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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2004

El maz transgnico infecta al PP
Transgnicos y corrupcin en Espaa

Rafael Carrasco
Intervi


La Fiscala de Medio Ambiente de Madrid investiga dos delitos ecolgicos y tres de corrupcin presuntamente cometidos por altos cargos de la Administracin del PP por su permisiva poltica sobre transgnicos. El informe del fiscal Emilio Valerio no acusa a personas concretas, pero, segn ha podido saber esta revista, la responsabilidad de los delitos con penas de hasta seis aos de crcel en cada caso podra alcanzar a los ex ministros Miguel Arias Caete y Loyola de Palacio..

La denuncia de 12 organizaciones agrarias entre ellas, el sindicato COAG y Amigos de la Tierra ha hecho que el fiscal de Medio Ambiente de Madrid, Emilio Valerio, haya abierto una investigacin sobre el anterior Gobierno del PP por permitir y no controlar los cultivos de productos transgnicos es decir, modificados genticamente, especialmente el conocido como maz Bt, y sobre el presunto trato de favor dado a las multinacionales que los producen, la norteamericana Monsanto y la helvtico-britnica Syngenta Novartis.

En un primer informe al que ha tenido acceso intervi, la Fiscala ya presupone la existencia de dos delitos de contaminacin, dos de prevaricacin y otro de incompatibilidad que podran sumar hasta seis aos de crcel, adems de fuertes multas e inhabilitacin para ocupar cargos pblicos por parte de los responsables. Entre ellos, segn fuentes cercanas a la investigacin y pese a que en ella an no se acusa a nadie en concreto, los ex ministros Miguel Arias Caete y Loyola de Palacio, antiguos responsables de Agricultura.

El escrito del fiscal es rotundo. La comercializacin de las variedades de maz que se mencionan dice el informe se efectu sin el cumplimiento de los requisitos mnimos en cuanto al seguimiento de los riesgos de contaminacin gentica y por bacterias txicas del suelo. Y aade: Incomprensiblemente, las autoridades responsables en el Ministerio de Agricultura (...) han permitido por las razones que fueran su comercializacin a gran escala en nuestro pas por parte de la mercantil Syngenta, en una violacin absoluta de lo establecido en la orden 23-03-98 el Reglamento de Variedades Vegetales] en cuanto al requisito del establecimiento de un Plan de Seguimiento.

De momento, la contundencia de los datos reunidos por la fiscala pese al ocultismo de la anterior Administracin ha conseguido que la titular del juzgado nmero 33 de Madrid, Elena Perales, admita a trmite la denuncia y autorice al fiscal a solicitar documentacin a diversas Administraciones pblicas, tras lo cual Emilio Valerio ya podra hacer firme una acusacin a personas con nombres y apellidos: Los hechos que resultan de las anteriores actuaciones dice el auto de la jueza presentan caractersticas que hacen presumir la posible existencia de una infraccin penal.

Tanto el portavoz de Monsanto, Jaime Costa, como el de Syngenta, Esteban Alcalde, han declinado comentar los escritos del fiscal y de la jueza por no conocerlos, aunque, en todo caso, aseguran que su tecnologa carece de riesgos para las personas y para el medio. De hecho dice Costa, ya se han publicado tres artculos en revistas cientficas sobre cultivos transgnicos en Espaa y su seguimiento] que confirman la ausencia de efectos adversos. Para el experto en biotecnologa de Greenpeace, Juan Felipe Carrasco, sin embargo, la iniciativa judicial es muy positiva, porque es inaceptable que el Gobierno del PP protegiese a la industria biotecnolgica en contra de los ciudadanos y autorizase variedades de maz sin demostrar antes su inocuidad.

El problema de fiscal y denunciantes es la falta de informacin y la opacidad en torno a los transgnicos, y que lleva a los campesinos convencionales a no tener forma de saber si el vecino cultiva un maz de laboratorio. Y ello a pesar de que las semillas de ese maz viajan por el aire y pueden contaminar las cosechas cercanas y arruinarlas. Desde la aprobacin, en 1998, de las primeras variedades de maz Bt alterado genticamente, el Gobierno ha negado a cuantos lo solicitaran cualquier estudio oficial sobre su impacto, las hectreas sembradas o la localizacin de los cultivos. Algo tendr este asunto cuando todo es tan secreto, seala Antonio Novas, economista del Ministerio de Agricultura y autor del libro El hambre en el mundo y los alimentos transgnicos, muy crtico con esta tecnologa: Es la opcin de las grandes explotaciones y empresas. Por eso es un suicidio apostar por esto en Espaa, donde la agricultura es, sobre todo, familiar. Para Novas, adems, los flujos de grano transgnicos podran contaminar las posibles cosechas ecolgicas vecinas, un sector que cuenta con 20.000 trabajadores y un milln de hectreas en Espaa.

