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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2009

La creacin colectiva o la escucha de la diferencia

Hctor Jos Arenas A.
www.desdeabajo.info


A ttulo personal, la ltima creacin colectiva del Teatro La Candelaria, cerr su temporada en abril en Bogot con la sala abarrotada, la boletera agotada y un xito rotundo, certificado por el boca a boca de miles de espectadores entusiasmados por la embriaguez esttica derivada de la contemplacin de una obra demoledora de los cnones clsicos, que con 13 fragmentos magistrales, sutilmente hilados, nos desnud sin piedad como sociedad, nos brind el blsamo del arte y nos ayud a recomponer las subjetividades destrozadas por el largo imperio del terror.

Con el interrogante profundo en el corazn sobre las formas con las que sera posible labrar el sueo conjunto de una comunidad laboriosa y sufrida, y que no acierta an en el hallazgo de las sendas que nos permitan salir del itinerario de horror que fabrica subjetividades monstruosas en serie, nos dirigimos en las maanas soleadas o lluviosas de mayo a un lugar sagrado por la memoria creadora que largo tiempo ha albergado: el escenario de La Candelaria. Ingresamos en el recinto de la fe inquebrantable en el poder de la palabra para avivar conciencias con el propsito de escuchar en la voz de quien el antillano inolvidable pudiera llamar las columnas del amor sin tregua la palabra que nos ayude a esclarecer la gnesis, los misterios y las claves de la creacin colectiva.

En un patio soleado, detrs del escenario, mientras Nora Gonzlez perfecciona su extraordinario talento actoral con el Tai Chi Chuan, que el maestro Liu comparti con los integrantes del grupo, escuchamos a Csar Badillo, formidable actor formado en el arte teatral en una institucin cuyo colosal aporte a las tablas colombianas an est por ser reconocido: la Escuela Nacional de Arte Dramtico.

Acontecimiento es lo que le corre el piso al espectador


Para m, la creacin colectiva tiene que ver con los equipos, los grupos, los combos. Porque, entre otras cosas, son maneras de escapar de la gran macropoltica y del statu quo. Hay una necesidad profundamente sentida de escapar de un orden social constrictivo, y ah aparece la micropoltica, la vida de los colectivos. Pero no todos los grupos crean colectivamente. Esto es algo muy sui generis que se da en La Candelaria, donde este tipo de creacin significa la invencin conjunta de todos los elementos de la dramaturgia. Nuestra labor es crear nuestros modos de expresin con lo que llevamos dentro. En este sentido, la creacin colectiva es una actitud poltica porque significa escaparse de los grandes relatos. Mientras un autor impone su punto de vista, es totalizante, hay un autoritarismo del autor. En la creacin colectiva hay una apertura a muchas voces; en el fondo, es ella la escucha de la diferencia, precisa Csar. Y enfatiza:

La creacin colectiva es la mejor metfora de que lo que necesitamos es escuchar al diferente; superar la exclusin de verdad que se da cuando llega otro con una idea diferente de la que tenemos, y lo primero que decimos es: cmo vamos a aceptar eso? Entonces, en el proceso de creacin conjunta, hay discusiones dursimas, pero con argumentos y sin muertos. Hicimos 120 improvisaciones para construir A ttulo personal! Para sacar 13 cuadritos, lo que tuvimos que desechar fue inmenso.

Razones y experiencia que deja inmensas lecciones, as lo comparte el actor: En la creacin de la obra surgi el tema del presentar y el representar. Una discusin del arte contemporneo. Las grandes representaciones, lo macropoltico, est en crisis, tapa verdades, y en ello no nos sentimos representados. Por qu? Porque ha perdido la verdad. La gran representacin es una gran mentira. Igual acontece con el teatro, que se ha convertido muchas veces en una operacin voyerista, donde el espectador va expectante y no le pasa nada. Entonces, el presentar crea un acontecimiento. Para m, acontecimiento es lo que le corre el piso al espectador, aquello que lo sacude. Todo lo contrario de ese arte de distraccin que se da en gran parte del cine y en casi toda la televisin. Este canon que, asumido como forma permanente, mediocriza la mente. Entonces de lo que se trata es de sacar verdades a travs de la presentacin.

