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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2009

Entrevista a Manuel Sosa, portavoz del Bloque de Izquierdas de Extremadura
"No pensamos en competir ni en debilitar a nadie, sino en fortalecer a la izquierda transformadora extremea en su conjunto"

Jnatham F. Moriche
Rebelin


La noticia de la constitucin de un nueva organizacin en el arco progresista extremeo ha despertado un notable inters en los medios de comunicacin convencionales y alternativos de la regin. El Bloque de Izquierdas de Extremadura se presenta en un momento complejo y ambivalente de la historia de la izquierda extremea, marcado por el doble signo de, por un lado, una creciente movilizacin de la izquierda social (que representa, aunque no completa, el activo movimiento contra el proyecto de refinera de petrleo en la comarca pacense de Tierra de Barros), y por otro, una importante crisis de la izquierda poltica, tras la desaparicin de Izquierda Unida de la Asamblea de Extremadura y con una situacin prolongadamente conflictiva en el seno de Izquierda Unida y del Partido Comunista de Extremadura.
No son pocas las preguntas que surgen en torno a esta nueva fuerza poltica, sus planteamientos y sus expectativas, en este complejo escenario extremeo. Algunas de ellas son las que aqu planteamos a Manuel Sosa, portavoz provisional del Bloque de Izquierdas, concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Badajoz y militante de amplia y significada trayectoria en las ltimas dcadas de la historia de la izquierda extremea.


En primer lugar, compaero Manuel, quiero darte las gracias por atender estas cuestiones para los lectores de Rebelin. Lectores que gozarn, es posible suponer, de un muy variable conocimiento de nuestra historia poltica extremea reciente. Por ello, antes de preguntarte sobre el Bloque de Izquierdas, me gustara anteponer una reflexin sobre esa historia poltica extremea reciente, que permita al lector de Rebelin aproximarse al marco en que esta nueva iniciativa poltica cobra cuerpo y aspira a tomar sentido. En esta lnea, pidindote que hagas una sntesis quizs excesiva de un arco temporal tan amplio, en qu trminos describiras la evolucin histrica de Extremadura y de sus izquierdas, desde la aprobacin del primer Estatuto de Autonoma en 1983, hasta la actualidad, en vsperas de su inminente reforma?

Es muy difcil resumir 26 aos de la historia reciente de Extremadura. Pero en trminos generales podemos concluir, con los riesgos que implica una sntesis tan apretada, que la izquierda transformadora extremea ha seguido en este tiempo un proceso similar a la izquierda transformadora de mbito estatal. Si bien existe una peculiaridad, la que introduce el ejercicio populista del poder poltico que ha hecho [el ex-presidente autonmico Juan Carlos Rodrguez] Ibarra en esos 26 aos, y que genera caractersticas especficas en Extremadura.

Tras la debacle electoral del PCE en las elecciones generales espaolas de 1982, en Extremadura se reproduce mimticamente esa misma debacle en las elecciones autonmicas de 1983, en las que el PSOE e Ibarra obtienen su primera mayora absoluta. Y a partir de ese momento, las organizaciones a la izquierda del PCE (lase PTE, ORT, MC, LCR, etc) acaban disolvindose como un azucarillo en la rbita de un PSOE que prometa el acceso a una vida cmoda y relajada mediante el reparto de cargos pblicos. Esto explica que slo una minora de la militancia de estas organizaciones retomase su compromiso integrndose en el PCE. Hasta aqu, se trata de un proceso mimtico del ocurrido, en el mbito estatal, con esas mismas organizaciones de ese espacio poltico a la izquierda del PCE.

Sin embargo la caracterstica diferencial extremea reside en el populismo de Ibarra que, desde una gestin clientelar, elabora un discurso aparentemente de izquierdas, que luego emplea para amparar realizaciones polticas claramente conservadoras. No hay otra forma de explicar, por ejemplo, que la nica expropiacin de tierras realizada por la Junta de Extremadura en una zona eminentemente agrcola acabase sirviendo para enriquecer a la duquesa de Alba con una generosa compensacin a cambio de unas pocas tierras improductivas. A despecho de esta realidad materialmente constatable, la puesta en escena de esta expropiacin fue (por ambas partes, expropiados y expropiadores) simplemente un espejismo, basado en discursos aparentemente izquierdistas.

