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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2009

La experiencia de Mondragn, la cooperativa de trabajadores ms grande del mundo

Michael R. Krtke
Freitag


Conocen ustedes la Ley de Oppenheimer? Afirma lo siguiente: a largo plazo, las cooperativas autogestionadas quiebran o se transforman en empresas capitalistas normales y corrientes. La ley fue formulada luego de la experiencia de la primera Gran Depresin a fines de los aos veinte, cuando las cooperativas se fueron a pique una tras otra.

Uno de los experimentos cooperativos ms exitosos de todos los tiempos se puede ver en el Pas Vasco, a unos 50 Km de Bilbao. La Mondragn Corporacin Cooperativa (MCC) es la mayor cooperativa del mundo (con 103.000 empleados, 84.000 de los cuales son cooperativistas), la sptima empresa ms grande de Espaa y, con diferencia, la ms importante del Pas Vasco. Desde comienzos de 1955 todava bajo Franco la cooperativa ha atravesado y sobrevivido a muchas crisis. Y tambin resistir a la presente crisis mundial, desmintiendo una vez ms a la Ley de Oppenheimer. Idea rectora de Mondragn: cualquiera que comparta los principios de la cooperativa y disponga de la calificacin necesaria, puede entrar a formar parte de ella. No todos los trabajadores deben ser cooperativistas, pero todos los que tienen participaciones en el capital, tienen tambin que trabajar en alguna de las 88 unidades de la cooperativa.

Banco propio

Los miembros de la cooperativa tienen en Mondragn derechos de sufragio iguales y plenos, tanto en la unidad en que trabajan, como en el conjunto de la empresa. Tienen silla y voz asegurados en el Congreso de la cooperativa, que es casi la ltima instancia. Al menos una vez al ao tiene que haber una asamblea principal en cada una de las unidades. Al mismo tiempo, todos los cooperativistas pueden ser elegidos para un cargo en la Comisin Permanente y en el Consejo General. Tambin pueden ser destituidos, pues esta asociacin no concibe el poder incontrolable.

Las asambleas principales de las distintas unidades de negocios son ahora el sitio en el que se delibera sobre estrategias de crisis. La recesin en Espaa no deja tampoco intacto a Mondragn, pero la supervivencia est asegurada, en la medida en que, precisamente, aqu no se hace lo que en las empresas capitalistas normales se considera racional hacer en tiempos de crisis: despedir, ahorrar, trasladarse, clausurar plantas. Pues, en lo grande como en lo pequeo, las cooperativas constituyen una comunidad de solidaridad, emplean sus beneficios para fortalecer a sus distintas unidades y al conjunto de la empresa. Por eso en tiempos de crisis se mantienen los puestos de trabajo, y se considera como el mayor bien la calificacin que han logrado sus miembros, una calificacin que no se trata del modo simple con que suele tratarse en la economa despilfarradora del capitalismo cotidiano.

Bajo el techo de Mondragn Corporacin Cooperativa se albergan un fondo de solidaridad y un banco propio, la Caja Laboral, adems de un seguro social, diversas escuelas profesionales y una universidad. Los actuales estatutos disponen que cada una de las cooperativas de la corporacin reserve un 20% de sus beneficios netos para la respectiva asociacin de ramas. El 10% va a un fondo de inversiones comn de Mondragn, un 2% al fondo de formacin y otro 2% al fondo de solidaridad. De la partida restante, un 10% va al fondo social, un 45% de los beneficios van a parar a las reservas de la cooperativa. Lo restante puede ingresar en las cuentas de capital de los cooperativistas, pero no pagado de manera individual mientras se sea miembro de la cooperativa.

Como dicho, desde el comienzo rigi el principio de no despedir a nadie; aunque se puede trasladar a los miembros de una unidad a otra para evitar la subocupacin. Cuando se pierden puestos de trabajo en algn sitio, la cooperativa entera debe procurar que los cooperativistas "liberados" puedan trabajar en otra unidad. Al contrario de la prctica habitual, las unidades en crisis que sufren la presin de la concurrencia internacional no son cerradas, sino reestructuradas para que puedan sobreponerse a la situacin. De modo, pues, que Mondragn, como mquina generadora de puestos de trabajo, es un xito total (tambin sus sociedades filiales en el extranjero). En Espaa, el desempleo actual se halla muy por encima del diez por ciento. En el Pas Vasco tambin gracias a Mondragn se halla por debajo del 4%.