Est usted vivo?

La seguridad en sus palabras no deja lugar a dudas. Es una vida de teatro y de reflexiones compartidas con otros muchos. Contina compartindonos su visin. En A ttulo personal, que es una autobiografa irnica de La Candelaria, creo que logramos presentarnos en nuestra esencia de briznas en el universo. Logramos relegar la automagnificencia y presentar nuestra faceta cmica, nuestra frgil condicin humana como artistas, lo ridculo que habita en la exhibicin de las vanidades. La inclinacin por proyectar nuestros egos acontece tambin en otros campos, en la poltica ni se diga. Todos en la izquierda y en la derecha nos creemos dioses, impera la volunta de imponer, y por eso se joden tantos proyectos. Pero a lo macro no se le puede oponer lo macro. Hay que pelear por una utopa ms grande, por un socialismo potico, un socialismo feliz, un socialismo participativo y nutrido en las artes, un proceso vivo y no un simulacro de participacin. Y para avanzar realmente en este sentido, tenemos que recuperar con toda su contundencia y responder con toda sinceridad una pregunta que se formula en la obra: Est usted vivo?

Cmo se logra que no se rompa el proceso?, le preguntamos al antiguo estudiante del Colegio Santander de Bucaramanga, y nos respondi: Con la escucha y el respeto. As es como podemos tejer la diferencia y enriquecer lo colectivo. La escucha del otro. Pero no de carreta, como cuando se habla de la otredad, de la diferencia, pero en realidad no se abandonan las ideas fijas que nos habitan, y se afirma escuchar al otro pero apenas como un ejercicio retrico con el que astutamente se busca imponer finalmente el criterio propio, y el resultado es la desazn conjunta al descubrirse el engao. En cambio, la atmsfera de la labor colectiva produce un apasionamiento creativo. Si alguien del grupo tiene una consideracin diferente, no la desechamos; le pedimos que la ponga en comn a travs del juego de la improvisacin. Toda una experiencia para retomar en todos los procesos sociales, colectivos por su exigencia de construir comn-unidad, esa necesidad y esa exigencia de vivir de manera diferente, donde cada uno da lo mejor de s para que todos vivamos mejor.

Uno solo no puede salvarse

Esperando a los actores por entrevistar, frente a la puerta de La Candelaria, vemos subir por la empinada Calle 12, con su paso lento, a Francisco Martnez, y pienso en el infinito valor del mrito humilde que sostiene lo bueno que ha quedado en Colombia, sobreviviendo al implacable funcionamiento de la terrible maquinaria de exterminio y la degradacin humana que produce en forma inexorable la miseria largo tiempo impuesta. Es ese mrito humilde, presente en miles y miles de seres humanos que han consagrado su vida, por sobre todas las adversidades, a hacer bien el oficio que venimos a cumplir en la Tierra. En ellos, pese al pavoroso aparato de mentiras con el que se intoxican nuestras mentes en el da a da, se ha mantenido esa inteligencia natural que salva de la actividad o la inactividad cmplice con el modelo que destruye nuestra humanidad y devasta nuestros territorios.

