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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2009

El jefe del Estado Mayor estadounidense prev que las ocupaciones estadounidenses de Iraq y Afganistn continuarn durante una dcada

Bill Van Auken
WSWS

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


El jefe del Estado Mayor del ejrcito estadounidense, el general George Casey, afirm esta semana que los militares estadounidenses se estn preparando para continuar sus intervenciones en Iraq y Afganistn al menos durante otra dcada. Associated Press inform de que en una entrevista bajo invitacin el pasado martes con una seleccin periodistas y representantes de think tanks, Casey afirm que la prolongada ocupacin de ambos pases era necesaria para cumplir un constante compromiso de Estados Unidos de luchar contra el terrorismo y el extremismo en Oriente Medio.

Las afirmaciones de Casey llegan en medio de indicios cada vez mayores de que se han frustrado los intentos estadounidenses de pacificar Iraq en el mismo momento en que la administracin Obama est llevando a cabo nuevos despliegues de tropas que duplicarn el nmero de soldados en Afganistn hasta llegar a los 68.000 soldados.

Esta semana murieron otros dos militares estadounidenses, con lo que el nmero de soldados muertos en mayo es el ms elevado desde el pasado mes de septiembre. El nmero total de soldados estadounidenses muertos desde que la administracin Bush emprendi la invasin de Iraq en marzo de 2003 asciende a 4.302. Mientras tanto, para los iraques el pasado mes ha sido el ms sangriento en un ao. Ha habido ms de 500 muertos en una serie de atentados suicida y asesinatos sectarios.

El ltimo atentado acab con la vida de un soldado estadounidense y de cuatro civiles el pasado mircoles cuando una bomba en la carretera explot al paso de un convoy estadounidense por Abu Ghraib, el distrito oeste de Bagdad donde estaba el centro de detencin estadounidense en el que los iraques fueron sometidos a torturas y maltratos sistemticos. Desde entonces se han devuelto las instalaciones a las fuerzas de seguridad iraques para que stas las dirijan.

El Pentgono tambin hizo pblico el nombre de otro miembro del ejrcito estadounidense muerto el jueves. El capitn de fragata Duane Wolfe, de 54 aos, jefe de las operaciones del Cuerpo de Ingenieros del Ejrcito en la provincia de Anbar en Iraq, muri con otras dos personas cuando estall una bomba bajo su vehculo en la cercana ciudad de Faluya.

Mientras tanto cada vez hay ms indicios de que uno de los principales puntales de la llamada oleada [de tropas] lanzada por la administracin Bush en 2007 est empezando a desmoronarse. El Movimiento Despertar o Sahwa, que consista en milicias mayoritariamente sunnes, la mayora de ellas ex-resistentes, fue empleada como una fuerza de seguridad de barrio a cuyos miembros el ejrcito estadounidense pagaba hasta 300 dlares al mes. El pasado otoo Washington cedi la responsabilidad de las milicias al gobierno iraqu predominantemente chi que ha dejado de pagar a sus milicias y no ha cumplido su promesa de emplear a aproximadamente el 20% de los miembros de la milicia en las fuerzas de seguridad y otras agencias estatales. Adems se ha detenido a dirigentes del Movimiento Despertar y ha habido enfrentamientos entre sus miembros y las fuerzas de seguridad del gobierno iraqu. El pasado jueves el ejrcito iraqu detuvo a otro dirigente de uno de los grupos de la milicia en su casa de Baquba, al noreste de Bagdad.

Los estadounidenses crearon las milicias Sahwa para luchar contra al-Qaeda y luego las abandonaron, declar a USA Today otro dirigente de Despertar, el jeque Ali Hatem Sulaiman. Los jefes de Sahwa estn empezando a pensar que hubiera sido mejor permanecer con al-Qaeda.

