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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2009

Una quijotada suculenta recorre a Venezuela.
Los libros toman las plazas

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Fundacin Federico Engels/Universidad de la Filosofa


Estn locos?

Chavistas y no chavistas han de saber que hubo, en la Plaza Bolvar de Caracas y en todo el pas, una fiesta excepcional, un poema social de nuevo gnero, una audacia de quijotadas suculentas que recorre el mundo. Esta vez, un Ministerio, resultado de la voluntad democrtica que gobierna mandando, puso en manos de su pueblo, en forma de libros, un hecho cultural que aqu no es nuevo y que a muchos nos enamora. Sin volvernos a-crticos.

Este Ministerio de Cultura venezolano puso en manos de su pueblo miles de libros, miles y miles de libros a cambio de abrazos fraternales, sonrisas a mares y millones de destellos que en los ojos caribeos tienen certeza de futuro socialista. Un regalo con sello emancipador. Saltaba a la vista. Bajo un sol intenso y un calor revolucionario, sonaba la msica que mueve las caderas y los corazones, sonaban las frases alegres, los augurios y los compromisos de lucha. Estaban ah los ministros de Cultura de Cuba y Venezuela que, a pleno sol, sudaron la gota gorda y pusieron en manos del pueblo los chorros caudalosos de tintas objetivados en una biblioteca fenomenal que sigue ensanchando las lecturas que, ahora, puede hacer un pueblo liberado del analfabetismo. Esto no debe ser silenciado.

Son millones y millones los libros editados por Venezuela para ser distribuidos gratuitamente. Y desde luego que con eso no basta y desde luego que ya es un ejemplo mundial. Y, desde luego muchos esperan ms... mucho ms. Sin ser apologistas del gobierno y siendo socialistas comprometidos. Esta tarea de entregar gratuitamente ttulos editoriales muy diversos, como muchas otras, es una estrategia sistemtica para democratizar la cultura. Es una de las tantas maneras en que se expresa un compromiso revolucionario pactado democrticamente por un pueblo que ha probado, una y otra vez, que est decidido a tomar la direccin de su futuro rumbo a otro mundo mejor que es posible... y que es urgente.

Miles de manos se llevaron miles de libros. Ni uno solo fue producto de una transaccin mercantil, ni uno solo se fue a las casas de los venezolanos como trampa alienante pergeada por mafias editoriales. Ni uno solo, entre esos miles y miles de libros fue impreso para llenar slo bodegas o para adornar la currcula de algn santn intelectual. Los libros se fueron en manos de mujeres, hombres y nios que, esta vez, tienen en su poder condiciones nuevas para ser libres porque sern cultos. Cuntos gobiernos pueden presumir semejante compromiso? Muy pocos. Por ahora.

No son pocos los ingeniosos que tiran frases para sembrar sospechas y plantar canalladas. Disfrazados de exquisitos, algunos crticos arquean las cejas y se convencen de que de nada sirve proveer con libros el trabajo de revolucionar las conciencias... que los pueblos son ignorantes incorregibles, que irn de inmediato a vender los libros, que los usarn para envolver cualquier cosa o que simplemente los harn servir, en cualquier momento, para encender hogueras. Algunos dicen que son libros repartidos para ideologizar a los ignorantes. La desconfianza y el odio tienen gran imaginacin cuando se trata de calumniar a los pueblos. Odio burgus.

En esas plazas de Venezuela haba madres y padres que llevaban libros. Llevaban la certeza de que son un patrimonio valiossimo para sus hijos. Haba nios hojeando libros producidos para ellos y con eso se convirtieron en usuarios y protagonistas de un derecho humano fundamental que casi ningn otro nio, ni otro padre, puede gozar cabal y libremente en Latinoamrica. Haba abuelos con las manos llenas de letras y con la mirada puesta en un hecho jams antes visto por un pueblo, hoy en revolucin, que mucho tiempo ha sido ignorado, explotado, maltratado y hundido en la ignorancia ms aberrante. Haba estudiantes, trabajadores... muchachas y muchachos que entre bailes y frescura arrimaron a su casa un bastin del pensamiento que promete saberes y sabores florecientes entre los libros. Un derecho cumplido, una responsabilidad en marcha. Cmo explicamos en Mxico que esto si existe, que no es una alucinacin dogmtica, que es verdad, que si es posible, que lo ordena un pueblo y lo obedecen los Ministros, que ocurre muchas veces, que es un derecho respetado y que est en marcha su perfeccionamiento? Cmo contar esto sin que algn payaso lo descalifique diciendo que es pura propaganda chavista?

Esta noche millones de libros ya duermen en las casas de millones de venezolanos. Cosa nunca antes vista. Esta noche las condiciones y las posibilidades indican que, de esos millones, alguna parte, ojala muy grande, pasear sus ojos entre las lneas de esos libros que ya no son negocio exclusivo de las corporaciones editoriales. Pasear sus ojos y sus ideas entre las ideas de algn autor que, dicho sea, jams imagino ver multiplicada su obra en las proporciones en que se ha multiplicado gracias a la Revolucin venezolana.

Esta noche millones de libros nuevos ya se imprimen para que salgan a las calles y a las casas muy pronto. Esta noche los Ministros de Cuba y Venezuela reposarn, sus no pocas horas de trabajo bajo el sol caribeo, sobre la responsabilidad de seguir, en cantidad y calidad, enriquecindose con la riqueza cultural que est sembrada y ya anuncia frutos. Los veremos al Alba, ni duda cabe. Mientras, algunos privilegiados que estuvimos y vimos semejante fiesta de libros, iremos por el mundo a contar cmo un pueblo en Revolucin es capaz de regalarse los libros que necesita su libertad sin dejar de romper otras tantas cadenas iguales o peores que la ignorancia. Contar cmo ste pueblo en Revolucin se gana el derecho de garantizarse sus derechos a fuerza de organizarse y dar la batalla de las ideas. Y, por si fuese poco, regalarnos el ejemplo.



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