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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2009

Los estremecedores testimonios de quienes asesinaron a Vctor Jara

Jacmel Cuevas P.
La Haine


 En la madrugada del 11 de septiembre de 1973, personal de varios Regimientos militares ubicados en regiones se trasladaron a Santiago, bajo la excusa de realizar los preparativos de la Parada Militar, para conmemorar el da de las Glorias del Ejrcito. As arribaron a Santiago las unidades de La Serena y el Maipo, las que se constituyeron en el Regimiento Tacna. Otros efectivos provenientes de Calama y de la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes comandada por el coronel Manuel Contreras Seplveda, quien a los pocos das iniciara la organizacin de la Direccin de Inteligencia Nacional (DINA)- lo hicieron en las dependencias de Arsenales de Guerra.

Cerca de las cinco de la maana de ese da, las tropas apostadas en esta ltima reparticin fueron informadas del golpe de Estado, bajo la arenga del teniente Pedro Barrientos, quien los emplaz a participar en la toma del territorio capitalino bajo la premisa que en esa misin no haban rangos, que todos eran importantes en ese crucial y patritico acontecimiento. El episodio ha sido relatado en las declaraciones judiciales de varios conscriptos de los regimientos Maipo y Tejas Verdes que llegaron desde la Quinta Regin.

Tras el bombardeo a La Moneda y el asesinato de Salvador Allende, cerca de 600 estudiantes y profesores se amotinaron en la Universidad Tcnica del Estado (UTE, actual USACH) para resistir la ocupacin militar. Sin llegar a producirse enfrentamientos, ya que casi no tenan armas, fue muy poco el tiempo durante el cual pudieron oponerse a la entrada de los uniformados.

Pasadas las dos de la tarde del 12 de septiembre comenz el desalojo de los acadmicos y alumnos. Entre escenas de gran violencia y dramatismo fueron detenidos y trasladados al Estadio Chile. En ese grupo se encontraba Vctor Jara Martnez, profesor de esa casa de estudios. El procedimiento fue dirigido por el entonces capitn Marcelo Moren Brito, quien luego se transformara en uno de los ms temidos agentes operativos de la DINA. Al momento de ingresar al Estadio Chile, convertido en campo de prisioneros, a los detenidos se les quitaban sus especies de valor, se les anotaba su nombre y filiacin poltica.

Antes de ello, durante la tarde del 11 de septiembre, despus de encargarse del funeral de Salvador Allende, el comandante Csar Manrquez fue encomendado por el general Arturo Viveros -jefe del Comando de Apoyo Logstico y Administrativo del Ejrcito (CAE)- para crear el primer recinto de detencin que se deba instalar en el Estadio Chile. A la maana siguiente, Manrquez se constituy en el recinto. Poco despus comenzaron a llegar los miles de detenidos que arribaban en buses de la locomocin colectiva y camiones del Ejrcito.

Segn las propias declaraciones de Manrquez que, hasta ahora, era el nico procesado en el caso, lo ocurrido al interior del recinto deportivo construido slo cuatro aos antes de los hechos- era un escenario dantesco debido a la gran cantidad de prisioneros (5.600, segn sus clculos). El ex uniformado asegura que slo cont con personal de apoyo del CAE para custodiar el recinto, pero que en los subterrneos del edificio se constituyeron oficiales de Inteligencia de las distintas Fuerzas Armadas, cuyas identidades desconoca, ya que no habran estado bajo su mando.

Esa es la razn con la que justific haber montado una escena de terror para amedrentar a los detenidos. Coloc dos ametralladoras punto 50 usadas en la Segunda Guerra Mundial- en los balcones del edificio, las que eran publicitadas por los parlantes como las sierras de Hitler, capaz de partir a una persona en dos. En el segundo piso tambin se instalaron potentes focos de luz, que permanecan encendidos da y noche, provocando que todos los que permanecieron al interior del Estadio perdieran la nocin del tiempo.

Los primeros das de encierro fueron caticos, ya que incluso se reventaron algunos alcantarillados, generando problemas de insalubridad. Tampoco tenan alimentos ni para los soldados ni menos para los prisioneros. La escasez de comida incluso provoc que los mismos militares saquearan negocios aledaos al recinto. Slo al cuarto da, el 16 de septiembre, se recibieron algunas raciones para los soldados, segn declar el capitn David Gonzlez Toro, encargado de abastecimiento del recinto.

