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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2009

Cronopiando
La patraa de Al Qaeda

Koldo Campos Sagaseta
Rebelin


Todos los das, en algn lugar del mundo, es desarticulada una red terrorista islmica vinculada a Al Qaeda. Y con la red quedan igualmente desarticulados sus integrantes y sus malficos planes, para mayor gloria y consuelo de una ciudadana que no siempre entiende y agradece los tantos desvelos que exige su seguridad.

Das atrs era desarticulada una red de peligrosos terroristas de Al Qaeda en Bilbao dedicada, segn afirmaron los medios, a suministrar fondos a esa organizacin. Apenas un da ms tarde de que a ocho columnas se titulara la noticia y el ministro Rubalcaba celebrara el xito de la operacin policial, doce de los trece terroristas eran puestos en libertad. No se haba desarticulado nada, no se haba detenido a nadie.

Casi al mismo tiempo, en Estados Unidos, era desarticulada otra red terrorista an ms perversa si cabe. Segn las informaciones que han dado a conocer los medios, tres terroristas se disponan a volar por los aires edificios y aviones militares con la ayuda de misiles que haban comprado a un agente infiltrado de la CIA y que, naturalmente, eran falsos. Lo extrao de la noticia, el apunte que revelaba la verdadera naturaleza de la misma, era el hecho de que, segn los propios organismos de seguridad que haban desarticulado los atentados, los tres terroristas no pertenecan a ninguna organizacin, no eran miembros de Al Qaeda o de cualquier otro grupo armado. Eran, en definitiva, tres cabezas calientes, sin ningn nexo con el terrorismo que no fueran sus ms que justificadas ganas de revancha que, ante el ofrecimiento del encubierto agente, respondieron gozosos mostrando su adhesin a la bomba y al misil. En definitiva, no han desarticulado nada, no han detenido a nadiepero al mundo trasciende la noticia del terror que se ha evitado gracias a la combinada eficacia de la polica y sus inestimables labores de contrainsurgencia antiterrorista y de los grandes medios extendiendo por el mundo la buena nueva para que la ciudadana pueda dormir tranquila y renovarles sus votos.

Es tal la eficacia que muestran las policas del mundo desarticulando constantemente redes terroristas que si no fuera porque Al Qaeda an es ms eficaz rearticulndolas, nadie ms que esas policas se mereceran el premio internacional a la eficiencia. En todo caso, los grandes medios de comunicacin, en su denodada cobertura a la lucha contra el terrorismo.

Estados Unidos y Europa se sitan a la cabeza en la desarticulacin de tramas terroristas pero es tal el cmulo de redes islamistas en el mundo y la velocidad con que se reproducen que no hay continente, tampoco pas, en el que no se asiente alguna a la espera de ejecutar sus siniestros planes.

Hasta de pases como la Repblica Dominicana llegan, ocasionalmente, noticias de la neutralizacin de alguna trama. En un pas en el que no hay ms imperdonable terror que el que padecen las mujeres y en el que no hay ms tiros que los que prodigan los tantos delincuentes con uniforme, curiosamente, a raz del 11 de septiembre, se cre un batalln de lucha antiterrorista, no para combatir la violencia machista o el alza de los precios, no para enfrentar la corrupcin, el desempleo o las tantas otras lacras de la sociedad dominicana, sino para preservar su paz amenazada por las hordas de Al Qaeda. Y no tardaron en presentarse las amenazas. Una tarde era desarticulada una clula terrorista islmica, compuesta por cinco peligrosos libios, a punto de abordar un avin para Estados Unidos. Al da siguiente, ya eran cuatro y, horas ms tarde, se publicaba que los tres detenidos eran libaneses. Apenas unos pocos supimos, das despus, que los dos libaneses no eran ms que ilegales sin papeles, buscando su arribo a la tierra prometida en busca de trabajo. Pero el xito de la operacin ni desalent a las autoridades ni desanim a los terroristas y, al poco tiempo, era detenido en Santo Domingo un destacado miembro de Al Qaeda que, tras ser investigado, result ser un estudiante de medicina paquistan, sin que se le formularan cargos siquiera por mala prctica mdica.

Al margen de estos apuntes tercermundistas sobre el peligro que representa el eje del mal, en el primer mundo, no poda ser menos, los planes conspirativos son mucho ms complejos y, sobre todo, terribles y constantes. Atentados contra aviones, contra redes de transporte, contra pozos de petrleo, refineras, bases militares, grandes personalidades frustrados por la pericia policial.

Y es que nada ni nadie escapa a la amenaza terrorista. De ah la importancia de desarticular redes terroristas en todo el mundo y todos los das.

Tambin en el Estado espaol se han dado pruebas de la eficacia policial contra las redes islamistas.

