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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2009

Violadas en Iraq, un crimen ocultado

Anna Badkhen
Frontline World

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


os tres policas le metieron un saco de arpillera a Jalida por la cabeza y se la llevaron al Ministerio del Interior iraqu en Bagdad. All la interrogaron y la golpearon, saltndole los dientes delanteros. Despus, le arrancaron las ropas y se turnaron para violarla.

Una vez acabaron, un cuarto hombre entr en la habitacin, me cont Jalida, apagando un cigarrillo para encender otro. Era un oficial. Pude ver su rango en las hombreras. Me mir y dijo: Oh, qu mala suerte que ests sangrando, se supona que ahora me tocaba a m풔. El oficial orden a sus hombres que se deshicieran de Jalida. La envolvieron en una manta, la metieron en un coche y la tiraron, sangrando, sobre una acera de Bagdad.

Poco despus de sufrir la violacin, Jalida huy a Jordania y de all a los Estados Unidos. Su madre y su hermana continan viviendo en Iraq.

Nadie sabe exactamente cuntas mujeres iraques han sido violadas desde que en 2003 se produjo la invasin estadounidense, pero los activistas iraques y extranjeros sitan la cifra en varios miles.

Los grupos que trabajan por los derechos humanos empezaron a darse cuenta del aumento en las violaciones en Iraq inmediatamente despus de la cada del rgimen de Saddam Hussein, consiguiendo mltiples pruebas de demostraban que las diversas facciones estaban atacando a las mujeres. En 2008, Amnista Internacional inform que miembros de grupos armados islamistas, milicias, fuerzas gubernamentales iraques, soldados extranjeros de la Fuerza Multinacional dirigida por EEUU, junto con quines integraban los efectivos de los contratistas extranjeros de la seguridad militar privada estaban perpetrando crmenes especficamente dirigidos contra las mujeres y las nias, incluida la violacin.

El informe deca adems que las autoridades iraques casi nunca perseguan esos crmenes, que ni siquiera los registraban.

Bajo el gobierno del Partido Baaz de Saddam, las fuerzas de seguridad utilizaban la tortura y violacin contra los prisioneros polticos. Y el hijo mayor del dictador, Uday, daba rdenes para que le llevaran a su palacio a cualquier mujer a la que hubiera echado el ojo. Pero en absoluto la violacin era un crimen extendido.

Haba ley, dijo Yanar Mohammed, una abogada y feminista iraqu que trabaja por los derechos de la mujer. Nadie iba por ah violando.

Segn Mohammed, que dirige la Organizacin para la Libertad de las Mujeres en Iraq, una ONG que trabaja directamente con las vctimas de violacin: A finales de 2003, todo el mundo conoca historias de cinco o diez mujeres que haban sido secuestradas; algunas fueron violadas y arrojadas a las cunetas, otras desaparecieron.

Los doctores iraques me dijeron que empezaron a ver tambin un aumento de los casos de violacin un mes despus de que empezara la guerra. El caos y la violencia sectaria se tragaron Iraq a toda velocidad tras la cada de Saddam, dejando a las mujeres en una situacin de especial vulnerabilidad. Slo en 2005, la organizacin de Mohammed estima que se produjeron 2.000 violaciones de nias.

En marzo de 2009, Oxfam inform que el conflicto haba dejado viudas a 740.000 mujeres iraques, la mayora de ellas perdieron a sus maridos a partir de la invasin de 2003. Esto significa que cientos de miles de mujeres iraques carecen de la proteccin tradicional de los miembros masculinos de la familia, incluyendo maridos, hermanos y padres, habiendo quedado totalmente indefensas frente a la violacin.

En muchas zonas del pas donde la justicia tribal ha llenado el vaco dejado por la guerra, las vctimas de violacin se enfrentan a un doble riesgo. A menudo son rechazadas y a menudo asesinadas por familiares para eliminar la supuesta vergenza que el abuso conlleva para el honor de la familia.

Hanan Edgar, directora de la Red de Mujeres Iraques en Bagdad, me dijo que esa prctica, conocida con el hombre de asesinatos por honor cuenta con el apoyo tcito del gobierno iraqu. Aunque el asesinato premeditado en Iraq conlleva una sentencia de crcel de al menos quince aos, la sentencia tpica por un asesinato por honor supone unos seis meses de crcel, manifest.

Para poder averiguar ms datos sobre el drama de las violaciones en Iraq, viaj a Bagdad en marzo con la fotoperiodista Mimi Chakarova [vase al final enlace con vdeo realizado]. Haba entrevistado ya a varias vctimas iraques de violaciones que estaban viviendo como refugiadas en la vecina Jordania. All supe del trabajo que Mohammed realizaba a travs de su organizacin en Iraq. All fue donde me encontr con Jalida y pude escuchar su historia.

