Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2009

El liberalismo en cada libre
Las races profundas de la crisis econmica

Christian Marazzi
Il Manifesto

Traducido por S. Segu para Rebelin


El crash burstil y la quiebra de importantes bancos han sido el prembulo del cierre de empresas y del aumento del desempleo. Esto es debido al hecho de que las finanzas ya no son un aspecto parasitario de la actividad econmica, sino un componente central de la misma. Se ha desvanecido pues la contraposicin entre economa real y finanzas que marc el anlisis histrico del capitalismo.

(Prembulo de Finanza bruciata, publicado por Edizioni Casagrande.)


La economa financiera abarca hoy todo; es decir, se extiende a lo largo de todo el ciclo econmico, lo acompaa, digamos, de comienzo a fin. Hoy estamos metidos en los asuntos financieros para utilizar una imagen cuando vamos de compras al supermercado, desde el momento en que pagamos con una tarjeta de crdito. La industria automovilstica, por poner un ejemplo, funciona enteramente con mecanismos crediticios (ventas a plazos, leasing), por lo que los problemas de una General Motors tienen tanto que ver con la produccin de automviles como, si no sobre todo, con la debilidad de la Gmac, su filial especializada en crdito al consumo, indispensable para vender sus productos a los consumidores. Estamos pues en un momento histrico en el que las finanzas son consustanciales a toda la produccin misma de bienes y servicios.

Adems de los beneficios industriales no reinvertidos en bienes de capital y salarios, las fuentes que alimentan la financiacin, hoy da, se han multiplicado: hay los beneficios derivados de la repatriacin de dividendos y royalties provenientes de las inversiones directas en el extranjero; los flujos de intereses derivados de los prstamos al Tercer Mundo, a los que se aaden los flujos de intereses sobre los prstamos bancarios internacionales a los pases emergentes; las plusvalas derivadas de las materias primas; las sumas acumulada por familias y particulares ricos invertidas en los mercados burstiles y los fondos de pensiones y de inversin. La multiplicacin y la extensin de las fuentes y los agentes del capital poseedor de intereses es sin duda uno de los rasgos distintivos, inditos y problemticos del nuevo capitalismo financiero, en particular si reflexionamos sobre la posibilidad de modificar este sistema, de desfinanciarizarlo, restableciendo as una relacin ms equilibrada entre economa real y economa financiera.

Acumulacin monetaria

Como las precedentes, esta financiarizacin parte tambin de un bloque de acumulacin entendida no como reinversin de los beneficios en los procesos directamente productivos (capital constante, es decir, bienes materiales; y capital variable, es decir, salarios). De hecho, se inicia con la crisis de crecimiento del capitalismo fordista a partir de los aos setenta. Estaban presentes, en aquellos aos, todas las premisas para una reedicin de la clsica financiarizacin basada en la dicotoma entre economa real (industrial) y economa monetaria, con la consiguiente desviacin de la tasa de beneficio en favor de los mercados financieros para asegurar un crecimiento de los beneficios sin acumulacin. Desde comienzos de los aos 80 la fuente principal de las burbujas financieras es el crecimiento tendencial del beneficio no acumulado, crecimiento resultante de un doble movimiento: por una parte, la reduccin generalizada de los salarios; y, por otra, el estancamiento incluso la reduccin de la tasa de acumulacin, a pesar del restablecimiento de la tasa de beneficio (Michel Husson Les enjeux de la crise, La Brche). Por tasa de acumulacin se entiende la tasa de crecimiento del volumen de capital neto, mientras que por tasa de beneficio se entiende la relacin entre beneficio y capital: la divergencia entre las dos tasas, a partir de 1980, representa un indicador cierto, aunque no el nico, de la financiarizacin. Pero, como hemos dicho, a los beneficios industriales no reinvertidos se han aadido, poco a poco, otras fuentes de acumulacin de capital financiero, un dato que habremos de tener presente para comprender las transformaciones del modelo de desarrollo: la crisis post fordista. En particular, la financiarizacin ha implicado un proceso de desintermediacin bancaria, en lo relativo a la financiacin del crecimiento econmico (preponderancia del modelo anglosajn sobre el renano), pero tambin ha conocido un proceso de multiplicacin de los intermediarios financieros, como resultado de la desregulacin y liberacin de la economa.

