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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2009

El ao de Kanout y Pep Guardiola

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Suspendamos por un momento cualquier consideracin sobre el ftbol como opiceo procedimiento de desviacin y control social, aunque tambin en este mbito pueden escucharse lamentos y gritos de la criatura agobiada. Dejemos en el escritorio las numerosas y tenebrosas conexiones poltico-econmicas de las direcciones de los clubs ms poderosos. Pasemos por alto la notabilsima influencia de un deporte-espectculo-negocio que hace que alumnos de 18 o ms aos vayan a sus clases, con toda normalidad, sin atisbo de intranquilidad, disfrazados con camisetas y pantalones del equipo de sus preferencias como si fueran a practicar a una cancha deportiva. Contengamos la rabia ante el disparate, nada inocente desde luego, de que informaciones radiofnicas y telediarios, da s, otro tambin, se inicien y desarrollen dedicando ms de un 30% de su tiempo a supuestos acontecimientos deportivos, figurando en no pocas ocasiones como noticia de primera plana o primera informacin televisiva. Llenos de terror, sonrojo y horror, alejemos nuestra mirada de la imagen de un Berlusconi adormilado en la final de Roma. Olvidemos durante unos instantes paisajes ciudadanos desolados por furias que explotan sin direccin ni finalidad. Qu ha sido lo mejoren Sheparad de este ao, como todos por otra parte, de ftbol, ftbol y ms ftbol?

Lo confieso con algn tomo de mala conciencia introducida por una compaera, mi compaera, que mira la situacin con sabidura distante: soy tambin un barcelonista rendido ante la altura cvico-deportiva de Josep Guardiola. Uno ms, uno entre una legin que empieza a ser alfica. Y no slo por el jugador que fue, que lo fue y grande, sino por el entrenador que es: prudente, culto, modesto, sin palabras altisonantes, sin denigrar jams al adversario, reconociendo y destacando sus virtudes, con una limpia y trabajada concepcin del ftbol que ha conseguido hilvanar uno de los grandes equipos de la historia reciente, con jugadores de la talla de Henry, Piqu, Iniesta, Xavi, Messi, Busquets, Tour, Abidal, que a mi me recuerda, perdonen la ensoacin, el Brasil de Scrates. Por si faltara algo, Josep Guardiola es adems lector de Miquel Mart i Pol, aquel poeta-obrero que leamos con devocin de jvenes y del que recordbamos siempre aquel verso imborrable: No hay ley de la inmensidad que no quepa en los ojos de una mirada inquieta (Un poeta, por cierto, que fue capaz de entrevistar a Manuel Sacristn para Oriflama y sacarle una de las mejores aproximaciones que se conocen a la obra potica de Joan Brossa).

Ha sido entonces Pep Guardiola y su equipo de ensueo lo mejor del ao? CasiPero no, no del todo.

Entre lo mejor, vale la pena insistir, hay que incorporar dos cosas ms:

Los abucheos a la marcha real en el estadio del Valencia en la final de la Copa del Rey, acompaados de un recibimiento nada entusiasta de los mximos representantes de la (irreal) Casa Real, y en segundo lugar, el gesto, un gesto inolvidable de ese jugador inmenso que se llama Frdric Oumar Kanout. Aquella camiseta, pblicamente mostrada, que denunciaba la barbarie cometida por el estado tnico-racista de Israel contra la poblacin palestina de Gaza permanece en la retina de todos, en la memoria de los gestos admirables.

As, pues, tot el camp s un clam. Visca el Bara, viva Kanout y que suenen con fuerza los pitidos y silbidos contrarios a smbolos y representantes de una institucin perdida en oscuras noches de una Historia no menos ennegrecida!


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