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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2009

China rechaza la hegemona estadounidense del G-2

Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada


Europa busca la creacin de un bloque econmico con Estados Unidos para asegurar la preminencia sobre China. (Foto Reuters)
Antecedentes: durante el paroxismo de la unipolaridad de Estados Unidos, segn Pierre Hillard, especialista francs en relaciones internacionales, el sector privado alemn en el seno de la OTAN lanz el proyecto hegemnico del G-2: creacin de un verdadero bloque econmico euroestadunidense todava ms estructurado que el G-7 () para asegurar la estabilidad econmica mundial y la preminencia sobre China y los pases emergentes (Rseau Voltaire; 20/5/09).

Con el fin de que el matrimonio euroestadounidense tuviese xito "Estados Unidos tendra que compartir su liderazgo con su socio europeo", lo cual llega hasta la creacin de una moneda comn transatlntica, despus de haber realizado la doble unificacin monetaria (el "amero") y centralbanquista norteamericana entre Estados Unidos, Canad y Mxico (sper-sic!).

Como consecuencia del tsunami financiero global provocado por Wall Street, el eje anglosajn parece haber abandonado a Europa y ahora pretende incorporar como nuevo socio a China al espejismo del G-2, en prembulo del nuevo orden mundial (ver "Brzezinski: del G-20 al G-2 para cambiar al mundo", Bajo la Lupa; 26/4/09).

Hechos: en la reciente onceava cumbre sino-europea celebrada en Praga, el primer ministro chino Wen Jiabao (WJ) "rechaz (sper sic!) el concepto del G-2 que comprende a Estados Unidos y a China", segn la resea de Jian Junbo (JJ) del Peoples Daily (29/5/09).

No pudo haber existido mejor seleccin de parte de WJ que Praga, otrora foco civilizatorio catlico que se ha extraviado en el caduco unilateralismo misilstico y teolgico de Estados Unidos.

WJ actu estupendamente ya que cualquier equvoco al respecto puede resultar contraproducente a los intereses globales chinos cuando Pekn ha lanzado vectores multipolares con el resto del mundo y, en particular, con Brasil, con quien ha establecido una complementariedad geoeconmica de alcances estratgicos que ha sacudido las entraas comerciales del planeta (ver "Brasil y China Desechan al Dlar"; Geoeconoma Mensual; El Financiero; 25/5/09).

JJ puntualiza que es la primera vez que un lder chino ha comentado pblicamente la nocin del G-2 cuando un buen nmero tanto de funcionarios (sic) como de centros de pensamiento chinos han puesto en duda la aplicacin prctica del neologismo "Chimerica" (simbiosis de "China" y la "Amrica" estadounidense).

La quimera de "Chimerica" es una alucinacin ms de los desfasados neoliberales anglosajones y hasta de geoestrategas de peso como Zbigniew Brzezinski: ex asesor de seguridad nacional de Carter y ahora muy cercano a Obama, quien impuls el G-2 el pasado enero durante el trigsimo aniversario del establecimiento de relaciones entre Estados Unidos y China.

JJ evidencia la visin britnica del ministro de relaciones exteriores David Milliband, quien "predijo que las prximas dcadas China sera uno de los dos poderes que cuentan" y "todo dependa de Europa si deseaba cambiar el G-2 por un G-3".

Los crculos belicosos anglosajones, con vocacin mercantilista y/o neoliberal, desechan con la mano en la cintura a potencias (re) emergentes, de la talla de Rusia, India y Brasil, como si a Washington y a Londres les incumbiese solos el diseo divino del nuevo orden mundial en gestacin que, por necesidad imperativa, es multipolar y no bipolar; ni siquiera tripolar.

JJ cuestiona la viabilidad de un G-2 que "no ha sido claramente definido" y que busca establecer la agenda de las relaciones internacionales () que se asemejara a una hegemona mundial.

Pese a su nuevo estatus, bien ganado a pulso, al haberse colocado en los primeros sitiales de varios rubros de su notable desempeo en el planeta, " China no tiene la capacidad ni el deseo (sic) de convertirse en miembro del G-2", a juicio de JJ, quien destaca que China tambin puede ser vista como un pas pobre y subdesarrollado con un PIB per capita, que se encuentra en el ranking global nmero 104, segn datos del Banco Mundial de 2008, lo cual es relativamente verdadero hasta cierto punto.

A nuestro juicio, lo que menos les importa a Wall Street y la City es la enorme disparidad econmica y social de China, por lo que la dupla anglosajona ha puesto la mira en capturar sus pletricas reservas de divisas (las primeras del mundo) para nutrir el parasitismo consuetudinario del neoliberalismo global.

JJ se arroja al suelo sin deseos de que lo recojan para recordar que China es todava "un pas en vas de desarrollo", mientras coloca en relieve los mayores avances de Estados Unidos en casi (sic) todos los sectores econmicos y en el podero militar y el poder-suave (soft-power), por lo que "no existe comparacin entre China y Estados Unidos en el podero integral".

El G-2 rebasa la "capacidad y las ambiciones de China", ya no se diga cuando "muchos (sic) acadmicos chinos temen que en el G-2 China pueda ser enredada en una estructura construida por Estados Unidos y que obligara a contribuir con mayores aportaciones econmicas y sociales superiores a sus posibilidades". JJ agrega que el G-2 atenta contra " los principios bsicos de China como el multilateralismo y el deseo de un orden mundial multipolar".

Pregunta en forma ingenua; "Quin le ha conferido dado el poder o la autorizacin a Estados Unidos para crear el G-2?" Como decimos coloquialmente: pues el mismo Estados Unidos "por sus pistolas" unilaterales, sin percatarse de su impotencia global.

En forma romntica, JJ aduce que el G-2 sera rechazado en un " referndum global" cuando "ningn (sper-sic!) pas, excepto Estados Unidos, desea ver la emergencia de una pax chimeramericana". Ahora s que JJ no est actualizado del estado masoquista de ciertos pases del planeta y le podemos enumerar muchsimos, entre ellos el "Mxico neoliberal" calderonista.

En resumen: con el G-2 China "daara su imagen" y "sera el blanco de los movimientos antihegemnicos y antimperiales", en un contexto de franco "antiamericanismo global", adems de "amenazar a la sociedad civil global", por lo que sera mejor optar por el G-20 y la ONU, pese a sus deficiencias.

Concluye juiciosamente que "el G-2 no le hara ningn bien a otros pases y potencias, especialmente a las crecientes estrellas (sic) industriales como India, Rusia y Brasil". Ol!

Eplogo: en esta fase de la decadencia multidimensional del eje anglosajn, el G-2 representa, a nuestro humilde entender, una trampa del tamao de la Va Lctea que, por fortuna, no se tragan los altos funcionarios ni los acadmicos chinos.

Y decimos "por fortuna" porque la claudicacin de China a los enredos anglosajones del G-2, una unipolaridad encubierta con el fin de salvarse de los infiernos unilaterales que prohij, aplazara el imperativamente urgente requilibrio armnico del planeta que tericamente estara mejor bajo la multipolaridad plural donde el BRIC (Brasil, Rusia, India y China) tendra mejores oportunidades de florecer.


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