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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2009

Los iraques identifican el origen de la violencia en la ocupacin y el empobrecimiento general
En qu se basa la "pacificacin" de Iraq?

Carlos Varea
El Viejo Topo n 256


Coincidente con la ltima reunin del G-20 en Londres de comienzos de abril, el sexto aniversario de la guerra y del inicio de la ocupacin de Iraq apenas ha sido rememorado por los medios de comunicacin y ha sido completamente olvidado por el movimiento de solidaridad internacional. A ello ha contribuido ciertamente la aparente normalizacin interna del pas, cuyos dos elementos referenciales son una relativa reduccin de la violencia y el aparente asentamiento del proceso poltico auspiciado por los ocupantes, cuya ms reciente confirmacin sera la celebracin de las elecciones locales de enero. As, segn la valoracin interesada de los ocupantes y de sus socios internos iraques, repetida como si de un eco se tratara por medios de comunicacin internacionales y gobiernos amigos, Iraq habra superado una fase de cinco aos de extrema violencia generada por la propia sociedad iraqu como consecuencia de la cada del rgimen dictatorial de Sadam Husein, que pareca exorcizar con represin y servicios pblicos la irredenta y atvica naturaleza de los llamados iraques tan solo sectas y tribus mal amalgamadas hacia la masacre y el latrocinio.

La realidad de lo ocurrido es bien distinta. Ciertamente Iraq se ha convertido en uno de los escenarios ms violentos del planeta y el balance de este perodo es aterrador. Pero es incorrecto afirmar que ello sea la expresin del fracaso de la propia sociedad iraqu, histricamente muy bien tramada en su complejidad comunitaria y la ms secularizada de Oriente Prximo. Una reciente encuesta incluida en el ltimo (y oficial) Informe de Desarrollo Humano de Iraq seala que el 87 por ciento de los iraques niega que la violencia que sufre su pas tenga races histricas y el 95 por ciento que se asocie a valores sociales [iraques]. La respuesta a la pregunta inmediatas de qu es entonces lo que ha ocurrido en Iraq desde 2003? puede encontrase en otro resultado de esta misma encuesta: el 59,2 por ciento de los entrevistados afirma que la causa primera de la violencia en Iraq ha sido la ocupacin y la prdida de la independencia nacional, el 13,1 por ciento el incontenible hundimiento en la marginacin y en la exclusin sociales, y el 11,2 por ciento el deterioro de las condiciones de vida y el desempleo. En suma, la inmensa mayora de los iraques, de toda comunidad y regin del pas, identifican acertadamente la causa ltima de la violencia en la ocupacin, por cuanto ha anulado la autonoma poltica de la sociedad iraqu y ha destruido los medios materiales de subsistencia de sus individuos: sometimiento y empobrecimiento, cuya combinacin puede expresarse en el hecho de que un joven enrolado en un a milicia confesional gane ms dinero que un profesional cualificado.

Los factores esenciales derivados de la ocupacin de Iraq en 2003 son la instauracin de un nuevo rgimen basado en criterios sectarios; el segundo, que las nuevas instituciones iraques estn controladas, esencialmente, por formaciones confesionales chies histricamente vinculadas a Irn, lo que determina que EEUU precisa del rgimen iran para asegurar una mnima estabilizacin de Iraq. As, la denominada violencia sectaria de Iraq ha sido esencialmente violencia poltica, social y econmica, y ha respondido a intereses objetivos de los ocupantes y de sus socios internos iraques, as como a los de los regmenes regionales. Si bien es un error dar por hecho que los intereses de unos y otros hayan sido siempre los mismos, s lo es que la dispora y el genocidio, que ahora revisaremos, tuvieron su origen en un objetivo comn: desestructurar la sociedad iraqu a fin de destruir el sustrato material y humano de la resistencia armada a la ocupacin y, tras ello, imponer en el pas un nuevo modelo social y econmico que articulase una gravsima regresin civil con la privatizacin de recursos y prestaciones. La anulacin de los derechos ciudadanos frente al predominio de poderes sectarios va de la mano manu militari de la anulacin de los derechos colectivos frente al predominio de las mafias asociadas a intereses forneos.

