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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2009

La nacionalizacin de General Motors, la mayor intervencin del Estado en tiempos de paz

David Brooks
La Jornada


Observar el intenso debate en Estados Unidos sobre las intervenciones masivas del gobierno en la economa de libre empresa, revela tanto el pragmatismo de algunos de los sectores capitalistas ms iluminados como el hecho de que ese fantasma del socialismo contina espantando a los tericos de la conspiracin en este pas.

Por ahora, al parecer, la nacionalizacin temporal de General Motors, anunciada esta semana por el presidente Barack Obama lo cual agrega esa empresa a una lista verdaderamente notable de firmas estadunidenses parcialmente nacionalizadas durante los ltimos meses, contina desatando un debate sobre si estas medidas son expresiones de que el capitalismo requiere como ltimo recurso al Estado para sobrevivir las severas crisis que provoca o, como alertan otros, son los primeros pasos para imponer el socialismo en este pas.

En los ltimos meses del gobierno de George W. Bush y en los primeros de Barack Obama el Estado ha intervenido en la economa de mercado libre de una manera sin precedente tal vez desde la Segunda Guerra Mundial. Como resultado, ahora el gobierno es socio mayoritario en varias empresas, y resguardo principal de otras ms, entre ellas las ms grandes del pas. El gobierno estadunidense ahora tendr 60 por ciento de los valores de General Motors, ya es dueo de 80 por ciento de la aseguradora ms grande del mundo, AIG, y tiene el control principal de las empresas hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac. Adems, tambin tiene enormes intereses en empresas como Citigroup, Chrysler, GMAC, entre otras.

Apoyo econmico de ms de 4 billones de dlares a la IP

Ms de 4 billones de dlares del gobierno se han invertido, o se han ofrecido en garantas y otros mecanismos de apoyo financiero a la economa del sector privado. Y de hecho, dada la peor crisis econmica en 80 aos, hasta algunos de los economistas y polticos ms ligados al mito del libre mercado han apoyado las medidas, incluyendo nacionalizaciones parciales, como necesarias para el futuro del sistema capitalista estadunidense.

El quiebre de la emblemtica automotriz General Motors anunciada esta semana, representa la bancarrota ms grande de una empresa industrial en Estados Unidos (la cuarta ms grande en total). Obama ha justificado estas medidas como la mejor y nica opcin. Esta semana reiter ese argumento el mismo empleado para justificar la inversin de cientos de miles de millones en el sector financiero afirmando que la peor crisis econmica desde la Gran Depresin haba incapacitado a los mercados privados de capital y nos ha forzado ha tomar medidas en nuestro sistema financiero y con nuestras empresas automotrices que de otra manera ni hubiramos considerado.

Eso, agreg, nos ha puesto en la posicin no bienvenida de ser dueo de intereses grandes en empresas privadas, pero la sobrevivencia de stas y la viabilidad de la economa en general requieren de tales iniciativas.

No es la primera vez que el gobierno ha intercedido de tal manera: lo hizo con las lneas ferroviarias de pasajeros (Amtrak), en los setenta con Chrysler, y en los ochentas emple cientos de miles de millones para resolver la crisis de las instituciones de ahorro y crdito, y anteriormente, casi siempre en tiempos de guerra, el gobierno ha intervenido en diversos sectores (minas, siderrgicas, ferrocarriles).

Pero la de GM es la nacionalizacin ms grande en tiempos de paz, indican algunos expertos. Y junto con las otras empresas con alta participacin gubernamental, el Washington Post reporta que nunca desde la Segunda Guerra Mundial el gobierno federal ha tenido tanta influencia sobre tantas empresas privadas.

Obama y su equipo como el asesor econmico Lawrence Summers han insistido en que el gobierno no busca administrar estas empresas, y que la intencin es retirarse del sector privado lo ms pronto posible.

Pero para otros, esto representa una peligrosa incursin del gobierno en el terreno sagrado del sector privado. El presidente del Partido Republicano, Michael Steele, declar que el acuerdo con GM no es nada ms que otro intento del gobierno de tomar una empresa privada Los estadunidenses no deben dejarse engaar. Esto es ese cambio real que el presidente Obama tiene en mente para Estados Unidos la propiedad gubernamental de nuestra economa financiada por el gasto gubernamental irresponsable. Alert que esto tambin muestra la enorme influencia de los sindicatos en el nuevo gobierno.

Thomas Donohue, presidente de la Cmara de Comercio de Estados Unidos, declar a la publicacin The Hill que su preocupacin principal es el potencial para los gobiernos y los sindicatos de influir sobre las decisiones de produccin, producto, fuerza laboral y administracin en maneras que podran poner en jaque las posibilidades de sobrevivencia de las automotrices, imponer intereses polticos sobre las estrategias sanas de negocios e irrumpir en las relaciones comerciales de nuestra nacin con el resto del mundo.

Voces ms conservadoras acusan al gobierno de socialismo, y hay furia entre ese sector porque el gobierno se atreve a incurrir en el mercado libre afirmando que eso es un asalto a la libertad misma. No comprar un automvil socialista, lo cual implica que no estar comprando un GM o un Chrysler mientras el gobierno sea dueo de bloques enormes de esas empresas, escribi Hugo Hewitt, columnista del San Francisco Examiner. Inst a que todo estadunidense que valora sus tradiciones de libre empresa y libertad poltica presione al gobierno federal para que desinvierta en esas empresas inmediatamente.


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