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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2009

Escuela pblica: Leyes efectivas en lugar de escritos bienintencionados
No es verdad?

Colectivo Baltasar Gracin
Rebelin


Desde hace unos meses circula un manifiesto titulado No es verdad, un manifiesto pedaggico, firmado por docentes, madres, padres, estudiantes y ciudadana en general. As de amplio y democrtico es el espectro de quienes apremian a apoyar un diagnstico, parcial y desvado, de la situacin de nuestro sistema educativo, as como una serie de propuestas para su mejora. Su objetivo explcito es contrarrestar la difusin de falsas y caducas creencias sobre la realidad de nuestra escuela. Con esos adjetivos califican a las opiniones, que en buena parte compartimos, que insisten en la bajada de los niveles de exigencia, la poca valoracin del conocimiento y de sus contenidos y que, entre otras cosas, culpan al ideario psicopedaggico de la LOGSE de la depauperacin de nuestro sistema educativo. Depauperacin que el manifiesto, si no niega totalmente, considera como la consecuencia natural de una insuficiente aplicacin de esta Ley.

Para quienes lo suscriben (muy verosmilmente, como reaccin contra el Panfleto antipedaggico de R. Moreno Castillo 1, que denunciaba los despropsitos llevados a cabo al amparo de dicha Ley) esa valoracin de nuestro sistema educativo, de la que la prensa se hace eco a menudo, no es verdad. Incluso, si existe fracaso escolar, se debera a que ese ideario de la LOGSE no lleg a penetrar en las aulas y se ha mantenido un modelo de enseanza transmisivo y tradicional, hacia el que nuestros nios y jvenes muestran un comprensible desapego.

En su opinin, los problemas de la escuela, adems de ser reflejo y consecuencia de los ms generales de la sociedad adulta (consumista, superficial, estresante, etc.), tendran uno de sus principales orgenes -cmo no- en el modelo de enseanza que algunos docentes, con un importante dficit de formacin inicial y pedaggica, siguen practicando. De lo que se concluye que es necesario un cambio profundo en la escuela y en la universidad [] (que) ha de venir de la recuperacin y actualizacin de aquellas ideas y experiencias que han demostrado su capacidad transformadora, inspiradas en ilustres docentes y pedagogos del pasado e intelectuales de prestigio mundial (sic).

Las propuestas, coherentes con lo anterior, se centran en los mtodos pedaggicos y didcticos, que deben llevar a cabo docentes formados e identificados con su profesin, mediadores crticos del conocimiento, dispuestos al trabajo cooperativo y en red , estimulados para la innovacin y la investigacin [] (esa) otra escuela necesaria ya existe y es posible; slo hace falta extenderla. No en vano tal manifiesto aparece promovido por la RED IRES (Investigacin y Renovacin Escolar).

Este discurso, que creamos superado, parece cobrar nuevos bros entre algunos sectores propensos al peor de los idealismos, el que niega o ignora la realidad, o a aquel otro que fa al esfuerzo individual, siempre limitado, la posibilidad de un cambio de la entidad que necesita la enseanza en nuestro pas.

En la misma lnea, el pasado febrero, hizo su presentacin en el Ateneo de Madrid INNOVA que, en su pgina web, se autodefine como sigue:

Un portal de Internet abierto a la participacin de toda suerte de redes, organizaciones y grupos profesionales; de innovacin, renovacin pedaggica o cualquier otra frmula orientada a la mejora de la educacin; formados por profesores o por cualesquiera otros agentes implicados en las instituciones y procesos educativos, tales como padres, municipios, servicios sociales, ONGs, etc.; de carcter pblico, privado o social; de alcance nacional, autonmico o local; generalistas o especializados; enfocados a las enseanzas regladas o a otros mbitos educativos, a reas acadmicas precisas o a objetivos transversales; grandes o pequeos, nuevos o viejos. (La cursiva es nuestra).

La presentacin estuvo respaldada con la presencia de un representante del MEC, de Mariano Fernndez Enguita (socilogo) y de Jaume Carbonell, el veterano director de Cuadernos de Pedagoga

El primero subray el total acuerdo y apoyo del Ministerio a esta iniciativa, en lnea con las vas que el propio Ministerio viene promoviendo, consciente de que, al encontrarnos en un Estado de las Autonomas, con crecientes peculiaridades y diferencias, ya no se puede hablar de la situacin de la educacin en nuestro pas ni de una sola poltica educativa con incidencia y efectos generales.

Fernndez Enguita nos sorprendi diciendo que las organizaciones estables y verticales, con vocacin de proyectar sus objetivos de arriba abajo (partidos, sindicatos, instituciones, etc.) son cosa del pasado; lo moderno (desde Al Qaeda, al funcionamiento de los ejrcitos y de las empresas punteras) es el trabajo en red, entre componentes cambiantes y sin estructura fija. A su parecer, las organizaciones e instituciones al estilo tradicional, como el Estado, as como el alcance de sus leyes e iniciativas pierden eficacia. As pues, debemos dejar de confiar en que la Administracin y la planomana (mana por la planificacin) puedan arreglarlo todo. Tambin lo pequeo es hermoso, es la hora de la horizontalidad que las nuevas TICs permiten y desarrollan.