El exilio y la muerte

La ocupacin de Iraq ha generado la mayor y ms rpida crisis mundial de las ltimas dcadas [1]. Segn Antnio Guterres, Alto Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados, el reciente incremento mundial registrado en nmero de personas sin hogar se debe a la crisis de Iraq. Iraq es hoy en da el pas con mayor nmero de personas que se han visto forzadas a abandonar su hogar, cinco millones en total segn las cifras oficiales ms conservadoras: al menos 2,8 millones de desplazados internos y otros 2,2 millones de refugiados en el exterior. Con una poblacin de casi 27 millones de personas, Iraq es asimismo el pas con mayor tasa mundial de refugiados y desplazados, casi el 18 por ciento de sus habitantes, por encima Afganistn, Colombia y la Repblica Democrtica del Congo. Prcticamente una de cada cinco personas sin hogar es iraqu.

Las causas de la dispora iraqu han ido sucedindose, entrelazndose y retroalimentndose: los operativos militares de los ocupantes y la destruccin sistemtica de las infraestructuras; el deterioro de las condiciones bsicas de vida debido al colapso del Estado, la inseguridad, la rampante corrupcin y el afianzamiento de mafias locales; y, finalmente, la violencia, genricamente calificada como confesional pero que responde a claves polticas de control del territorio y que esencialmente desencadenaron los nuevos servicios de seguridad, milicias y escuadrones de la muerte vinculados a las formaciones del gobierno iraqu de Nuri al-Maliki.

El balance de muertos desde el inicio de la ocupacin es, asimismo, aterrador. Si se opta por el clculo oficial, la cifra es de 150 personas asesinadas al da; si se opta por el establecido por reputadas instancias internacionales [2] la cifra anterior habra que multiplicarla al menos por 10, y el nmero final total superara el milln de muertos. En Bagdad ms del 40 por ciento de los hogares de la capital ha perdido al menos un familiar violentamente. El 65 por ciento de los refugiados y el 40 por ciento de los desplazados abandonaron sus hogares por amenazas directas de muerte; otro 30 por ciento, en ambos colectivos, por la inseguridad general y el terror [3].

Segn Naciones Unidas, menos de un cinco por ciento de los refugiados retornaron a Iraq en 2008; pese a la publicitada reduccin de la violencia: ningn indicador socioeconmico ha mejorado y nadie sabe, ni tan siquiera los estadounidenses a dnde van a parar los ingresos del petrleo iraqu: De los 180 pases evaluados por la organizacin Transparency International sobre su nivel de corrupcin, Iraq es el tercer pas ms corrupto del mundo, slo superado por Myanmar y Somalia. Pero ese dato es incluso incierto: este limitado retorno viene forzado por el endurecimiento de las condiciones de vida en los pases de acogida y, en muchas ocasiones, determina, al llegar a casa un segundo desplazamiento forzado: el miedo sigue manteniendo el pas en paz.

Terror y resistencia

Dos han sido las afirmaciones falsas repetidas por el gobierno de Bush y reproducidas mediticamente hasta la saciedad: la primera, que la violencia en Iraq se deba esencialmente a Al-Qaeda; la segunda, que la comunidad chi legtimamente se estaba defendiendo frente a los atentados masivos e indiscriminados de los yihadistas sunnes. Este ha sido el falso clich de la llamada guerra civil iraqu, bien sustentada mediticamente con las imgenes recurrentes de los atentados de Al-Qaeda en Bagdad, brutales y siempre condenables. A nadie se le escapa que con esta escenificacin fraudulenta los ocupantes han ganado la batalla meditica. En primer lugar, se ha identificado a la legtima resistencia iraqu con Al-Qaeda y sus mtodos terroristas, anulando as internacionalmente un fenmeno genuinamente popular e interno, que haba logrado a lo largo de 2006 y 2007 la proeza inigualada en ninguna otra intervencin reciente estadounidense de dar muerte en combate a una media diaria de hasta cuatro soldados de ocupacin en ms de 1.250 ataques significativos semanales.