Mohammed se convirti en nuestra gua para poder entrar en el mundo oculto de los abusos sexuales contra las mujeres en Iraq. Su organizacin es el nico grupo no gubernamental que acta en la regin semi-autnoma kurda ofreciendo refugio a las vctimas de violacin.

Nos llev varias semanas de cuidadosas negociaciones poder ganarnos la confianza de las mujeres que dirigen la red clandestina de refugios y de las vctimas que all se refugian. Mohammed y otras voluntarias viven con el constante temor de posibles represalias por parte de las milicias sectarias.

Nos alojamos en un hotel fuertemente fortificado en el centro de Bagdad, fuera de la seguridad relativa de la Zona Verde. Cuando salamos del hotel, vestamos negras abayas combinndolas con paoletas en la cabeza. Entrevistar a la gente en la calle estaba fuera de toda posibilidad: atraera demasiada atencin. Y cuando nuestra intrprete iraqu preguntaba a las mujeres sobre sus experiencias, a menudo se negaba a traducir sus historias porque se senta abochornada.

Con frecuencia, las mujeres iraques se sienten demasiado avergonzadas o aterradas como para informar de la violacin a la polica; y cuando informan del abuso, los oficiales normalmente desestiman sus afirmaciones. Confirmando el informe de Amnista Internacional, un portavoz del gobierno me dijo que el gobierno iraqu no registra los casos de violacin. Cuando le pregunt por qu no, no acert a dar una respuesta.

Salma Jabou, asesora del Presidente Talabani para los asuntos de la mujer, me dijo que Iraq no tiene leyes que protejan a las vctimas de violacin. Las fuerzas estadounidenses, que supuestamente se preparan para una retirada gradual, tampoco tienen autoridad para interferir y, como se indicaba al principio, son tambin autores de este tipo de delitos. El Ministerio para Asuntos de la Mujer, constituido en 2003, ha hecho tan poco para proteger los derechos de la mujer que Nasal Al-Samaraie, la ministra designada, present su dimisin en marzo, diciendo que su misin era muy difcil, cuando no imposible, de llevarse a cabo.

Tal labor ha quedado casi exclusivamente en manos de las agencias no gubernamentales de la ayuda internacional. La red de refugios de Mohammed est parcialmente financiada por la organizacin internacional por los derechos de la mujer MADRE, que tiene su sede en Nueva York. La portavoz de MADRE, Yifat Susskind, me dijo que la red de Muhammed ha dado refugio y asesorado a miles de mujeres iraques desde que se abri el primer refugio en 2004. A pesar de que necesita mucho ms apoyo, Mohammed dice que el gobierno iraqu le ha negado a su grupo el permiso para que los refugios puedan funcionar oficialmente y, asimismo, le ha negado cualquier tipo de ayuda, vindose obligada a albergar a las mujeres en destartalados apartamentos infectado de ratas, para esconderlas no slo de potenciales asaltantes sino tambin de las autoridades iraques.

Segn un reciente informe de Amnista Internacional, varios pistoleros atacaron un refugio de mujeres en la regin nortea controlada por los kurdos. Al parecer, los hombres eran parientes de una de las mujeres que haba buscado refugio. Los refugios de Mohammed representan, por todo el pas, tan slo un puado de casas seguras para las vctimas de violacin.

Incluso nuestra propia visita a una casa-refugio para mujeres en Bagdad provoca riesgos para las refugiadas: como extranjeras, podramos atraer la atencin sobre el refugio. Para ayudar a proteger su paradero, no se nos permiti llevar a nuestra traductora, una estudiante de post-graduado en la Universidad de Bagdad. Para poder llegar hasta el refugio, tuvimos primero que reunirnos con una voluntaria en la sede de la organizacin. All, nos pusimos abayas y velos. Para ms seguridad, esperamos hasta que anocheci. Entonces, otra voluntaria nos llev a travs del polvoriento laberinto de las calles de Bagdad ahtas de impactos de bala.

Cuando llegamos, caminamos arrastrando los pies a travs de la puerta de contrachapado del refugio de la misma forma en que se mueven la mayora de las mujeres iraques que se han convertido en blanco: con los ojos bajos, la cabeza inclinada y en silencio: como sombras.

Enlace con el texto original y con el vdeo grabado por Mimi Chakarova titulado Iraq: Viviendo a escondidas:

http://www.pbs.org/frontlineworld/stories/pakistan802/video/video_index_baghdad.html#react



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