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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2009

Blog irnico del enviado de The Guardian a Bilderberg
No puedes tomar fotografas de policas!

Charlie Skelton
Guardian co. uk.

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Tengo que volver atrs un da y contar exactamente cmo llegu a estar en una estacin de metro de Atenas a las 8 de la maana, enfrentado a manotones a dos extraos, y gritando: Ayuda! Seguridad! Por favor! Busquen a alguien de seguridad! Busquen a la polica! Me sigue doliendo la garganta. Mi cerebro est que estalla.

Pero eso es hoy. Ayer est dividido en dos: la mitad en la que huyo del resort de Bilderberg, demasiado asustado y tenso como para quedarme, y la mitad en la que tengo que meterme en un taxi al azar, y partir a la embajada britnica por mi propia seguridad.

Me persiguen. Y todo porque me atrev a informar sobre Bilderberg. Porque me atrev a apuntarles con el dedo, all, en la oscuridad de una pennsula a orillas del mar. Ecce Bilderberg!

No miento. No exagero. No me lo imagino. No estoy histrico. En todo caso, me tranquilic increblemente cuando por fin dej de ser el criminal, dej de ser la liebre, y agarr a uno de los que me seguan. Estaba poniendo de cabeza la locura, agarrando sus muecas y lanzndonos a todos al otro lado del espejo.

De modo que s, para dejarlo en claro, acabo de estar en un altercado con dos hombres en el fro atrio de mrmol de una estacin del metro de Atenas. Pero eso fue esta maana. Ni siquiera he desayunado. Tengo que contar lo que pas ayer.

Escrib las palabras que siguen hace mil aos o algo as antes de todo lo que me pas en el centro de Atenas. Vedme ahora, de vuelta en Vougliameni, sentado en un caf, a orillas del mar, vigilado (por supuesto) mientras tomo mi jugo de naranjas. Es otro hermoso da en la Riviera griega

* * *

Ya est, se acab, me fui.

Creedme cuando lo digo, me siento fsicamente intimidado. Tengo miedo. He buceado un poco en el mar de un Estado policial y el agua se cierra sobre mi cabeza.

Si os han intimidado alguna vez sabis exactamente cmo me siento, la presin en el pecho, mirando a ambos lados por corredores, odiando el temor, odiando tu mente por preguntarte estoy seguro aqu? Estoy seguro? Me intimidaron para que me fuera de Vougliameni, me intimidaron para que me alejara del Bilderberg, por haberme atrevido a acercarme.

Me voy de la rbita txica de Bilderberg para poder respirar libremente. Para poder caminar por una callejuela sin ser seguido por agentes de civil. Estoy cansado de sujetos en el lobby, sujetos en la escalera, los mismos en diferentes umbrales, en diferentes esquinas, dondequiera voy. Coches que se alejan del borde de la acera cuando me acerco. Los mismos coches, los mismos sentimientos. Estoy cansado de quejarme en la comisara. Ya me he quejado tres veces, y la ltima vez la cosa se puso fea. Negaron categricamente que me estuvieran siguiendo. Es una idea en su mente! Les mostr una foto que tom hoy, cuando llev a mi perseguidor a un paseo dando vueltas por los cerros, esper a la vuelta de una esquina, y lo sorprend de improviso. No hacen muy bien su trabajo, pero eso slo empeora las cosas. Si fueran un poco ms sutiles, podra pretender que no existen.

Me han hecho sentir dbil, pero enterr mi debilidad en mi furia. Cmo se atreven a hacer que me sienta as? Cmo se atreven! Han convertido este rincn de la Riviera Griega en Berln Oriental (un helicptero revolotea arriba mientras escribo estas palabras, lo juro) y no tengo las agallas para negar lo evidente. Checkpoint Charlie all voy!

De todas las cosas que me enfurecen, la principal es que me he puesto nervioso. Es demencial que est dejando abierta la puerta de mi cuarto mientras hago la maleta, y la puerta del balcn. Dos salidas. Estoy loco porque he comenzado a revisar el bao y el closet al llegar. Que est tomando fotos de mi laptop al salir de la habitacin, y que luego lo encuentre en otro sitio. Quiero estar al aire libre, a la luz del sol, frente a la gente. Anso el aire fresco del centro de Atenas, y ya es algo.