Asociado a lo anterior, los ocupantes legitimaron como un acto de autodefensa de la comunidad chi la o kurda la oleada de terror perpetrada contra la base social de la resistencia primero por los nuevos cuerpos de seguridad (dominados por la milicia Badr del Consejo Supremo de la Revolucin Islmica en Iraq y los peshmerga de los partidos colaboracionistas kurdos) y despus por la milicia Ejrcito del Mahdi del clrigo Muqtada as-Sder, por entonces con seis carteras en el gobierno de al-Maliki . No es casual que la oleada de terror de los paramilitares, cuerpos de seguridad y escuadrones de la muerte asociados al gobierno colaboracionista se produjera en el momento de mayor y ms eficaz actuacin de la resistencia, cuando el Pentgono estaba perdiendo la batalla por el control de la capital y de la mitad de las provincias del pas. Este ser el perodo de mxima generacin de refugiados y desplazados. Y tampoco es casual que la mayor violencia tuviera por escenario Bagdad y su periferia, de donde provienen al menos el 60 por ciento de los refugiados y desplazados.

Estos hechos explicaran el descenso de la actividad armada anti-ocupacin, al que ha contribuido la promocin entre la comunidad sunn de los llamados Consejo del Despertar, una nueva milicia financiada por el Pentgono y compuesta se afirma por 100.000 milicianos. Atrapada entre los paramilitares gubernamentales y las tropelas de Al-Qaeda, la comunidad sunn se ha visto abocada, tambin ella, a una solucin sectaria. Erradicado Al-Qaeda y debilitada la resistencia iraqu en su feudos, el Pentgono deja ahora en manos del gobierno iraqu el desmantelamiento militar de los Consejos del Despertar [4].

Muy clarificador resulta recordar tambin que el inicio de actuacin de los paramilitares se produjo antes de la voladura de la cpula de la mezquita chi de al-Askari en Samarra, un oscuro suceso atribuido a la red Al-Qaeda en Iraq y que se considera detonante de la legtima respuesta chi a las matanzas de Al-Qaeda. Citando a un alto responsable de Naciones Unidas, los periodistas britnicos Andrew Buncombe y Patrick Cockburn relataban en el diario The Independent la actuacin de los escuadrones de la muerte ya desde mediados 2005 [5]: Cientos de iraques son torturados hasta la muerte o ejecutados sumariamente todos los meses en Bagdad slo a manos de los escuadrones de la muerte que trabajan para el Ministerio [iraqu] del Interior, segn ha revelado John Pace, el responsable saliente de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Segn la Agencia de Naciones Unidas para Iraq (UNAMI, en sus siglas en ingls), en el verano de 2006 el nmero de civiles muertos en todo el pas alcanz la cifra rcord de 100 diarios, una cifra seguramente inferior a la real. De ellos, al menos 60 al da eran hallados en Bagdad, en un 90 por ciento de los casos con signos de haber sido torturados antes de ser ejecutados. Zalmay Jalilzad, por entonces embajador estadounidense en Bagdad, calcul que el 77 por ciento de los asesinatos de civiles cometidos en Bagdad a lo largo de 2006 haba sido perpetrado por escuadrones de la muerte vinculados a partidos del gobierno iraqu [6]. A mediados de 2006, mandos militares estadounidenses en Iraq reconocan que la violencia sectaria y social desarrollada por los paramilitares de filiacin confesional chi estaba causando nueve veces ms vctimas que los atentados con coches-bomba atribuidos a la red de Al-Qaeda en Iraq [7]. Pero la el gobierno de Bush nada hizo. Es ms, esta escalada de terror paragubernamental a lo largo de 2005 y 2006 fue de tal magnitud que no pudo llevarse a cabo sin el apoyo o la aceptacin de las fuerzas de ocupacin de EEUU. Las autoridades de ocupacin prohibieron por entonces que los hospitales iraques proporcionaran datos sobre el nmero de cadveres abandonados y hallados en las calles de la ciudad o recuperados del Tigris.