Comparado con lo que resulta habitual en el capitalismo realmente existente de nuestros das, los cooperativistas se remuneran con salarios asombrosamente igualitarios, conforme al principio: "igual salario para igual trabajo" para hombres y mujeres (en Alemania, estamos muy lejos de eso). Hay una dispersin salarial, sobre cuyo alcance se discute y se decide pblicamente. Al comienzo, la dispersin salarial la relacin entre los salarios ms bajo y los ms altos estaba limitada a 1 : 3, llegando en casos excepcionales y temporalmente limitados a 1 : 4,5. En los 90 la relacin se llev a 1 : 6, y en casos excepcionales, a 1 : 8. Aun as, empero, los salarios ms bajos en las cooperativas son visiblemente ms altos que los salarios por trabajos comparables en empresas privadas capitalistas. En cambio, los trabajadores ms calificados, encargados de los trabajos ms difciles, ingresan entre un 20% y un 40% menos que lo habitual en trabajos comparables en la llamada economa "libre".

No obstante, no hay escasez de gentes preparadas y capaces para funciones directivas, sin necesidad de dispersiones de ingreso exorbitantes, como la de la Deutsche Bank: 1 : 400. Muy ilustrativa resulta la comparacin entre un "directivo" como Josef Ackermann y Jess Catania, el director general de MCC. De los modestos ingresos de este ltimo se partira de risa el primero. Mientras que el ejecutivo vasco y su equipo, con ayuda del banco de la cooperativa, han creado unos 10.000 puestos de trabajo, han fundado toda una serie de empresas de nueva planta y han logrado salvar de la quiebra, absorbindolas, al menos a otra docena, el jefe bancario alemn se ha lucido como aniquilador de puestos de trabajo y de capital, destruyendo al menos el doble de lo que en el mismo perodo han construido los cooperativistas de MCC.

12.000 euros para empezar

Obviamente, existen tambin en Mondragn trabajadores que no son cooperativistas. La mayora son empleados con contrato a trmino, que nunca deben representar ms del 10% del personal. En todas las cooperativas rige la regla de que cualquier trabajador, tambin quien est con contrato a trmino, tiene abierta la posibilidad de convertirse, en el plazo de dos aos, en miembro de pleno derecho de la cooperativa, tras un tiempo de prueba de seis meses y una aportacin personal de 12.000 euros. Para la financiacin de esta ltima, el banco mismo de la cooperativa, la Caja Laboral, ofrece crditos ventajosos. El 20% del depsito va a la cooperativa, mientras que el resto, 9.600 euros, entra a formar parte del capital de depsito como socio, el cual se remunera con intereses (actualmente, un 7,5% anual). El stock de capital crece cada ao con las participaciones en los beneficios que se otorgan a los socios (salvo que encoja a causa de prdidas).

Lo que ha venido bloqueando hasta ahora la formacin de cooperativas en el espacio de la Unin Europea es una legislacin fiscal y social que no favorece a este tipo de entidades econmicas, sino que, claramente, las perjudica en relacin con otras empresas. Y eso vale, curiosamente, tambin para China, pas en donde Mondragn tiene que actuar por la va rodeada de las joint ventures o empresas conjuntas.

En Alemania, muchos expertos siguen afirmando impertrritamente que la democracia no tiene cabida en la vida econmica, y que jams podra funcionar. Al estilo de Oscar Wilde: el socialismo est condenado al fracaso, porque necesita demasiadas asambleas. Pero los cooperativistas espaoles han demostrado que esto es un sinsentido. A pesar de o mejor dicho, gracias a sus estructuras democrticas, las cooperativas de trabajadores despilfarran menos tiempo, menos dinero y menos energa con reuniones sobreras, superfluos viajes de negocios y desapoderadas remuneraciones a sus ejecutivos, que las empresas privadas que les son comparables. Son ms eficientes, ms innovadoras, ms ecolgicas; pueden planificar a largo plazo, tambin en las actuales condiciones de concurrencia en el mercado mundial.

Michael R. Krtke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de poltica econmica y derecho fiscal en la Universidad de msterdam, investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad y catedrtico de economa poltica y director del Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Amaranta Sss

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2612


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