vidrios polarizados. No hay ninguno. En la recepcin parecen haber perdido mi reserva (los tentculos de Bilderberg llegan lejos!) pero finalmente me registran, subo, desempaco, me ducho, bajo, salgo, miro al otro lado de la calle y me doy cuenta que me apresur a ir al hotel equivocado. Y soy el que se enfrenta a Bilderberg.

Una embarazosa hora ms tarde, vuelvo a salir del hotel correcto, determinado a encontrar el sitio en el que dicen que tiene lugar la reunin de Bilderberg. A sacar alguna tempranas fotos, ver tal vez la llegada de Hillary Clinton. Aunque me bastara Ken Clarke. Se hace tarde. Hay algunos haciendo jogging. FBI? Servicio secreto? Casi seguro. Sigo caminando con determinacin Despus de media hora me doy cuenta de que di la vuelta equivocada al salir del hotel y que voy caminando por una lnea costera desierta hacia Atenas. Vuelvo a la cama. Otra noche tranquila para Bilderberg.

En el desayuno, un hombre robusto con antebrazos peludos se sienta frente a m y manipula su telfono mvil. Definitivamente un espa. Se come un huevo duro y me mira mientras lucho con mis Coco Pops. Mi primer descubrimiento del da es descubrir lo que pasa a los Coco Pops cuando los dejan durante una dcada en un plato de presentacin griego. Se convierten en gravilla.

El espa se va primero. Obtuvo lo que quera: una foto de mi persona, tomada furtivamente con su telfono y enviada a Quantico en Virginia. Y un huevo duro.

Afuera, es un hermoso da, el aire huele a sol y conchas, y no hay seal alguna de una cbala global reunida en algn lugar cercano. Voy a un paseo. De mis escasas fuentes de tercera mano del foro de Internet, creo que s dnde tiene lugar la reunin de Bilderberg: el resort Astir Palace. Ms lejos de mi hotel de lo que pareca en los mapas de Google. Nota para m mismo: siempre comprueba la escala del zoom.

Una docena de promontorios y polvorientas calles sin salida ms tarde, estoy a punto de abandonar. Hace demasiado calor. No tengo un sombrero. El mundo se va al diablo y Vouliagmeni est lleno de basura. Cul es el problema entre los griegos y los tachos de basura? No los ven? No creen en su existencia? Ocultos, a plena vista es la forma de ser de Bilderberg. Hace demasiado calor. Necesito agua.

Y entonces, en el pavimento delante de m, ah estaba. Lo reconoc por los vdeos. Los tirantes, la camisa afuera, el pelo canoso. El maletn de cuero desarrapado, repleto de oscuros secretos. El decano de los cazadores de Bilderberg en persona, Jim Tucker. Le habl.

Perdneme Seor Tucker?

Vamos a mi hotel y hablemos.

Tucker es un hombre apresurado. No se rejuvenece, y su viejo enemigo, Bilderberg, es cada vez ms fuerte.

Hace suficiente calor para su gusto? me atrevo a preguntar.

Demasiado calor para un gordo grue.

El intercambio de palabras me hace sentir como un combatiente de la resistencia que intercambia cdigos. Seguro de mis credenciales, Tucker me orienta hacia el lobby de su hotel. No puedo creer en mi suerte. De repente no estoy solo, no son alucinaciones. Bilderberg est aqu. Si encuentras a Jim Tucker, puedes estar seguro de que Bilderberg no est lejos. Es una gaviota argntea que se dice que hay ballenas en el mar.

Tucker prende un cigarrillo sin filtro, coloca su sombrero sobre la mesa, y se arrellana en el sof del lobby para hablar

Cerca, pero todava no hay cbala

Es B menos uno, el da antes de Bilderberg. Y es seguro que tendr lugar: He visto las armas. Pens que sera una buena idea ir al resort Astir Palace a almorzar. A ver la clase de tortilla de queso que va a ingerir el presidente de la Reserva Federal. No llegu lejos. En las puertas, haba ametralladoras y hombres con chaquetas sueltas y guardias que buscaban bombas bajo los coches con espejos sobre bastones usados por gente con obesidad mrbida para ver si se ha sacado los calzoncillos.