El perfil predominante entre los refugiados y desplazados es el del rabe sunn, profesional, proveniente de Bagdad [8], pero el terror paragubernamental que ha asolado Iraq ha tenido como objetivo a otras comunidades minoritarias (como la cristiana o la turcomana), a los sectores secularizados (intelectuales y profesionales [9]), a colectivos especficos (mujeres y homosexuales) y a grupos concretos (palestinos). Sistemticamente han sido asesinados o forzados al exilio los miembros de las muy numerosas y activas asociaciones de todo tipo, un denso tejido cvico que expresaba las expectativas democrticas del campo anti-ocupacin. La dimensin de la actuacin de los paramilitares vinculados al gobierno iraqu e indirectamente a las tropas de ocupacin ha sido, por tanto, de gran calado estratgico y limita, quizs de manera irreversible, la capacidad interna de reconstruccin y normalizacin de Iraq, algo que 13 aos de sanciones econmicas no haban logrado.

"Oficialmente, el incremento de tropas tena como objetivo poner punto final a la violencia sectaria. Pero el objetivo real era culminar la tarea sucia desarrollada por los paramilitares contra la base civil de la resistencia."

Territorio y recursos

Este escenario de guerra civil fue el que permiti al presidente Bush justificar a finales de 2006 un nuevo incremento de tropas en Iraq de hasta 170.000 efectivos, la cifra ms alta desde el inicio de la ocupacin del pas. El despliegue de los nuevos contingentes de tropas de EEUU en Bagdad fue acompaado del anuncio del fin de las operaciones armadas en la capital por parte de la milicia de as-Sder, el Ejrcito del Mahdi, responsable de la escalada final de asesinatos durante el anterior ao y medio en la ciudad. Oficialmente, el incremento de tropas tena como objetivo poner punto final a la violencia sectaria. Pero el objetivo real era culminar la tarea sucia desarrollada por los paramilitares contra la base civil de la resistencia.

La lucha [en Bagdad] ha cesado simplemente porque ya no hay literalmente ms sunnes a los que asesinar, escriba un corresponsal estadounidense a finales de 2007. Hoy Bagdad est controlado, en sus tres cuartas partes, por fuerzas de filiacin confesional chi y ha podido llegar a perder la mitad de sus habitantes. Controlar la capital, centro geogrfico, demogrfico, de comunicaciones y poltico de Iraq, era vital. Para el Pentgono, la estrategia de terror de las milicias paragubernamentales facilit el aislamiento de Bagdad de su periferia, bajo control de la resistencia; a los nuevos dirigentes iraques erradicar el campo anti-ocupacin les permiti avanzar en la imposicin de un nuevo modelo econmico y territorial, esbozado en la nueva Constitucin de 2005. Gravemente regresiva en derechos civiles y econmicos, la nueva Constitucin iraqu anticipaba a su vez la nueva Ley de Hidrocarburos [10], aprobada por el gobierno en enero de 2007 y an pendiente de ratificacin por el parlamento.

La riqueza energtica de Iraq puede ser mayor de la imaginada: hasta 350 mil millones de barriles, el triple de lo hasta ahora estimado, es decir, 100 mil millones de barriles ms que Arabia Saud. La Ley de Hidrocarburos confirma la ruptura del marco jurdico del Estado iraqu y contempla la gestin local de los recursos an no explotados (el 78 por ciento de todas las reservas [11]), abriendo la puerta a la privatizacin del sector treinta aos despus de su nacionalizacin. Emerge as ntida l a lgica encubierta de una fragmentacin no formal de Iraq (soft, segn el trmino anglosajn) y, con ella, la explicacin de la extrema violencia vivida en Iraq.

Ms que una gestin descentralizada y equitativa de estos recursos, el resultado es el surgimiento de nuevas oligarquas locales, asociadas a los ocupantes o a pases vecinos (a Irn e Israel esencialmente), ansiosas por acceder al petrleo. As, e n contra de la consideracin de que el conflicto interno iraqu se desarrolla entre la comunidad chi y la sunn, cabe recordar que en las zonas de mayora kurda y chi la violencia ha provocado igualmente la muerte y el desplazamiento de cientos de miles de personas. La lucha por el dominio de la riqueza petrolfera de la regin de Kirkuk ha adquirido los mismos perfiles de limpieza tnica y social que en Bagdad, esta vez a mos de los peshmerga . De igual manera, en Basora y en las otras seis provincias meridionales la violencia y la destruccin es el resultado de los enfrentamientos entre milicias, todas ellas caracterizadas como chies y todas ellas vinculadas al gobierno central: la guerra recurrente es lo es por el control gansteril del trfico ilegal de crudo hacia Irn.

