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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2009

En respuesta al artculo de Ezequiel Meler
El pas que no viene

Lucas Filip
Rebelin


Leyendo el ltimo artculo de Ezequiel Meler, El pas que viene (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=85820), me puse a reflexionar sobre algunas cuestiones, primero, del pas que tenemos para poder entender el pas que viene.

El kirchnerismo como movimiento poltico es algo que nunca antes hemos visto en este pas. Vemamos.

Nace del aparato duhaldista en las elecciones presidenciales del 2002 con un apoyo popular inexistente. El pueblo argentino no apoyaba a Nstor Kirchner, sino que rechazaba al ex presidente Menem. Toma el poder con menos del 22% de los sufragios y un discurso antimenemista esencialmente.

Fue discursivamente hbil. Supo utilizar y canalizar el descontento popular de las polticas neoliberales de los aos 90. Tuvo la brillantez de poner en el centro de la discusin dos cuestiones esenciales de la poltica argentina: los derechos humanos y el FMI.

Pero en realidad, todo fue retrica. Es el gobierno que mayor cantidad de dinero desembols para pagar una deuda probadamente ilegal y el endeudamiento sigue en aumento, siempre a costillas de las necesidades de pueblo argentino.

Los genocidas siguen libres, y los escasos que estn presos es en crceles de lujo o bajo arresto domiciliario sin ningn tipo de control real de confinamiento.

Paradjicamente bajo el gobierno de los derechos humanos se produjo la primera desaparicin en democracia y seguimos esperando que aparezcan los culpables.

Claro que siempre hablando de derecho humanos mirando hacia el pasado. Mientras tanto, el gobierno popular sigue ignorando lo popular, los derechos humanos que le son negados a las personas como alimento, salud y educacin entre otras cosas. Argentina sigue siendo parte de esa Amrica ms desigual del mundo en constante aumento. Pobreza, indigencia, desnutricin, mortalidad infantil son mayores que en el menemato que con tanto ahnco han criticado y del que en realidad han sido partcipes, especialmente con la poltica de privatizacin de los hidrocarburos.

Hablan como izquierda y actan como derecha. Siempre en discurso enardecedor contra la oligarqua y los grandes poderes en pos del pueblo y la redistribucin de la riqueza.

Pero saliendo de lo discursivo, esas oligarquas siguen siendo intocables al igual que los grandes poderes econmicos, mientras que no existe redistribucin de riqueza. La brecha entre los que ms y los que menos ganan sigue en aumento.

Han destruido uno de los entes ms independientes del pas y con reconocimiento a nivel internacional como es el INDEC, que hoy publica cifras dignas del mejor libro de ciencia ficcin sobre desempleo, pobreza, indigencia, inflacin y trabajo en negro.

La cooptacin de la mayor asociacin gremial del pas apoyando y dando poder a un personaje mafioso como Moyano para sus propios intereses, y por otro lado negando la personera jurdica a la CTA.

La supuesta re-estatizacin de Aerolneas Argentinas que en realidad sigue regentada por el grupo Marsanz. La poltica oficial en minera, vetando la presidente Fernndez de Kirchner la ley de glaciares en pos de los intereses de las mayores transnacionales interesadas en la explotacin de nuestras riquezas destruyendo el ecosistema y enormes reservas de agua dulce.

Teniendo como principal socio el en su momento vicepresidente kircherista y hoy gobernador de la provincia de Buenos Aires salido de las filas del menemismo, que hoy levanta orgulloso las banderas del gobierno popular mientras es cada vez mayor el hacinamiento en villas miseria en constante crecimiento.

Sin una poltica econmica real, y en reemplazo de sta lo nico que hacen es mantener una diferencia cambiaria alta y en aumento con el nico fin de obtener divisa de retenciones sojeras para seguir pagando deuda y multiplicar el clientelismo poltico a travs de diferentes planes sociales que ni siquiera alcanzan para que una familia tipo pueda alimentarse durante una semana.