Se desconoce la hora a la que ese mircoles 12 de septiembre arribaron los miembros de los servicios de Inteligencia de las Fuerzas Armadas. Lo que s se sabe es que, tras su llegada, comenzaron a interrogar a los detenidos. Todo se anotaba en una ficha previamente confeccionada, donde se consignaba el nombre, la cdula de identidad, domicilio, filiacin poltica, antecedentes de la detencin y observaciones. En la parte inferior del documento, se aada un pronunciamiento del interrogador en el que deba calificarlo como prisionero bajo las siguientes premisas: ley de control de armas, marxista o comunista y sobre la necesidad o no de someterlo a Consejo de Guerra.

Segn diversos testigos que han declarado en el caso, previo al traslado al Estadio Nacional hubo muchos hechos de violencia en contra de los prisioneros. Se ha determinado que al menos tres personas habran perdido la vida en las graderas del recinto. Una persona de contextura pequea y delgada que muchos confundieron con un nio y que en un acto de desesperacin se abalanz sobre un conscripto, quien reaccion descargando una rfaga en su abdomen. Segn testimonios, el comandante Manrquez felicit al soldado por su heroica labor. Otro prisionero se lanz del segundo piso gritando Viva Allende!, mientras que un hombre joven fue muerto a golpes de culata en su cabeza por haberse negado a cumplir rdenes de los militares.

A esta cifra se suman otras 15 personas que habran sido acribilladas junto a Vctor Jara en los subterrneos del Estadio, segn la confesin del primer hombre en ser individualizado por la justicia como uno de los autores del asesinato del destacado folclorista.

Los hombres de Tejas Verdes
En sus declaraciones, todos los conscriptos que viajaron desde la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes (dirigida entonces por el coronel Manuel Contreras) a Arsenales de Guerra, en Santiago, coinciden en que las tropas venan bajo el mando del capitn Germn Montero Valenzuela, sumando un contingente de aproximadamente un centenar de soldados y una veintena de oficiales.

El 12 de septiembre, al llegar al Estadio Chile, el contingente qued a cargo del comandante Mario Manrquez. Entre los oficiales que participaron en esta misin, los conscriptos mencionan a los tenientes Nelson Haase y Rodrigo Rodrguez Fuschloger, y a un subteniente que tendr un papel decisivo en el asesinato de Vctor Jara.

La primera confesin que obtuvo el juez Fuentes sobre el crimen fue la del ex conscripto Jos Alfonso Paredes Mrquez (55 aos). El entonces joven de 18 aos lleg a Santiago durante la madrugada del 11 de septiembre de 1973, proveniente de la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes, donde desde abril de ese ao realizaba su servicio militar.
Durante el da en que la vida de los chilenos se parti en dos, su seccin fue enviada, al mando del teniente Pedro Barrientos, a custodiar el camino Padre Hurtado. Paredes dice haber sido una suerte de guardaespaldas del teniente Barrientos.

Al medioda del 12 de septiembre, el contingente se traslad, primero a Arsenales de Guerra y luego a la Universidad Tcnica (actual USACH). All, pasadas las dos de la tarde, procedieron a trasladar a los detenidos al Estadio Chile. El mencionado oficial, junto a Paredes, acompaaron a bordo de un jeep la caravana de buses de la locomocin colectiva que trasladaron a los prisioneros. Una vez la misin cumplida, regresaron a Arsenales de Guerra.

El 16 de septiembre, cerca de las 18:00 horas, el escuadrn de militares lleg hasta el Estadio Chile, donde se presentaron ante un oficial de rango superior cuya identidad desconoce, quien les orden vigilar las casetas de transmisin del recinto. Y en el interior del Estadio, los otros conscriptos comentaban que ah estaban detenidos el Director de Prisiones, Litre Quiroga; el cantautor Vctor Jara y el Director de Investigaciones, Eduardo Coco Paredes.

Siempre segn la confesin de Paredes, al da siguiente fue enviado al sector del subterrneo. Y permaneci como centinela en la puerta de uno de los camarines destinados a los detenidos. En ese camarn haba 5 6 oficiales de otros regimientos, con tenida de combate, cuya identidad desconoce. Los vio escribir en unos papeles los datos que le responda un detenido al que observ sentado frente a un escritorio. En otro ngulo del camarn, Paredes vio a otros prisioneros mirando hacia la pared.