Tampoco me imagino algo no es una idea en mi mente. Y cun extraordinario es que tenga que escribirlo. Es chocante e inquietante que tenga que justificar mi sanidad, defender mis percepciones y estar en una comisara mientras dicen que me imagino las cosas. Les mostr la foto del hombre al que atrap a la vuelta de la esquina. Un agente me pregunta, de modo absurdo: Cmo puede decir con esta fotografa que lo est siguiendo? Slo veo a un hombre. Respiro profundo. Bueno, s, no lleva un letrero que diga estoy siguiendo a Charlie Skelton as que supongo que tendr que aceptar mi palabra.

Y llega el jefe. Bossios Hoggios. Qu pasa? Le digo que me sigue la polica, y que quisiera que dejaran de hacerlo, o que me digan el motivo. Por qu est aqu?, ladra. Le digo que estoy por la conferencia de Bilderberg en el Astir Palace. Bueno, ese es el motivo! Por eso! Se acab! Y se lava las manos, descartndome de un solo gesto, volviendo a su oficina. Idiota, murmuro, sin que me oigan.

Vuelve a la fotografa.

Cmo sabe que es polica?

S que lo es. Lo he visto hablando con sus colegas en el punto de control.

Le est prohibido tomar fotos de policas.

Entonces son policas los que me siguen?

Gesticula por la ventana.

Dnde est ahora, este hombre que dice que lo sigue? Mustremelo.

Estoy en una comisara. No s qu decir. Me dicen que llame a la polica si los veo de nuevo. Que llame a la polica si veo que la polica me sigue.

No debiera haber llamado idiota al oficial. No debiera haber elevado la voz y ridiculizado la locura de la situacin. Ya no estoy en una sala amistosa, as que decido irme. Doy una palmada con tanta burla como me permite mi furia, y grito Se acab! Me lavo las manos de la polica griega.

Pero no he terminado con Bilderberg.

Termino mi jugo de naranja, recojo mi mochila, y bajo por la calle para tomar un taxi. Es cuando me detienen por tercera vez. Estoy a un poco ms de medio kilmetro de Bilderberg, tratando de abandonar el resort, cansado de todo, pero Checkpoint Charlie acaba de caerme encima.

Usted toma fotografas!

No haba hecho algo semejante. Estaba esperando un taxi.

Mustreme su cmara! Por qu est aqu?

Me rodean, policas locales, un agente de disturbios, dos hombres de seguridad privados. Miro sus distintivos: Avion Security. Uno de los pistoleros de Avion me aguijonea con su radio porttil. Por qu est aqu? Le digo, cansado, que soy periodista. Se frota el mentn y dice las palabras, que incluso con un sol a 30 grados me congelan la sangre.

Mustreme sus papeles.

Nuestro hombre en Bilderberg 18 de mayo de 2009

Temed mi pluma

Es imposible identificar la cara del delegado de Bilderberg sobre los esques acuticos, pero estoy bastante seguro por su forma que no es Ken Clarke. Ser el secretario adjunto de Estado de EE.UU., James Steinberg? No, Steinberg prefiere una cuerda ms corta. Para el prximo Bilderberg traer un objetivo ms largo, dice Paul Dorneanu, el joven cazador de Bilderberg rumano que tom la foto.

Me muestra otra: una foto a distancia de dos felices globalistas en un anillo de donut inflable y Speedos, que se deslizan detrs de una lancha a motor. Si slo fuera ms clara la imagen, podramos ver a Peter Mandelson aprovechando una charla con Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo.

Cmo entonces vendemos splash! wuuuu!... la abolicin de la libra para el splash!... electorado? Una vez ms! Una vez ms!... Otra vuelta a la baha!

Los nombres de los delegados de este ao comienzan a aparecer: el primer ministro de Grecia, Kostas Karamanlis, seguro. Jim Tucker me dice que el ex primer ministro sueco y puto de think-tanks, Carl Bildt, hizo un importante discurso. Habl de la necesidad de un departamento del tesoro mundial y de un departamento mundial de salud, presentados ante el trasfondo de la catstrofe econmica y del calentamiento globales. La fiebre porcina fue el primer truco que prob

Le pregunto cmo lo sabe. Tengo mis fuentes, una risita, la ceniza de su cigarrillo se agita. Nunca me han desilusionado. Gente que sabe. Tal vez Jim y la Reina Beatriz de Holanda tuvieron alguna cosa en los aos sesenta.

