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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2009

La OEA, una creacin neocolonial y sus complicidades impunes

Stella Calloni
Cubadebate


Desde su creacin en 1948, la Organizacin de Estados Americanos (OEA) es una institucin ausente en la defensa de los derechos de los pueblos sometidos a estrategias de dominacin a lo largo del siglo XX y fue cmplice de los sucesos ms cruentos que dejaron miles de vctimas en el continente.

A lo largo de 60 aos permaneci como una institucin fantasma ante la tragedia latinoamericana cumpliendo el indigno papel de Ministerio de Colonias actuando bajo los mandatos de la virtual metrpoli colonial, que nos impuso la dependencia con violencias diversas.

Ahora atraviesa una de sus mayores crisis, que en realidad comenz a profundizarse ante su total inoperancia en 1982, en la llamada Guerra del Atlntico Sur, la gota que desbord el vaso despus de no haber dado respuestas a las injusticias que vivi la regin en los aos 60-70.

En realidad desde su nacimiento, la OEA estaba marcada. Sus antecedentes fueron diseos de Washington como la Primera Conferencia Internacional Americana en 1890, la Unin Internacional de Repblicas Americanas, y su secretara permanente; la Unin Panamericana de 1910, hasta la conformacin del organismo actual en los das tumultuosos y trgicos que vivi Colombia, despus del asesinato del lder popular y candidato presidencial Jorge Elicer Gaitn el 9 de abril de 1948.

Este asesinato fue una de las primeras actividades de la Central de Inteligencia (CIA)creada en 1947 en Washington, la misma que haba enviado sus cuadros a la reunin de Bogot, donde cancilleres de 21 pases corridos por el miedo, acosados por una campaa de prensa feroz -porque el terrorismo meditico no es nuevo- terminaron firmando la Carta de la OEA que Estados Unidos necesitaba.

La muerte de Gaitn sirvi a Washington para imponer su agenda disfrazada en objetivos que nunca respetara como fortalecer la paz, consolidar democracias, promover los derechos humanos, desarrollos sostenibles y desarrollo social y econmico, entre otros buenos deseos que nunca se cumplieron.

Su creacin obedeci a necesidades estratgicas de Estados Unidos como lo revelaran despus diversos documentos desclasificados y recopilados por el abogado y escritor colombiano Apolinar Daz Callejas en 1988.

La hegemona estadounidense, qued establecida en la poltica exterior de ese pas despus de la Segunda Guerra Mundial y esos trazados significaron el atrapamiento de Amrica Latina en los juegos de un poder imperial que tempranamente haba confesado que Amrica era para los americanos(norteamericanos).

En la IX Conferencia Panamericana en Bogot, la delegacin estadounidense estaba encabezada por el general George Marshall, secretario de Estado del gobierno de Harry Truman, quien traa dos planteos bsicos de la Guerra Fra: la lucha contra el comunismo y la seguridad continental que se convertira luego en Doctrina de Seguridad Nacional y contrainsurgencia en los aos 60, Seguridad Hemisferica y Guerra infinita en los 2000.

No venan a unir a Amrica sino a tomarse la regin. Un ao antes haban logrado imponer el Tratado Interamericano de Asistencia Recproca (TIAR) o Tratado de Ro, que slo sirvi para amparar el intervencionismo y legitimar lo actuado por los gobiernos estadounidenses.

El trabajo de Marshall y sus equipos estaban destinados a acusar el asesinato de Gaitn al comunismo, a la Unin Sovitica, a los que nunca hubiera interesado la desaparicin del lder liberal de inspiracin socialista.

Una serie de telegramas y cartas dirigidas por Marshall al presidente y sus colaboradores, rescatados en los documentos desclasificados por Daz Callejas, dan cuenta del cuidadoso armado que se realiz en Colombia con la complicidad del presidente Mariano Ospina Prez, los amigos de Estados Unidos y los medios.

La histeria anticomunista deba servir para vencer las resistencias de algunos de los 21 pases asistentes, que las haba. Incluso ante los acontecimientos se lleg a debatir la llegada de tropas de Estados Unidos y el jefe de la delegacin de Venezuela, el ex presidente Rmulo Bentancourt, se plant contra esa posibilidad y amenaz con retirarse de la reunin.

En realidad luego hubo trasiego silencioso de tropas del Comando Sur entonces establecido en Panam y aviones militares llegaron hasta los aeropuertos colombianos, para seguridad de los delegados.

La serie de telegramas intercambiados por Marshall y su gobierno demuestran que, a pesar de la incredulidad de periodistas y medios de Estados Unidos sobre la versin de una conspiracin comunista para asesinar a Gaitn, la delegacin estadounidense encontr buen apoyo en medios colombianos relacionados con la embajada.

Acusaciones sin evidencia alguna, como reconocen funcionarios de Washington fueron, sin embargo publicadas en medios colombianos bajo control estadounidense.

La campaa sirvi para que Marshall y sus delegados convencieran a la mayora de aprobar la resolucin de la IX Conferencia Internacional Americana contra el comunismo con un objetivo bsico en funcin de la guerra fra.

La declaracin para preservacin y defensa de la democracia en Amrica, llam a tomar medidas urgentes para evitar que agentes lal servicio del comunismo internacional pretendan desvirtuar la autntica y libre voluntad de los pueblos de este continente.


Se destacaba la naturaleza antidemocrtica e intervencionista del comunismo internacional y cualquier totalitarismo incompatible con la concepcin de la libertad y por supuesto con los consabidos postulados de la dignidad humana y la soberana de las naciones que precisamente Estados Unidos jams respet.

Cinco aos despus, en 1954 este pas invadi Guatemala y se entendi por qu y para qu se haban firmado esos compromisos que serviran para respaldar la poltica intervencionista de Washington.

La imagen solitaria del canciller de Guatemala Guillermo Toriello en 1954 cuando denunci primero los planes de intervencin de Estados Unidos sobre su pas, luego la intervencin misma y defendi los derechos de su pueblo, es hasta hoy un smbolo de la soledad en que la OEA dej a Amrica Latina.

Quin demanda a la OEA por los ms de 200 mil muertos en Guatemala desde la invasin de 1954 hasta los aos 90, entre ellos casi 90 mil desaparecidos?

Y las invasiones a Cuba en 1961, Santo Domingo 1965 y Hait y la siembra de dictadores en Centroamrica y toda la regin?. Responder la OEA por las miles de vctimas en todos nuestros pases y en Colombia que desde 1948 no tiene paz?

La OEA no estuvo para detener la mano de los mercenarios en Nicaragua, ni los invasores en Granada(1983) o Panam (1989) ni actu cuando la flota britnica vino a retomar las Islas Malvinas, a tanta distancia de sus costas y reconocidamente argentinas.

En aquellos aos de la Guerra Fra- que en realidad nunca acab- Washington no poda permitir un cambio en las estructuras sicioecnomicas de la dependencia que implant en el continente, desde la puesta en marcha de la doctrina Monroe en 1823. Esto abri el camino del expansionismo del destino manifiesto y el apoderamiento de nuestros territorios. Luego fueron otros planes como la siembra de las dictaduras de la seguridad nacional.

En los aos 90 fue la catstrofe del neoliberalismo globalizante y en los aos 2000 se traz un proyecto de recolonizacin encubierta, una invasin silenciosa, donde los militares-sus tropas- estn agazapados, mientras abundantes funcionarios de inteligencia, espas y equipos de Baja Intensidad ofrecen ayudas, crean Organismos No Gubernamentales y Fundaciones de buenos nombres y malos antecedentes y objetivos.

En abril de 2002 un golpe cvico militar en Venezuela fue derrotado por el pueblo en las calles, pero los funcionarios de la OEA, ni siquiera hablaron de golpismo.

Como tampoco hicieron nada ante cada golpe en el siglo XX. En noviembre de 2005, en Mar del Plata Argentina, los pases del Mercado Comn del Sur sepultaron el sueo colonial del Area para el Libre Comercio de las Amricas(ALCA), que en 1994 haba propuesto el ex presidente William Clinton, como un proyecto recolonizador en tiempos del neoliberalismo rampante, que les aseguraba las reglas del juego necesarias. Entonces encarg a la alicada OEA la organizacin y administracin de estas reuniones. Dur once aos el proyecto y de nuevo en 2005 la OEA qued con las manos vacas.

Sin prestigio alguno, repudiada por los pueblos latinoamericanos, la OEA naci como un rbol torcido y torcida y denigrada est ahora en el siglo XXI intentando liderar pases que ya no le obedecen. Otras instituciones propias regionales hicieron lo que se deba hacer y tienen ahora protagonismo real.

Los funcionarios burocrticos de la OEA tampoco llamaron golpe a lo sucedido en Bolivia en agosto-septiembre de 2008 y quedaron paralizados ante la masacre de Pando en septiembre de 2008, cuando las autoridades de ese departamento boliviano que participaban en el golpe contra el gobierno de Evo Morales, decidieron escarmentar a campesinos desarmados. Mataron despiadadamente a ms de 20 personas, entre ellos nios, dejando heridos y torturados. Entonces emergi la Unin de Naciones Sudamericanas (Unasur)por decisin de varios gobiernos y envi una misin de alto nivel a investigar los hechos, abriendo el camino a la justicia. Como en mayo de 1980 haba sucedido en el Ro Sumpul frontera entre Honduras y El Salvador, donde el ejrcito hondureo dispuso la expulsin y entrega a su par salvadoreo de campesinos d eesta nacionalidad refugiados. En muy pocas horas el ejrcito salvadoreo, formado, financiado y asesorado por Estados Unidos, mat a ms de 600 personas, en una cacera brutal. Todava no hay justicia, pero la OEA tampoco estuvo.

Esta organizacin jams par la mano de un golpe duro o suave, ni intent detener el genocidio del siglo XX y siempre brind en la mesa de los dictadores y de los dueos del poder real.

En marzo de 2008, varios gobiernos latinoamericanos no obedecieron rdenes de Washington cuando sucedi el brutal bombardeo sobre un campamento de negociacin por la paz, en Sucumbio, Ecuador, por parte del ejrcito colombiano, con apoyo de asesores de Estados Unidos e Israel. El objetivo de la OEA era imponer, durante la reunin convocada ante esos hechos, una clasula que anulara las soberanas en funcin de la guerra infinita contra el terrorismo. No pas y result en una de las grandes derrotas de la OEA en los ltimos tiempos.

Ahora hay una verdadera rebelin de pases latinoamericanos pidiendo que se levante la clusula que se us para expulsar a Cuba de la OEA y que ese pas decida si quiere participar. Cuba est en el centro del debate en la prxima reunin en San Pedro Sula Honduras. Las posiciones por un cambio definido en la poltica de Estados Unidos hacia Cuba, ponen en una situacin lmite a la OEA. La voz del secretario general de ese organismo Jos Miguel Insulsa insinuando condiciones para que Cuba reingrese a la OEA apareci como una accin extempornea y vaca.

El comandante Fidel Castro, en una de sus ltimas reflexiones se pregunta si debe existir la OEA. Y en su respuesta recuerda los 60 aos de infamias vividos por esa institucin de los que Cuba no particip.

En realidad adems de estas exigencias los pases de Amrica latina, demandan como un acto de mnima justicia, el levantamiento del bloqueo criminal contra el pueblo cubano, pero sin condiciones.

La OEA enfrenta su momento ms grave. Si no cambia su estructura, si contina siendo una creacin colonial para solapar cuestiones coloniales y amparar las injusticias de una despiadada metrpoli imperial, los pases de Amrica Latina, no pueden seguir convalidando la farsa que tanto cuesta a pueblos desguarnecidos cuando an la independencia verdadera se pelea en las calles y en los caminos de nuestra regin.



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