Unas horas despus, llegaron a la habitacin el teniente Barrientos y el subteniente que bajo las rdenes de Haase y Rodrguez estaba a cargo de los conscriptos. Traan a un detenido. Fue entonces que dice haber sido llamado, junto al conscripto Francisco Quiroz Quiroz (55 aos), y que se les comunic que el detenido era Vctor Jara. El grupo lo comenz a insultar por su condicin de comunista. Paredes lo mir y lo reconoci. Vctor Jara qued all, en ese camarn, custodiado por Quiroz.

Ms tarde, recordar el principal testigo, el teniente Barrientos lo mand nuevamente al subterrneo, al mismo camarn. Pero esta vez Paredes no encontr a nadie: ni interrogadores ni detenidos y tampoco a Vctor Jara. Pasaron las horas hasta que Paredes vio nuevamente llegar a los oficiales interrogadores. La orden fue precisa: traer a los detenidos que figuraban en una lista que uno de los oficiales le entreg a un cabo. Y nuevamente el mismo procedimiento: interrogatorio y las anotaciones en cada una de las fichas.

Y lleg la noche. Paredes se encontraba de centinela en el mismo camarn del subterrneo cuando observ el ingres de unos quince detenidos. Y entre ellos reconoci a Vctor Jara y tambin a Litre Quiroga. Ambos fueron lanzados contra la pared. Detrs de los prisioneros, Paredes vio llegar al teniente Nelson Haase y al subteniente que tambin estaba a cargo de los conscriptos. Y fue testigo del minuto preciso en que el mismo subteniente comenz a jugar a la ruleta rusa con su revlver apoyado en la sien del cantautor. De all sali el primer tiro mortal que impact en su crneo.

El cuerpo de Vctor Jara cay al suelo de costado. Paredes observ cmo se convulsionaba. Y escuch al subteniente ordenarle a l y a los otros conscriptos que descargaran rfagas de fusiles en el cuerpo del artista. La orden se cumpli. Todo lo que ocurri fue presenciado por Nelson Haase, quien se encontraba sentado detrs del escritorio de interrogacin. Segn el protocolo de autopsia, el cuerpo del cantautor tena aproximadamente 44 impactos de bala en su cuerpo.

Pocos minutos despus, el mismo subteniente que le dispar en la cabeza solicit el retiro del cuerpo. Llegaron unos enfermeros con camilla, lo levantaron y metieron al interior de una bolsa y luego lo cargaron hasta la parte trasera de un vehculo militar estacionado en el patio del recinto, al costado nororiente.

No fue fcil para Jos Alfonso Paredes Mrquez confesar ante el juez lo que vio y protagoniz. Primero fue renuente a reconocer su real participacin en los hechos. Y finalmente se quebr, empez su relato y ya no par. Este obrero de la construccin que fabrica casas en la zona del litoral central, revel haber guardado el secreto durante casi 36 aos, sin siquiera habrselo contado a su mujer. Tambin hizo una aclaracin ante el juez: durante los das posteriores al golpe, y como trabajaban casi 24 horas al da, la oficialidad les entregaba estimulantes para evitar el sueo y el hambre, por lo cual su relato poda no ser exacto en las fechas.

Lo que Paredes y otros conscriptos s recordaron fue lo que pas luego que el cuerpo de Vctor Jara desapareci del camarn. Los otros 14 detenidos que venan con el cantautor y director teatral fueron acribillados con fusiles percutados por los propios conscriptos y oficiales presentes. Entre las vctimas cay asesinado Litre Quiroga. Sus cuerpos tambin fueron cargados en el mismo vehculo. Poco despus y al amparo de la noche, todos ellos fueron abandonados en la va pblica.

El ltimo va crucis de Vctor Jara
Durante la reconstitucin de los hechos, los testigos pudieron recrear el miedo y el caos reinante en el Estadio Chile, clima al que tampoco escapaban. Escenas que enlazadas permiten reconstruir en forma difusa las ltimas horas de vida de Vctor Jara y en las que aparecen nuevamente personajes ya conocidos.

Durante sus cuatro das de cautiverio, Jara fue reconocido por un oficial de Ejrcito que se haca llamar El Prncipe. Otros testigos sealan que ese reconocimiento lo hizo un militar que no coincide con las caractersticas del mtico personaje del Estado Chile (ver recuadro), quien fue descrito como de una estura superior a 1.80 metros, rubio, de tez blanca, cara redondeada y de contextura atltica.