Segn AP, Casey insisti en que sus declaraciones del martes acerca de que el ejrcito estadounidense siguiera ocupando Iraq y Afganistn otros 10 aos no pretendan discrepar con las polticas de la administracin Obama. Pero est claro que los preparativos que estn discutiendo los altos oficiales del ejrcito estadounidense dejan en ridculo el denominado plan de retirada presentado por la Casa Blanca. Segn el calendario anunciado por el presidente Obama en febrero, se supone que las tropas de combate estadounidenses abandonarn Iraq en agosto del ao que viene y que todas las fuerzas militares estadounidense abandonarn el pas para finales de 2011.

Esto no es ninguna sorpresa. Durante meses altos mandos militares han estado insinuando que puede que las condiciones sobre el terreno en Iraq obliguen a descartar este calendario. Varios comandantes estadounidenses ya han dejado claro que la supuesta fecha lmite del 30 de junio para la retirada de las tropas estadounidenses de las ciudades iraques era ms ilusoria que real. Las unidades estadounidenses seguirn con las operaciones de combate en la ciudad nortea de Mosul donde los conflictos latentes entre rabes y kurdos amenazan con estallar en una nueva fase de guerra civil.

Miles de soldados seguirn operando tanto en Bagdad como en la provincia de Diyala al norte de la capital. En otras zonas en las que las tropas se ha retirado a las bases seguirn llevando a cabo incursiones en las ciudades iraques aunque formalmente mantengan que esos ataques deben ser aprobados por el rgimen iraqu.

Por lo que se refiere a la segunda fase, la retirada de las tropas de combate en agosto de 2010, los altos cargos del Pentgono han indicado que simplemente reclasificarn a tropas actualmente calificadas de tropas de combate y las llamarn unidades de apoyo o de adiestramiento para mantener una importante fuerza de ocupacin en el pas. Mientras tanto, el almirante Michael Mullen, presidente del junta del Estado Mayor, puso en cuestin la fecha lmite de 2011 para la retirada en una entrevista en el programa de ABC News This Week el pasado domingo. Tendremos que ver, afirm Mullen. Los prximos 12 a 18 meses son verdaderamente crticos en este sentido. Mullen continu enfatizando que Washington estaba forjando una relacin a largo plazo con Iraq y que parte de ello es la posibilidad de que las fuerzas permanezcan ah ms tiempo; eso depende del pueblo iraqu y del gobierno iraqu.

Los plazos para la retirada estn recogidos en el acuerdo del estatuto de las fuerzas firmado entre Washington y Bagdad. El primer ministro Nuri al-Maliki ha insistido repetidamente que se cumplirn esas fecha. Se cree que esto se dice cara a la opinin pblica iraqu donde la inmensa mayora de la poblacin se opone a la ocupacin estadounidense. Entre bastidores, los altos cargos estadounidense e iraques estn acordando anular ese calendario y mantener a las fuerzas estadounidenses.

Jane Arraf de Christian Science Monitor inform la semana pasada que como parte del intento de mantener la ficcin de que se respeta la fecha lmite para la retirada de tropas de las ciudades iraques, los comandantes de la ocupacin estadounidense y el rgimen iraqu haban acordado redisear el mapa de la Bagdad. As, se declar que la Base Falcon en el distrito Rasheed de Bagdad estaba fuera de los lmites de la ciudad para que los 3.000 soldados estadounidenses desplegados en ella puedan seguir patrullando la tensa parte sur de la ciudad.

Al tiempo que declaraba abiertamente que su escenario real son 10 unidades del ejrcito y de los marines (ms de 50.000 soldados) desplegados durante una dcada en Iraq y Afganistn, expres su preocupacin porque el ejrcito no fuera capaz de reducirse en Iraq al acercarnos del calendario que henos establecido. Sera muy difcil mantener los actuales niveles de compromiso aqu durante mucho ms tiempo, afirmo el general refirindose a los 139.000 soldados y marines estadounidenses actualmente desplegados en Iraq.