Debiera haber ido para el desayuno. Tal vez hubiera podido entrar. Un guardia de seguridad abri la puerta del taxi, se inclin hacia el interior, y me pregunt si viva en el hotel. Hice lo posible. No fue gran cosa, pero fue lo mejor que poda. Vengo a almorzar dije con una dbil sonrisa.

Estamos cerrados. Slo invitados dijo. Y al taxista, un ladrido de instrucciones para que diera media vuelta. Dimos media vuelta. Expliqu al conductor lo que pasaba en el hotel, tratando de evitar palabras como globalizacin, corporatocracia y disolucin de soberanas que conducen a estructuras supranacionales de control. Creo que comprendi lo que quera decir. Vienen aqu? Los lderes del mundo? Toc amablemente la bocina para saludar a una chica en un bikini. Para una conferencia, o para vacaciones Ahora es poca de vacaciones! Mire la playa!

Mir a la playa. Todos estaban salpicando en los bajos, lanzndose pelotas de tenis y leyendo lo que sea el equivalente griego de John Grisham. John Grisham, probablemente. El cielo es azul; el mar tranquilo. Hasta los perros que duermen en la arena estn bien alimentados gracias a los tachos del restaurante. Podra haber algo que ande mal en este mundo?

Arriba del cerro, un pequeo grupo se rene para el fin de semana. Tal vez un poco de tenis de mesa. Qu hay de malo? Tal vez elucubran unas pocas oportunidades de la crisis. Microchips? Banco Mundial? Hay que discutir esas cosas. Y es un sitio tan bonito como cualquiera para discutirlas.

El hotel ofrece cena gourmet, bares atmosfricos, y amplias reas y servicios para reuniones y eventos. Y el spa tiene un bao turco. Y sabis cunto le gusta el vapor a Kissinger. (Ms caliente! Yo quererlo ms caliente!)

Sin mi persona, Jim Tucker tampoco pudo entrar a fisgonear. Apaga un cigarrillo aburrido. Creo que no es el primero. Le pregunto cul es el orden del da. Este ao? Hablarn de esa ridcula gripe porciiiiiina. Y en las primeras cinco slabas que da a la palabra porcina, muestra su disgusto por el tema. Quieren usarla para convertir a la Organizacin Mundial de la Salud en el departamento mundial de la salud. Tengo que preguntar: No lo es todava?

Slo para miembros de Naciones Unidas. Tambin hablarn de la ratificacin de la corte penal internacional. Obama espera hasta que tenga un senado favorable, despus de las elecciones de 2010. Entonces la har aprobar una tarde, a fines de semana: demasiado tarde para los peridicos del domingo, demasiado tarde para los programas de entrevista. Suceder, y nadie se dar cuenta. Primera parte de 2011.

Lo digo por el seor Tucker: para ser un adivino, nos da bastantes detalles. Nada de Viajars a ultramar o Cuidado con un hombre con una D en su nombre.

Como David Rockefeller? Tiene 93 aos, pero est vivo, estar presente, grue Jim. Pero de nuevo: por qu es un problema? Por qu se preocupa alguien porque un puado de poderosos psicpatas perdn, socipatas perdn, banqueros y polticos realizan una reunin anual. Mucha gente admite que participa

Tal vez no tenga que ver con que la gente se rena. Si existe algn problema, es si existe o no un orden del da global coherente, si ese orden del da es algo que lleve a que los que estn en el poder hagan lo posible por dirigir las cosas, y si ese orden del da (si existe!) es benigna

Ahora vuelvo al Astir Palace. El calor del da se acaba, y el sol de la tarde se refleja bien en el can de una ametralladora.

Bilderberg: Una mencin de Sylvester McCoy y todo comienza 14 de mayo de 2009

La polica con armas (y espejos sobre los bastones) amenaza a Charlie

Sabes que tu da se malogr cuando se acaba mientras te gritan en una estacin de polica griega.

No quera que terminara as. Haba ido a una simptica caminata al atardecer, pasando por el hotel de Bilderberg, para descansar antes del da de apertura del festejo de la elite globalista, mirando cmo Febo se lanzaba de cabeza al mar occidental, y (s) para tal vez sacar furtivamente un par de fotos con el lente corto de la creciente cantidad de agentes de seguridad.