Cualquiera que tenga una posicin de est bien que ellos se renan en privado sobre Bilderberg debera por lo menos pensar que es extrao que no sepamos bien quines son ellos. Conocemos a algunos, gracias en gran parte a las fuentes de Tucker, pero debieran reunirse en una privacidad armada funcionarios pblicamente elegidos a discutir poltica global con individuos privados annimos? Qu dira usted, George Osborne, parlamentario de Tatton dira que est bien?

Una de las cosas ms aborrecibles de Bilderberg, es que a pesar de que se hacen todos los esfuerzos posibles por asegurar la anonimidad de los delegados, que si uno llega a informar sobre la conferencia tenga que pasar los das sacando la licencia de conducir, suministrando el nombre de su padre, y diciendo si vino solo. Qu hotel? Por qu vino aqu?

No soy el nico que ha sido llevado a la custodia policial por atreverse a estar a medio kilmetro de las puertas del hotel. Los pocos periodistas que fueron a Vouliagmeni este ao, fueron todos acosados y fastidiados y sintieron el lado pesado de un walkie-talkie griego. Muchos han sido arrestados. Bernie, de

American Free Press, y Gerhard el documentalista (suena como personaje de Dragones y Calabozos) alquilaron un bote de una drsena para yates cercana para tratar de tomar fotos desde el mar. Los detuvieron a 4 kilmetros del resort. La armada griega.

Eso coincide con lo que un polica dijo a Associated Press (bajo condicin de anonimato): El resort est protegido por cientos de policas, comandos de la armada, lanchas a motor de la guarda costera y dos aviones caza F-16. As es. Dos aviones caza F-16.

Ahora bien, si os preguntis porqu este evento no es cubierto adecuadamente por los medios noticiosos del mundo cuando la armada griega hace que los barcos se devuelvan a 4 kilmetros de un paraso de esqu acutico rodeado de F-16, no dejis de preguntroslo. Si apretis los dientes ante la pobreza de la informacin sobre Bilderberg, seguid apretndolos fuerte. Apretad con ms ruido. Abrid Internet. Ved lo que ha visto Leed American Free Press. Mirad tras la barras de Prison Planet.

En cuanto a m, no hay mucho ms que os pueda contar. Puedo deciros que (segn un polica), muchos de los delegados subieron al cerro entre las 2 y las 4 de la maana el jueves, para que no los vieran. (Soy slo yo o suena poco convincente?) Fue uno de ellos el barn Mandelson, el prncipe de las tinieblas? Y si nos dijera dnde estuvo este fin de semana? Y si fue una o dos veces en el donut? Y si es as, se col antes de Eric Schmidt?

Puedo deciros que de vez en cuando hubo buses con cristales polarizados que suban y bajaban el cerro. Cambios de personal? Nuevas prostitutas? Puedo decir que una noche me encontr con un delegado que se escapaba hacia la farmacia en su Mercedes a prueba de balas, con guardaespaldas que protegan las aceras. Hubiera ido a buscar mi cmara pero record lo que Jon Ronson escribi en un carioso comentario sobre uno de mis artculos anteriores: ninguna accin repentina. No bromeaba. Me fui. Yo y mis numerosos perseguidores.

La cosa es que, nunca llegu realmente a cubrir Bilderberg. Slo pens que sera divertido andar cerca del cordn y llevar camisetas con textos como NOBILIZACIN! Es realmente muy peculiar cuando miro mi primer informe y me veo pretendiendo que voy evitando espas por calles oscuras. Ja ja ja. Y ahora? Me he ocultado dos veces en el mismo hueco de la escalera en Atenas para tratar de librarme de los que me siguen. Tengo un refugio preferido en el centro de Atenas. As ha cambiado mi vida.

Me he enfrentado con hombres en una estacin del metro; ped ayuda en la plaza Omonoia; grit Me estis mintiendo! a detectives en una comisara de Atenas; he agarrado a un sujeto que iba en motocicleta y le rogu casi llorando que me dejen solo.; me han gritado, arrestado, seguido, cacheado, empujado, denigrado, puesto en duda y mentido. Tantas mentiras.

He dicho la verdad sobre lo que me pas esta semana. Me pregunto si los diversos polticos britnicos que han asistido a Bilderberg 2009 pueden encontrar el valor de decir la verdad sobre cmo pasaron su tiempo. Me pregunto si alguien mejor que yo, un mejor periodista, una voz ms poderosa, incluso un poltico, podra preguntarles. Hay algn candidato?

Mis informes de la conferencia de 2009, si significan algo, no representan nada con ms precisin que la ausencia de una informacin exhaustiva de los medios dominantes. Soy en gran parte lo contrario de lo que se necesita. Soy un chiste. Estos despachos son una parodia. Una parodia de una burla de un simulacro de una burla de una parodia de dos burlas de un simulacro. Una desgracia para la buena reputacin del periodismo. Debera darme vergenza.

Habindolo dicho, en realidad estoy haciendo un buen reportaje. Tengo una reunin temprano con el jefe de la CID (polica de investigacin criminal) de Atenas. Tenemos algunas cosas que discutir.

Nuestro hombre en Bilderberg Seis das para perder la inocencia 18 de mayo de 2009

Gracias a que tuve que ir al retrete del departamento de seguridad del gobierno, termin por descubrir lo que me ha estado sucediendo; por qu mi mundo se ha convertido en 16 colores de estupidez desde que hace seis das ca en el mundo demente, maligno de Bilderberg, que ms vale no conocer. Mi historia se acab. Y termina como sigue

* * *

La reunin ha sido sofocante e infructuosa. Ha sido el acostumbrado Cmo sabe que se trata de policas? y Tiene las patentes de las motocicletas? el mismo menosprecio de mi palabra y de mi inteligencia.

Vuelvo a explicar: El detective en la comisara de Omonoia me dijo que los dos hombres que me siguieron, los dos a los que me enfrent en la estacin de metro, eran agentes de polica. Dijo y en ese momento abr mi cuaderno de notas de periodista, y le la cita: Son policas. Slo hacen su trabajo, nada ms. Estos hombres son los que dan rdenes a los hombres en uniforme. Y fui detenido, aunque yo fui el que llam a la polica. Puede decirme qu pasa?

No tenemos ninguna informacin. Me vuelvo hacia el colega del capitn. La misma cara. No sabemos nada de este incidente. Apenas me acabo de sentar y no saben nada de este incidente. Les pregunto directamente: Cmo sabis que no sabis nada?

Somos el departamento que protegemos al Estado, al gobierno.

Exactamente. Como departamento nos interesamos sobre todo por el anarquismo y la gente que comete acciones ilegales. Pero, claro est, no conocemos a todos los anarquistas

Por qu, entonces, me han enviado aqu? Por qu a este departamento en particular? Al Ypodieftinsi Kratikis Asfalias el departamento de seguridad del gobierno? Les pregunto directamente: cul es mi estatus aqu en Grecia, qu pasa cuando buscan mi nombre, soy un criminal? El adjunto responde: Slo si comete un crimen tiene un expediente. Si no ha cometido un crimen en Grecia o en su pas de origen no tiene un expediente. Es ilegal mantener informacin personal sobre ciudadanos europeos. Es reconfortante.

Le pregunto de nuevo por qu me siguen. Le pregunto si piensa que es un problema que haya sido tan amenazado por la gente que me sigue por Atenas que haya tenido que tomar un taxi a mi propia embajada. No, no pienso que tenga un problema. Slo lo siguen para ver a dnde va. No pienso que le quieran hacer dao. Y si quieren hacerle dao, prefiero que no lo hagan en Atenas. Sus palabras. Anotadas en mi cuaderno.

Lo siguen de comisara a comisara. Saben que usted ha informado a la polica que est amenazado. Tendrn ms cuidado ahora. Me alegro que pueda leer tan bien las mentes de los hombres (ciertamente no policas, por cierto) que me han estado persiguiendo.