En lo que s coinciden los testimonios de los prisioneros es en que Vctor Jara fue interrogado al menos dos veces en los camarines del recinto, ubicados en la zona nororiente del subterrneo. All fue sometido a diversas torturas, entre ellas la fractura de sus manos a golpes de culata.

Tras la segunda de esas sesiones, Vctor Jara logr acercarse a personas que haban sido detenidas en la UTE, quienes lo limpiaron y trataron de cambiar su aspecto cubrindolo con una chaqueta azul y cortndole su pelo negro rizado con un cortaas. Los ltimos detenidos que lo vieron con vida han dicho que estaba muy golpeado, con la cara hinchada y sus manos fracturadas. Muchos coinciden en que durante el traslado al Estadio Nacional, que dur muchas horas, su cuerpo sin vida fue visto en el hall del recinto, junto a otros cadveres.

Se estima que el cuerpo de Vctor Jara fue encontrado el 17 de septiembre en las afueras del Cementerio Metropolitano, por funcionarios de la Primera Comisara de Carabineros de Renca, quienes lo trasladaron como N.N. al Instituto Mdico Legal.

Un funeral sin flores y en silencio

En los ltimos meses de la investigacin se han rescatado reveladores testimonios inditos que ayudan a entender por qu, a diferencia de los otros prisioneros asesinados en el Estadio Chile, el cuerpo de Vctor Jara fue encontrado por su familia y pudo ser enterrado de manera clandestina en el Cementerio General.

Despus de guardar silencio durante 35 aos, Hctor Herrera Olgun, ex funcionario del Registro Civil y quien actualmente reside en Francia, relat ante el ministro Juan Eduardo Fuentes lo que vivi en esos das. Herrera explic que el 15 de septiembre de 1973, el oficial designado como director interino del Registro Civil lo envi en comisin de servicio al Instituto Mdico Legal (IML), lugar en donde se le orden medir, tomar las caractersticas fsicas y las huellas de los cuerpos apostados en el estacionamiento del recinto.

Herrera calcula que haba unos 300 muertos apostados en ese lugar, entre los cuales vio nios y mujeres. Unos veinticinco estaban rapados. Todos eran jvenes. Le dijeron que correspondan a extranjeros. Durante todo el da Herrera vio llegar camiones del Ejrcito con ms cuerpos. Y cada vez los mismos movimientos: los conscriptos los tiraban al suelo al interior del estacionamiento y luego, con algo ms de delicadeza, funcionarios del IML los recogan y los apilaban en distintas partes de ese sector.

La investigacin deber determinar la fecha exacta en que fue asesinado Vctor Jara. Pero lo cierto es que el ex funcionario del Registro Civil record ante el juez que el 16 de septiembre, alrededor de las 9.00 horas, una persona a la que identifica como Kiko, oriundo de Chilo, le seal que entre los cuerpos apilados pareca estar el de Vctor Jara. Y con sigilo lo llev frente al cuerpo. Al principio Hctor Herrera dud que se tratara del mismo famoso cantautor. Estaba muy sucio, con tierra en las heridas, el cabello apelmazado entre tierra y sangre. A simple vista se le notaban heridas profundas en ambas manos y en la cara. Y tena sus ojos abiertos, pero con una mirada tranquila. En una de sus muecas vio un alambre con un pedazo de cartn donde estaba anotado Octava Comisara.

Para salir de la duda, Hctor Herrera a escondidas anot su nmero de ficha, sus caractersticas fsicas y sus huellas dactilares. Para ello tuvo que abrir sus manos. No fue fcil: las tena empuadas, muy rgidas. Lo hizo con la ayuda de Kiko, comprometindose ambos a no decirle a nadie lo ocurrido. Terminada la misin, dejaron el cuerpo en el mismo lugar.

A primera hora del da siguiente, Herrera se fue directo a la seccin dactiloscpica del Registro Civil, en calle General Mackenna. All y en la ms completa reserva, le pidi a la funcionaria Gelda Leyton, que le buscase la ficha de Vctor Jara. A eso del medioda, ambos comprobaron que efectivamente haban asesinado a Vctor Jara. Volvi a revisar los registros del cantautor. Y se percat que era casado. Anot los datos de su esposa, Joan Turner Robert, y su direccin.