No olvidemos que la obsesin de Ibarra en Extremadura siempre fue el hacer imposible, por cualquier va y por todos los medios a su alcance, el afianzamiento en la regin de una izquierda transformadora slida, que pudiera elaborar un discurso capaz de dejar al desnudo su populismo desideologizado.

Sin embargo, el nacimiento de IU despert expectativas y gener ilusin en una izquierda dispersa en la regin, como en el resto del mbito estatal. Otra cosa ms extensa sera analizar lo ocurrido desde entonces con IU-Extremadura, su lenta agona hasta dejar de ser un instrumento til para la clase trabajadora extremea. Para comprender este proceso y la situacin actual no tenemos que mirar slo las acciones de los sucesivos gobiernos extremeos, por ejemplo rompiendo el grupo parlamentario de IU cuando Ibarra no dispuso de mayora absoluta y necesitaba su apoyo en la Asamblea. Tambin habra que analizar los errores propios que como organizacin hemos cometido en IU.

Y en este panorama, por qu un nuevo partido poltico de izquierdas en Extremadura? Qu es, cundo, cmo y para qu nace el Bloque de Izquierdas de Extremadura? En qu fase se encuentra ahora mismo este proyecto?


Algunos de nosotros llevamos tiempo militando en la izquierda alternativa, y hemos visto y vivido cmo, desde la ilusin de los inicios, hemos ido pasando a la reproduccin de viciadas concepciones orgnico-polticas de los antiguos partidos (la oligarquizacin, el culto a la personalidad, el burocratismo, la jerarquizacin...), vicios que no solo no hemos sido capaces de superar, sino que hemos acabado reproduciendo. Por eso es indiscutible la necesidad de un revulsivo poltico. Una revitalizacin necesaria que nos convierta, de nuevo, en una herramienta til para la transformacin social.

Pero el Bloque no nace con la idea de atomizar aun ms la izquierda transformadora, sino todo lo contrario. Somos conscientes de la necesidad de nuevas aportaciones ideolgicas, polticas, tcticas y estratgicas, y en resumen, de nuevas propuestas organizativas.

En cuanto a la fase en que se encuentra el proyecto ahora mismo, estamos ampliando la base social y la militancia de la izquierda transformadora. Por un lado, es cierto que no se exige la afiliacin a IU de quien no lo desee, pudiendo optarse por una afiliacin exclusivamente al Bloque. Pero no es menos cierto que los compaeros que, antes de iniciar este proyecto del Bloque, estbamos en IU, seguimos en IU. Es decir, el Bloque tiene que ser un lugar de encuentro sin imposiciones a su militancia. Con su crecimiento no pensamos en competir con nadie ni en debilitar a nadie, sino en fortalecer a la izquierda transformadora extremea en su conjunto.

Ciertamente, el Bloque nace de algn modo "desde el interior" (no s si esa es la expresin que t emplearas) de Izquierda Unida de Extremadura, formacin de la que t mismo y otros promotores sois militantes, cargos polticos o representantes institucionales. No es ningn secreto que la situacin de IU en la regin es muy dura, debido a la prdida de representacin en la Asamblea extremea y a la interminable sangra de electos municipales de los ltimos aos. Y por otro lado, el conflicto enquistado que desgarra a la vez a IU y al PCEx sigue sin hallar solucin definitiva. Algunas voces han entendido esta iniciativa del Bloque en una clave muy interna a IU, en trminos de nuevas cuotas y equilibrios de poder en la coalicin con vistas a su Congreso regional del prximo curso. Qu responderas a estos planteamientos?

Pues que no, que en ningn caso nos planteamos el Bloque como una operacin poltica orientada hacia el interior de IU. De hecho, algunos de los que hemos iniciado este proceso somos militantes de IU, pero tambin hay otros compaeros que no lo son. Y desde luego el Bloque de Izquierdas no es un proyecto para ahondar an ms en esos conflictos internos de IU. Precisamente pretendemos demostrar todo lo contrario, es decir, que ya ha llegado el momento de superar estos procesos internos. Las histricas crisis de la izquierda en general, y de IU en particular, nos han ido llevando a esta situacin agnica en la que estamos. O superamos esos procesos o seremos responsables del fracaso de la izquierda transformadora.