Entre otros ejemplos, en enero del 2006, la polica lograba desarticular dos redes yihadistas en Madrid, Catalua y el Pas Vasco, con ramificaciones en Francia, Blgica, Holanda, Argelia, Marruecos, Turqua, Siria e Iraq, y detena a sus 20 integrantes. Su misin era captar y reclutar suicidas. Las operaciones policiales Chacal y Camalen frustraban los objetivos de los terroristas a quienes, si bien no les encontraron armas ni explosivos, les fueron intervenidos ordenadores, documentos y telfonos mviles.

Para cerrar el mismo ao, en otra operacin realizada en Ceuta, era desarticulada una nueva clula terrorista. En esta oportunidad, adems del acostumbrado arsenal de ordenadores, mviles y documentacin, tambin se les ocup a los 11 desarticulados, dinero y un machete.

Durante el gobierno de Aznar, fueron tantas las detenciones de sanguinarios terroristas rabes, especialmente en Catalua, que cerca estuvieron los brillantes operativos policiales de paralizar los servicios de recogida de basura de esa comunidad, dado que a esos oficios se dedicaba la mayora de los terroristas apresados. Para su fortuna, las sospechosas sustancias qumicas que manejaban no eran sino productos de limpieza y, semanas ms tarde, al ser puestos en libertad, casi todos pudieron dar gracias a Al y volver a sus afanes de limpieza sin nuevos sobresaltos.

Uno de los casos ms sangrantes fue el de Ahmad Mardini, un sirio nacionalizado espaol, casado con una zamorana, padre de tres hijos y empleado de la Coca-Cola, que perdi el empleo, los amigos, los vecinos, casi la familia y la fama que se le supone a un inocente, luego de que fuera detenido como peligroso terrorista islmico, y su nombre y su rostro reproducido hasta la saciedad por medios de comunicacin que, como El Mundo o Tele-Madrid, ni siquiera por imperativo legal y aos despus de que Garzn descargara al acusado, dejaron de presentarlo como terrorista.

Si la misma cobertura que emplean los medios para informarnos de la desarticulacin de tramas terroristas la dedicaran, pasada la euforia, a ilustrarnos con los resultados, sabramos que el caso de Mardini es una constante.

La ola de detenidos que acompa en Londres la desarticulacin de un supuesto plan para hacer estallar en vuelo diez aviones comerciales, en agosto del 2006, casualmente, al mismo tiempo en que Israel destrua El Lbano, tuvo repercusiones en todas partes: en Francia, en Paquistn, en Afganistn, en Italia cientos de detenidos. De hecho, no hay acontecimiento social de importancia que se celebre en el mundo que no venga precedido de la desarticulacin de ms y ms clulas terroristas de Al Qaeda. Ya casi es tradicin que semanas antes de que se celebre un campeonato del mundo de ftbol, sea Francia o Alemania, lleguen noticias de redadas que pongan a buen recaudo a cientos de peligrosos rabes planificando espantos, y no hay cumbre mundial, as sea poltica o econmica, que no se cobre antes la detencin de algunos centenares de terroristas islmicos dispuestos a inmolarse.

Por si no fuera suficiente, los medios de comunicacin, tan parcos a veces, otras tan exhaustivos, tambin informan los nombres de las ciudades ms expuestas a padecer el terror, tanto como callan los nombres de aquellas ciudades y pases que ya lo padecen. Hasta nos anticipan los lugares con ms posibilidades de ser blanco de las bombas.

Adems de la coincidencia general en la mayora de las redes desarticuladas de no encontrarles la polica ms armas o explosivos que los clsicos mviles, ordenadores, documentacin y dinero, otra constante llama la atencin en la redaccin de todas esas informaciones que uno nunca sabe si son partes de guerra reconvertidos en noticias o noticias transformadas en partes de guerra: los planes estaban en su etapa inicial aunque ya haban madurado lo suficiente y cito textualmente al FBI luego de que en julio del 2006 desarticulara una red compuesta por ocho terroristas que se propona atentar contra la red de transporte en Nueva York. En la misma declaracin, el FBI reconoca que ninguno de los implicados ha estado o est en Estados Unidos, circunstancia que, en el mejor de los casos, mueve a asombro. Esos planes iniciales que ya haban madurado, en su contradictoria exposicin, son los mismos que alegaba el ministro espaol Prez Rubalcaba en el caso de los detenidos en Ceuta: el grupo no tena objetivos marcados aunque se planteaba pasar a la accin; y semejantes, aunque invertidos, a los del caso de Londres. Si la polica inglesa anunciaba el primer da que el plan estaba bien avanzado y ha sido interceptado en su fase final, el ministro ingls John Reid declaraba das despus que se est en la primera fase de una larga investigacin.

