Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2009

Armas

Jos Saramago
cuaderno.josesaramago.org


El negocio de las armas, sujeto a la legalidad ms o menos flexible de cada pas o de simple y descarado contrabando, no est en crisis. Es decir, la tan hablada y sufrida crisis que viene destrozando fsica y moralmente a la poblacin del planeta no toca a todos. Por todas partes, aqu, all, los sin trabajo se cuenta por millones, todos los das millares de empresas se declaran en quiebra y cierran las puertas, pero no consta que ni un slo obrero de una fbrica de armas haya sido despedido. Trabajar en una fbrica de armas es un seguro de vida. Ya sabemos que los ejrcitos necesitan armarse, substituir por armas nuevas y ms mortferas (de eso se trata) los antiguos arsenales que tuvieron su tiempo pero ya no satisfacen las necesidades de la vida moderna. As, parece evidente que los gobiernos de los pases exportadores deberan controlar severamente la produccin y la comercializacin de las armas que fabrican. Ocurre, sin embargo, que unos no lo hacen y otros miran a otro lado. Hablo de gobiernos porque es difcil creer que, siguiendo el modelo de las instalaciones industriales ms o menos ocultas que abastecen el narcotrfico, existan en el mundo fbricas clandestinas de armamento. De este modo, no hay una pistola que, por decirlo as, no vaya tcitamente certificada por el respectivo, aunque invisible, sello oficial. Cuando en un continente como el sudamericano, por ejemplo, se calcula que hay ms de 80 millones de armas, es imposible no pensar en la complicidad mal disimulada de los gobiernos, tanto de los exportadores como de los importadores. Se dice que la culpa, por lo menos en parte, es del contrabando a gran escala, olvidando que para hacer contrabando de algo es condicin sine qua non que ese algo exista. La nada no es materia de contrabando.

Toda la vida he estado a la espera de ver una huelga de brazos cados en una fbrica de armamento, intilmente esper, porque tal prodigio nunca ocurri ni ocurrir. Y era esa mi pobre y nica esperanza de que la humanidad todava fuese capaz de mudar de camino, de rumbo, de destino.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter