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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2009

El modelo productivo

Juan Torres Lpez
Sistema Digital


Quienes hemos criticado desde hace aos el modelo de crecimiento de la economa espaola hemos de estar satisfechos por la voluntad de cambio expresada por el gobierno de Jos Luis Rodrguez Zapatero.

Es verdad que lo que hizo el presidente en el debate sobre el estado de la Nacin fue apuntar el inicio de una nueva estrategia. Se limit a manifestar sus intenciones ("la transformacin del modelo productivo es la clave para retomar una senda de prosperidad sostenible") y a establecer algunos puntos de partida a partir de los que se propone ponerlas en prctica y de los que me parece que hay que destacar tres principales: la creacin de un nuevo entorno para la actividad econmica, la reconduccin de la actividad y "del volumen exagerado" del sector inmobiliario y la identificacin y potenciacin de nuevos sectores. Y como aadido de eso, mencion los tres instrumentos a partir de los que el gobierno piensa que puede contribuir a poner en marcha el cambio: financiacin, una norma jurdica especfica y una propuesta de acuerdo poltico.

Yo creo que en la situacin en la que se encuentra hoy da nuestra economa esa apuesta del presidente es imprescindible y que merecera un apoyo social amplio y sincero porque limitarnos a seguir el mismo camino seguido hasta ahora puede llevarnos a medio plazo, e incluso una vez que pase la crisis, a un callejn sin salida y a condiciones mucho peores incluso que las que ahora tenemos en su pleno desarrollo.

Lo que ocurre es que para que esa propuesta sea viable hacen falta algunas cosas ms que las buenas intenciones, o incluso que los recursos legales y financieros que se han anunciado.

Quiz lo primero sera ponernos de acuerdo sobre lo que entendemos exactamente por modelo productivo y sobre sus elementos que se desean o se pueden modificar.

A veces da la impresin de que lo que en realidad se busca es hacer sostenible el actual estado de cosas, es decir, lograr que se siga reproduciendo aunque sin tantos sobresaltos. Es la sensacin que se tiene cuando al mismo tiempo que se habla de cambio de modelo, las ayudas y los incentivos que se ponen sobre la mesa van a los mismos sectores de siempre y dejando que los mismos sujetos lleven la iniciativa y se sigan beneficiando de manera privilegiada de las medidas que se adoptan.

Consideramos ya como irreversible la desindustrializacin de nuestra economa? Aceptamos ya para siempre que renunciamos a nuestros activos y que el modelo a seguir ha de ser el que se basa en la venta de su prctica totalidad al capital extranjero?

El Presidente se refiri, yo creo que correctamente, a la necesidad de buscar otros sectores (aunque alguno de los que cit, como el de la moda, debera sonar muy raro en los planes de un gobierno que se ha autoproclamado feminista) pero el cambio de modelo no puede consistir solamente en la sustitucin de un tipo de actividad por otro.

El modelo tiene que ver sobre todo con el tipo de uso que se haga en cualquier actividad y no solo con los que tienen que ver con el medio ambiente. Y ese uso es el resultado del diferente poder que tienen los distintos sujetos econmicos, por lo que para hablar de cambio de modelo hay que hablar de si se va a dejar intacta la correlacin de fuerzas o si se va a tratar de empoderar de otro modo y cmo a los sectores ms dbiles modificando a su favor normas como las que ahora hay en relacin con el mercado laboral. Es lo que hacen, pero en el sentido contrario de favorecer a los intereses de la patronal, quienes proponen despidos ms fciles, acabar con la negociacin colectiva o establecer un nico tipo de contrato.

Queremos ahora ser ms competitivos pero a base de salarios bajos, como constantemente estn proponiendo la patronal o el Banco de Espaa?

Tambin tiene que ver, como el propio presidente reconoci, con la financiacin. Pero sera imposible que el cambio, y mucho menos el propio modelo, se financie solo con un gasto pblico que se encuentra tan lejos de los estndares de nuestro entorno y de cuyo aumento a medio plazo no solo no se habla sino que incluso se dice que en cuanto se pueda volver a contenerse.

Y aunque seguramente el gasto pblico ser imprescindible, es evidente que no ser suficiente y que habr que contar con un sistema financiero comprometido con este cambio, algo realmente impensable mientras predomine su actual ordenacin y la lgica que lo gua. Y an menos, si se lleva a cabo el plan que parece preparar el gobierno para facilitar la concentracin bancaria en el sector privado y la jibarizacin en el de las cajas.