Naturalmente, y como suele ser costumbre, no se informa de ms detalles al respecto para no obstaculizar las investigaciones.

La desarticulacin en abril del pasado ao de una red terrorista en Arabia Saud con sus 172 socios y abonados, revel, por ejemplo, que la mayora eran nigerianos y yemenes, que algunos eran de Al Qaeda, y que haban recibido instrucciones sobre pilotaje de aviones fuera de Arabia Saud, pero se reservaban otras informaciones para no obstaculizar las investigaciones. El mismo argumento servira a las autoridades y medios italianos para, tres meses ms tarde, luego de desarticular una red que entrenaba terroristas en una mezquita italiana, limitarse a revelar que hemos descubierto una verdadera escuela del terror. Tambin se agreg a la informacin el habitual inters de los detenidos en pilotar Boeing 747 y manejar sustancias qumicas. Las mismas, tal vez, que la polica britnica haba encontrado en julio de este ao en poder de un afgano y un somal en Londres, cuando investigaba un asunto relacionado con el narcotrfico, y que adelantaba era perxido de hidrgeno aunque todava se estaba analizando la sustancia. Seguimos a la espera de que policas y medios confirmen el anlisis de la sustancia.

Otra de las comunes coincidencias en este tipo de denuncias lo supone la grandilocuencia, el tremendismo, con que se informa de la amenaza. Lgicamente, cuanto ms graves pudieron ser las consecuencias del atentado que nunca ocurri, mayor alivio van a encontrar los afectados que nunca lo fueron.

Para la polica italiana, en el caso que citara ms arriba, la mezquita se haba convertido en una verdadera escuela del terror. Cmo calificar entonces la crcel de Abu Ghraib en Iraq, o la de Guantnamo? El responsable de Scotland Yard, aludiendo al supuesto atentado frustrado en Londres contra diez aviones comerciales, hablaba de asesinato masivo de un nivel incalculable. Las posibles vctimas del atentado, sin embargo, al margen del lgico dolor e indignacin, eran perfectamente calculables. Hubiera bastado sumar el nmero de pasajeros para obtener el nmero de vctimas. Y habramos sabido sus nombres, sus historias, sus nacionalidades, hasta el destino de su ltima llamada por su mvil. Lo que s resulta incalculable es el nmero de iraques muertos desde que Estados Unidos y Europa se dieron a la tarea de liberarlos de su dictador. Se ha hablado de medio milln de muertos, de un milln, de cientos de miles de fantasmas sin identidad que, todava, siguen muriendo en ese y en otros pases sometidos a la misma democrtica terapia occidental.

La fiscal del distrito Este de Nueva York, Roslynn Mauskopf, luego de que a principios de este ao fueran detenidos en Nueva York tres alegados terroristas de Guayana y uno de Trinidad y Tobago acusados de intentar volar con explosivos que, por cierto, todava no tenan, la red de conductos de gasolina que abastece a los aviones del aeropuerto John F. Kennedy, indic que se trata de uno de los "complots ms escalofriantes imaginables", aunque aclar que durante el tiempo en que se han llevado a cabo las investigaciones "nunca ha estado en peligro la seguridad area ni la de los pasajeros". "La destruccin que hubiera causado si se llega a producir, es inimaginable".

Lo que s resulta inimaginable es la destruccin causada en Iraq de la que se duda pueda, alguna vez, volver a ser una nacin.

Una vez los medios han dado amplia cobertura al frustrado atentado con su correspondiente secuela de detenciones, poco importa que en los siguientes das se desnaturalice el atentado y los sanguinarios terroristas acaben convertidos en trabajadores de la limpieza o en simples ilegales. Ya la alarma se ha creado, que era lo que se persegua, y el mundo valora y respalda la labor de sus gobiernos y sus medios de comunicacin en su labor de preservar su seguridad.

Obviamente, si aceptamos que haya guerras preventivas, no hay razn para oponerse a arrestos y desarticulaciones preventivas. Por ello los esfuerzos de gente como Peter Clarke, jefe de la brigada antiterrorista inglesa, que no tuvo empacho en reconocer la vigilancia a que somete a miles de ciudadanos de su pas, sospechosos de actividades terroristas directa o indirectamente. Las sospechas, tambin, pueden ser preventivas, tanto como las noticias.

