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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2009

El simulacro europeo

Serge Halimi
Le Monde Diplomathique

Traducido para Rebelin por Caty R.


Imagnense, escribe Vaclav Havel, unas elecciones cuyos resultados se conocen perfectamente de antemano y a las que se presenta toda una serie de candidatos notoriamente incompetentes. Cualquier escrutinio pretendidamente democrtico organizado de esta forma slo se puede calificar de farsa (1). El ex presidente checo no pensaba en el Parlamento Europeo, sino en el Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Y sin embargo

Desde las primeras elecciones por sufragio universal de los diputados europeos, en 1979, el ndice de abstencin ha dado un salto del 37 al 54%. Sin embargo, las competencias del Parlamento se han incrementado y su campo de actuacin concierne a 495 millones de habitantes (contra 184 millones hace treinta aos). Europa ocupa el escenario pero no cumple sus objetivos Por qu?

Probablemente porque en realidad no existe una comunidad poltica continental. La esperanza de que veintisiete escrutinios nacionales simultneos, casi siempre disputados en torno a cuestiones internas, desemboque algn da en el nacimiento de una identidad europea sigue siendo una fantasa.

Qu esloveno tiene un conocimiento siquiera aproximado de los debates electorales suecos? Qu alemn est informado de la vida poltica blgara? Sin embargo, al da siguiente del escrutinio europeo, ambos descubrirn que en Estocolmo o en Sofa el veredicto de las urnas puede haber contradicho el resultado de la nica eleccin a la que prestaron alguna atencin, y que sus votos, en realidad, slo designan al 1% (Eslovenia) o al 13,5% (Alemania) del total de los parlamentarios de la Unin. Cmo imaginar que una revelacin de ese tipo no alimente entre los electores el sentimiento de su relativa inutilidad? Una impresin que los gobernantes europeos no han desmentido al ignorar los resultados sucesivos de tres pueblos, relativos al tratado constitucional, tras una campaa que suscit inters y apasionamiento.

En Francia, siete de las ocho circunscripciones electorales se han recortado con el nico fin de favorecer a los grandes partidos; dichas circunscripciones no corresponden a ninguna realidad histrica, poltica o territorial. Por otra parte, la del Sureste tiene como lder a un socialista elegido antao en el Noroeste y que ha calificado de suplicio su propia candidatura. Y sin embargo est elegido de antemano, como la ministra francesa de Justicia, a quien el objeto del escrutinio interesa tan poco que cree la sede del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas est en La Haya y no en Luxemburgo En Italia, Silvio Berlusconi se plante, sin ms, presentar a ocho modelos y actrices de telenovelas como candidatas.

Y eso no es todo. Las fuerzas polticas que desde hace treinta aos han transformado conjuntamente el Viejo Continente en un gran mercado que se ampla indefinidamente a nuevos pases, de repente ofrecen una Europa protectora, humanista y social. Ahora bien, aunque los socialistas, liberales y conservadores se enfrentan durante las campaas nacionales, votan todos a una en la mayora de las consultas del Parlamento Europeo. Y se reparten los puestos de comisarios de ellos, seis asignados a los socialdemcratas, que se encargan en particular de la fiscalidad, la industria, asuntos econmicos y monetarios, empleo y comercio. El temor al enfrentamiento y la despolitizacin de los asuntos favorecen la reconduccin perpetua de este bloque gobernante que va de un centro derecha suave a un centro izquierda blando, pasando por una coalicin liberal de algodn (2).

Ese bloqueo de la alternancia garantizar el puesto de Jos Manuel Barroso al frente de este conjunto con un balance ms que mediocre? Ha realizado un trabajo excelente, quiero dejar muy claro que nosotros le apoyaremos, ha declarado el Primer Ministro laborista britnico Gordon Brown. El socialista espaol, Jos Luis Rodrguez Zapatero no le ha contradicho en absoluto: Apoyo al presidente Barroso. Es cierto que Brown y Zapatero tienen el mismo programa, pero es el del Partido Socialista Europeo (PSE). Al que tambin pertenece la dirigente francesa Martine Aubry quien, por su parte, explicaba: La Europa que quiero no es una Europa dirigida por Barroso con sus amigos Sarkozy y Berlusconi.

A los electores les corresponde aclararse

(1) Vaclav Havel A table for tyrants, The New York Times, 11 de mayo de 2009.

(2) An unloved Parliament, The Economist, Londres, 9 de mayo de 2009.

Texto original en francs:

http://www.monde-diplomatique.fr/2009/06/HALIMI/17224


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