Le muestro la foto que tom del hombre del altercado en la estacin de metro. Aquel cuyo socio me empuj y olvid que no era polica, apuntando hacia la pequea oficina de la polica del metro, gritndome Entre ah! Entre ah! y entrando por delante de los agentes uniformados. A cargo. Le pregunto al capitn si reconoce al hombre. No.

Le muestro otra fotografa, de un hombre que vi saliendo de este edificio, ayer, cuando llegu para hacer una cita. Fue uno del par que me arrest la segunda vez en Vouliagmeni, por tomar fotos de las ruedas de los coches. Nos reconocimos al vernos. Tom su fotografa. Se la mostr a los agentes. Dios los bendiga, no pudieron dejar de sonrer. Se pasaron la mano por la boca para recuperar la seriedad. Por suerte lo toman con buen humor. As que lo reconocen? Caras serias. Me recuerda a alguien que conozco, pero no no lo conozco. Citan lneas malas de pelculas malas.

No llego a ninguna parte. Consigo la direccin de otro departamento de polica, consigo el nombre del capitn, y pido su consejo. Podra utilizarlo. Aqu en Grecia tenemos un dicho, usamos un canasto pequeo para todo lo que omos y todo lo que vemos. No tengo grandes expectativas para su situacin.

La entrevista se acab. Me he enfrentado a evasivas, no confirman nada, nada es seguro. El manto de la oscuridad bilderbergiana todava me engulle. Voy a ir a la Acrpolis y grabar insultos en una columna o algo as. Al fin y al cabo soy anarquista. Pero primero, tengo que ir al bao. Y el capitn comete su gran error. Me deja ir. Y todo cambia.

Me llevan por el corredor en el sexto piso al inodoro. Y ah, parado ah, bam! frente a mis ojos, est uno de los hombres que me han estado siguiendo por Atenas. El que me persigui aqu el primer da. El que perd en mi escalera, y luego observ tranquilamente mientras estaba parado al borde del parque museo, estudiando a los turistas. Pareca estar ansioso. Lo salud alegremente cuando termin por verme. Era l. Era una prueba. Todo lo que haba pasado hasta ahora poda ser soslayado, negado, justificado, atribuido a una coincidencia o paranoia, pero no esto.

Creo que se sinti tan impactado al verme, como yo al verlo a l. No saba qu hacer, de modo que se fue, literalmente, corriendo. Se fue corriendo, a su oficina. Lo segu rpidamente qu estaba haciendo? Iba gritando, iba mostrndolo: Aqu! Uno de los hombres! Uno de los que me persiguen! Silb al capitn en la sala: Aqu, entr aqu!

Fue un caos absoluto, desenfrenado. Detectives entraron a la sala, la gente gritaba, me llevaron de vuelta a la sala. Yo estaba FURIOSO. Temblaba. Estaba ms enojado de lo que he estado en toda mi vida. Todo lo que he sido, se enfrenta a la mentira. Al acoso y a la mentira. Y slo los desenmascar gracias a una taza extra de caf en el desayuno.

El capitn estaba terriblemente nervioso. Espere aqu, lo arreglaremos ahora mismo. Murmullos desde la puerta cercana. Un minuto despus me llevan a la oficina del jefe. Las sillas eran ms cmodas, la pantalla del televisor que mostraba Eurovisin era ms grande, l era ms gordo. Sintese. Me sent.

Cul es su problema?

Creo que usted sabe cul es mi problema.

- No hay ningn problema.

Vi a un hombre, en la sala, en el inodoro. Uno de los hombres que me seguan.

Me mira fijo a los ojos, sin pestaear.

No haba ningn hombre. Usted no vio a ningn hombre.

Me qued boquiabierto. Literalmente. Lo mir boquiabierto. Me faltaron las palabras. De nuevo, no era ms que una idea en mi mente. Me lo haba imaginado todo. Haba encontrado a un fantasma haciendo sus necesidades.

Cierre la boca. Es descorts estar sentado as con la boca abierta.

Tampoco pesta cuando dije: Es descorts mentir.

No haba ningn hombre.

Por qu no vamos y le preguntamos? Est al fondo del corredor.

Vaya usted si quiere.

Y eso es todo lo que puede hacer? Mir al capitn; a su colega. Es demencial.

A usted le parecer demencial. A m no. Comenz a marcar nmeros en su telfono. Fin. Tengo que hacer.