El consumo del rentista

La transicin del modo de produccin fordista al capitalismo accionarial de los gestores, que est en la base del capitalismo financiero de hoy, se explica de hecho a la luz de la cada de los beneficios industriales (en torno al 50%) entre los aos sesenta y setenta, debido al agotamiento de las bases tecnolgicas y econmicas del fordismo, en particular la saturacin de los mercados de bienes de consumo de masas, la rigidez de los procesos productivos, del capital constante y del salario obrero, polticamente rgido y descendente. En el momento lgido de su desarrollo, a partir de una determinada composicin orgnica del capital (es decir, de la relacin entre capital constante y capital variable), el capitalismo fordista ya no fue capaz de chupar plusvala del trabajo obrero vivo. Por consiguiente, desde los aos 70, la principal fuerza propulsora de la economa mundial ha sido la incesante tentativa de las empresas capitalistas a instancias de sus propietarios e inversores de llevar, por diferentes caminos, la tasa de beneficio a los niveles ms altos de veinte aos antes (Luciano Gallino: L'impresa irresponsabile, Einaudi). Ya sabemos lo que sucedi: reduccin del coste del trabajo, ataques a los sindicatos, automatizacin y robotizacin de procesos productivos enteros, deslocalizacin a pases de bajos salarios, precarizacin del trabajo y diversificacin de los modelos de consumo. Y, efectivamente, financiarizacin, es decir aumento de los beneficios no como excedentes de los ingresos (es decir, no segn la lgica manufacturera-fordista), sino como excedente del valor en Bolsa.

No cabe duda de que en la configuracin post fordista del capitalismo financiero en la que la parte de los salarios se reduce y se precariza y las inversiones de capital se estancan, el problema de la realizacin de los beneficios (es decir, la venta de la plusvala producida) remite al papel de consumo por medio de rentas no salariales. Bajo este perfil distributivo, la reproduccin del capital (con la polarizacin de la riqueza extremadamente elevada que lo caracteriza) se efecta en parte gracias al aumento del consumo de los rentistas y en parte gracias al consumo endeudado de los asalariados. La financiarizacin ha redistribuido, aunque de un modo fuertemente desigual y precario (pensemos en las rentas de pensiones derivadas de la pensin integradora segn el primado de las contribuciones), rentas financieras tambin a los trabajadores asalariados en la doble forma de rentas muebles e inmuebles (en EE UU, respectivamente del 20% y del 80%). Hay pues una suerte de transformacin de la renta salarial, adems de la del beneficio.

El endeudamiento de las economas domsticas, al que corresponde una reduccin ms o menos pronunciada del ahorro, segn nos situemos en EE UU o en Europa, es lo que ha permitido al capitalismo financiero reproducirse a escala ampliada y global. Se puede afirmar que, paralelamente a la reduccin de la funcin redistributiva del Estado social, en este periodo se ha asistido a una especie de privatizacin del deficit spending, de keynesiana memoria, es decir, la creacin de una demanda acumulada por medio de la deuda privada (con un relativo desplazamiento del riesgo hacia las economas domsticas privadas).

La explosin de la deuda privada se ha visto facilitada, sobre todo tras el hundimiento del Nasdaq de 2000-2002, por una poltica monetaria muy expansiva y por la desregulacin bancaria, una poltica que ha favorecido la titularizacin de los ttulos de respaldo de la deuda (Collaterized Debt Obligation y Collaterized Loans Obligations), a los que se unen los Credit Default Swaps (permutas de cobertura por incumplimiento crediticio), los ttulos de seguro derivados que se intercambian (de hecho, por medio del trueque) entre los operadores para protegerse contra los riesgos de inversin. El conjunto de todos estos derivados del crdito asciende ya a una cifra en torno a los 62.000 millones de dlares.

A partir de la crisis de la new economy de 2000-2002, el mercado inmobiliario estadounidense conoce una aceleracin espectacular, en particular si se recuerda que ya en 2001 los precios de los bienes inmuebles eran ya muy elevados, tanto que los analistas consideraban que en 2002 exista ya una burbuja del sector. Gracias a la titularizacin de las hipotecas subprime, en cambio, ha sido posible impulsar la inflacin del sector inmobiliario hasta el estallido de la burbuja en 2007.

