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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2009

Sahara
Una nueva dinmica

Andala Breika
Rebelin


Los ltimos acontecimientos acaecidos en el tema del Shara Occidental, desde la retirada del controvertido diplomtico holands, llevan consigo varias notas que indican que la cuenta atrs para acabar con este conflicto ha empezado. En todo caso, es el deseo del conjunto de la comunidad internacional que ve en este problema el reflejo de los muchos puntos flacos de la organizacin mundial. Incluso Marruecos est dispuesto a contribuir, a su manera desde luego, para hallar una solucin que le favorezca. No es por buena voluntad de los responsables marroques, sino porque, 34 aos despus, Marruecos no gan ms que 16 aos de guerra sangrienta entre dos pueblos hermanos, incalculables gastos para mantener un ejrcito de 200.000 soldados, una situacin social explosiva y un pueblo cada vez ms consciente de lo absurdas que son las reivindicaciones territoriales marroques, aunque el rgimen haya hecho todo lo posible para mantener la "unanimidad" en torno al palacio ara seguir sus intentos de imponer el hecho consumado de la invasin y la ocupacin ilegal del Shara Occidental.

El escenario imaginado por Hasn II para salir de la crisis poltica ya no es vlido ahora que el pueblo saharaui se ha armado de la legalidad internacional frente a las maniobras marroques tendentes a desvar al principio de autodeterminacin de su nico sentido : el voto. La libre eleccin a travs de las urnas, la nica solucin vlida para salir de una vez por todas de un conflicto que dur demasiado. Toto intento para salir de esta va llevar obligatoriamente a la reanudacin de las hostilidades.

Hace 34 aos, Hassan II cometi el error de subestimar la capacidad de este pequeo pueblo, pensando que la vuelta a la normalidad en el Shara no es ms que cuestin de un ejercicio muscular de dos semanas para el ejrcito marroqu. El difunto rey estaba lejos de pensar que ya no iba a conciliar el sueo a causa de los comunicados y balances militares que llegaban del campo de batalla y en los que las derrotas militares de la armada real se acumulaban una tras otra. Da tras otro, ms muertos, ms heridos, y ms armamento sofisticado capturado en plena batalla por los combatientes del Frente Polisario.

Hoy en da, su hijo, Mohamed VI, est repitiendo el mismo error. Piensa que de esta manera puede conturnar la legalidad internacional y sofocar las aspiraciones saharauis. La memoria del palalcio real parece ser muy corta.

La dinasta alauita hizo del Shara un tema de la poltica interna de Marruecos. Las reivindicaciones de los partidos polticos, las reformas sociales, la democracia, son temas que quedarn en "stand-by" en nombre de la "integridad territorial" del reino.

El sacrificio y la perseverancia del pueblo saharaui permitieron denunciar a todas las maniobras dilatorias del gobierno marroqu. La proposicin de autonoma fue rechazada en la ONU. Esta ltima insiste en la bsqueda de una solucin basada en el respecto de la voluntad de la poblacin saharaui. Toda solucin basada en este principio ser bien recibida y el Consejo de Seguridad est lejos de pronunciarse por una solucin unilateral, como la proposicin marroqu. Por respeto a la voluntad de este pueblo que ha sabido sobrepasar todas los obstculos para impedir que su tierra sea absorbida por un Estado dirigido por mafiosos. Un Estado edificado sobre la sangre de los demcratas marroques, sobre los cadveres de Tazmamart, sobre falsas divinidades, la miseria de la sociedad marroqu, el dinero sucio del turismo sexual, el clientelismo, la corrupcin La lista es interminable.

Desde que el asunto del Shara fu adoptado por el Consnejo de Seguridad, las sorpresas, contradicciones, chantajes se convirtieron en moneda corriente del palacio cherifiano. Pero los saharauis estaban ah para poner el pndulo del reloj en la hora exacta. A pesar de la negativa intervencin francesa, en la ltima resolucin del Consejo se habl de derechos humanos. La mencin "dimensi n hu mana del conflicto" pone a disposicin de Ban Ki-moon el derecho de intervenir para que el aspecto humano del conflicto se tenga en cuenta. En otras palabras, Marruecos estar bajo control en caso de cualquier nueva violacin de los derechos humanos. La mscara que lleva el rey caer pronto y el mundo ver que la realidad difiere de lo que pretenden los responsables marroques y sus clientes zapateristas. El teln levantado sobre los supuestos "avances realizados por Marruecos en lo poltico, social, econmico" no son ms que una pequea parte de la campaa llevada a cabo por los lobbies promarroques para disimular la verdadera cara del rgimen feudal alauita. Una cara cruel, inhumana y criminal.

La monarqua marroqu, en lugar de retirarse de la poltica y permitir la instalacin de una cultura democrtica y un verdadero Parlamento, monopoliz todas las palancas del poder e infantiliz a los partidos polticos, los "beni-si-si". Incluso crey acertado su pacto con algunos antiguos opositores como Ben Zekri et Herzenni, actual presidente del CCDH, Consejo Consultativo para los Derechos Humanos, y otros que ofrecieron sus ideales a cambio de ciertos placeres de la vida. Y eso que una nueva Constitucin y un Estado de derecho vendra como anillo al dedo para el pas. Slo se trata de hacer poltica, pero de otra manera.

En este laberinto de maniobras polticas, chantajes y desafos, el pueblo saharaui no tiene ms remedio que recurrir a todos los medios a su alcance para frenar el expansionismo marroqu.

La unanimidad y el consenso nacional marroques son artificiales y son el resultado de una complicidad entre el rgimen, las lites y el ejrcito. Todos sacan enormes provechos polticos y financieros de esta subasta nacionalista. Ninguno de ellos est dispuesto a dar el primer paso hacia la solucin por temor a que los otros lo acusen de traicin. Por ello, noosotros los saharauis, perdonamos al pueblo marroqu y comprendemos su situacin. El da que los marroques tengan una verdadera monarqua consitucional, su unanimidad y consenso irn hacia el reconocimiento del pueblo saharaui y la rectificacin de los errores del pasado como hizo recientemente con los aos de plomo que caracterizaron al reino de Hasn II.



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