Consideramos este momento histrico que vivimos como la oportunidad de reconstruir una visin de izquierdas a partir de un ejercicio abierto, sin dogmatismos sectarios, y como una oportunidad de desarrollar un trabajo profundo de renovacin de formulaciones anteriores. Y para ello, nos reconocemos, sin complejos, vinculados a las ideas y prcticas polticas que histricamente han tenido como objetivo fundamental la emancipacin del ser humano. Afirmamos nuestro rechazo a cualquier visin excluyente respecto de cualquiera de las formulaciones que histricamente han expresado esa pretensin emancipadora. Ese es el reto que nos planteamos: acabar definitivamente con la persecucin interna del pensamiento divergente, asumiendo que el debate debe ser real y efectivamente abierto, sin dogmatismos ni sectarismos. Y en consecuencia, la idea es acercar a la izquierda transformadora a aquellos antagonistas dispersos, que estuvieron en IU o cerca de IU en algn momento y ahora no lo estn, y tambin para acercarnos a esos nuevos antagonistas a los que IU no acaba de convencer lo suficiente como para comprometerse en una militancia en la coalicin. Y para estos compaeros en concreto, el Bloque puede servir como escenario para propiciar una aproximacin a IU. En todo caso, todas estas cuestiones debern ser debatidas ampliamente en el primer Congreso que celebre el Bloque.

Por otro lado, el Bloque de Izquierdas extremeo tiene como referente expreso al Bloco de Esquerda portugus. Una referencia que tambin ha despertado algunas dudas, porque el Bloco es a la vez referente de Izquierda Anticapitalista, una nueva formacin poltica estatal que viene de una corriente escindida de Izquierda Unida, que se presenta como polo de reagrupamiento para los descontentos de IU y como expresin electoral de una nueva frmula de relacin de la izquierda poltica con los movimientos sociales. Sin embargo, Izquierda Anticapitalista no se ha constituido en la regin, lo que en cierto sentido deja "libre" ese espacio referencial en Extremadura... Todo ello dibuja un complejo tringulo amoroso, no crees? Es posible establecer una nueva relacin con los movimientos sociales, con las dems organizaciones polticas de izquierdas, de un modo distinto al de IU, a la vez que desde dentro de IU?


No negamos la proximidad al Bloco de Esquerda portugus. En primer lugar una proximidad geogrfica, que nos ha permitido ir conocindonos. De este contacto transfronterizo vienen, por ejemplo, las distintas acciones que el Bloco ha realizado en Europa con relacin al proyecto de refinera de Tierra de Barros. Sin embargo, creo que el enfoque de tu pregunta nos retrotrae a situaciones que desde el Bloque de Izquierdas queremos superar. Que Izquierda Anticapitalista viene de una escisin de IU y es un competidor electoral de IU no puede negarse. Pero tenemos que abordar nuevos enfoques, la forma de abordar esta cuestin debe ser diferente. Es decir, si en Extremadura no ha cuajado Izquierda Anticapitalista puede tener alguna relacin con la aparicin del Bloque, pero en ningn caso nuestra pretensin es neutralizar, aislar o marginar a esa otra izquierda. Al contrario, nuestro proyecto, como ya he dicho, no es atomizar ms las alternativas al sistema, sino contribuir a superar rencillas y debates estriles para acabar aglutinando a todos esos antagonistas dispersos. No negamos nuestra intencin de recuperar todo lo perdido, en y desde IU.

En cuanto a la relacin con los movimientos sociales, en Extremadura es un asunto muy peculiar y en algunos aspectos diferenciado respecto de otros territorios del Estado. En Extremadura la gran mayora de estos movimientos son agentes subvencionados, y por ello prudentemente silenciosos para evitar una crtica real al poder regional. Es curioso que ciertas ONG, que en el mbito estatal son combativas con el poder, aqu en Extremadura mantengan silencios cmplices para evitar la prdida de subvenciones. Por poner un ejemplo, qu explicacin tienen el silencio o la crtica amable, segn los casos, que estas ONG mantienen frente al poder poltico regional que no acaba de asumir el 0'7% para la cooperacin al desarrollo? Por qu en Extremadura la carga de la crtica slo la dirigen estas ONG hacia las administraciones locales gobernadas por el PP? Estoy convencido de que la mayora de estas organizaciones deberan leer un poco ms a James Petras, y abrir un debate amplio sobre su funcin y sus objetivos.