Mientras tanto la salud y la educacin pblicas siguen en vertiginosa picada, y sus contrapartidas privadas son impagables. Los servicios y alimentos en constante aumento y sin ningn tipo de regulacin.

El transporte pblico manejado por empresas privadas es peor que nunca mientras el kirchnerismo sigue aumentndole los subsidios salidos de erario pblico.

Desmantelando una corte suprema menemista para formar otra kirchnerista.

Favoreciendo a grandes capitalistas y grupos financieros en la acumulacin de tierras para la siembra de soja transgnica en detrimento de los pequeos productores y pueblos autctonos, y tambin permitiendo y abalando el monopolio de los grandes medios. Dos sectores que le hicieron la guerra cuando el kircherismo necesitaba la retribucin del favor con la aplicacin de la 125. Y al no poder prosperar con esto, cual manotazo de ahogado recurrieron a los fondos de jubilacin privada no pensando en el futuro de los trabajadores sino en la necesidad de tapar baches monetarios y seguir publicando ficticios nmeros de supervit fiscal.

Y a pesar de todo esto, muchos que no pueden ver ms all de lo discursivo, y otros que miran slo el espectro poltico que difunden los grandes medios, ven al kirchnerismo como un movimiento preocupado por la justicia y la equidad social. Quizs muchos los vean como el mal menor, un gran error del que naci justamente el kircherismo en la puja contra el menemismo en el 2002.

Pero esto es slo una falacia. No hay males mayores o menores. Hay males. Y esto es lo que tenemos que corregir los argentinos como pueblo y contra esto debemos luchar.

En esencia no hay diferencia entre un Kircher, un Macri, un De Narvez o una Carri. Con un discurso u otro. Con una modalidad u otra todos responden a los mismo intereses, que justamente son los contrarios o los populares. El pueblo tiene una serie de necesidades cada vez mayores que no son respondidas por ninguno de los movimientos encabezados por estas personas.

La mayor conquista del kirchnerismo como movimiento poltico sea quizs su mayor derrota. Es lo que lo diferencia de todos los movimientos anteriores. La capacidad de cooptar sectores histricamente anti-oficialistas. Sectores progresistas y de izquierda quebrantados, divididos y ante la falta de una brjula que les marque un norte, se han enfilado detrs del kirchnerismo obnubilados por su falaz discurso, por la necesidad de mantener una esperanza que no pudieron canalizar en otros movimientos.

Ayer fue su gloria, fue lo que los mantuvo en el poder. Hoy quizs sea su derrota.

A diferencia de otras partes de Latinoamrica, donde quizs por conciencia poltica, necesidad o experiencias anteriores se estn dando giros hacia la izquierda, Argentina prevalecer en su camino de derecha y extrema derecha. El kircherismo como movimiento no supo dar respuestas ni a un lado ni al otro. No quiso cumplir sus promesas al progresismo ni a la izquierda perdiendo una base social importante, y justamente ese discurso es el que le hizo perder la simpata de la derecha nostlgica del menemismo que mira con mejores ojos a Macri y a De Narvez.

Y esta situacin es la que ha generado la necesidad del kirchnerismo de adelantar las elecciones. Mientras ms tiempo pasa, mayor apoyo pierden. Estn publicando nmeros y estadsticas que ni mintiendo pueden mantenerlas. La crisis internacional no nos es ajena, y los coletazos los veremos despus de las elecciones. Contraccin de la industria, despidos a mansalva, tarifazos, inflacin, etc. El kirchnerismo no puede permitir esto sin asegurarse el poder.

Sin un cambio real de poltica social y econmica es inevitable. Y ese cambio no lo veremos bajo el kirchnerismo ni ningn otro movimiento de derecha.


Es hora que Argentina tome conciencia de su realidad y empezar a mirar al norte real. Al norte latinoamericano, a Venezuela, Bolivia y Ecuador. A la unin social y latinoamericana.



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