Pacho Martnez es uno de los veteranos del grupo. Naci en un pueblecito llamado Cerrito, en las orillas del ro Magdalena, a cinco minutos de El Banco, adonde fue llevado en 1942, sin explicarle la razn, en su primer desplazamiento, cuando tena 5 aos. Lleg a Bogot a trabajar como proyeccionista en una sala de cine, y all se enamor de la actuacin y se vincul al grupo original del Teatro La Candelaria, cuando ste naci como Casa de la Cultura en la dcada del 60. Le inquirimos por la presencia tremenda de las desapariciones y la muerte no natural en la obra A ttulo personal, y nos respondi:

Siento que tenemos una deuda con el pas, la obligacin de mostrar el desgarramiento y lo triste que es que a una madre le digan Perdn, pero le matamos su hijo. Hay algo que sale del alma: uno tiene que estar con sus compaeros. Uno solo no puede salvarse. Hay que estar con los trabajadores, con los sindicatos a ver si de pronto no seguimos hundindonos en este fondo en que nos encontramos, y salimos y podemos por fin, un da, ver un poco de paz. Yo no conozco la paz; tengo 72 aos y no conozco la paz.

Paz que es necesario buscar. Cuando tena 4 aos, all en Cerrito, un batalln del ejrcito llev a las 11 de la noche a un seor sangrado y amarrado, preguntando de casa en casa que si lo conocan. Esa fue mi primera impresin de la violencia y qued grabada para siempre en mi cabeza Esta es la deuda que siento con el pas en que nac, la de aportar desde el arte para que un da conozcamos la paz que no hemos vivido. Conmueven las palabras de Francisco Martnez!

Lo oscuro y lo luminoso que nos habita

Nora Gonzlez es una excepcional actriz bogotana. Su trabajo en De caos y de cacaos, al igual que en A ttulo personal, captura la atencin del pblico por el placer que suscita apreciar su consumado arte actoral. En la cafetera de La Candelaria, donde el grupo comparte la hora del almuerzo despus del trabajo matutino en el que combinan el estudio permanente con intensos ensayos, escuchamos su experiencia:

Mi acercamiento con la creacin colectiva empez hace casi 10 aos, al llegar a La Candelaria. Haba trabajado con otros grupos, pero en ese quehacer siempre haba un texto del cual partamos. Aqu comenc con El Quijote y, a pesar del texto propuesto por el maestro Santiago Garca, el trabajo era muy diferente porque se laboraba a partir de improvisaciones, a partir de las propuestas de los integrantes del grupo. Entonces, ya no eras un simple intrprete sino un creador en el sentido ms amplio, pues uno se encargaba de hacer una propuesta en lo conceptual, en lo escnico y en la dimensin plstica.

Esta es una experiencia que se refuerza en la obra que nos ocupa. As nos lo explica la actriz. En A ttulo personal se parti de varios ejes temticos, uno de ellos la autorreferencia. O sea, partir de uno mismo. Un tema muy complejo porque finalmente los seres humanos tenemos grandes mscaras y corazas. Entonces, desvanecer esas mscaras es un proceso muy largo y arduo porque, en primera instancia, salan apenas esbozos. Partamos de la idea de buscar ese profundo ser interior que nunca sale al exterior pero que no pocas veces es el ms cercano a lo que realmente somos. Tambin partamos de la idea de que yo soy el otro. Entonces, la idea era escarbar en lo ms profundo de cada uno para ver qu sala, y ese es un proceso doloroso porque, as como hay facetas luminosas, tambin hay muchas cosas horrorosas, escondidas. Por eso se habla de la complejidad del ser humano

El otro tema en que trabajamos fue el de la presentacin y la representacin. Entramos en la presentacin, estar presente y no estar interpretando, representando. No era hacer un personaje sino presentar ese personaje que yo soy. Entonces, desarrollamos exploraciones individuales para buscar ese yo profundo que nos habita, un yo que tiene amores, odios, rencores, resentimientos Me atrevo a decir que es tambin un yo que es el pas, una realidad oscura y macabra. Entonces, siento que ese pequeo monstruo que constru en A ttulo personal era producto de esa realidad tan tenebrosa que vivimos, con esa presencia tan fuerte de la muerte, del horror, de las masacres. Y esto se irrigaba tambin con esa otra persona que es frgil. Para ello utilic textos de Gmez Jattin en que ste dice, por ejemplo, Tranquilos que slo a m suelo hacer dao, o de Brecht: El que re es el que no ha recibido la terrible noticia. Textos que manifiestan nuestros temores, los grandes miedos, la mirada que dice que no vale la pena seguir viviendo, y por otra parte la expresin de nuestra necesidad de que nos quieran, nos amen, nos acaricien. Entonces, era un personaje con dos polos opuestos: la necesidad de afecto y el monstruo producto del horror. Lo oscuro y lo luminoso que nos habita.