El Partido Socialista extremeo ocupa el poder autonmico ininterrumpidamente desde 1983, crendose una situacin poltica que algunos comentaristas han definido ms bien como "rgimen" que como "gobierno". Sin duda que esto marca una situacin diferencial respecto a otros territorios del Estado espaol, y hace igualmente diferencial la reflexin sobre las relaciones entre la izquierda radical y la socialdemocracia. No faltan los ejemplos (la refinera de Tierra de Barros o la renovacin de licencia de la central nuclear de Almaraz seran algunos de los ms descollantes, pero hay muchos ms) de fuerte enfrentamiento entre el PSOE y la fuerzas situadas a su izquierda en la regin, en la que el PP no parece ser todava una alternativa factible de gobierno aunque haya araado importantes parcelas de poder en el mbito local. En qu sern iguales y en qu sern diferentes la posicin y la estrategia del Bloque y de IU respecto del PSOE, las instituciones que gobierna, sus bases y su electorado?


Empezando por la estrategia, habra que reconsiderar algunas cuestiones de tipo electoral.

En primer lugar, cmo actuar ante la recurrente llamada del PSOE al "voto til" en los procesos electorales? Ciertamente esta es una cuestin de vital importancia. Hasta ahora, en la historia electoral de Extremadura, y yo dira que del Estado en su conjunto, hemos sido incapaces de transmitir a la ciudadana que ese supuesto "voto til" siempre ha acabado revelndose, una vez concluidos los procesos electorales, como "el voto ms intil". Intil porque, aunque haya servido histricamente para frenar el avance del PP, ese voto de izquierdas acaparado por el PSOE siempre acaba sirviendo para amparar la imposicin de programas polticos conservadores.

En segundo lugar, y ligado con lo anterior, considero que, independientemente de la opinin ideolgica que nos merezca el PSOE como organizacin, debemos reconocer la realidad de que, mediante este recurso del llamamiento al voto til, el PSOE retiene como rehenes a una porcin significativa de ciudadanos y electores que s son, en un mayor o menor grado, de izquierdas.

Por tanto, la estrategia debera elaborarse a partir de estos datos objetivos, abandonando los tradicionales complejos que hemos tenido ante esta cuestin. Demostrando a esa base social y electoral progresista que, desde el espacio ideolgico y programtico situado a la izquierda del PSOE, somos capaces de ilusionarles, de abordar un proyecto con solidez, de plantear alternativas creibles y eficaces para la transformacin social.

En cuanto a en qu se parecern o diferirn el Bloque e IU en su relacin con el PSOE, la respuesta est en un clsico: las coincidencias o no con el PSOE slo cabe analizarlas desde las propuestas programticas. No entiendo la poltica como el arte de la realizacin de componendas, dirigidas exclusivamente a una mayor aproximacin de mbitos de poder. Sencillamente porque, desde la izquierda transformadora, el poder slo tiene un fin posible: la elaboracin de polticas para la transformacin social. Lo dems son cantos de sirena o puestas en escenas vacas de contenido, que slo sirven como herramienta dirigida a "engatusar" a los ciudadanos. Son estas prcticas las que que acaban provocando el desencanto de los ciudadanos con la poltica.

Es evidente que estamos ante un momento de repunte de las movilizaciones sociales en Extremadura, especialmente las de temtica medioambiental. Pero se trata de un repunte muy problemtico. Por ejemplo, parece evidente que existe un "paralelismo negativo" entre el crecimiento de estas movilizaciones sociales y la prdida de votos y militancia de IU, algo que qued muy patente en las ltimas elecciones autonmicas, en las que el rechazo a la refinera fue parte central de la campaa de IU y que sin embargo se saldaron con un sonado fracaso. De hecho, en algunas de estas movilizaciones ecologistas la derecha poltica y sociolgica tiene una notable presencia. Qu puede aportar de nuevo el Bloque en esta cuestin abierta de la relacin de la izquierda poltica con los movimientos sociales extremeos?


El anlisis del asunto de la refinera, y del respaldo social y poltico prestado por IU a los movimientos ecologistas implicados en este conflicto, debera haberse realizado desde datos ms objetivos, y no desde posiciones voluntaristas y soadoras. Y si seguimos negando que el movimiento ecologista de Extremadura es, salvo honrosas excepciones, dbil, nuestros anlisis no seran rigurosos sino irreales.