Jaume Carbonell se refiri al lema por una escuela democrtica -que, all por los aos 70 y 80, aglutin a los movimientos de renovacin pedaggica-, para concluir que hoy parece haber perdido vigencia y capacidad de movilizacin. No qued claro si porque llevamos dcadas bajo un sistema democrtico ya asentado (y, en consecuencia, todo lo que hay bajo su techo tiene carcter democrtico) o porque, despus de todo, slo hay lo que hay y ya no cabe esperar mucho de ninguna nueva reforma educativa. Eso s, dej un resquicio para la esperanza: los grupos de profesores, capaces de seguir ilusionados, siempre podrn hacer uso de su margen de autonoma respecto a la Administracin para innovar en su aula, comunicar sus experiencias a otros compaeros, conectarse con otras redes, por ejemplo, en el mercadillo de intercambio que quiere ser INNOVA.

Despus de tantos aos de encendidos debates sobre los efectos beneficiosos y democratizadores que deban desprenderse de las sucesivas reformas educativas, ahora parece cundir el desencanto, sin que por ello se cuestione el carcter de dichas reformas ni su responsabilidad en el panorama actual.

Pero la realidad es la que es y reconocerla el primer paso para poder cambiarla. Por mucho que algunos se empeen en ignorarla o embellecerla, la presente nos sita ante un sistema educativo cada vez ms fragmentado y discriminatorio, con ndices de fracaso muy elevados y palpables retrocesos en el acceso a las titulaciones superiores. Centrar la atencin en el deterioro infligido a la Escuela Pblica y analizar sus causas es la primera condicin para cualquier intento serio de revertir la situacin.

Algunos, sin embargo, antes que reconocer errores, prefieren diluir responsabilidades en un sobrevenido escepticismo frente al potencial transformador de cualquier ley, con lo que, adems de que eluden hacer un balance preciso de lo sucedido, descalifican de antemano cualquier esfuerzo por modificar la raz de las cosas.

Claro que, con lo que ha llovido, y a no hay lugar para los pomposos objetivos con que se autojustificaron las sucesivas reformas, la fe ciega en dogmas pedaggicos de milagrosa eficacia, la propaganda sobre las excelencias modernizadoras que se atribuan a cada nuevo plan, a los incesantes cambios en la organizacin de los centros, en los currculos y en la prctica docente.

Cabe, sin embargo, enrocarse y repetirse a s mismos que no es verdad la degradacin a la vista de todos. O que, dejando que las cosas sigan su curso, ha llegado el momento de la retirada a los cuarteles de invierno, del repliegue a las pequeas cosas, al voluntarismo personal o de grupo que, ahora -maravillas de la tcnica- puede realizarse interconectados en red.

A otros se nos ocurren algunas preguntas:

No es verdad que todas y cada una de las reformas del sistema educativo han favorecido su creciente liberalizacin y privatizacin?

No es verdad que las decisiones polticas de los gobiernos ni son neutrales ni carecen de consecuencias sociales, y por eso nos preocupan a los ciudadanos?

No es verdad que leyes, decretos, instrucciones, funcin inspectora, etc. influyen y determinan en gran medida el curso de la educacin?

No es verdad que las directrices de la UE, sobre las que se ordenan los respectivos gobiernos, orientan en una misma direccin -neoliberal por ms seas- las reformas educativas? Para qu, entonces, el debate sobre Bolonia?

Y a un nivel ms general:

No es verdad que la verticalidad y la precariedad democrtica siguen vigentes en el mundo globalizado e interconectado?

No es verdad que la descentralizacin de los estados y la profusin de mbitos de autonoma, en lugar de debilitar, han reforzado los verdaderos centros de decisin a escala nacional e internacional?

No es verdad que el FMI, el G-8, la OMC, la OCDE, la UE, el BCE, etc. estn muy lejos de ser ejemplos de horizontalidad y democracia?

No es verdad que, hasta ahora, no habamos asistido a una concentracin de poder tan elevada en la que tan pocos decidan por tantos?

Una cosa es tomar la opcin de mirar para otro lado y abandonar el terreno de la Poltica, con mayscula. Y otra, muy distinta, que sta se haya evaporado y deje de tener los efectos ms generales y decisivos en la vida cotidiana de los ciudadanos.

Algunos preferiramos a tantos escritos bienintencionados en defensa de la Escuela Pblica, de la laicidad, del derecho igual de todos a la educacin, etc. contar con leyes y decretos que suprimieran la subvencin a los centros privados, dejaran fuera de la escuela comn el adoctrinamiento religioso, votasen los presupuestos necesarios, adoptasen medidas efectivas contra las desigualdades en la escolarizacin y en el acceso a la educacin, y un largo pero posible, si hubiera voluntad poltica- etctera.

Para lograr que se tomen tales decisiones, y sin dejar de hacer lo que buenamente podamos en nuestras aulas, merece la pena seguir peleando.

Nota:  

1 En su da ayudamos a difundir, a travs de esta web, el Panfleto Antipedaggico que, ms tarde, fue publicado por la Editorial leqtor (Barcelona 2006).



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