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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2004

A pesar de la negativa del Ejrcito para aportar al tribunal los nombres de sus custodios
Tras 31 aos, Vctor Jara tiene justicia

Jorge Escalante
La Nacin

El juez Juan Carlos Urrutia proces como autor intelectual del crimen del artista popular al teniente coronel (R) Mario Manrquez Bravo, quien en 1973 era comandante del centro de detencin Estadio Chile. Ahora, el magistrado va tras los oficiales autores materiales de torturas y de 34 balazos.



Mira mis manos, mira mis manos... me las machacaron para que nunca ms volviera a tocar la guitarra. Fue la respuesta de Vctor Jara cuando el periodista Sergio Gutirrez Patri le pregunt cmo estaba, al encontrarse con l en un pasillo del Estadio Chile el 12 de septiembre de 1973. El cantante tambin estaba demolido por la tortura. Horas despus, oficiales del Ejrcito le dispararon 34 balazos y salieron a botar su cuerpo a la calle. Naca una trgica leyenda. Hoy, 31 aos despus, quien era el comandante del Estadio Chile usado como centro de prisin, teniente coronel (R) Mario Manrquez Bravo, fue procesado como autor intelectual de homicidio calificado por el crimen de Vctor Lidio Jara Martnez.

Hasta el 5 de diciembre de 2004 -la resolucin del juez del Quinto Juzgado del Crimen Juan Carlos Urrutia tiene fecha 6 de diciembre- el Ejrcito nunca entreg al tribunal los nombres de los oficiales que estuvieron a cargo de los prisioneros del Estadio Chile y la identidad de quien fue su comandante. La persistente negativa del comandante en jefe, general Juan Emilio Cheyre, fue destacada ayer por el abogado querellante Nelson Caucoto.

Sin embargo al ver que el Ejrcito segua negndose a entregar esa informacin, decidimos recurrir a la gente, a los testigos, a los ex prisioneros del Estadio Chile, para que nos ayudaran a nosotros y al juez Urrutia, y finalmente lo logramos gracias a los medios de comunicacin, dijo Caucoto. El abogado querellante que representa a Joan Jara, la viuda del artista, estaba ayer simplemente feliz.

Hoy es un da de fiesta para la cultura nacional. Vctor Jara sigue siendo un cono irremplazable en todo el firmamento cultural y artstico. Lo mataron simplemente por dedicar sus canciones, su arte y su folclor al mundo popular. Su muerte fue tomada casi como un trofeo por los militares, pero ahora Vctor Jara puede descansar en paz, expres Caucoto y agreg ahora iremos por los autores materiales de los disparos y las torturas. El abogado espera que ahora el general Cheyre entregue esa lista de oficiales no creo que sea necesario que realice un nuevo seminario, dijo con irona, el abogado que lleva ms de 25 aos defendiendo a los familiares de las vctimas.

Vctor Jara fue golpeado de inmediato con pies, puos y culatazos de fusil por parte del personal militar. A continuacin fue arrastrado al interior del recinto deportivo hacia un pasillo de grandes dimensiones donde continu siendo objeto de maltratos y vejaciones, como golpes en distintas partes del cuerpo y en especial en sus manos, golpeadas con culatas de fusiles quedando reducidas a una sola llaga, estableci el juez Urrutia en su resolucin de tres carillas.

El magistrado no hizo valer ni la amnista ni la prescripcin y a pesar de que se sabe que el cuerpo de Vctor Jara est sepultado en el Cementerio General, dict el procesamiento por el delito de homicidio calificado. Para Caucoto, esa decisin jurdica es la correcta porque () fue un prisionero de guerra y su asesinato es un grave crimen de guerra y un delito de lesa humanidad. De acuerdo a la legislacin internacional de derechos humanos es inamnistiable e imprescriptible. El dictamen del magistrado es similar a otro dictado hace das por el ministro de fuero Jorge Zepeda, quien tampoco aplic la amnista al dictar condena por el caso de tres campesinos, an cuando algunos de los cuerpos estn sepultados.

Guitarra por fusil

El 11 de septiembre de 1973, el periodista Sergio Gutirrez se encontr con Vctor Jara en la Universidad Tcnica del Estado (hoy Usach), como lo recuerda en sus escritos. All se inauguraba una exposicin y varios entregaran su msica, entre ellos tambin Quilapayn con la Cantata Santa Mara de Iquique. Haba unas 600 personas entre alumnos, profesores e invitados. Pero cerca de las diez de la maana se dieron cuenta de la gravedad del momento. En Valparaso la Armada ya se haba alzado y controlaba la ciudad. Frente a La Moneda, los tanques tomaban posicin. Entonces Gutirrez le dijo a Vctor compaero, parece que lleg el momento de cambiar la guitarra por el fusil. El cantante contest no compaero, yo no s disparar. La guitarra siempre sirve, aunque sea para animar a los combatientes. A las seis de la maana del 12 de septiembre, las centenas de personas que haban sido autorizadas por los militares a pernoctar en le UTE, fueron detenidas y conducidas al Estadio Chile.

El plan de Caucoto y el comandante Manrquez

Ante la negativa del Ejrcito para entregar los nombres de los oficiales a cargo del Estadio Chile, el abogado Caucoto, quien sostiene que es imposible que la institucin no tenga esa informacin y otras que sigue sin entregar en otros procesos, traz un plan. Solicit al juez Urrutia citar a declarar a una serie de altos mandos en retiro -entre ellos al ex dictador Pinochet- que cumplieron funciones en Santiago los primeros das del golpe. Esa solicitud la hizo pblica a travs de la prensa. Al da siguiente, a Caucoto lo llamaron cuatro ex prisioneros del estadio, entre ellos el senador Nelson Avila. Le dijeron quin era el comandante. As llegaron al teniente coronel (R) Manrquez Bravo. No fue necesario citar a Pinochet. Los cuatro se carearon con Manrquez y lo reconocieron. Ahora Caucoto espera llegar a los oficiales autores materiales de masacrar a Vctor Jara, de la misma forma.

El periodista Gutirrez afirma que en el Estadio, Manrquez les dijo yo puedo torturarlos y lo har. Puedo matarlos y lo har. Para eso estoy autorizado por la Honorable Junta de Gobierno.


 

 

 

 

 



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