La implicacin de la izquierda poltica en la movilizacin ecologista debe ser amplia, no restringida a situaciones concretas que surgen en momentos concretos, sino sostenida en el tiempo, desarrollada a partir de un anlisis global y mediante una actuacin prctica coherente con ese anlisis. No actuar de ese modo ha sido nuestro error. En Extremadura el movimiento ecologista serio, que es al que nos referimos y el que nos interesa, es muy minoritario. Y el gran espejismo ha sido creer que contra la refinera era posible la coincidencia con la derecha agrcola, soslayando que esa derecha slo se ha movido en este asunto por intereses muy especficos, sin ms criterio ecolgico que defender "lo suyo". Esa derecha agrcola habra aceptado sin pudor que la refinera fuera reubicada en otra zona alejada de sus intereses productivos. Pensar que con tales apoyos IU iba a crecer electoralmente ha sido slo una quimera.

Pero el desastre electoral de las ltimas elecciones autonmicas obedece tambien a otras causas. Cundo vamos a aprender que el electorado de izquierdas est harto de ver cmo nos descuartizamos en estriles luchas internas, provocando la sensacin de que somos incapaces de presentar una alternativa y un compromiso creibles? Qu resultados podramos esperar cuando la mitad de la organizacin hizo en las pasadas elecciones autonmicas una campaa encubierta pidiendo castigar a IU no votando a sus candidatos a la Asamblea de Extremadura?

En los ltimos tiempos, si bien es verdad que de forma muy circunscrita a la esfera pblica extremea ms alternativa, el debate sobre la cuestin nacional extremea parece estar cobrando nuevo inters. Para muchos lectores de Rebelin quizs sea desconocida esa componente ideolgica nacionalista del movimiento extremeo, que sin embargo tuvo cierta importancia en el perodo preautonmico y en el marco de las grandes movilizaciones sociales de los aos 70 y 80, como las luchas por la reforma agraria y contra la central nuclear de Valdecaballeros. Me gustara conocer en qu medida esta cuestin nacional extremea est presente en la agenda de preocupaciones del Bloque y, si lo consideras oportuno y pertinente, cul es tu posicin personal al respecto.


Indiscutiblemente la cuestin nacional extremea es un asunto para el debate. Sin embargo quiero recordar que, en sus comienzos, las diversas posiciones nacionalistas nacieron alentadas por la burguesa del siglo XIX, para utilizarlas como herramienta adecuada a sus intereses econmicos. Mientras eso ocurra, la izquierda adoptaba una posicin internacionalista. No pretendo rehur el debate, pero creo que estamos obligados a recuperar esa concrecin ideolgica internacionalista, sin que ello suponga negar las realidades diferenciadas de las diversas comunidades. Pero hay una cuestin histrica que ultimamente se silencia: cuando estudiamos como en el siglo XIX, durante el reinado de Isabel II, se realiz la demarcacin definitiva de lo que hoy es Extremadura, resulta curioso descubrir que los diputados provinciales de Badajoz fueron a Madrid a reclamar su inclusin en Andaluca, mientras los diputados provinciales de Cceres debatan si los cacereos eran o no eran castellanos. De esto hace escasamente un siglo. Solo es un apunte histrico, pero creo que resulta muy revelador.

Ante este asunto de la cuestin nacional extremea, todos los implicados en estos primeros pasos del Bloque de Izquierdas de Extremadura hemos acordado aplazar el debate, para que pueda desarrollarse de un modo mucho ms amplio y menos apresurado. Por eso esta discusin se ha pospuesto a la celebracin de nuestro primer Congreso.

En todo caso creo que podra conjugarse esta cuestin con el relanzamiento del pensamiento internacionalista. No creo que sean totalmente incompatibles, sino que al contrario, podran ser elementos complementarios si se enfocan adecuadamente.

Muchas gracias por tu tiempo y tus respuestas, compaero Manuel. Si quieres aadir algo ms...


Tan slo agradecer a los compaeros y compaeras de Rebelin el que hayan prestado su atencin a este proyecto del Bloque de Izquierdas, y lanzar desde Extremadura un saludo solidario a sus muchos miles de lectores en todo el mundo.

Manuel Sosa: http://manolososa.blogspot.com

Jnatham F. Moriche: http://jfmoriche.blogspot.com



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