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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2009

Italia como sntoma
De nuevo, el antihumanismo

Joaqun Miras
Sin Permiso


El pasado domingo, 17 de mayo, se public en SinPermiso digital un conmocionante artculo de Marco Revelli. Este prestigioso intelectual nos daba cuenta de la evolucin ideolgica que se est produciendo en la sociedad italiana, desde larga data, y parta, para hacerlo, del anlisis de la campaa electoral en curso. La derecha italiana ha adoptado como principal motivo de agitacin poltica el racismo sin rebozo, que se ha convertido en la base de su discurso poltico. Elabora una nueva legislacin que sanciona el Apartheid y que excluye a los emigrantes extranjeros de la posesin de derechos civiles. Las leyes propuestas se fundamentan en el principio ideolgico segn el cual los emigrantes no pertenecen a la especie humana. Todo esto viene acompaado por la adopcin prctica de medidas draconianas, policiales, contra la emigracin, por parte del gobierno, medidas de las que el gobierno se jacta y hace alarde, mientras que invita a las fuerzas policiales a que se comporten con brutalidad. Revelli es pesimista y considera que la actual situacin de crisis econmica y grave deterioro de las condiciones de vida de los ciudadanos ms desfavorecidos de la sociedad italiana, que han perdido, de facto, derechos civiles primarios, establece las condiciones para que este discurso prenda con fuerza, de forma masiva. Indicio para este pronstico es que, incluso, personalidades relevantes de las fuerzas polticas progresistas asumen en parte ese discurso ideolgico, u objetan con dudas y embarazos la actitud de aquellos otros que tratan de enfrentarse resueltamente a l.

Revelli denomina a este nuevo, rampante, discurso poltico racista retricas de lo inhumano, y nos recuerda que la primera consecuencia de estas retricas es deshumanizar en primer lugar a aquellos que las comparten.

El aviso de Revelli es claro. Nuevamente, en Europa, retorna el antihumanismo. El movimiento ideolgico poltico, antihumanista, que hace de la carencia de principios humanos, de la violencia abierta y de la consideracin de que los desheredados, los ms pobres, son una raza distinta, inferior, la ideologa que durante los aos 20 y 30 del siglo XX denominamos nazi fascismo, vuelve a resurgir. Frente a esta avalancha de deshumanizacin, y como trminos para definir las caractersticas que debe poseer la alternativa que se le oponga, Revelli acude a viejas palabras, cuya sola evocacin expresa por s misma la gravedad que, en opinin del ensayista, posee la actual situacin. Son las viejas palabras con las que se design toda la dignidad, toda la generosidad, todo el sacrificio de los que se opusieron con coraje muchos, con sus vidas- a la barbarie anti humanista del siglo XX: resistencia , y frente moral y cultural. La conclusin poltica de Revelli se recoge en los dos ltimos, breves, prrafos de su artculo.

Hoy como ayer, y tal como lo expresa Revelli, la resistencia frente el antihumanismo no puede proceder de la poltica en el sentido convencional y anodino, actual, de la palabra. Sino de la defensa de los principios humanos, morales y civiles, y de las culturas materiales solidarias, o, al menos, de los restos que de todos ellos quedan.

Se trata pues, de recuperar, frente al actual antihumanismo, el humanismo. El humanismo es el nombre noble de la tradicin intelectual de la que nace la izquierda. El humanismo fue la nica, verdadera, alternativa al nazi fascismo, reasumida y reelaborada por la izquierda, desde 1935, para aunar a todos los sectores populares en torno a un proyecto de democracia y libertades reales que protegiera y asegurase la vida humana. Los frentes populares democrticos: los principios civiles de igualdad, de libertad, de vida digna, de democracia y soberana popular, de humanidad universal. Esas ideas que Charles Chaplin, Charlot resume en el breve discurso, de poco ms de 4 minutos, que pronuncia al final de su pelcula, de 1940, El Gran dictador, -el lector podr encontrarlo fcilmente en Internet-, y que es el resumen de aquel proyecto unitario para la movilizacin cvica popular.

Pero desde entonces, desde 1947, sucedieron muchas otras cosas. Y entre ellas, la que, ahora, se nos revela como la ms grave: el abandono y olvido de los principios culturales humanistas como axiologa inspiradora para nuestro hacer, esto es, para la movilizacin activa, protagonista de la ciudadana.

Algunos de los lectores, por edad, estn en condiciones de recordar cmo, durante los aos 60 y 70 del siglo pasado, en la izquierda misma, se abri paso un discurso antihumanista. El pensamiento de izquierdas, el marxismo, para ser autnticos deban ser antihumanistas. Se abri la puerta a las hibridaciones tericas con el estructuralismo, se prest odos al nietzscheanismo, se teorizaron rupturas epistemolgicas y confusiones entre ciencia y praxeologa filosfica. Se favoreci la difusin de extraas variantes antiilustradas de marxismo, negadoras del sapere aude! universal, que hacan hincapi en la imposibilidad de que los explotados tuviesen la capacidad de poseer razn y sentido comn independientes, y de comprender, rectamente y desde su experiencia, su propio estado; la poltica acertada no pasaba, en consecuencia, por posibilitar que ellos, los enajenados, protagonizasen la deliberacin y la praxis. Todas esas imposturas se legitimaban en nombre de la ciencia Y nuevamente, ha aflorado de forma flagrante el discurso biologista, que niega el carcter universal de la especie humana y de los derechos y libertades, y nuevamente, hemos de volver al humanismo para encontrar una tabla de salvacin: para encontrarnos.

En sus ltimos prrafos insiste Revelli en explicitar la idea de que ese nuevo frente impoltico debe ser constituido, no desde la racionalidad estratgica, ni desde la racionalidad instrumental, sino desde la interpelacin a la moral, a la defensa de los principios, como fundamento de la movilizacin; idea que si se interpreta desde un criterio poltico basado en la inmediatez econmica, se puede considerar as lo escribe Revelli, para dejar clara su opinin una propuesta trasversal. Se trata de constituir un nuevo sujeto cvico poltico, una mayora polticamente activa y comprometida, no desde el inters corporativo o sectorial, sino desde la afirmacin de principios humanos y humanistas universales, desde la deliberacin comn y la elaboracin de un nuevo proyecto civil de sociedad y de cultura. Frente al homo oeconomicus capitalista, que no reconoce principios, valores ni derechos, no se puede oponer como alternativa el homo oeconomicus "proletario". Hay que erigir una nueva cultura material y moral basada en principios y derechos universales, y debemos enfrentarnos, en nombre de los mismos, contra quienes los niegan.

Desde luego, y a mi juicio, todo esto exige la movilizacin y el protagonismo directos de los ms. El fin del secuestro de la poltica a manos de los profesionales de la misma. La sustitucin de las actuales maquinarias electorales existentes por organizaciones polticas que permitan el acceso directo a la experiencia poltica de la ciudadana.

Las propuestas polticas sostenidas en el artculo comentado llaman mucho ms la atencin, al provenir de Revelli. Marco Revelli procede de la tradicin poltica autonomista operaista- italiana, enfrentada con el proyecto poltico cultural, enraizado en la experiencia cultural de la Resistencia, del Partido Comunista Italiano. El humanismo era, hasta la inflexin de los aos 70, la cultura del viejo PCI: el blocco popolare, nazionale, il popolo, la nuova democrazia, la difessa della libert. Recuerdo la sorpresa y la suficiencia displicente tambin el desconcierto que me caus, hace ms de 30 aos, ver el Tratado de la tolerancia de Voltaire, prologado por Palmiro Togliatti con fecha de 1949, y leer en l su defensa de la vuelta al racionalismo, como forma de apropiarnos de los frutos de una gran batalla cultural y filosfica.

El autonomismo, por el contrario, fue un movimiento poltico de carcter obrerista, surgido durante los aos 60 en la Italia de la industrializacin acelerada y del desarrollismo capitalista. El movimiento se insertaba en los sectores de nuevos obreros jvenes, muchos de ellos recin inmigrados del campo, y parta de la experiencia de la lucha en la fbrica fordista y de la asamblea de fbrica. Desde estas bases combati decididamente la cultura poltica la poltica cultural- del PCI, heredera de la Resistenza.

Adquiere por lo tanto, una particular resonancia la interpelacin de Revelli, la cual deja patente, adems y de nuevo, la probidad, ya conocida, del autor.

Si conseguimos salirnos con bien de sta que se avecina si salimos, que no es improbable, pero est por verse y lucharse, nosotros, las gentes de la izquierda, habremos de hacer todo lo posible para que, jams en adelante, la izquierda vuelva a abandonar la defensa del humanismo. Esto es, de la nica tradicin vlida, aquella de la que nosotros procedemos y que justifica nuestra existencia. Y que, como volvemos a comprobar de nuevo, adems, es el nico arrimo de salvacin.

Joaqun Miras es miembro del Comit de Redaccin de SINPERMISO .

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2588


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