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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2009

El despertar de una esperanza

Alfonso Sastre
Gara

En esta entrega de Nuevos dilogos con mi sombra, Sastre sita los temas centrales de su pensamiento -la solidaridad, la amistad, el papel de los intelectuales, la justicia, la utopa...- en el contexto de las recientes sentencias, primero en contra y luego a favor, de la candidatura a las elecciones al Parlamento Europeo que l encabeza. Como siempre, la sombra ayuda al maestro a ordenar sus pensamientos. A pesar de lo cercano de los disgustos y los riesgos, Sastre se concentra en la alegra por lo logrado y en los retos por lograr.


Sombra.- Lo veo a usted as como contento esta maana. Es porque el Tribunal Constitucional ha cancelado, o como se diga, la anulacin del Tribunal Supremo de esa Candidatura Internacionalista que -usted sabr por qu- encabeza para ir a Europa, como suelen decir?

Sastre.- S, es por eso.

Sombra.- Y es por eso por lo que acaba de poner este ttulo a su artculo: el despertar de una esperanza? Es que le parece que esta decisin, a tan alto nivel, conlleva ese despertar? Tan esperanzado se ve hoy, cuando tan desesperanzado se encontraba todava ayer?

Sastre.- No, no, no es eso exactamente, aunque tambin puede ser.

Sombra.- Entonces, explquese, caramba.

Sastre.- Yo estoy contento porque hemos llegado a un buen puerto, y se ha reconocido en tan alta instancia nuestro derecho a tener opiniones diferentes y an opuestas al pensamiento oficial, y me congratulo de haber estado con mis compaeros en las difciles jornadas de nuestra batalla, con perdn, Aleluia, pues, queridos compaeros (el plural es omnigenrico) Doris Benegas, ngeles Maestro, Alicia Hermida, Jaime Losada, Carlo Frabetti, y quienes nos han acompaado y nos acompaan (muchos, amigos de toda la vida, compaeros del alma, y otros, nuevos camaradas) en lo que hemos, ms bien habis, hecho y conseguido!

Sombra.- (reflexiva) Compaeros, camaradas... Qu quiere decir eso? Ser de un partido?

Sastre.- (se re) No, aunque pueda ser... Compaero es quien comparte su pan con otra persona... Camarada, quien comparte su cama, o por lo menos, su cmara, el hogar o la casa en la que vive.

Sombra.- (sorprendida) Eso no se: suele saber.

Sastre.- (vuelve a rer) Tampoco hace falta. Es mera etimologa. Bueno, tampoco yo estoy muy seguro de que sea as. En cualquier caso, y de eso s estoy seguro, es gente que se quiere y que, muchas veces, adems se admira mutuamente. Con este artculo quiero expresar yo esta admiracin, eso para empezar, y ms ahora que habr comenzado la campaa y que yo no podr estar en ella, por la situacin delicada de mi salud.

Sombra.- Y entonces? Esa es su alegra? No tanto la buena noticia poltica para ustedes como el encontrarse entre buenos amigos?

Sastre.- Tampoco, tampoco exactamente. El despertar de una esperanza lo refiero ms bien al fenmeno de solidaridad que se ha producido con motivo de la existencia de nuestra candidatura y, ms an, a la gran calidad de los testimonios de esa solidaridad, cristalizada en numerosos artculos, mensajes colectivos y cartas, que han evidenciado el alto nivel intelectual en que se halla una buena parte de las gentes -intelectuales y artistas, pero tambin ciudadanos en general- que estn en desacuerdo con cmo van las cosas en la vida social y poltica, referido, en esta ocasin, al tema de lo que est ocurriendo en nuestra vecindad y, en general, al fundamento terico de la necesidad prctica de que emerja un nuevo mundo. Un nuevo mundo es posible!, es, pues, un grito que no parte de unos cuantos iluminados utpicos a la vieja usanza decimonnica sino, a estas alturas, de personas estudiosas y sensibles que viven en todo el mundo, o, al menos, en muchas partes del mundo. Forman parte de este fenmeno los muchos centenares de firmantes del escrito elaborado en Venezuela por el Movimiento en Defensa de la Humanidad, en solidaridad con nuestra candidatura cuando estaba anulada y que firmaron en seguida muchas personas en Amrica y en Europa. Sera deseable que al menos una gran parte de los muchos materiales que se han acumulado sobre nuestras mesas en estas circunstancias, y que probablemente han influido en la apertura de nuestro proceso a la legalidad, cuando todo pareca destinado a la imposibilidad de seguir adelante, sean recogidos en un libro, que sera muy valioso, y documentara lo que yo estoy dicindote ahora.