Ya haba amanecido cuando el 18 de septiembre, en la casa de Vctor Jara, en calle Plazencia, en Las Condes, Joan Turner escuch que alguien llamaba a su puerta. Sali a mirar desde una ventana del segundo piso. Un hombre al que no conoca le dijo que necesitaba hablar con Joan Turner. Ella baj y se acerc a la reja de la casa. Herrera recuerda haberla visto muy nerviosa. Se identific como funcionario del Registro Civil y le relat lo que haba vivido.

Poco despus ambos partieron de la casa en la renoleta de Joan Turner en direccin al IML. Entraron juntos. Pero no encontraron el cuerpo de Vctor Jara en el lugar donde Herrera recordaba muy bien haberlo dejado la tarde anterior. Se inici la bsqueda. Y llegaron al segundo piso del edificio, sitio a donde haban llevado los cadveres que estaban para las llamadas autopsias econmicas. En el lugar N 20 estaba el folclorista. El cuerpo fue abrazado por su esposa, quien llor en silencio tratando de no despertar sospechas. Estaba muy consciente de que no tena autorizacin alguna para estar ah.

El trmite del certificado de defuncin lo realizaron en el primer piso. Para poder sacar el cuerpo en da feriado, Herrera invoc su calidad de funcionario del Registro Civil. Al ser consultado en la ventanilla por la causa de muerte y fecha de la misma, requisito indispensable para llenar el documento de defuncin, Herrera slo atino a decir que falleci por herida de bala el 14 de septiembre a las 5:00 horas. Fue el apresurado clculo que logr hacer en esos pocos minutos al recordar que el cuerpo de Vctor Jara habra llegado al IML antes que l lo descubriera. La hora la sac de un poema que le vino a la memoria sobre fusilados.

Como el cuerpo deba ser sacado en una urna y la esposa de Vctor no tena dinero para comprarla, Hctor Herrera se contact con su amigo Hctor Ibaceta Espinoza, a quien le pidi ayuda. Juntos fueron hasta calle Agustinas, en el centro de Santiago, a buscar el dinero. Pero Ibaceta decidi acompaarlos.

Alrededor del medioda de ese 18 de septiembre, llegaron con el atad al IML. Slo los dos hombres ingresaron a buscar el cuerpo de Vctor Jara. Su cadver desnudo fue trasladado en una camilla metlica con su ropa doblada a los pies. Recogieron el cuerpo y lo pusieron dentro de la urna. La ropa fue depositada a sus pies. Lo cubrieron con un poncho nortino que traan y encima la mortaja. Cerraron la urna. El atad lo ubicaron en una sala que se utilizaba como velatorio.

-Nos prendieron unas cuatro ampolletas e hicimos entrar a Joan para que se quedara a solas con l, para que se despidiera de su marido. Estuvo alrededor de una hora record el ex funcionario del Registro Civil.
Herrera agreg: Posteriormente, concurr al Cementerio General, ubicado al frente, para solicitar un carrito para trasladar el cuerpo, ya que era muy caro hacerlo en una carroza. Una seorita me indic que no se poda hacer eso, pero al ver el nombre del occiso me dijo que para l s se poda. Volv al IML en compaa de un funcionario del Cementerio. Entre los cuatro colocamos el atad en el carro y lo trasladamos al campo santo, enterrando a Vctor Jara en un modesto nicho al final del recinto donde se encuentra hasta hoy. Fue enterrado sin flores y con la sola presencia de nosotros tres.

Hctor Herrera sigui trabajando en el Registro Civil hasta 1975. Desde 1969 y hasta el da en que se fue se desempe en el departamento de Carn de Identidad. Debi abandonar el pas como miles de otros chilenos llevando consigo un secreto que Joan Turner tambin guard para protegerlo y que hoy le pertenece a todos los chilenos que podrn cantar con nuevas esperanzas Levntate y mrate las manos. Para crecer, estrchala a tu hermano.

El oficial al que llamaban Prncipe

Casi como mito urbano, la figura de un despiadado oficial de Ejrcito, de contextura atltica, estatura superior a 1.80 metros, ojos claros y pelo rubio, quien habra vociferado entre los detenidos que no necesitaba micrfono para hablar porque tena voz de prncipe, ha sido adjudicada a por lo menos dos ex militares que habran estado entre los uniformados que custodiaron el Estadio Chile.