La presin sobre el ejrcito estadounidense nunca ha sido tan grande con la administracin Obama intensificando la guerra en Afganistn (Casey advirti que va a haber un gran combate en el sur) y extendiendo la intervencin a Pakistn. El jefe del ejrcito afirm que con la concentracin [de tropas] en Afganistn, el ejrcito tena ahora 10.000 soldados ms desplegados en ambas guerras que los que haba bajo la administracin Bush. Advirti que un intento de seguir con los despliegues en los actuales niveles, con despliegues consecutivos de tropas, llevara al ejrcito al borde del desastre.

Uno de los indicativos ms duros de las muchas vctimas que casi ocho aos de guerra y ocupacin en Afganistn y ms de seis en Iraq estn causando al ejrcito estadounidense es el ndice de suicidios en el ejrcito (ms del doble de los que haba en 2004) y la creciente incidencia de los problemas mentales, con ms de 13.000 casos de estrs post-traumtico diagnosticados por mdicos militares en los ltimos aos (Vase: US: Army base ordered on stand-down after multiple suicides).

En observaciones hechas a principios de este mes Casey seal el mismo estrs entre los militares e indic que haba una delgada lnea roja que si se sobrepasaba, rompera el ejrcito. Esto se puede arreglar de dos maneras, afirm, aumentando las fuerzas o disminuyendo la necesidad.

Es evidente que la necesidad de carne de can no disminuir ya que Washington intensifica sus intervenciones militares. Aumentar las fuerzas de manera sustancial pone en cuestin la viabilidad de los militares voluntarios y plantea la posibilidad de restituir el servicio militar obligatorio.

Lo que quiz es ms destacable de la declaracin de hecho realizada por Casey de que Estados Unidos emprender una guerra colonial en Iraq y Afganistn durante al menos otros diez aos (y, como l seal, llevando a cabo adems nuevas guerras en cualquier lugar del planeta) es que no haya suscitado ninguna cobertura seria por parte de los medios dominantes y, mucho menos, ningn atisbo de protesta en la clase poltica.

Aunque en gran parte Barack Obama debe su eleccin como presidente al profundo sentimiento en contra de la guerra de la poblacin estadounidense, la medida adoptada por su administracin de intensificar el militarismo estadounidense y aumentar el nmero de soldados estadounidenses a los que se enva al combate goza del apoyo de la clase dirigente estadounidense y de sus dos partidos mayoritarios.

El consenso que hay detrs de la continuacin y escalada de las guerras estadounidenses de agresin encontr una incuestionable expresin en el apoyo de una abrumadora mayora de 86 votos contra 3 en el Senado estadounidense a favor de un presupuesto de ms de 91.000 millones de dlares para seguir dotando de fondos a ambas guerras hasta septiembre. La ausencia de oposicin plantea la cuestin obvia de por qu hubo al menos una apariencia de disensin con la poltica de guerra de la administracin Bush dentro del Partido Demcrata. A todas luces no se trataba de una oposicin a las guerras de agresin o a una poltica exterior imperialista. Los demcratas no menos que los republicanos siguen comprometidos con lograr los objetivos originales de ambas guerras: contrarrestar el declive econmico estadounidense por medios militares para imponer la hegemona estadounidense en regiones del planeta estratgicamente vitales y ricas en petrleo. Las diferencias que hubiera era en gran parte cuestin de tcticas, no de estrategia; de estilo, no esenciales.

Mientras que la clase dirigente utiliza a la administracin Obama para crear una apariencia de consenso poltico acerca del militarismo estadounidense dentro del Washington oficial, la hostilidad hacia estas guerras no hace sino aumentar entre amplias masas de trabajadores. Cada vez ms su oposicin se unir a luchas contra los cada vez mayores ataques al empleo y al nivel de vida, con lo que se crearn las condiciones para explosiones polticas y sociales en el propio Estados Unidos.

Enlace con el original: http://www.wsws.org/articles/2009/may2009/iraq-m29.shtml



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