Frente a las puertas del hotel tom una foto casual hacia la baha, preparndome para girar sobre mis talones y sacar algunas fotos naturalistas del tipo de guardia armado fumando y conversando con mujer polica. Un agente de civil lleg corriendo y me enfrent.

Ninguna foto!

Del mar?

Deme su cmara!

No comprendo.

Su pasaporte!

Ya tiene mi tarjeta Oyster. [Tarjeta para pagar el transporte pblico en Londres, N. del T.]

Pasaporte!

Licencia de conductor?

Toma mi licencia. Haba llegado un grupo de policas, y murmuraban en griego sobre la enorme amenaza para el buen funcionamiento de Bilderberg que yo pareca representar.

Qu es esto? pregunta uno de los policas locales. Toma mi libreta de notas. La abre al azar.

Qu est escribiendo? Qu es esto?

Apunta a un viejo chiste de 8 Out of 10 Cats [programa de televisin, N. del T.] (bueno, apenas) sobre lo que habra pasado si hubisemos tenido a un Doctor Who femenino. Lo pincha como si fuera una prueba, en negro y blanco, de mi condicin de agitador. Lo leo en alta voz: No digo que no hayamos tenido a un Doctor Who mujer, pero Sylvester McCoy triz el techo de vidrio.

Qu es esto? Syl... Syl...

Sylvester McCoy.

Amigo suyo? Reside aqu?

No les digo que Sylvester McCoy es un destacado luchador por la libertad antiglobalista quien vino a dirigir la revuelta popular contra el orden del da de despojo de la libertad de Bilderberg. No es nada. Puede devolverme mi libreta?

Conferencian. Un diablillo en mi cerebro me dice que tome mi cmara y saque una foto. Clic. Zumbido. Momento en el cual, en una hermosa tarde de mayo en la Riviera Ateniense, comenz una de las horas ms estresantes de mi vida. Las manos se dirigieron a las fundas de sus pistolas.

NI UNA FOTO!

TOM FOTOGRAFIA!

NI UNA FOTOGRAFIA!

Lleg el sujeto con la ametralladora. Lleg el sujeto con el bastn del espejo para bombas en los coches. Fue la primera vez en mi vida, y espero que sea la ltima, en la que me intimidaron con un espejo en un bastn. Me rodearon. Uno de ellos, el que aparece en la foto con una mano arriba y la otra sobre su pistola, me empujaba por el hombro y gritaba: Deme la cmara! Deme la cmara inmediatamente!

Todos a mi alrededor: Borre! Borre las fotos! seguido por un tironeo para quitarme la cmara, sin mucha seguridad en s mismo de ninguno de los dos lados, del que sal vencedor. La cmara volvi a mi bolsillo.

Luego se volvi Entre al coche! Entre al coche! Yo no iba a entrar al coche. Recuerdo que dije: Uno de ustedes tiene una ametralladora; me estis gritando, no entiendo por qu. Tom una fotografa, todo parece bastante extrao. Qu pasa aqu?

Uno de los policas ms agradables, quien se pareca un poco al tipo ms bajo de LA Law, el que est casado con Jill Eikenberry, me llev a un lado: Viene gente muy importante. Muy importante. Ninguna fotografa. Por favor entre al coche, tomamos detalles, los ponemos en el ordenador, se puede ir.

Me quej, pienso que con razn, de que podan simplemente telefonear mis detalles a la comisara, y comprobar que no me buscaban en tres continentes por actos de terror, pero no lo aceptaron. Empujes, empujes, empujes. Finalmente entr al coche. Tuve que hacerlo.

Me llevaron a la estacin de polica. Nos siguieron otros coches. En la estacin, vinieron agentes de todas partes. Haban olido un incidente. Una docena se par alrededor. El coro griego lleg a su mxima intensidad: Entregue la cmara! Borre las fotos! Comprende?! Odi mis manos porque temblaban cuando escrib el nombre de mi padre para que pudieran buscarme en el ordenador. Por lo menos me pude rer ahogadamente al orlos mientras trataban de pronunciar Melvyn.