Pero los responsables del rea de Riesgos Ambientales de Medio Ambiente, la Oficina Espaola de Variedades Vegetales o la Agencia de Seguridad Alimentaria se mostraban, sin embargo, mucho ms receptivos con el lobby agroqumico que promueve los denominados Organismos Modificados Genticamente (OMG): a la Fiscala madrilea le constan frecuentes visitas de representantes de las compaas Monsanto y Syngenta-Novartis a personal de la Administracin y numerosas llamadas, faxes y correos electrnicos entre ellos, en una relacin que personas de estos departamentos definen como cordial, fluida y constante y que se intensificaba en vsperas de reuniones como las del grupo de trabajo de Bioseguridad del Consejo Europeo, donde los gobiernos del PP siempre defendieron las tesis de la industria.

Los viajes organizados y pagados por Monsanto y la patronal europea de la Biotecnologa, EuropaBio, a determinados cargos de la Administracin para que vieran in situ sus campos con cultivos experimentales han sido una prctica habitual hasta comienzos de ao. Incluso asisti personal de esos departamentos ministeriales a la celebracin del 4 de julio, fiesta nacional de Estados Unidos donde tiene su sede Monsanto, en la embajada de este pas en Madrid

Superbacterias en el campo
Espaa, el nico pas europeo con cultivos transgnicos en su territorio, tiene aprobadas 16 plantas modificadas, todas ellas de maz. Cinco son portadoras de la modificacin Bt, cuyas semillas produce Syngenta. Segn la propia empresa, a finales de 2003 tenamos 20.000 hectreas de maz Bt 176, una variedad que, adems de incorporar un gen Bacillus thurigienses que le permite producir sus propias toxinas para defenderse de los lepidpteros, contiene otro de comprobacin que lo hace resistente a la ampicilina, un antibitico ampliamente usado en medicina: si la planta resiste su ataque, la modificacin gentica se ha realizado con xito; si no, no hay semilla transgnica.

Sin embargo, su proliferacin en el campo puede hacer que el gen migre a organismos patgenos presentes en el aparato digestivo de, por ejemplo, las vacas. Si esos patgenos entraran en el cuerpo humano, no podran combatirse con ampicilina. Aunque los expertos de Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ya han dicho que esaltamente improbable no descartable la transferencia de resistencia a antibiticos de plantas modificadas genticamente a otros organismos, la Agencia Espaola de Seguridad Alimentaria prohibir estos cultivos desde el 1 de enero de 2005.

Estos problemas, las posibles alergias en el consumidor y el impacto que puedan provocar en insectos y aves obligan a un control exhaustivo de los cultivos. Los planes de seguimiento explicaba Luca Roda, miembro de la Comisin Nacional de Bioseguridad (CNB), durante un encuentro de expertos organizado en Madrid por el protransgnico Foro Agrario son necesarios para conocer los efectos a largo plazo de los transgnicos], difciles de prever, porque a corto plazo se sabe que los OGM son seguros. Si no, evidentemente no estaran aprobados.

Sin embargo, seis aos despus de aprobarse el primer maz transgnico se desconoce si hay estudios rigurosos al respecto. Ni siquiera la Fiscala de Madrid los ha conseguido del Ministerio de Agricultura, y eso que la normativa espaola, enormemente benvola, permite que sea la propia industria la que los haga o los encargue. En este sentido, el director de Regulaciones de Syngenta, Esteban Alcalde, asegura que sus planes de seguimiento se han entregado a la Comisin Nacional de Biovigilancia, pero los expertos no lo ven tan claro. Las empresas que se dedican a la elaboracin de OMG dice el genetista de la Universidad Autnoma de Madrid Carlos Sents aseguran que son inocuos; pero son parte interesada. Y la Administracin, que aprueba su liberacin y su consumo, tampoco parece llevar un control exhaustivo de los datos de las empresas.

Vnculos industriales
La gran empresa parece estar detrs de todo. As, en la denuncia del fiscal se cita al ex director de la Oficina de Variedades Vegetales (OVV), Martn Fernndez de Gorostiza, quien despus de dirigir el citado rgano evaluador de patentes agrarias es hoy subdirector general adjunto de Planificacin Econmica del Ministerio de Agricultura, cargo que comparte con el de coordinador del Observatorio de Biotecnologa del Foro Agrario, un grupo de trabajo abiertamente protransgnico y ligado a Antama, la fundacin de las multinacionales Monsanto y Novartis.

Una duplicidad que ha levantado las sospechas de la Fiscala: Las omisiones de toda mnima diligencia en cuanto al cumplimiento de aquellas obligaciones de control dice el informe del fiscal, en referencia al director de la OVV hasta 2003 concurre con un vnculo econmico posterior] con aquellas empresas en cuanto que el mismo figure como coordinador del denominado Observatorio de Biotecnologa que la Fundacin Antama mantiene y financia.

Fernndez de Gorostiza espera a recibir alguna notificacin del fiscal antes de emprender acciones, pero niega tajantemente toda acusacin de incompatibilidad: Yo puedo ir en mis ratos libres donde quiera siempre que no reciba una remuneracin econmica por ello. Puedo colaborar con quien quiera el Foro Agrario] porque no hay un fin econmico y no existe el ms mnimo fundamento para decir lo que dice de m ese informe de la Fiscala].


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