Sombra.- (se ha quedado pensativa) Usted ha lamentado a veces la fuga de muchos pensadores de izquierda radical a la derecha o al escepticismo y la huida a sus respectivas casas privadas y a la inoperancia consiguiente como un proceso que comportaba la seria tentacin del pesimismo, por no hablar de quienes desde posiciones de izquierda hoy forman parte de los defensores a capa y espada de la situacin hoy planetariamente dominante (un orden nuevo, globalizacin imperialista), posterior al derrumbamiento del socialismo real; cuya biblia -la del Nuevo Orden- era y es an El final de la historia; y el neoliberalismo como el nico camino posible, que, claro est, no es un camino, porque no conduce a ninguna parte que no sea una mayor miseria y a los mayores infortunios, como est siendo suficientemente probado durante los ltimos tiempos.

Sombra.- Ya s lo que usted piensa sobre todo esto, pero dgalo.

Sastre.- Qu es eso de que hablas?

Sombra.- Lo de la nueva utopa, abanderada ahora en pases como Venezuela.

Sastre.- Es preferible que eso se lea en mis libros. Para este artculo, a m me basta con decir que si llegamos a obtener un lugar en Europa, quien o quienes obtengan ese lugar, harn de l un altavoz de los condenados de la tierra (Debout les damns de la terre!), y de los planteamientos propios de los pueblos frente a los de los mercaderes que todava -y hasta cundo ser?- enseorean aquellos lugares en los que se renen, hoy por hoy, portadores de los grandes intereses econmicos dominantes en el mundo. (Pero tambin hay una Europa de nuestros sueos, y yo ahora recuerdo a uno de mis primeros personajes que deca sentir la emocin europea. La obra se titula Cargamento de sueos y el personaje era yo).

Sombra.- (recordando) Pero tambin aquella Europa era un infierno. No es as, maestro?

Sastre.- Ah, t te acuerdas de eso?

Sombra.- (recitativa, potica) El infierno es... largas tardes de lluvia, y, a veces, no saber adnde ir... Consolarse de la melancola en un viejo caf bajo las doradas lmparas de luz de gas que ya nadie enciende... Y sentir a Europa dentro como una vieja cancin.

Sastre.- Ay, sombra. No me lleves este artculo por otro lado.

Sombra.- Usted perdone.

Sastre.- Dejmoslo, pues, en lo ya dicho. Por el triunfo de nuestra candidatura, si se confirma el da 7 de junio en las urnas, ser posible la presencia en Europa de ideas revolucionarias, hoy por hoy utpicas (por imposibilitadas, no por imposibles), y la resonancia en Estrasburgo de la voz de los sin voz. Tampoco quisiera dejar sin decir que he sentido alegra ante el inslito resplandor democrtico que emana de la sentencia del Tribunal Constitucional, en su unanimidad. Si no fuera una mera ancdota ocasional debida a causas que desconozco, sera una gran noticia, quizs la ms importante de todas. La unanimidad a que acabo de referirme es, desde luego, una buena seal.

Sombra.- Algo ms, maestro?

Sastre.- (muy fatigado) Te parece poco?

Alfonso Sastre Dramaturgo



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