La pobreza cotiza en bolsa

La expansin de las hipotecas subprime demuestra que para crecer y obtener beneficios el capital financiero requiere la participacin, adems de la franja media, tambin a los pobres. Para funcionar, este capitalismo debe invertir en la vida desnuda de personas que no pueden proporcionar ninguna garanta, que no ofrecen nada salvo a s mismos. Es un capitalismo que hace de la vida desnuda una fuente directa de beneficio. Lo hace basndose en un clculo de probabilidades segn el cual el reembolso fallido de un prstamo se considera gestionable es decir, secundario, si se considera a escala de toda una poblacin. La lgica financiera que subyace al clculo de probabilidades es particularmente cnica: los ttulos emitidos a partir del pool de crditos hipotecarios reagrupados de los bancos de negocios se construyen segn el principio de la subordinacin, es decir, de una jerarqua de riesgo interna de los ttulos emitidos. El primer lote, el inferior, tendr un riesgo elevado. El intermedio presentar un riesgo reducido, y el ms elevado (super senior y senior), constituido de los mejores ttulos, se considerar particularmente seguro. De este modo, el lote superior queda protegido de los inferiores, en el sentido de que ser la parte de los ttulos de mayor riesgo la primera que saltar en caso de prdidas para los inversores. El acceso al bien-vivienda se construye basndose en modelos matemticos de riesgo en los que la vida de las personas no cuenta en absoluto, en los que los pobres se enfrentan a los menos pobres, y en los que el derecho social al alojamiento est artificialmente subordinado al derecho privado de realizacin del beneficio. Con el visto bueno de los economistas acadmicos que en todos estos aos han puesto sus competencias cientficas y su dignidad a disposicin de la industria financiera (1)

El lmite de la propiedad social

El umbral de este proceso inclusivo lo marca la contradiccin entre el derecho de propiedad social de un bien (por ejemplo, la vivienda) y el derecho de propiedad privada, entre la expansin de las necesidades sociales y la lgica privada de las finanzas de mercado. En este lmite se juega el futuro del conflicto social, y tambin la capacidad o incapacidad del capital de salir de su propia crisis. Se trata de un umbral temporal, si slo se piensa, por ejemplo, en la arquitectura de los contratos hipotecarios tpicos de las hipotecas subprime. La frmula del 2+28, en la que en los primeros dos aos los intereses hipotecarios son fijos y bajos, precisamente para cooptar cada vez ms a los propietarios, y los otros 28 a tipos variables, y por consiguiente sujetos a la marcha general de la coyuntura y de la poltica monetaria, representa un ejemplo de contradiccin entre el derecho de propiedad social y el derecho de propiedad privada. Tras dos aos de relativo predominio del valor de uso (derecho de acceso al alojamiento), se pasa a 28 aos de predominio del valor de cambio, con efectos de expulsin/exclusin extremadamente violentos. De este modo, la lgica financiera produce un (bien) comn, que ms tarde divide y privatiza con la expulsin de los habitantes del bien comn mediante la creacin artificial de escaseces de todo tipo: escasez de medios financieros, liquidez, derechos, deseos y poder. Un proceso que recuerda la poca de los cercamientos del siglo XVII (enclosures), en la que los ciudadanos que vivan en y de la tierra concebida como bien comn fueron expulsados mediante procesos de privatizacin y divisin de la tierra comunal, procesos que dieron origen al proletariado moderno y a su vida desnuda.

1. Sobre el modo cmo la crisis financiera actual revela tambin la crisis de la ciencia econmica acadmica, vase: David Colander et al., The Financial Crisis and the Systemic Failure of Academic Economics, http://economistsview.typepad.com/economistsview/2009/02/the-financial-crisis-and-the-systemic-failure-of-academic-economics.html)


Christian Marazzi es economista, profesor universitario y director de investigacin socioeconmica en la Scuola Universitaria della Svizzera Italiana (Suiza). Ha trabajado para el Departamento de Asuntos Sociales del cantn de Ticino (Suiza) y ha enseado en la Universidad del Estado de Nueva York, y en las universidades de Padova, Lausana y Ginebra. Es autor de numerosas publicaciones sobre la transformacin del trabajo y la economa del post fordismo. Ha publicado, entre otros, Il posto dei calzini: la svolta linguistica dell'economia e i suoi effetti sulla politica (Bollati Boringhieri, 1999) , E il denaro va: esodo e rivoluzione dei mercati finanziari (Bollati Boringhieri, 1998), y Capitale & linguaggio: dalla new economy all'economia di guerra (DeriveApprodi, 2002)

S. Segu es miembro de Rebelin y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

http://www.ilmanifesto.it/il-manifesto/in-edicola/numero/20090531/pagina/11/pezzo/251198/



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