Una polica me sonri. Borre las fotos y se puede ir, sin problemas. Se pareca a una prima ligeramente viril de Christina Aguilera y me conquist su sonrisa. Casi le di la cmara. De repente comprend todo el asunto de buen poli, mal poli. Mantuve la cmara en mi bolsillo. Le sonre. Slo quiero que me digis si he violado la ley, y si fuera as, me estis arrestando? Dios mo, son como el clich de un manifestante. Oh, Dios mo, soy un manifestante. Dnde quedaron mis derechos?

Acsenme o librenme! es lo que no grit. Me sent silenciosamente y trat de calmar mis manos en mi regazo. Sonre a Christina. Iba ganando.

Repentinamente, un puede irse del sargento en el ordenador. Me fui. Tena mi cmara. Tena mi foto. Estaba libre. Era el fin de Expreso de Medianoche. El puo en el aire del El club de los cinco. Excepto que me senta enfermo y quera dormir.

Dorm. Esta maana, sintindome ms fuerte despus de una tajada de queque de desayuno, pienso que comprendo: Yo representaba los problemas que comenzaban. Yo era la agitacin de la que les haban advertido. Gente muy importante. Sin errores. Estaban conectados, preparados para la confrontacin, y mi foto haba sido la chispa. Por eso haban estallado. Llegaba gente importante. Ninguna fotografa.

Y de repente comprend: No HAY realmente ninguna fotografa. Ninguna. Ni un solo miembro de la prensa dominante. Ni una cmara de un cazador de noticias con un trpode. Nada. Aqu no pasa nada. No hay nada que informar.

Las limusinas comenzaron a llegar. No hay nada que informar.

Clausuraron toda una pennsula. Hay bloques de ruta. Ametralladoras. No hay nada que informar.

Es la 57 reunin anual del grupo Bilderberg. No hay nada que informar.

Susan Boyle se depila las cejas! Por fin hay algo que informar.

Nuestro hombre en Bilderberg: 15 de mayo de 2009

Listo para perder el control, pero ellos no.

Quiero hablar de Bilderberg 2009. Pero ms all de un simple s. Tiene lugar, es real, los lderes del mundo estn aqu este fin de semana. Qu puedo decir? Es una reunin privada.

No s si estn discutiendo la unificacin financiera global o la ltima temporada de Grey's Anatomy mientras comen sus ccteles de camarones. Ni siquiera s cul es la opcin vegetariana para la entrada. Cucurbita moschata?

Perdonadme si especulo, pero es todo lo que puedo hacer. No soy un periodista adecuado. No tengo ni el menor derecho a pararme en un paseo pblico y apuntar cmaras. Ni siquiera tengo una cmara apropiada. Pero lo que tengo es lo siguiente: un sentido de que algo est podrido en el Estado de Grecia. Para mi gusto, no hay ni un solo olor saludable que flote en el aire que sale del Astir Palace. O puede que sea el pan con huevo y pimienta que com para el desayuno.

Perdonad si algunas de mis especulaciones son obcecadas, pero pienso muchas de estas cosas por primera vez y acabo de librarme de mi escolta policial. Perdonad si sueno chilln o petulante, farisaico o jactancioso, perdonad si mis percepciones han sido influenciadas por la clera perdonad, perdonad, perdonad. Perdone que lo moleste seor Bilderberg. He pasado los ltimos tres das pidiendo perdn a todos. Perdn al personal de mi hotel por los policas de civil que andan por su lobby. Perdn a los propios agentes de civil por haberlos arrastrado por Vougliameni a perder el tiempo (Les compr un poco de agua helada, y se la llev, mientras se arrastraban torpemente detrs de un rbol). Perdn, entonces, a la sargento de la recepcin de la comisara por molestarla con mi predicamento: Me siguen como a un criminal, me pregunto si no le importara pedirles que dejen de hacerlo. No hago nada malo y la cosa se pone bueno algo molesta.

Ahora voy a dejar de pedir perdn. Voy a tratar de sacar algn sentido de mis experiencias. No es fcil. No quiero sonar irresoluto, pero he tenido que soportar mucho. Me siento un poco como si hubiera conducido por la callejuela equivocada y como si repentinamente no reconociera nada, y la gente me mirara y no slo para admirar mis cabellos. Estoy intranquilo. Pienso que alguien estuvo en mi habitacin y movi mi laptop. S que suena descabellado. S que as es, pero tom una foto antes de salir y no estaba donde lo haba dejado.

