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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2009

El lehandakari tiene un problema
Normalizados

Ramn Zallo
Deia/Rebelin


Tradicionalmente se entiende por normalizacin al encauzamiento de conflictos. Pero como los actuales gobernantes del PSOE y del PSE han renunciado a ello, es la ciudadana vasca la que es objeto de normalizacin, reinstitucionalizacin, reeducacin

El proceso de normalizacin simblica y constitucional ya ha empezado. No importa que los resultados electorales autonmicos no avalen esa tesis, pero la aritmtica del juego poco limpio, con eliminacin de jugadores, lo permite El rey est medio desnudo pero la ficcin es que est actuando como si tuviera mayoras sociales. Suele ser una prctica propia de miradas sin perspectiva, adems de una falla democrtica, hacer encajar la rica realidad social en la equivocada decisin tomada (gobernar sin colchn en un territorio con otra mentalidad mayoritaria) o empearse en la Norma no respaldada socialmente (la Constitucin). El verbo sera ahormar.

Han transcurrido solo tres semanas y no hay que hacer balances todava pero s asientos contables.

El gesto de evitar jurar por Dios -porque ni Patxi ni el cargo como tal son creyentes- y el bello acto integrador en la toma de posesin en Gernika, quedaron empaados por la presencia de altos mandos militares y de la Guardia Civil en la Casa de Juntas. Son cuerpos que desde 1936 no han sido precisamente respetuosos con lo que significan tanto Gernika como su rbol, y su presencia simboliz la toma de control de la situacin por el Estado y Patxi como su ocasin. Son mensajes contradictorios y su proliferacin podra ser un cachondeo.

Y es que el pico y la pala no van en la misma direccin. La promesa de gobierno abierto y transversal se contradice con bastantes decisiones: el acuerdo con el PP en temas de alto voltaje simblico e identitario est ya sobrecargando las pilas de ms de medio pas; el acuerdo ocultado a la opinin pblica de entrega a plazo de la Diputacin de Araba al PP, es muy grave, y convierte la mano abierta en una chanza.

El perdedor que triunf, el PP, administra los ritmos de excavacin de la fosa del PSE para el momento oportuno. Mientras tanto el insaciable Mefistfeles Basagoiti le cobra su alma en deuda a Fausto Lpez.

La designacin de Mari Mar Blanco para presidir la Comisin de Derechos Humanos del Parlamento es otra mala noticia. Se trata de una vctima incapacitada para ver a las otras vctimas y entender los Derechos Humanos como un todo integral. La imposicin del PP sigue la estela de la Presidenta del Parlamento Vasco que lo mejor que hace es acumular errores en castellano. El PP tiene algn problema con su capital de Recursos Humanos y una falta de respeto institucional preocupante.

El nuevo lehendakari, del que hay que agradecer su despliegue de energa, ofrece un gobierno integrador pero tambin hay halcones en carteras con enjundia. Incluso alguna paloma el consejero de Sanidad- ha mutado, oponiendo euskera y profesionalidad, al descolgarse con un No nos debemos encerrar en nosotros mismos debido al idioma (Cundo ha ocurrido eso?). Y sigue: En las prximas OPE el euskera no tendr el mismo rango de requisito, renunciando a ir preparando el derecho de los pacientes a una comunicacin mdica correcta. Nadie le ha corregido. Tampoco es muy decente que ahora, sin el sospechoso nacionalismo, Polica y Guardia Civil vayan a compartir informacin internacional con la Ertzaintza. La seguridad basada en el amiguismo y no en las instituciones es poco segura.

Lo peor que viene es esa falsa igualdad entre las lenguas en el tema educativo. Eliminando la prioridad del euskera nos estanca en una ley de la escuela pblica que ya haba demostrado sus debilidades y era tiempo de tocarla hacia adelante. El anuncio de suspensin de artculos de los decretos de los currcula es preocupante. En lugar de garantizar el conocimiento de las dos lenguas oficiales, especialmente de la lengua ms dbil por diglosia, se disfraza como libertad de opcin lingstica de los padres, lo que no es sino una fobia y una objecin de conciencia absurda, especialmente en el PP, a una lengua cooficial que la infancia y juventud debieran dominar al final del ciclo, como en cualquier pas serio. Mediante dejacin pblica, se invitar a la irresponsabilidad en aquellas familias que se empeen en crear inadaptados sociales en el futuro.

En el plano interno -y a diferencia de Maragall antes, y de Montilla, despus- a Patxi Lpez le mina la imagen de firme aliado de Zapatero. Si no lo remedia tiene el riesgo de convertirse en el otro Delegado del Gobierno -el par de Cabieces- y no en el lehendakari que defiende los intereses vascos. El bilateralismo que, como mnimo, nos merecemos va ms all de la transferencia fcil y de buen rollito entre aliados que se hacen descuentos. El modo de asumir el INEM y lo que conlleva no puede desligarse del Concierto como modo relacional ni cabe hacer mutis por el foro respecto a las polticas pasivas.

En el plano exterior, la despolitizacin de las delegaciones en el exterior -pasaran a ser meras representaciones econmico/empresariales- es paralela a la renuncia del lehendakari a ser la representacin poltica y simblica de los vascos en el mundo. Para no pisarle papel a su amigo Zapatero, supongo, Patxi pasar de lehendakari a ser otro Presidente ms de Comunidad Autnoma. Hay algo que no ha entendido. Se le ve orgulloso de ser lehendakari, y eso est muy bien. Tiene potestas  sobre los vascos de la CAE pero debe ganarse la auctoritas (moral); y para ello debe asumir tambin la doble condicin de Dignatario y Mandatario como mxima representacin de todo lo vasco ante el mundo. No queremos que lo haga Zapatero porque ni nos representa, ni va a hacerlo, ni puede hacerlo.

Un gobierno con falta de legitimidad social en origen con pecado original- podra compensarse con una legitimidad de ejercicio, pero las hipotecas son tan grandes y el proyecto tan corto, que se suscitan dudas. Ni por el lado nacional ni por el lado social se atisban pasos adelante, ya que paradojas de la vida- el programa no es ms de izquierda que el del anterior, que tampoco es que lo fuera en exceso. Parece que las tecnocracias de cultura administrativa comn escriben los programas. Cuando anuncie el plan econmico y social ser el momento de comentarlo.

El dilogo social no empez bien, al comenzar con los empresarios y con el enfado de la UGT, que para eso es de casa hasta que Casado mimado- obtuvo reparacin y protagonismo. Pero ya se medio estrope con la consideracin de la huelga del 21 como huelga poltica para cabreo de ELA y LAB que dicen que a partir de ah ni se sientan.

El lehandakari tiene un problema. Los del PSOE, en el mitin de las Ventas, le sentan como su lehendakari; solo tiene 100 das para que nosotros le sintamos como el nuestro o, al menos, el de todos, o slo ser el presidente de turno de esta Comunidad Autnoma. Ya puede correr en mejor direccin. Ganaramos todos. 

Ramn Zallo. Catedrtico de comunicacin de la UPV-EHU



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