Yo tambin.

Pero en realidad no importa lo que haya dicho. La seguridad del gobierno griego me haba acechado y acosado. Me haba ocultado bajo escaleras, los haba desafiado en la calle, intentado arrestarlos, y me haban mentido. El primer ministro griego, Kostas Karamanlis, fue uno de los delegados en Bilderberg 2009, y el departamento de seguridad especial de su fuerza policial lo ha estado protegiendo de mi persona. Protegiendo a los dignatarios de una especie de periodista. Un hombre peligroso. Me pregunto cunto cost todo el asunto. Cuntos miles de euros. Apuesto que a los contribuyentes griegos les encantara saberlo.

Todava no he tenido tiempo para reflexionar. Aqu estoy escribiendo todo lo que puedo recordar en un hermoso y populoso caf cercano a mi hotel. Estoy demasiado cansado y perplejo para seguir pensando. No sabr mucho sobre lo que pas en el Bilderberg de este ao, pero s lo que pas en la calle, y ms all an, en el centro de Atenas. Vine a hacer algunos comentarios sobre Bilderberg y termin recibiendo una paliza en los cojones.

Les digo una cosa: no hacen muy bien su trabajo (a menos que su trabajo haya sido asustarme.) Si yo fuera el primer ministro griego estara buscando mejores tiras. Y Avion? Sabemos que estaban en Bilderberg, por qu no les alargan el contrato?

Ahora mismo, todo lo que quiero es volver a casa. Estoy aqu sentado, con miedo de ir al bao. No me gustan los escalones. Estoy pensando en darle 20 euros al botones para que espere afuera mientras orino. Cuando hice mi denuncia en la comisara Sintagma, con el capitn simptico, obviamente us el formulario equivocado, porque haba una caja que deca: Nombre de tem perdido. Era un formulario para propiedad perdida. Escrib: inocencia.

Nuestro hombre en Bilderberg: Echmosle sal a la babosa en 2010 19 de mayo de 2009

Hace diez aos, cuando Jon Ronson se atrevi a informar sobre Bilderberg, descubri que hombres misteriosos con gafas oscuras lo perseguan por Portugal. Tema por su seguridad.

Cuando llam a la embajada britnica y les ped que explicaran a la poderosa sociedad secreta que haba enviado a sus pistoleros a perseguirme que era esencialmente un periodista humorstico que no saba qu hacer, que no era divertido. Estaba verdaderamente desesperado, escribi. Ahora s exactamente cmo se sinti.

Por pura desesperacin trat de arrestar a uno de los pistoleros que me seguan y luego segu mis pobres pistas por el escalafn policial griego, hasta que finalmente encontr a uno de los tiras con las manos en la masa en el retrete del departamento de seguridad del gobierno. Slo entonces comprend la dimensin de la paranoia de Bilderberg: haban enviado a la polica del Estado a perseguirme.

Quin es el paranoico? Yo, oculto bajo escaleras, mirando la acera detrs de m en los escaparates, quedndome a la intemperie para mayor seguridad? O Bilderberg, con sus dos F-16, helicpteros dando vueltas, ametralladoras, comandos de la armada y una poltica de detener y acosar repetidamente a un puado de periodistas? Quin est ms loco? Yo o el barn Mandelson? Yo o Paul Volker, el jefe del consejo asesor econmico de Obama? Yo, o el presidente de Coca-Cola?

Me dan ganas de escupir, lo estpido que es: el coste, no slo en euros pblicos griegos, sino para mi tranquilidad, que haya una docena (por lo menos) de tiras asignados para que me sigan de cerca. Espero que la operacin por lo menos haya tenido un nombre guay: Operacin Sobrerreaccin Catastrfica (OSC), por ejemplo.

De modo que, claro, la paranoia de Bilderberg tiene la mitad de la culpa. Pero hay otro motivo por el cual Ronson fue perseguido por todo Portugal, por qu a m me persiguieron por Grecia, y por qu el periodista rumano Paul Dorneanu fue cacheado al desnudo por los tiras en Vouliagmeni, retenido durante cuatro horas y obligado a eliminar las imgenes de su cmara (por el crimen de intentar filmar a los delegados cuando se iban). Y es lo siguiente: slo pueden acosar y detenernos porque los que estbamos presentes ramos tan pocos.