Varios de los detenidos han declarado que este fue el uniformado que ms se ensa con Vctor Jara, siendo uno de los primeros que apart desde el grupo de detenidos de la UTE. Algunos de los testimonios apuntaron al ex agente de la DINA Miguel Krassnof Martchenko como el que actu en contra del cantautor. Sin embargo, otros lo niegan rotundamente. Con el correr de los aos, surgi otra identidad que poda corresponder a El Prncipe, la del ex teniente Edwin Dimter Bianchi, quien fue uno de los militares detenidos por la sublevacin del Regimiento Tacna en junio de 1973, movimiento golpista que fue desarticulado, dando origen al llamado Tanquetazo. En ese episodio Dimter ingres con un tanque hasta el Ministerio de Defensa.

Efectivamente, Dimter coincide con las caractersticas del Prncipe, pero varios de los testigos que estuvieron detenidos en el Estadio Chile tambin han descartado que se trate de la misma persona.

Lo importante es que fue el propio Dimter, con su primera declaracin judicial de 2006, quien dio luces sobre otros oficiales que tambin podran corresponder a la identidad de El Prncipe. El ex uniformado, quien fue expulsado del Ejrcito en 1976 por diversos actos de indisciplina, reconoce haber custodiado a los prisioneros de ese recinto, pero asegura no haber tenido relacin con las golpizas y el asesinato de Vctor Jara.

Acto seguido, seala que l no era el nico oficial con esas caractersticas, y que al menos haban otros dos que podan coincidir con las seas de El Prncipe: los entonces tenientes Rodrigo Rodrguez Fuschloger y Nelson Edgardo Haase Mazzei, ambos de la Escuela de Ingenieros de Tejas Verdes. Este ltimo oficial (R) fue mencionado en la declaracin del primer conscripto confeso de participar en el crimen.

Aunque Haase, al ser interrogado en el caso, neg rotundamente haber estado en el Estadio Chile, declaraciones de otros oficiales presentes en el recinto respaldan la versin de Dimter.

Haase fue uno de los hombres de confianza del ex jefe de la DINA, Manuel Contreras, y fue jefe del recinto de detencin clandestino ubicado en calle Bilbao, conocido como Cuartel Bilbao. Diversos testimonios y documentos, entre ellos el entregado por la agente de la DINA Luz Arce, indican que el inmueble habilitado desde 1976- tena como fachada un aviso luminoso que deca Implacate.

El historial del teniente tambin lo registra como miembro de la Sociedad Pedro Diet Lobos, pantalla comercial de la DINA para encubrir actividades tanto en Chile como afuera del pas. A lo largo de los aos, quienes sobrevivieron lo han descrito como arrogante, prepotente y despiadado; de hecho se lleg a decir que se enorgulleca de llevar permanentemente en su automvil una picota para usarla en los allanamientos a otros ex uniformados- manifest pblicamente su total respaldo a la sublevacin del general (r) Ral Iturriaga Newman, quien intent evadir la primera condena de crcel efectiva en su contra, por el asesinato del militante del MIR Dagoberto San Martn Vergara, segn consta en la pgina del Movimiento 10 de septiembre.

Equipo "Envasas Exportables": Guillermo Garin, Juan Lucar, Richard Quaas y Nelson Haase (Izquierda a derecha)Tras retirarse del Ejrcito, el ex uniformado form en 1994 una empresa de cajas de madera para vinos de exportacin, llamada Envases Haase o Envases Exportables. Desde entonces es proveedor de varias de las empresas del rubro, lo que le ha permitido codearse con ese ambiente. De hecho, el 2007 particip en el Quinto Campeonato de Golf Copa Vias de Chile, en el Club de Golf Los Leones, a beneficio de la Fundacin Escchame. En el website de esta ltima aparece una foto del equipo de Envases Exportables, en la que Nelson Haase figura junto al ex vicecomandante en jefe del Ejrcito, general (r) Guillermo Garin, el brigadier general (r) Juan Lucar y el ex jefe del Estado Mayor del Ejrcito, general (r) Richard Quaas.

La esposa de Haase, Mara Isabel Blaa Lttecke, recibi del Ministerio de Agricultura $ 5.595.466 en febrero y abril de este ao, en virtud de un Programa Sistema de Incentivos para la Recuperacin de Suelos Degradados, segn consta en la informacin de transparencia activa de esa cartera.

Jacmel Cuevas P. - CIPER (Chile)




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