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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2009

Los piratas no somales

Nazann Amirian
Pblico


El rostro de unos hombres famlicos y asustados al ser detenidos por un petrolero espaol lo deca todo: no podan ser esos temibles piratas capaces de poner en jaque a los sofisticados barcos de medio mundo que transitan por las aguas africanas. Ya era sospechoso que un bufete de abogados londinense hiciera de intermediario entre los piratas y los pases vctimas.

Se imaginan que un consultor desde Madrid negociara con los talibanes el rescate de un secuestro en Afganistn y encima cobrara una comisin? Ahora nos enteramos de que los asaltantes reciban informacin desde Londres sobre los barcos aptos para despojar. Aun as, todo indica que el principal objetivo de este terrorismo del mar dirigido por unos delincuentes trajeados no es hacerse con suculentos botines, sino justificar la militarizacin del Golfo de Adn, uno de los corredores ms estratgicos del planeta que conecta el Golfo Prsico, el Mar rojo y el Canal de Suez y por donde pasa el 30% del petrleo del mundo. El Rojo es el nico mar controlado por los pases rabes, cauce de sus importaciones y exportaciones y su principal fuente de agua desalada.

Es una estrategia con un precedente: en 1991, una veintena de pases, liderada por EEUU, ocup el Golfo Prsico utilizando el pretexto de liberar el diminuto Kuwait del Ejrcito de paja de Saddam. An siguen all!

La amenaza de los piratas es una coartada para justificar el control militar sobre el cuerno de frica y sus inmensos recursos naturales.

Si una de las caras de esa piratera la forman los mercenarios al servicio de unos intereses geopolticos, la otra la componen los pescadores somales, que ven cmo las transnacionales martimas saquean sus ricos caladeros y vierten, con total impunidad, toneladas de desechos txicos en sus costas. Convertidos en guardacostas voluntarios afirman que, adems de robar a los grandes bandidos del mar, pretenden ahuyentar a los pesqueros extranjeros que se llevan sus mariscos a los restaurantes europeos y dejan sin sustento a miles de familias.

Doble rasero lo de la Oficina Martima Internacional que, ante tales agravios, ha mirado para otro lado y ahora pide la intervencin militar contra los piratas de poca monta. Somalia, al igual que Irak, Afganistn y Pakistn, lleva el apodo de Estado fallido, lo que en la jerga poltica significa pas poseedor de recursos naturales o ruta de su trnsito, apetecible
para ser dominado.

 

http://blogs.publico.es/puntoyseguido/5/los-piratas-no-somalies/




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