Un modelo productivo tambin es un modelo de distribucin de la renta. En economa no ocurre lo que pasa en la repostera, que primero se hace la tarta y luego se reparte, sino que es justamente al mismo tiempo que se produce que ya se est distribuyendo. Por eso es trascendente que, al mencionar los inconvenientes del modelo actual, el presidente no haga referencia explcita a sus negativos efectos sobre la distribucin de la renta y la riqueza.

Si se va a cambiar el modelo se va a afectar inevitablemente al reparto y por tanto se tiene que poner sobre la mesa a qu esquema distributivo se quiere llegar y, sobre todo, qu medios se van a utilizar para lograrlo.

Hablar de cambiar el modelo productivo y no mencionar este problema de la desigualdad que el actual est incrementando no es solo una gran ingenuidad.

La manera en que se ha desenvuelto nuestra economa en los aos recientes es la que ha provocado una concentracin de la riqueza sin igual y la que ha llevado a que la participacin de los salarios en el reparto de la "tarta" de las rentas sea la ms baja desde los aos sesenta. Solo en los aos 2002-2005, gloriosos desde el punto de vista de crecimiento del PIB, la renta media correspondiente al 20% ms pobre de los hogares de Espaa se redujo en un 236%, mientras que la renta media del 10% ms rico se increment ms de un 15%.

Y cmo no hablar del endeudamiento de los hogares ocasionado por el actual modelo productivo, que ha pasado de ser el 66,5% de su renta disponible en 1994 al150,4% en 2007? se va a mantener esa tnica tan beneficiosa para la banca (cuyo negocio es precisamente que la gente y las empresas se endeuden) o se va a tratar de cambiar? Y si se quiere cambiar, cmo se va a lograr, cmo se va a doblegar el poder de los bancos y cmo se va a conseguir otra distribucin de la renta que no obligue a los hogares a endeudarse de esta forma?

El modelo productivo y su cambio tambin tiene que ver con las cuestiones fiscales. Se va a mantener el actual discurso fiscal? Se va a seguir considerando que reducir los impuestos es una poltica progresista, cuando al mismo tiempo se debilita la provisin de bienes sociales? Se va a ir, como se ha apuntado en algunos documentos doctrinarios, a promover amnistas fiscales, a seguir facilitando, como desgraciadamente ha hecho el gobierno, que los residentes en parasos fiscales dispongan de condiciones tan privilegiadas como inaceptables desde el punto de vista de la justicia fiscal, o que las ganancias del capital que reciben principalmente los que ya de por s son ms ricos tributen mucho menos que las del trabajo?

Por otro lado, para poner en marcha la estrategia de sostenibilidad (econmica, social y medioambiental) a la que aspira el gobierno haran falta nuevos instrumentos de registro y medida de la actividad econmica, salvo que se quiera conducir el coche del cambio productivo sin tablero de mandos o con los ojos tapados. No vale el Producto Interior Bruto, ni valen las cuentas que no recogen nuestra produccin de residuos, ni la actividad no monetaria que, sin embargo, es una pieza clave de la sostenibilidad, o el grado de eficiencia con que usamos los recursos, entre otras muchas.

No nos conviene engaarnos. Si lo que se desea es realmente un cambio de modelo productivo tenemos que hablar de todas estas cosas. Lo otro es sencillamente limitarse a encontrar algunos nuevos yacimientos de negocio para que los mismos de siempre sigan ponindose las botas aunque en actividades distintas y con un barniz de responsabilidad social corporativa por encima.

La primera apuesta, la sincera, es difcil. Obliga tambin a modificar las conductas, a corregir inercias y comodidades y a acabar con privilegios inaceptables, lo que provocar lgicas y fuertes resistencias. Si el gobierno la plantea con inteligencia y con claridad, hablndole a los ciudadanos con credibilidad y promocionando un nuevo tipo de participacin y complicidad social podr dar pasos de gigante. Si es conservador y quiere cambiar todo dejando todo como est, se quedar solo a la hora de afrontar un reto tan importante.


Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa Aplicada (Universidad de Sevilla). Su pgina web: http://www.juantorreslopez.com


 

 



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