Escuchadme, sueno chiflado. Hace tres das me convirtieron en un sospechoso, en un buscapleitos, indeseable, molesto, cansado y un poco asustado. Y ni siquiera camin hacia el hotel Bilderberg desde el incidente de entre al coche!. He tratado de evitar problemas, pero los problemas me han seguido.

De modo que sacar sentido del asunto. Voy a comenzar aqu: con la cara del primer delegado de Bilderberg que vi personalmente. Estaba tratando, humildemente, de sacar una foto de algunos delegados mientras se deslizaban por Vougliameni en sus limusinas con cristales de espejo y sus protectores de civil en motos y escoltas policiales. Y uno tena la ventana abierta. Yo estaba tan excitado que se me olvid alzar la cmara y saqu una foto del tapacubos. Lo que vi no lo olvidar. Era un hombre de unos 40 aos con su cabeza echada hacia atrs y rindose, rindose, la fotografa perfecta que slo ser vista por mi retina.

Y sabis: no es sorprendente que haya estado feliz. Debe ser CHEVERSIMO ser conducido al son de sirenas por calles griegas en el asiento trasero de un coche a prueba de balas en camino a la fiesta MS SENSACIONAL del mundo. Fuiste invitado por los ms chicos ms chveres de los chveres para pasar el fin de semana. El hermano mayor sper-chvere de tu hermano mayor chvere y sus amigos chveres tienen un barril de cerveza y una piscina en el jardn, y sus padres estn de viaje y piensas que puede que Jessica ir a la fiesta. ES LA MEJOR FIESTA DE TODOS LOS TIEMPOS! Pongan las sirenas! Vamos pasando! Uuuuuuuuu!

Y tu vida ya es bastante chvere. Ya eres dueo de un peridico o diriges un think-tank, o eres el secretario de estado, empresa y reforma regulatoria del Reino Unido, o diriges Fiat, o eres presidente de la Reserva Federal o Reina de Holanda, o presidente de Shell Oil. Diriges cosas. Tienes grandes ideas. Tienes el control, y el control es entretenido.

Bilderberg es control. Tiene que ver con qu haremos ahora? Ya dirigimos montones de cosas, y si dirigiramos algunas ms? Qu les parece si facilitamos la direccin de cosas? Ms eficiencia. La eficiencia es buena. Sera mucho ms fcil con un solo banco, una sola moneda, un solo mercado, un solo gobierno. Qu les parece un solo ejrcito? Sera bastante chvere. Entonces no tendramos guerra. Este cctel de camarones es BUENO. Qu les parece una sola manera de pensar? Y un Internet controlado?

Y si no fuera as, estoy tan increblemente aburrido de que sean los pocos los que demuestran poder. Me lo mostraron en mi propia cara durante tres das, y por eso se me sube por la nariz como una avispa. No me importa si el Grupo Bilderberg tiene planes para salvar el mundo o para ponerlo en una licuadora y tomarse el jugo. No creo que sea una manera de hacer poltica. Podra ser un punto facilongo, pero si hubieran estado organizando una liga caritativa de billar, podran haberlo hecho arriba en una cafetera Starbucks. Si hubieran estado tratando de curar el cncer podra haberlo hecho a plena luz. Los pensamientos inocentes pueden ser registrados en un acta.

O tal vez son simplemente aventureros sexuales. Tal vez sea el motivo por el cual corren las cortinas. Imagina que tiras tu llave a la tina y sacas a Ken Clarke. Lo siento, Timothy Geithner, es el precio que pagas por hacer negocios.