Entre las miles de personas, la mayora de origen rabe, que han sido detenidas y presentadas por los medios de comunicacin como diablicos terroristas dispuestos a matar y morir, el caso de Richard Reid siempre me ha parecido uno de los ms llamativos. Y lo digo porque hasta entonces haba credo que los malos, an siendo perversos, podan disfrutar de algunas virtudes comunes a otras personas, como ser elegantes, inteligentes o, por ejemplo, resultar atractivos, pero despus de observar muy brevemente el rostro, que no es conveniente solazarse en sus facciones, del individuo de Sri Lanka que hace siete aos pretendi sin xito provocar una explosin en un avin que iba de Pars a Miami, me sent en la necesidad de corregirme y aceptar que hay malos que, adems, tambin son feos, incluso, imbciles, casi tanto como los medios de comunicacin que nos brindaron la noticia. El tal Reid, con los zapatos repletos de explosivos, haba llegado al aeropuerto de Pars sin otro equipaje que un rostro inolvidable, cargado de presagios y muecas. En su afn por pasar desapercibido y dado que su cara, como debi ocurrir, no sirvi para que le negaran el boleto y ah mismo lo arrestaran, (si no me cree le invito a que entre en cualquier buscador de Internet y solicite la imagen de Richard Reid) el terrorista se dedic a insultar y a ofender a otros viajeros y a empleados de la lnea area, sin lograr hacerse notar. Das antes, dedicado a los mismos afanes y en el mismo aeropuerto, haba logrado, finalmente, segn lea en la prensa, que le retuvieran por unos minutos el pasaporte britnico que portaba, ya que adems de ser falso tambin lo pareca, con lo que acab por perder el vuelo, pero haba regresado al aeropuerto decidido a embarcar rumbo a Miami sin cambiarse ni de zapatos, ni de pasaporte, ni de cara. Por ms discusiones y pleitos que volvi a originar nadie impidi esta vez que el irascible sujeto fuera atravesando todos los rigurosos controles antiterroristas hasta ocupar su asiento en el avin. Ya que no dispona de un letrero de nen en la cabeza, de esos que se encienden y apagan, con la leyenda: "soy un terrorista", ni tampoco echaba espumarajos por la boca, se dedic, segn dicen los cables noticiosos, a protagonizar algunas malsonantes broncas con otros pasajeros, hasta que harto de mirarse en el espejo y verse, se decidi a extraer, a la vista de todos, los cables de su zapato para provocar la redentora explosin. Tampoco nadie pareci advertir entonces sus quehaceres manipulando cables en su asiento, lo que parece ser muy comn en cualquier vuelo. Desgraciadamente, no haba tenido la precaucin de llevarse unas cerillas escondidas en el otro zapato y, como siempre, haciendo gala de un tacto exquisito, de fino y experimentado terrorista, llam a gritos a la azafata para que le suministrara un encendedor. Craso error el suyo porque ah fue que la azafata comprendi que se trataba de uno de esos desalmados fumadores y le cay arriba secundada por los dems pasajeros. Al registrarle los zapatos, ya reducido y golpeado en el suelo, en busca de la cajetilla de cigarrillos, se encontraron con los explosivos y se detuvo al terrorista.

Los medios colaboran con los gobiernos amplificando el terror y los terroristas para que la ciudadana no tenga la menor duda de la magnitud de la amenaza que se cierne sobre ella y la necesidad de que la amparen esos gobiernos y la mantengan informada esos medios de comunicacin.

Es as que, en todos estos aos, el principal problema que dicen tener los espaoles es el terrorismo, cuando hasta el montaismo, uno de los deportes ms hermosos y sanos que existen, mata ms y mejor.

Pero una poblacin que es capaz de creerse la virtual amenaza e ignorar la real consecuencia, puede creerse cualquier cosa.

Un informe de 16 agencias de los servicios secretos estadounidenses, desclasificado, en parte, a principios del 2008, revelaba que Estados Unidos afrontar una amenaza terrorista persistente y en evolucin, aun cuando no hay indicios crebles de peligro inminente. Lo enfatizaba el titular del Departamento Nacional de Inteligencia, Mike McConnell: La primera y principal evaluacin de inteligencia nacional es que hay y habr amenazas terroristas persistentes y en evolucin. Lo que ms parece un parte meteorolgico, se resuma en un dato escalofriante por su crudeza y precisin, obtenido no se sabe como y que, en este caso, divulgarlo no obstaculiza las investigaciones: El objetivo de Al Qaeda, basado en creencias religiosas del Islam, es matar a cuatro millones de estadounidenses.

El 16 de junio del 2004, Johan Galtung, experto noruego en negociaciones de paz, profesor de la Universidad Europea de la Paz, de Estudios de la Paz de la Universidad de Hawai y de otros centros universitarios, declar en un seminario sobre terrorismo en el Escenario de la Haima, en Espaa: Estados Unidos, desde la segunda guerra mundial ha realizado 70 intervenciones militares que han causado la muerte de entre 12 y 16 millones de personas, el 95% de las cuales eran civiles. Hitler ocasion la muerte de 11 millones de personas. No hay duda que el principal terrorista del mundo actual est en Washington.

 



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