Por todo el pas, milicianos desheredados, cada vez ms jvenes, tornan su violencia contra sus propios correligionarios, imponindose como mafias locales y guardianes de la ortodoxia religiosa, sirviendo a nuevos amos regionales o transnacionales. Este proceso de fragmentacin territorial, de homogenizacin sectaria y de sometimiento de una poblacin exnime al poder de las nuevas oligarquas gansteriles es lo que debera determinar el completo rechazo internacional de la idea de que Iraq ha entrando en una fase de normalizacin y democratizacin, la ltima mentira del presidente George W. Bush que todo el mundo repite.

Iraq remeda a la Europa medieval. El principal beneficiario de esta deriva no ser EEUU. Lo que el nuevo gobierno de Obama podr hacer para sacar algn rdito de la invasin y la ocupacin de este pas ser de muy limitada eficacia. Tan solo le resta pactar, no con el gobierno de Bagdad, sino con Irn, su verdadero patrn, un acuerdo regional amplio que permute quizs la derrota en Iraq por una prrica victoria en Afganistn [12]. De ello hablaron unos y otros en la Conferencia sobre Afganistn celebrada en La Haya en los ltimos das de marzo. E Iraq, olvidado.


Notas del autor y de IraqSolidaridad:

1. UNHCR, 2008. 2007 Global Trends: Refugees, Asylum-seekers, Returnees, Internally Displaced and Stateless Persons, UNHCR, junio de 2008 .

2. Primero por l a Escuela de Salud Pblica Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore y, en 2008, por Opinion Research Business , miembro del Consejo Britnico de Encuestas.

3. Assessment on Return to Iraq Amongst the Iraqi refugee Population in Syria (April 2008) , UNHCR Syria, Public Information Unit, e IOM Emergency Needs Assessments, International Organization Migration in Iraq, 15 de marzo de 2008.

4. Al-Quds al-Arabi , 4 de abril de 2009. Vase en IraqSolidaridad: Pedro Rojo Prez: La falsa mejora de la seguridad en Iraq , Carta abierta de la Asociacin de Ulemas Musulmanes a los miembros de los Consejos al-Sahua: Los Consejos al-Sahua, otra herramienta de los ocupantes de Iraq y Entrevista exclusiva con Harez al-Dari, presidente de la Asociacin de Ulemas Musulmanes de Iraq: La seguridad en Iraq es temporal y falsa, impuesta por el fuego y el dlar

5. A. Buncombe, P. Cockburn, P, And Now Come the Death Squads, The Independent, 7 de febrero de 2006.

6. A.H. Cordesman, Iraqi Force Development and the Challenge of the Civil War, CSIS, Washington, noviembre de 2006.

7. Los ngeles Times, 7 de mayo, 2006, recogido en A.H. Cordesman, W.D. Sullivan, Iraqi Force Development in 2006, CSIS, julio, 2006.

8. UNHCR Syria Update June 2008 .

9. Segn la Brookings Institution, en 2006 se estimaba que el 40 por ciento del personal cualificado iraqu haba abandonado su pas.

10. Esta Ley fue, literalmente, redactada por tcnicos designados por los gobiernos estadounidense y britnico, supervisada por las principales petroleras internacionales y sancionada por el FMI, que exigi, para apoyar el documento y cancelar un exiguo seis por ciento de la deuda externa iraqu, que fuera ntidamente liberalizadora.

11. K. al-Mehaidi, Geographical Distribution of Iraqi Oil Fields and Its Relation with the New Constitution, Revenue Watch, 2006.

12. Sobre el Acuerdo de Seguridad EEUU-Iraq: Pedro Rojo Prez: Iraq: El acuerdo de seguridad sobre la retirada de tropas estadounidenses, un contrato de permanencia .



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