Con su voz tranquila y tono ameno, Nora prosigue su reflexin. Al final de la obra tambin hay un juego de contrarios para sacudir las percepciones impuestas por los medios: Tranquilos, vivimos en el pas ms feliz del mundo! Al Divino Nio lo descuartizaron, mi mam es una drogadicta, mi pap me viol, tenemos cuatro millones de desplazados..

Una escena fuerte, irnica, sin duda, opino. Para despus preguntarle por las dificultades de la creacin colectiva, a lo cual dice: Una de las mayores dificultades es que uno se enamora en exceso de lo que hace, y se trata entonces de perfeccionar el poder de escucha y la capacidad de desprenderse de lo que queremos porque estamos frreamente convencidos de su valor. Al mismo tiempo, se trata de lograr que lo que uno hace resulte en algo profundo a travs de permitir que mi yo inconsciente sea el que se exprese, y de realizar una labor de seleccin de lo valioso y madurarlo. Se trata de estar en el filo: por una parte, dejar que la intuicin proponga y, por otra, acompaar ese desborde de un momento analtico que seleccione aquello que mejor logra expresar el inconsciente colectivo.

Entre sagrado y profano

Alexandra Escobar, la joven y talentosa actriz bogotana, inici su trabajo en La Candelaria hace 11 aos con la puesta en escena de El Quijote. Su evocacin del trabajo colectivo en la obra Nayra, memoria en lengua aimara, nos ayuda a esclarecer el valor decisivo del espacio en la comunicacin de las energas sutiles, el valor esencial del cuidado en la construccin de las atmsferas en la generacin de la magia comunicativa. La escuchamos, en el ambiente acogedor del patio del Teatro, visitado por una multitud creciente que viene a la ciudad buscando las claves de nuestra cultura mestiza:

Nos invitaron a Mxico, y all, en San Juan de Chamula, conocimos una iglesia muy especial. Su arquitectura es catlica pero dentro estn presentes las tradiciones indgenas. Ese espacio nos suscit una luz sobre la forma de presentar las improvisaciones, las propuestas que habamos realizado durante un ao en torno a la energa, nuestro tema de investigacin conjunta en este proceso creador. Ese templo es un espacio entre sagrado y profano, a partir del cual que es como un tero nos dimos cuenta de que podamos hacer que todas las propuestas que habamos des-arrollado se presentaran de manera simultnea y dieran cuenta de las creencias profundas que tenemos en Amrica Latina con relacin a la energa. Esos rituales indgenas, afros, cristianos, pueden convivir en un mismo espacio. El que recreamos fue circular, e involucra al pblico en la obra, que en s misma es ritual. Solamente podan ingresar 90 personas por la disposicin del espacio, que es como el de las Malokas. El nacimiento y la muerte coinciden con Oriente y Occidente. La obra terminaba y no queramos salir a recibir aplausos porque aqul era un ritual, ms que un espectculo; era un homenaje a la memoria y las creencias profundas de nuestros pueblos de Sur Amrica.

* Prxima entrega: La gnesis de la creacin colectiva. La intuicin, el mtodo del no mtodo, arte y poltica. Nuestro inconsciente social. La obra que est ahora en construccin. El teatro del sur de Amrica en el nacimiento del nuevo mundo. Santiago Garca, Patricia Ariza, Libardo Flrez, Nora Ayala y Carmia Martnez.

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