Ahora mismo, busqu "Bilderberg" en Reuters. Hice lo mismo en Associated Press. Y lo que encontr fue slo: Bilderberg.

La publicidad es como sal pura para la babosa gigante de Bilderberg. De modo que el prximo sugiero que lleguemos unos pocos ms. Si la prensa dominante se niega a proveer una cobertura adecuada a ese masivo evento anual, ciudadanos interesados tendrn que hacerlo: medios populares. Encontrad los objetivos ms largos que encontris y venid a Bilderberg 2010. No tengo idea dnde va a ser, pero generalmente se sabe unos das antes.

Tendremos una parrilla que vender bilderburgers (con mentiras extra), y tendremos nuestro propio centro de prensa cerca del cordn. Escribidme a: [email protected] y comenzaremos a prepararnos.

Mientras tanto, pidan a los peridicos que enven corresponsables. Pidan a su miembro del parlamento que haga una pregunta en el Parlamento. Sucedi hace unos pocos das en Holanda. Citando un artculo de Paul Joseph Watson en prisonplanet.com, un parlamentario holands present una pregunta en el Parlamento sobre la participacin del primer ministro, el ministro de asuntos europeos y la Reina Beatriz, pidindoles que hicieran pblicos todos los puntos que estuvieron en el orden del da, y si se discuti la ratificacin del Tratado de Lisboa.

Tengo un par de preguntas que quisiera hacer a Peter Mandelson, [Secretario de Estado britnico para los Negocios, Empresa y reformas y Presidente del Board of Trade, N. del T.] especialmente sobre la libertad de prensa y lo que piensa de que un periodista del Guardian haya sido detenido, empujado e intimidado por su cuenta por la polica estatal griega. La oficina de Mandelson ha confirmado su participacin en la reunin de este ao: S, Lord Mandelson asisti a Bilderberg. La consider una conferencia valiosa.

Oh. Bueno. Puede que se haya robado un albornoz. Peter ha sido un barn muy ocupado estos das: todo ese vlibol en la playa y la estrategia global, y luego de vuelta a hablar en la conferencia Zeitgeist de Google el lunes, donde habl de la necesidad de regulacin de Internet. Hay preocupaciones sobre el impacto de Internet en nuestra sociedad, dijo. Apuesto a que est preocupado; pero no tanto como a m me preocupa la necesidad de regulacin.

Pero esas preocupaciones no son nada en comparacin con la mayor preocupacin que Bilderberg 09 me ha causado. Mi experiencia de los ltimos das en Grecia me ha formado una sola opinin, dura como un diamante. Mejor dicho, tengo dos: que John McEnroe es el mayor deportista de todos los tiempos; y que debemos luchar, luchar, luchar, ahora ahora mismo, desde este segundo, con cada centmetro cbico de nuestras almas para impedir que impongan tarjetas de identidad.

Puedo decirles ahora mismo que el argumento No he hecho nada malo, por qu me voy a preocupar de demostrar quin soy? es basura. Peor que eso, es una idiotez. Todo tiene que ver con el poder de exigir, la obligacin de mostrar, la justificacin de la propia existencia, el poder del que exige sobre la supervivencia de aquel al que se le exige. (Sabais que la mayora de los policas griegas no llevan un nmero? La obligacin vale para una sola de las partes.)

Esto lo he aprendido de los cacheos al azar, de las detenciones, de presiones de pistoleros de seguridad enfurecidos y de abusos en recepciones policiales sin nmero que he tenido que sufrir gracias a Bilderberg. He pasado la semana viviendo una pesadilla. He lanzado un nfimo vistazo a un mundo de controles al azar y de poderes ilimitados de la polica. Y me estremeci. Me dej, literalmente, magullado.

Y una pequea correccin: para que conste, la oficina de Kenneth Clarke [ex ministro de hacienda y dirigente del Partido Conservador, N. del T.] dice que estuvo en su distrito durante el fin de semana, no en el Astir Palace tomando sambuca con el presidente de Airbus.

http://www.guardian.co.uk/world/series/charlie-skeltons-bilderberg-files





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