Tengo que confesar algo. (No soy aventurero sexual, no es eso.) Mi confesin es que ser seguido por la seguridad del Estado griega, retroceder pasando por un caf y sorprenderlos, y comprarles agua helada en un da caluroso como en Un polica suelto en Beverley Hills, cuando Eddie Murphy hace que el servicio de habitaciones los atienda en su coche fue todo bastante excitante. Fue mi propio pequeo episodio de Equalizer (El Justiciero - El justiciero griego?) (No, realmente no, estoy cansado, estoy cansado). Ser seguido fue excitante y divertido y absurdo y desconcertante y aterrador, y terrible, terriblemente malo. Y s que suena pattico pero me puse un poco lacrimoso en la comisara cuando la deca a la simptica sargenta en la recepcin que no soy un tipo malo y que no amenazo a nadie, y que sera lindo si alguien pudiera descontinuar a los pistoleros. No me gusta que me hagan sentir as. Me pusieron en esa posicin, y no me lo mereca.

Bilderberg tiene que ver con posiciones de control. Llegu a medio kilmetro, y de repente llego a ser uno de los controlados. Me siguen, me vigilan, me registran, me detienen, me vuelven a detener. Me pone en esa posicin el poder que estaba ah cerca.

De la misma manera, los delegados de Bilderberg ocupan una posicin de poder sobre la ignorancia reverente de la gente que lanza pelotas de playa en el mar, y yo con mi miserable camarita y mi curiosidad y mi sentido deformado de ciudadana. Mi testimonio aqu no ser de los mejores, pero hago lo posible. No trep a gatas sobre la reja, ni lanc una cmara a la cara de David Rockefeller, pero no quiero que me peguen un tiro en la frente.

Un ltimo pensamiento antes de irme a dormir. En la fbula, los hombres podrn haber sido ciegos pero por lo menos lograron buscar a tientas al elefante antes de tratar de describirlo. Ahora, mete a ese elefante en el asiento trasero de un Mercedes S600 con vidrios polarizados, escpate a un resort griego de lujo, rodalo de guardias fuertemente armados y helicpteros, dale un Martini, y paga a la polica local para que acosen, detengan y sigan a cualquiera que muestre el menor inters por sacar una foto. Eso, mi amigo, es la bestia que es Bilderberg 2009.

Nuestro hombre en Bilderberg: Me acechan y me siguen 15 de mayo de 2009

Ahora tengo mucho que contar.

Despus hablar del extrao circo secreto de limusinas, vidrios polarizados, sirenas, helicpteros. No hay tiempo para contar cmo me detuvieron por SEGUNDA vez, por el crimen de estar a medio kilmetro de las puertas del hotel de Bilderberg tratando de tomar fotografas artsticas de las ruedas de limusinas mientras aceleraban al pasar. Haciendo tan poco mal junto a tres policas que se portaban bien. Hasta que lleg el llamado por la radio y las motocicletas y los coches de polica llegaron aullando como si fuera una pesadilla. Contar esa historia ms adelante. Ahora tengo que hablar de lo que acaba de suceder.

Pero antes de comenzar, cranme si digo: No me he vuelto loco, de verdad. Nueve por siete es 63, y la capital de Italia es Roma. S lo que s. Y s cuando me siguen. Lo s porque acabo de hablar con el polica de civil al que sorprend mientras me segua. Es tan absurdo como suena, acabo de agarrar al perseguidor.

Ahora me acechan. DE VERDAD. Estn sentados en el muro frente al caf Oceania o lo que sea, mirndome mientras escribo esta frase. Los invit a tomar un caf, pero declinaron. Se rieron tmidamente, cuando los llam Starsky y Hutch. Preguntaron mi nombre. Se lo di a sus colegas. Dos veces.

Preguntaron de nuevo. Les dije. Volvieron a preguntar. Hubo una interrupcin embarazosa. No lo hacen demasiado bien.... Nick y John."

As que ah estbamos, yo y mis sombras, Nick y John. Slo andbamos caminando por ah. Esa fue su cobertura y ni se preocuparon de insistir. Simplemente no pudieron resistir: Cuntos das va a pasar aqu? De dnde es exactamente? Est viviendo solo aqu? Yo me rea. Era demasiado extrao. En qu trabaja?

Dije a John que escribo chistes para programas de televisin. Lo olvid casi instantneamente. Evidentemente no apareca en el perfil que acababa de leer. Entonces, para qu peridicos escribe?

Los vi en la recepcin despus del desayuno. Tal como haba visto al sujeto de apariencia blanducha, de unos 30 aos, vestido del mismo modo, la noche antes. Pareca estarme oteando directamente. Me di vuelta y lo sorprend murmurando con la recepcionista y mirndome. Lo juro por Dios. S que suena como si fuera luntico, y si no fuera porque acabo de hablar con Starsky y Hutch yo mismo podra imaginar que tena una ligera insolacin. Anoche, el telfono son en mi habitacin del hotel y alguien colg en cuanto respond. El llamado provena del interior del hotel

Lo recuerdo ahora. Desayun ms rpido que normalmente. Sal. "Nick" estaba solo en el lobby. Hablando por su mvil. Sub rpidamente a mi habitacin. Y por la escalera vena bajando John, tambin hablando por su telfono. Ahora combino recuerdo, mientras escribo. No me he vuelto loco. Esto est sucediendo.

Estuvo en mi habitacin? Saban que estaba tomando desayuno. Es una locura.

Y lo que vino despus: Sal del hotel con mi laptop. Y pens: sabes qu ms, si son REALMENTE polis, me seguirn. As que se detuve, me di vuelta, y esper. Diez segundos. Me sent como un idiota, parado ah, esperando que me siguiera un polica imaginario. Quince segundos. Eureka! Y sale John hablando por su mvil. Me mira desconcertado, parado ah, y atraviesa la calle. Me siento sobre un muro. l haraganea junto a un poste. Me levanto, camino hasta el paseo martimo, voy hacia la izquierda, camino un poco, cruzo la calle (as puedo mirar a los dos lados y s, ah est John).

Camino hasta la entrada ms lejana del caf. Estoy en un episodio de Bajo escucha. El caf es largo y angosto. Doy media vuelta y me paro, oculto, en la misma entrada. Estoy de pie tras un arbusto, sujetando un laptop sobre mi pecho, con mi corazn que suena como un solo de Phil Collins (en la batera, no en el piano).

No soy ms que un tipo comn. Un ciudadano preocupado. Durante este semana por lo menos, un blogger. Apenas un periodista. Un fotgrafo imposible. No amenazo a nadie. No soy nadie. Pero, arriba en el cerro, en un hotel de lujo, hay una reunin de las personas influyentes ms poderosas del mundo. El Grupo Bilderberg. Me han expedido dos veces a la comisara. Antes de esta semana, nunca haba cruzado una palabra con un polica EN TODA MI VIDA. Una vez conduje de noche sin luces y me pararon y me dijeron que no condujera como un idiota. Y eso es todo. No soy un mal tipo. Ya no s ni lo que soy. Pienso que escribo chistes para ganarme la vida. Pienso que tal vez sea lo que haca. Soy un hombre que tiene un laptop agarrado sobre su pecho, que trata de respirar silenciosamente. Diez segundos. Quince. John pasa delante del arbusto y da un paso atrs, desorientado.

Hola.

No soy una amenaza, lo sabes? Verdad?

Pobre John. Me da pena. No lo haca demasiado bien. Yo no soy el ms listo pero slo necesit cuatro minutos para desenmascararlo.

No quisieron tomar un caf. Les ped que tomaran mi foto. Lo hicieron. Yo tom una de ellos. "No fotografia! Mustreme la cmara! Pobre Nick, estaba ante un verdadero lo. No poda recordar si era polica o no.

Parecen amables, en su mayora, los policas que me han estado acosando por estar ah y tomar malas fotos con una cmara digital barata. Ayer, convers con uno de los polis en moto antes de que me metieran al coche de la polica. Le dije que esperaba que maana habra protestas no disturbios, sino protestas. Estuvo de acuerdo. Sera bueno escuchar otra voz, dijo, tristemente. Un hombre grande, en traje de cuero, atrapado en algo mucho ms grande. Pero hoy tengo que hacer mi trabajo. No es una situacin buena.

No es una situacin buena. Y sera bueno escuchar otra voz.

Ahora voy a pagar mi caf y volver al hotel. Slo yo, o sea los tres.

Charlie Skelton enviar el resto de sus actualizaciones desde Atenas, porque parece ser ms seguro. Continuar

http://www.guardian.co.uk/world/series/charlie-skeltons-bilderberg-files





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